Una propuesta radical para el renacimiento eucarístico de la Conferencia Episcopal estadounidense

Comunión
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(P. John A. Perricone en Crisis Magazine)-Cuatro sencillos cambios en la forma de recibir la comunión harán mucho más por crear un renacimiento eucarístico que cualquier programa multimillonario.

Ominoso. Es la única palabra que puede describir adecuadamente el Estudio Pew Research 2020. Encuestó a los católicos sobre su creencia en la Presencia Real de Cristo en la Sagrada Eucaristía. Casi el 70% de los encuestados dijo que no creía en ella. Escalofriante, pero no sorprendente. Incluso una mirada casual a los feligreses que reciben la Sagrada Comunión en la mayoría de las parroquias católicas revela una despreocupación que es reveladora. 

No es necesario ser fenomenólogo para apreciar la importancia de los actos simbólicos en la auto-revelación del hombre. La despreocupación ante la Sagrada Eucaristía es un signo condenatorio, no solo de la ausencia total de una piedad rudimentaria, sino de una creencia marchita en la propia doctrina. Lo uno se deriva de lo otro tan ciertamente como el día sigue a la noche. Si un católico demuestra tan poca atención a la Sagrada Eucaristía como a su pedido de Starbucks, algo va mal.

Los obispos estadounidenses parecen haberse dado cuenta de esta alarmante anomalía el año pasado. Es extraño que hayan detectado este colapso doctrinal tan recientemente, ya que ha sido evidente durante más de medio siglo. Es más bien como si a un hombre le mordiera un tiburón y solo gritara una hora después.

Claramente, este desmoronamiento del dogma central de la Iglesia católica tuvo sus obvios antecedentes, antecedentes apoyados por estrategias cuidadosamente planificadas y que fueron gestadas, todas ellas, entre los grandes de la teología durante décadas. Muchos, ahora olvidados, sentaron profundamente las bases de la denostada fe católica ahora tan omnipresente. Por nombrar solo algunos:

  • Edward Schillebeeckx, O.P., y su atenuación de la gracia a través de los sacramentos
  • Karl Rahner, y su «existencial sobrenatural»; por no hablar de su iconoclasta artículo «Cómo recibir y significar un sacramento»
  • Toda la obra de Concilium
  • La teología sacramental de la Sociedad Teológica de América, 1965-presente

Aunque esta lista no es exhaustiva (en realidad, es bastante esquelética), sí sugiere el formidable impulso que asentó los pilares sobre los que descansa la crisis actual.

Todo este enraizamiento teológico cerebral solo podía llamarse el mango de la lanza. La punta de la lanza tenía dos puntas: la liturgia y la catequesis. Sin ellas, la revolución para socavar la Sagrada Eucaristía habría nacido muerta. Estos dos vasos son los que llevan la fe a los fieles de a pie. La liturgia y la catequesis inculcan no solo la doctrina, sino la piedad y toda la identidad y el ímpetu católicos. 

Las reflexiones esotéricas de falsos eruditos católicos habrían acumulado polvo en las estanterías de universidades y seminarios a menos que se tradujeran en praxis mediante los instrumentos de la liturgia y la catequesis. Esto es exactamente lo que se hizo con resultados impresionantes y arrolladores. En el caso de la catequesis, el antiguo Catecismo de Baltimore ancló firmemente la fe en las mentes de los jóvenes; su sucesor deja a los jóvenes católicos a la deriva en un mar de desechos pasados de moda de los años 60. Y todo esto ha ocurrido en los últimos sesenta años bajo la negligente mirada de pastores y obispos. ¿O es que acaso deberíamos asumir que tenían el ojo avizor?  

La transformación de la teología eucarística ha sido tan profunda que los católicos bienintencionados ahora llaman con confianza a la misa «una comida» y a la Sagrada Eucaristía «pan de comunión». Desde esta lógica, resulta bastante hostil, por no decir inhumano, negar a cualquier hombre o mujer el acceso a la Sagrada Eucaristía. No pocos obispos reprenden a un sacerdote que incluso repite públicamente los requisitos tradicionales para la recepción de la Sagrada Comunión. Muy «poco acogedor», ya ven. Esta alarmante ruptura doctrinal se atrincheró tan profundamente que incluso dictó nuevas formas arquitectónicas para las iglesias, confirmando el principio de Marshall McLuhan: el medio es el mensaje.

Este útil telón de fondo nos lleva de nuevo a los obispos. La encuesta Pew ha sido un jarro de agua fría sobre sus cabezas, o sobre algunas de ellas. Hay que hacer algo al respecto. Lanzar un Renacimiento Eucarístico de tres años que culmine en un Congreso Eucarístico en 2024. Todos los católicos rezan para que tenga éxito.  

Pero, para ello, conviene hacer algunas propuestas. A primera vista, pueden parecer radicales. De hecho, lo son; pero solo porque se sitúan tan crudamente frente al paisaje asolado de la práctica eucarística actual. Algunas de estas propuestas pueden parecer tan antediluvianas que resulten risibles. Pero esto demuestra aún más que la doctrina eucarística se ha degradado tanto que estas cosas parecen casi tabú, como palabrotas.

Primera propuesta. Los tabernáculos vuelven al centro de cada iglesia. Es interesante cómo los «liturgistas» ordenaron este desplazamiento del tabernáculo desde el centro de cada iglesia a un lado, si no fuera de la propia iglesia. Apelaron al Vaticano II, la herramienta preferida para imponer a la Iglesia novedades que reconfiguraron la fe. De hecho, el canon pertinente de 1983 (derivado de Sacrosanctum Concilium) contradecía esto: «El sagrario en el que se reserva la santísima Eucaristía ha de estar colocado en una parte de la iglesia u oratorio verdaderamente noble, destacada convenientemente adornada, y apropiada para la oración» (Canon 938,2)

Solo los malpensados interpretarían esta directiva como algo más que un mantenimiento del statu quo de las iglesias antes del Concilio. Y punto. Cualquier marginación del tabernáculo transmite el mensaje incuestionable de marginar a Cristo mismo. Ninguna disimulación teológico-litúrgica puede ocultarlo. Puede que los liturgistas no se atengan a las leyes ineludibles del símbolo natural, pero la gente corriente sí.

