Mons. Francisco Pérez: «La Iglesia no es ni democrática, ni aristocrática sino signo e imagen de la Trinidad»

Mons. Francisco Pérez: «La Iglesia no es ni democrática, ni aristocrática sino signo e imagen de la Trinidad»
Mons. Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona

El arzobispo de Pamplona, monseñor Francisco Pérez, ha escrito recientemente sobre «unidad y comunión».

Francisco Pérez explica que «hay una tendencia muy común y es la de fantasear con los propios criterios que pueden llegar a ser absolutos y que provocan división».

«Tener miedo a los tormentos o a las disconformidades es algo muy humano. Es una aflicción que padeció Jesucristo y no escapó puesto que se puso al unísono con la voluntad del Padre. Es mejor el menos perfecto en comunión de amor que el más perfecto fuera de ella. De ahí se deduce que los criterios personales vienen dignificados mucho más si se sabe poner, por encima del personalismo, la unidad que es comunión», agrega en su escrito.

Para el arzobispo navarro, «este debe ser el espíritu de la sinodalidad (vivir en diálogo de comunión) a la que la Iglesia nos ha convocado. Los personalismos, por muy perfectos que sean, si no saborean la unidad y la comunión, provocan grandes males».

El también obispo de Tudela, invita a «aprender de la oración del Señor que nos manifiesta una lección perfecta de abandono y de unión con la voluntad de Dios, es el camino de la auténtica sinodalidad. La historia de la Iglesia así nos lo muestra a través de la Palabra de Dios y de la Tradición. De lo contrario se cae en un escándalo estrepitoso que, como un tornado destruye por donde quiera transcurre. La oración no es un diálogo personalista sino un diálogo en comunión con Jesucristo que es la Palabra y explicación de la misma por la Tradición y que la confía Jesucristo a Pedro y sus Sucesores».

«La Iglesia sustentada por el sacramento de la Eucaristía es signo de unidad y vínculo de caridad. La Eucaristía construye la Iglesia y nos une al Cuerpo místico de Jesucristo. Es el mismo Catecismo de la Iglesia Católica que nos invita a unirnos puesto que la comunión renueva, fortifica, profundiza esta incorporación a la Iglesia realizada ya por el Bautismo», remarca Pérez González.

Francisco Pérez subraya que la esencia de la comunión es que «todos participamos de un solo pan” y por ello «no debemos desviarla por otros caminos distintos que fascinan ideológicamente, pero son motivaciones que nada tienen que ver con la afirmación que Jesucristo comunica a los suyos: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5). Por mucho que el sarmiento quiera dar fruto separado de la vid, no lo conseguirá. Más vale un sarmiento débil pero unido a la vid que uno fuerte pero separado de ella. El vínculo de la unidad ha de prevalecer para ser justos».

Este vínculo- prosigue el arzobispo- «podemos comprobarlo en la unidad de la Iglesia que peregrina y donde está asegurada la unidad por los lazos visibles de comunión: La profesión de una misma fe recibida de los apóstoles y que siempre rezamos en la celebración de la Eucaristía dominical y es el Credo. La celebración común del culto divino sobre todo de los sacramentos que nos unen en un solo Cuerpo de Cristo y la sucesión apostólica por el sacramento del orden, que conserva la concordia fraterna de la familia de Dios».

Monseñor Francisco Pérez concluye su carta pidiendo que no olvidemos «que somos Iglesia, imagen de la Trinidad, y en ella no hay fisuras aunque sean tres Personas distintas, puesto que les une el Amor en un solo Dios. La Iglesia no es ni democrática, ni aristocrática sino signo e imagen de la Trinidad».

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