El sacerdote psicoanalista parisino Tony Anatrella, acusado de abusar sexualmente de jóvenes, tendrá que retirarse a «una vida de oración» después de un juicio canónico.
Ya se había suspendido a Anatrella, de 81 años, de cualquier ministerio, confesión o actividad terapéutica en 2018 por monseñor Michel Aupetit, entonces arzobispo de París. Al final del procedimiento canónico iniciado en 2016.
No se le redujo entonces al estado laico, pero el dicasterio para la Doctrina de la Fe «ordenó al interesado que renunciara inmediatamente y sin demora» a cualquier actividad profesional como terapeuta», según la nota de prensa.
Además, se «pide formalmente al interesado, so pena de sanciones canónicas», que renuncie a «cualquier publicación de obras», que no participe más en coloquios, reuniones públicas o conferencias. También se le pide que cese «toda presidencia o concelebración pública», que no confiese más y que practique «una vida de oración en una vida cotidiana más remota».
En la primavera de 2016, diez años después de las primeras denuncias, salieron a la luz las acusaciones contra el sacerdote parisino sospechoso de realizar terapias desviadas con jóvenes en su consultorio de psicoanalista. Tres denuncias ante la justicia por «agresión sexual» no prosperaron, en 2008, en particular porque los hechos habían prescrito. Varios acusadores recurrieron entonces a la justicia de la Iglesia.