El Gobierno consuma su infamia: la exhumación de Primo de Rivera

El Gobierno consuma su infamia: la exhumación de Primo de Rivera

Hoy, 24 de abril, fecha del nacimiento de José Antonio Primo de Rivera hace 120 años, sus restos mortales son exhumados del Valle de los Caídos para ser trasladados al cementerio de san Isidro tal y como adelantó InfoVaticana el jueves.

Bajo la más estricta intimidad, la familia ha acudido esta mañana al Valle de los Caídos para asistir a la exhumación del fundador de Falange Española, sin presencia de miembros del Gobierno. En la propia Basílica, cerrada a los fieles durante todo el fin de semana, los familiares han asistido a Misa.

Desde primera hora de la mañana efectivos de la Guardia Civil custodiaban el acceso al recinto del Valle. Mientras tanto, en el cementerio de san Isidro se han concentrado varias decenas de falangistas que esperan la llegada de los restos de Primo de Rivera.

Fuentes próximas a lo que está ocurriendo esta mañana en el Valle de los Caídos, han contado a este medio como algunos de los familiares de José Antonio han acudido a la hospedería del Valle preguntando por la basílica ya que no sabían como llegar. Era la primera vez que algunos de los familiares de Primo de Rivera acudían al Valle de los Caídos. Este medio ha tenido acceso a las imágenes de la llegada de los familiares del fundador de Falange a la basílica.

La familia pidió en octubre su exhumación

El pasado mes de octubre la familia del fundador de Falange Española solicitó al Abad del Valle de los Caídos y a la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid, la exhumación de los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera.

En el comunicado que difundió la familia, aseguraron que cuando reciban la autorización solicitada, trasladarán el cuerpo de Primo de Rivera a otro cementerio, que será el de san Isidro, para que reciba una sepultura como dejó escrito José Antonio en su testamento «conforme al rito de la Religión Católica, Apostólica, Romana que profeso en tierra bendita y bajo el amparo de la Santa Cruz».

Esa maniobra de la familia de Primo de Rivera se produjo días después del anuncio por parte del Gobierno de exhumar los restos del fundador de Falange en base a la totalitaria Ley de Memoria Democrática que busca el enfrentamiento continuo entre los españoles y reabrir heridas del pasado.

La familia de Primo de Rivera señaló en el comunicado que «el proceso de exhumación debe permanecer y permanecerá dentro de la estricta intimidad familiar, sin que pueda convertirse en una exhibición pública propensa a confrontaciones de ninguna clase entre españoles».

La Fundación Franco carga contra la exhumación de Primo de Rivera

La Fundación Nacional Francisco Franco ha tachado la exhumación de los restos del fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera, de «actuación ruin y guerracivilista del Gobierno». Además, han señalado al presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez como el «indiscutible campeón mundial de la infamia» por su acción «miserable».

Flores depositadas en la tumba de José Antonio Primo de Rivera
Flores depositadas en la tumba de José Antonio Primo de Rivera al finalizar la Misa del 20N del 2022

En un comunicado, la entidad ha expresado: «la exhumación y traslado forzoso de los restos de José Antonio Primo de Rivera de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática auspiciada por los socios de gobierno y amigos de ETA, pasará a la historia de la humanidad como una de las peores infamias cometidas por un gobierno en todos los tiempos«.

El testamento de José Antonio

El fundador de Falange Española fue asesinado en la cárcel de Alicante el 20 de noviembre de 1936 por el bando republicano, compuesto por socialistas, comunistas y anarquistas.

Allí, escribió su testamento sabiendo ya que en pocos días sería asesinado por el bando republicano. «Condenado ayer a muerte, pido a Dios que si todavía no me exime de llegar a ese trance, me conserve hasta el fin la decorosa conformidad con que lo preveo y, al juzgar mi alma, no le aplique la medida de mis merecimientos, sino la de su infinita misericordia», escribió José Antonio.

Sabiendo que la muerte le llegaría pronto, Primo de Rivera concluye su testamento ante de las cláusulas perdonando a los que iban a asesinarlo: «En cuanto a mi próxima muerte, la espero sin jactancia, porque nunca es alegre morir a mi edad, pero sin protesta. Acéptela Dios Nuestro Señor en lo que tenga de sacrificio para compensar en parte lo que ha habido de egoísta y vano en mucho de mi vida. Perdono con toda el alma a cuantos me hayan podido dañar u ofender, sin ninguna excepción, y ruego que me perdonen todos aquellos a quienes deba la reparación de algún agravio grande o chico. Cumplido lo cual, paso a ordenar mi última voluntad en las siguientes».

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