Francisco: «Lo que cambia una vida es el encuentro con el Señor»

Papa Francisco audiencia (Vatican Media)
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Como cada miércoles, el Papa Francisco ha continuado con el ciclo de catequesis. En el día de hoy, el Santo Padre ha proseguido con la predicación sobre la evangelización centrada en la figura de san Pablo.

El Obispo de Roma ha señalado que «en el caso de Pablo, lo que le ha cambiado no es una simple idea o una convicción: ha sido el encuentro con el Señor resucitado —no olvidéis esto, lo que cambia una vida es el encuentro con el Señor—,  para Saulo ha sido el encuentro con el Señor resucitado lo que ha transformado todo su ser».

«Convertirse en cristiano no es un maquillaje que te cambia la cara, ¡no! Si tú eres cristiano te cambia el corazón, pero si tú eres cristiano de apariencia, esto no va bien… cristianos de maquillaje no está bien. El verdadero cambio es del corazón. Y esto le sucedió a Pablo», ha afirmado el Sucesor de Pedro.

Además, el Pontífice ha recordado que «tú puedes estudiar toda la teología que quieras, tú puedes estudiar la Biblia y todo eso y convertirte en ateo o mundano, no es una cuestión de estudios; ¡en la historia ha habido muchos teólogos ateos! Estudiar es necesario, pero no genera la nueva vida de gracia».

Les ofrecemos la catequesis completa pronunciada por el Papa Francisco:

Catequesis. La pasión por la evangelización: el celo apostólico del creyente 9.  Los testigos: san Pablo 1

¡Queridos hermanos y hermanas buenos días!

En el camino de catequesis sobre el celo apostólico, empezamos hoy a mirar a algunas figuras que, en formas y tiempos diferentes, han dado testimonio ejemplar de qué quiere decir pasión por el Evangelio. Y, naturalmente, el primer testigo es el apóstol Pablo. A él quisiera dedicar dos catequesis.

La historia de Pablo de Tarso es emblemática sobre este argumento. En el primer capítulo de la Carta los Gálatas, así como en la narración de los Hechos de los Apóstoles, podemos detectar que su celo por el Evangelio aparece después de su conversión, y toma el lugar de su precedente celo por el judaísmo. Era un hombre celante por la ley de Moisés, por el judaísmo y después de la conversión este celo continúa, pero para proclamar, para predicar a Jesucristo. Pablo era un enamorado de Jesús.  Saulo —el primer nombre de Pablo— ya era celante, pero Cristo convierte su celo: de la Ley al Evangelio. Su impulso primero quería destruir la Iglesia, después, en cambio, la construye. Nos podemos preguntar: ¿qué ha sucedido, que sucede de la destrucción a la construcción? ¿Qué ha cambiado en Pablo? ¿En qué sentido su celo, su impulso por la gloria de Dios ha sido transformado?

Santo Tomás de Aquino enseña que la pasión, desde el punto de vista moral, no es ni buena ni mala: su uso virtuoso la hace moralmente buena, el pecado la hace mala [1]. En el caso de Pablo, lo que le ha cambiado no es una simple idea o una convicción: ha sido el encuentro con el Señor resucitado —no olvidéis esto, lo que cambia una vida es el encuentro con el Señor—,  para Saulo ha sido el encuentro con el Señor resucitado lo que ha transformado todo su ser. La humanidad de Pablo, su pasión por Dios y su gloria no es aniquilada, sino transformada, “convertida” por el Espíritu Santo. El único que puede cambiar nuestros corazones es el Espíritu Santo. Y así para cada aspecto de su vida. Precisamente como sucede en la Eucaristía: el pan y el vino no desaparecen, sino que se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. El celo de Pablo permanece, pero se convierte en celo de Cristo. Cambia el sentido, pero el celo es el mismo. Al Señor se le sirve con nuestra humanidad, con nuestras prerrogativas y nuestras características, pero lo que cambia todo no es una idea, sino la vida auténtica, como dice el mismo Pablo: «El que está en Cristo, es una nueva creación: pasó lo viejo, todo es nuevo» ( 2 Cor 5,17). El encuentro con Jesús te cambia desde dentro, te hace otra persona. Si uno está en Cristo es una nueva criatura, este es el sentido de ser una nueva criatura. Convertirse en cristiano no es un maquillaje que te cambia la cara, ¡no! Si tú eres cristiano te cambia el corazón, pero si tú eres cristiano de apariencia, esto no va bien… cristianos de maquillaje no está bien. El verdadero cambio es del corazón. Y esto le sucedió a Pablo.

La pasión por el Evangelio no es una cuestión de comprensión o de estudios, que también son necesarios pero no la generan; significa más bien recorrer esa misma experiencia de “caída y resurrección” que Saulo/Pablo vivió y que está en el origen de la transfiguración de su impulso apostólico. Tú puedes estudiar toda la teología que quieras, tú puedes estudiar la Biblia y todo eso y convertirte en ateo o mundano, no es una cuestión de estudios; ¡en la historia ha habido muchos teólogos ateos! Estudiar es necesario, pero no genera la nueva vida de gracia. De hecho, como dice san Ignacio de Loyola: «No el mucho saber harta y satisface al anima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente» [2]. Se trata de las cosas que te cambian dentro, que te hacen saber otra cosa, gustar otra cosa. Cada uno de nosotros piense en esto: “¿Yo soy religioso?” – “De acuerdo” – “¿Yo rezo?” – “Sí” – “¿Yo trato de cumplir los mandamientos?” – “Sí” – “Pero ¿dónde está Jesús en mi vida?” – “Ah no, yo hago lo que manda la Iglesia”. Pero Jesús ¿dónde está? ¿Has encontrado a Jesús? ¿Has hablado con Jesús? ¿Lees el Evangelio o hablas con Jesús? ¿Te acuerdas de quién es Jesús? Y esta es algo que nos falta muchas veces, un cristianismo no digo sin Jesús, pero con un Jesús abstracto… Cuando Jesús entra en tu vida, como entró en la vida de Pablo, Jesús entra, cambia todo. Muchas veces hemos escuchado comentarios sobre la gente: “Mira ese otro, que era un desgraciado y ahora es un hombre bueno, una mujer buena… ¿Quién lo ha cambiado? Jesús, ha encontrado a Jesús. Tu vida que es cristiana ¿ha cambiado?  “Eh, no, más o menos, sí…”. Si no ha entrado Jesús en tu vida no ha cambiado. Tú puedes ser cristiano por fuera solamente. No, debe entrar Jesús y esto te cambia y esto le sucedió a Pablo. Es necesario encontrar a Jesús y por esto Pablo decía que el amor de Cristo nos impulsa, lo que te lleva adelante. El mismo cambio les sucedió a todos los santos, que cuando encontraron a Jesús fueron adelante.

Podemos hacer una ulterior reflexión sobre el cambio que tiene lugar en Pablo, el cual de perseguidor se convirtió en apóstol de Cristo. Notemos que en él se verifica una especie de paradoja:  mientras se considera justo delante de Dios, se siente autorizado a perseguir, a arrestar, incluso a matar, como en el caso de Esteban; pero cuando iluminado por el Señor Resucitado descubre haber sido “un blasfemo y un violento” (cfr. 1 Tm 1, 13) —así dice de sí mismo: “yo he sido un blasfemador y un violento”—,  entonces empieza a ser realmente capaz de amar. Y este es el camino. Si uno de nosotros dice: “Ah, gracias Señor, porque soy una persona buena, yo hago cosas buenas, no hago pecados grandes…”. Este no es un buen camino, este es un camino de autosuficiencia, es un camino que no te justifica, te hace un católico elegante, pero un católico elegante no es un católico santo, es elegante. El verdadero católico, el verdadero cristiano es el que recibe a Jesús dentro, que cambia el corazón. Esta es la pregunta que os hago a todos vosotros hoy: ¿qué significa Jesús para mí? ¿Le he dejado entrar en mi corazón o solamente lo tengo a mano pero que no vaya muy dentro? ¿Me he dejado cambiar por Él? O Jesús es solamente una idea, una teología que va adelante… Y el celo es que cuando uno encuentra a Jesús siente el fuego y como Pablo debe predicar a Jesús, debe hablar de Jesús, debe ayudar a la gente, debe hacer cosas buenas. Cuando uno encuentra la idea de Jesús permanece un ideólogo del cristianismo y esto no salva, solamente Jesús nos salva, si tú lo has encontrado y le has abierto la puerta de tu corazón. ¡La idea de Jesús no te salva! Que el Señor nos ayude a encontrar a Jesús, a encontrarnos con Jesús, y que Jesús desde dentro nos cambie la vida y nos ayude a ayudar a los demás.


[1] Cfr.  Quaestio “De veritate” 24, 7.

[2]  Ejercicios espirituales, Anotaciones, 2, 4.

 


 

Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Recemos por los migrantes que fallecieron ayer en un trágico incendio en Ciudad Juárez, México, para que el Señor los reciba en su Reino y dé consuelo a sus familias. Recemos por ellos. Saludo también a los jóvenes de Teruel. Pidamos también al Señor que en este camino cuaresmal aumente en nosotros el “celo” por el Evangelio de Cristo, que nace de reconocernos “pecadores perdonados” y de acoger en nuestra vida la gracia del amor de Dios. Que Jesús los bendiga a todos y la Virgen los cuide. Muchas gracias.

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Comentarios
30 comentarios en “Francisco: «Lo que cambia una vida es el encuentro con el Señor»
  1. Francisco comete un error al decir: «El pan y el vino no desaparecen sino que se convierten en el cuerpo y sangre de Cristo.» Debería matizar sus palabras que parecen expresar consubstanciación (que es una h e r e j í a), cuando lo que ocurre es transubstanciación. La primera afirma que el pan y el vino permanecen, y junto a ellos aparece el cuerpo y sangre de Cristo, mientras que la doctrina católica afirma que dejan de ser pan y vino para convertirse en cuerpo y sangre de Cristo y sólo permanecen los accidentes del pan y del vino, pero no su substancia, por lo que aquello deja de ser pan y vino, por lo que contrariamente a lo que expresa Francisco, el pan y vino sí desaparecen.

    1. Que el Papa diga que en la eucaristía el pan y el vino no desaparecen sino que permanecen, se opone a lo definido por el Concilio de Constanza (Dz 581), el Concilio de Florencia (Dz 715), el Concilio de Trento (877), etc.
      El Papa debería retractarse de esta catequesis.

      1. Sólo por poner un ejemplo de estas definiciones que Francisco ha negado, podemos mencionar lo que dice Trento: «Si alguno dijere que en el sacrosanto sacramento de la eucaristía permanece la sustancia de pan y de vino juntamente con el cuerpo y sangre de Nuestro Señor…sea anatema.» (Canon 877 sobre la eucaristía, en Denzinger 884).

        1. ¿Pero de esto no dicen nada tampoco los obispos, también callan los conocedores de la doctrina? Es que se llega a un punto en que Bergoglio dice herejías de forma clara ¿y todo da igual?

    2. No necesita matizarlas, es la herejía de la «impanacion» defendida por su admirado Lutero, antes de acabara negando la presencia total de Cristo en la Eucaristía. Por cierto, es lo mismo que decía Müller, ex Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, paisano de Lutero.
      Todo se aprende.

      1. No, no es lo mismo, como ya le refuté. Pero, incluso aunque lo fuera, que no lo es, ¿otra vez la misma herejía de que Francisco puede soltar los errores doctrinales que quiera porque otros también lo hacen? ¿Francisco no tiene libre albedrío? ¿O su responsabilidad disminuye si hay más herejes? ¿Pero de dónde se ha sacado usted éso? ¡Que Francisco tiene libre albedrío, plasta! Parece un niño pequeño con el «y tú más». Y si Müller dice herejías, ¿qué? ¿Es Papa y lo que diga afecta a toda la Iglesia? ¿Trata de él esta noticia? ¡Es impresionante!

        1. ¡Qué paciencia me tiene que dar el Señor!
          ¿Cuándo he justificado yo a Bergoglio?
          ¿No es lo mismo?
          «En realidad, «cuerpo y sangre de Cristo» no significa los componentes materiales del hombre Jesús durante su vida o en su corporalidad transfigurada. Más bien, cuerpo y sangre aquí significan la presencia de Cristo en el signo del medio del pan y el vino, que se hace comunicable en el aquí y ahora de la percepción humana ligada a los sentidos. Así como antes de Pascua los discípulos estaban perceptiblemente junto con Jesús al escuchar sus palabras y percibirlo en su figura sensorial de acuerdo con la naturaleza humana, ahora tenemos comunión con Jesucristo, comunicada a TRAVÉS DEL COMER Y BEBER DEL PAN Y DEL VINO».
          (Gerhard Ludwig Müller, La misa: fuente de vida cristiana, págs.139-140).

          1. «En este Sacramento están contenidos no sólo el verdadero cuerpo de Cristo y todos los constituyentes de un verdadero cuerpo, como huesos y tendones, sino también Cristo entero. Debe señalar que la palabra Cristo designa al Dios-hombre, es decir, una Persona en la que se unen las naturalezas divina y humana; que la Sagrada Eucaristía, por lo tanto, contiene ambos, y todo lo que está incluido en la idea de ambos, la Divinidad y la humanidad entera, que consiste en el alma, todas las partes del cuerpo y la sangre, todo lo cual debe creerse que está en este sacramento».
            (Catecismo del Concilio de Trento).

          2. «Jesús toma los regalos de pan y vino en sus manos. De esta forma los une directamente con su presencia corporal. Sus palabras de institución las convierten en signos en los que él mismo se hace comunicable en toda su presencia histórica y corporal como Hijo del Padre. Jesús reza al Padre la oración de acción de gracias, la Eucaristía… Ahora entrega el pan y el vino a los discípulos. En este gesto de ofertorio se manifiesta su amor devoto por nosotros, así como su voluntad de hacer del ofrecimiento de su vida un signo del amor de Dios por los hombres, que se afirma en la historia. Al mismo tiempo, sin embargo, permite que los discípulos participen en su acto de abandono al Padre por nosotros. Por tanto, quien consume estos dones de pan y vino, participa de manera real de la humanidad de Jesús y de todo su destino, es decir, de su cuerpo y sangre».
            (Gerhard Ludwig Müller, Mit der Kirche denken, pág.47 ).

  2. Es así! el encuentro con Cristo nos cambia porque nos llena de amor, nos abraza, sana nuestras heridas, nos enamora en un segundo, deja una huella profunda y hermosa en nosotros los pecadores, los heridos, los extraviados…aquellos de quienes ha tenido misericordia infinita y se ha compadecido sin mérito alguno por nuestra parte. Un huella eterna: su nombre!

    Hemos encontrado el tesoro y todo lo demás se convierte en basura. Sólo Dios basta! no hay más. Y nos moldeará en la medida de nuestra docilidad ante la acción del Espíritu Santo en nosotros. Nos cambia, nos enseña, nos guía, nos ilumina, nos hace entender…

    Nos muestra nuestra fealdad pero no humilla sino que nos colma de gozo y de paz al hacerlo.

    Gloria a Dios!

    1. Te eché de menos, espero que estés bien. Ahora prepárate para el ataque de los marrajos, de los que están libres de pecado.
      Aunque no estemos en la misma línea de combate por la Verdad ni en el fondo ni en la forma, siempre tendrás mi apoyo aunque seamos tan diferentes. No nos abandones, dejas un gran vacío.

      1. Hola Cara de plata, que tal? Me alegra encontrarle, ya sabe que le tengo aprecio.Espero q esté muy bien!
        Creo yo, Cara de plata, q somos tan diferentes como el hijo pródigo y su hermano, que son distintos pero se complementan, o deberían, ya q el Padre de la paràbola representa a Dios y Dios sólo tiene un hijo, no dos.Así q los 2 hermanos estàn presentes en Cristo y juntos transmiten a Cristo.Pero separados o enfrentados no transmiten nada. Por eso usted siente ese vacío. Bueno…creo.

        Un abrazo muy grande y gracias por su apoyo.

        1. «el Padre de la paràbola representa a Dios y Dios sólo tiene un hijo, no dos»

          ¡Madre mía! Cristo está comparando la actitud de cualquier ser humano (que hay alguno más que «dos», además de que habla de «hijos» con minúscula, no el Hijo, que es Dios y no puede pecar): los que se alejan de él y pecan, y los que no. ¡Y nos queríamos perder su lección magistral de exégesis bíblica y teología de mercadillo!

          1. catholicus,

            ¿eso es lo que ha entendido de mi comentario?… pues vaya! ni de lejos quería decir eso!

            Gracias por hacerme ver que se malinterpreta.

          2. No, no es lo que he entendido: es lo que usted ha escrito, por no entender usted, y malinterpretar, las Sagradas Escrituras (por esa manía suya de pensar que su exégesis «a la protestante» es superior a la de la Iglesia, su única intérprete autorizada, como nos enseña infaliblemente el Concilio de Trento).

        2. Caradeplata,

          vista la mala interpretación que Catholicus ha hecho de mi comentario quiero aclararlo un poco:

          Cuando hablo de los hijos de la parábola no lo hago desde su pecado sino desde el conocimiento que cada uno de ellos tiene del Padre. Siempre doy por hecho que se sobreentienden cosas que no digo, ese es un fallo mio. El hijo mayor conoce muy bien las normas que rigen la casa del Padre y es un fiel cumplidor de ellas. Sabe que el Padre es amor y misericordia pero como es fiel cumplidor no ha hecho falta que Dios derrame su misericordia sobre él y, en consecuencia, desde la finitud de sus estructuras mentales.
          El hijo pródigo no sabe tanto de normas, se fue joven, las normas le agobiaban, no era obediente. Fué egoista y rebelde.Gran pecador. Pero al volver conoció la misericordia del Padre q trascendió sus límites mentales.
          SIGUE…

          1. El hermano mayor no puede ni siquiera imaginarse hasta donde puede llegar esa misericordia pq no la ha recibido: «donde abundó el pecado sobreabundó la gracia». No la entiende.

            En las webs progres falta el conocimiento de Dios q tiene el hermano mayor o se obvia. En las conservadoras falta el del hijo pródigo.Cuanto más equilibrio tengamos en nuestro interior del conocimento de los 2 hermanos más veremos el vacío q hay en unas webs u otras.

            En infovaticana el amor del hijo pródigo molesta a algunos, no lo entienden, venimos los hermanos pequeños y siempre hablamos de amor y misericordia y les molesta, dicen que eso no es amor, q es pastelero etc. pero es normal q hablemos de eso pq ,cómo dijo Cristo: ama más aquel a quien se le ha perdonado más.

            sigue…

          2. Caradeplata,

            El vacío q se siente aquí no es el mio o el de otro cualquiera sino el del amor. Usted Caradeplata lo percibe y eso es bueno pq al final el equilibrio perfecto entre la ley y el amor está en Cristo y si usted percibe un desequilibrio es pq en usted no existe o existe menos. Aunque ninguno de nosotros lleguemos ,ni con mucho, a la perfección de» la ley en la plenitud del amor» que existe en nuestro Cristo Dios, evidentemente.

            Espero haberme explicado mejor ahora. Si no es así , mis disculpas ,no sé hacerlo mejor…

            Un abrazo Caradeplata

          3. donde digo : en consecuencia, desde la finitud de sus estructuras mentales.

            debería haber dicho : en consecuencia, la entiende desde la finitud de sus estructuras mentales.

          4. No se enrolle: no hay misericordia para quien no se arrepiente (Palabra de Dios). La enseñanza de dicha parábola es que, por muy pecador que sea uno, si se arrepiente Dios le perdona, sin que los menos pecadores puedan reprochar a Dios su perdón al arrepentido. Pero sin arrepentimiento, ni misericordia, ni parábola. Puede grabárselo usted en la cabeza, porque son lentejas.

          5. ACS, oposición diabólica: las normas no se opone al amor de Dios, son lo mismo

            Allá donde se pretenda decir que `para amar al prójimo la Verdad se debe sacrificar, allí reina el demonio. Es huella infalible.

            El resto, un relato subjetivista de la fe. «Cada uno de ellos tiene conocimiento…», no la fe no es un conocimiento personal, es una Verdad revelada y universal, que Dios inserta en el corazón de todas sus criaturas. Es objetivo, no subjetivo.

            Su análisis de la parábola del Hijo Prodigo, tan peregrino, ocurrente y fallido como antes.

            No, el Hijo Mayor no entiende que el arrepentimiento del pequeño abre su salvación. Arrepentimiento, esa palabra que ACS eludirá urgentemente.

          6. Lo entendí a la primera, eso sí, busqué la parábola y la leí al completo para estar seguro. Estoy en la interpretación que comparto contigo. La parábola del hijo pródigo es de las mas bellas del Evangelio, cuantas veces habremos actuado mal con nuestros padres y estos nos han perdonado. Yo fui un gamberro toda mi infancia y pubertad, rebeldía que conservo, de ahí lo de carlismo rebelde, y quizás hice sufrir a mis padres por mi culpa. Por eso, cuando cayeron enfermos no me separé de su lado hasta el final. Los dos murieron en mis brazos. Es lo más importante que he hecho en mi vida, lo demás no tiene importancia. Ya la has armado con tu presencia, eso es buena señal. Hoy he estado en una exposición Eucarística perpétua en un convento, la única que queda en mi ciudad, y me siento muy reconfortado. Mucho ánimo, vas por buen camino.

          7. Caradeplata,

            esto es lo bello de la Biblia , que cada pasaje, parábola, palabra, ejemplo etc nos ilumina tantas situaciones distintas de nuestras vidas que es imposible agotar su enseñanza. Que bella su interpretación, siempre la había visto más desde la relación de los hermanos pero de la relación de cada uno de ellos con el Padre no. Muchas gracias por compartirla, la meditaré desde esa perspectiva, enriquece mucho compartir aquello que nos dice la Biblia a cada uno de nosotros. Gracias.

            Sus padres tuvieron una buena muerte, se durmieron en el abrazo de su hijo.Me gustaría morir así también.

            Que Dios le bendiga siempre Caradeplata. Y gracias

          8. ¡Qué tierno! ¿Por qué no se da el teléfono y programa una cita? Igual podría surgir «una bonita amistad» (el amor propio, que es el que siente una persona por sí misma, también es amor, ¿no?). Y si no, comente en la web de «Herejes Sin Fronteras». Aquí su blanqueo de Francisco, así como las heterodoxas creencias con que nos deleita en cada comentario, no surten demasiado efecto, como puede comprobar. Ya se lo he dicho más veces: ser tenaz/perseverante es una virtud; ser terco/testarudo es un defecto (y no sirve para nada). Así que, no se canse.

        3. Acs, una filosofía que defiende la experiencia inconsciente contra el conocimiento, los sentimientos personales contra las verdades objetivas, la voluntad contra el entendimiento, la fe contra la razón, los fenómenos coyunturales contra las esencias eternas e inmutables, no es de Cristo. De hecho, hiede a Satanás a mucha distancia.

      2. Caradeplata, defender la Verdad no es juzgar a nadie.

        Confundes el «no juzgar» con tolerar el error manifiesto.

        La primera manifestación del amor a Dios es defender su Verdad redentora.

    2. Supongo que no te referirás a un encuentro sin más, así en general, sino por medio del sacramento donde Él da el perdón y la paz. Si no, no hay nada.
      Ah, y Francisco lleva 16 días callado desde el execrable cisma alemán. ¿Para cuándo, cumplir con su Oficio de verdad, y no con estas charlas herejes?

    3. La fe católica no es un encuentro, no es un testimonio, no es un sentimiento.

      Yo creo en Cristo aunque no me haya encontrado con Él.

      «Si alguno dijere que la revelación divina no puede hacerse creíble por signos exteriores, y que, en consecuencia, sólo por la experiencia individual o por una inspiración privada deben ser movidos los hombres a la fe, sea excomulgado» (Concilio Vaticano I, De fide can.2.)

      El conocimiento de Dios no debe destruirse ni sacrificarse en pos de las emociones, ni debe ser sustituido por sentimientos, “enamoramientos sobrenaturales», sensiblerías humanas, de hecho demasiado humanas. Las emociones, sin el freno de la razón, sin el control de la gracia de Dios, derivan en humo satánico, porque la meta es el aplauso al pecado.

      Una filosofía que defiende la experiencia inconsciente contra el conocimiento, los sentimientos contra las verdades, la voluntad contra el entendimiento, la fe contra la razón, los fenómenos contra las esencias, no es de Cristo.

  3. ¿Qué define el Papa como un encuentro con Cristo? Aquellos que han encontrado a Cristo tienen una vida sin pecado como su primera actitud. El pecado es algo que el Papa cree que es solo social. No hay pecado para él de cintura para abajo.

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