Segunda propuesta: Abolir la comunión en la mano. Esta soez práctica, de principios de los 60, suponía una ruptura indisimulada con una tradición milenaria que implantó profundamente una comprensión reflexiva de la Sagrada Eucaristía. Con facilidad, la práctica tradicional transmitía tanto a iletrados como a dotados la inefable sacralidad del sacramento del altar. Sin necesidad de palabras ni de largas explicaciones. De ahí la inmediatez del acto simbólico: informador, edificante y apasionante.

Solo la Iglesia explota el poder del símbolo con su repertorio de actos rituales, todo ello realizado sin teatralidad ni cursilería, pero encarnando todos los elementos del auténtico drama. Lo que surge es una boda única de la más alta capacidad del hombre para la poesía enhebrada con los trazos divinos de la Tercera Persona.  

Los primeros años de la década de los 60, esa época desdichada que mereció con razón el epíteto que W.H. Auden dio a los años 30, «esa década baja y deshonesta», marcó el comienzo de la desaparición de la reverencial y crítica comunión en la lengua, que se remonta a una inquieta élite teológica europea empeñada en retocar la fe de la Iglesia. Hicieron apelaciones fatuas a la «sacralidad de todo el cuerpo» y a la innovación como una «práctica antigua». Esos argumentos fueron mendaces en su primera aparición, pero, a estas alturas, han caducado tanto que su mera mención debería causar vergüenza.

Su mortífera propagación alarmó tanto al papa Pablo VI que promulgó el Memoriale Domini en 1969. Aquí se enfrentó a la perjudicial práctica introducida ilícitamente, y dictaminó que debía cesar porque «después de estudiar más a fondo la verdad del misterio eucarístico, su eficacia y la presencia de Cristo en el mismo, bajo el impulso ya de la reverencia hacia este santísimo sacramento, ya de la humildad con que debe ser recibido, se introdujo la costumbre de que el ministro por sí mismo depositase en la lengua de los que recibían la comunión una partícula del pan consagrado».

Este método de distribución de la sagrada comunión debe conservarse, teniendo en cuenta la situación actual de la Iglesia en el mundo entero, no solo porque cuenta con muchos siglos de tradición a sus espaldas, sino sobre todo porque expresa la veneración de los fieles por la Eucaristía. 

Tercera propuesta: Eliminar a los ministros extraordinarios de la Sagrada Eucaristía. Una vez más, para la mente católica común de hoy, una sugerencia como esta suena como la abolición de los Diez Mandamientos, solo demostrando cuán penetrante es la comprensión distorsionada de la Sagrada Eucaristía. El hecho de que pocos católicos se refieran a los Ministros Extraordinarios es una prueba más del férreo control de la incomprensión doctrinal. En el documento de 1997 promulgado por la Sagrada Congregación para la Liturgia y la Disciplina de los Sacramentos (junto con otros siete dicasterios) se deja claro el carácter extraordinario de permitir a los laicos distribuir la Sagrada Comunión, muy conscientes del fácil deslizamiento hacia el caos doctrinal: el Santo Padre señala que «en algunas situaciones locales se han buscado soluciones generosas e inteligentes (a la escasez de sacerdotes). La misma legislación del Código de Derecho Canónico ha proporcionado nuevas posibilidades, que, sin embargo, deben aplicarse correctamente, para no caer en la ambigüedad de considerar ordinarias y normales, soluciones que estaban pensadas para situaciones extraordinarias en las que faltaban o escaseaban los sacerdotes».

Estos dicasterios se adherían claramente a santo Tomás de Aquino en ST III, q.82, a.3, ¿Corresponde solo al sacerdote la administración de este sacramento?: «Corresponde al sacerdote la administración del cuerpo de Cristo por tres razones. Primera, porque, como acabamos de decir, consagra in persona Christi. Ahora bien, de la misma manera que fue el mismo Cristo quien consagró su cuerpo en la cena, así fue él mismo quien se lo dio a comer a los otros. Por lo que corresponde al sacerdote no solamente la consagración del cuerpo de Cristo, sino también su distribución. Segunda, porque el sacerdote es intermediario entre Dios y el pueblo. Por lo que, de la misma manera que le corresponde a él ofrecer a Dios los dones del pueblo, así a él le corresponde también entregar al pueblo los dones santos de Dios. Tercera, porque por respeto a este sacramento ninguna cosa lo toca que no sea consagrada, por lo tanto los corporales como el cáliz se consagran, lo mismo que las manos del sacerdote, para poder tocar este sacramento. Por eso, a nadie le está permitido tocarle, fuera de un caso de necesidad, como si, por ej., se cayese al suelo o cualquier otro caso semejante».

Cuarta propuesta: La recepción de la Sagrada Comunión debe ser siempre de rodillas. En los últimos años se ha desatado una guerra contra los pocos católicos que siguen la cristalina lógica interior de la doctrina católica ortodoxa, arrodillándose para recibir la Sagrada Comunión. En su furia por abolir el arrodillarse, los innovadores invocan la vacía excusa de la uniformidad y la «costumbre local». Incluso el católico más ingenuo lo ve como el burdo engaño que es. Uno se arrodilla para conseguir un almuerzo gratis, no para recibir el Pan de los Ángeles (perdón, ese tipo de lenguaje sacro eriza la piel de la vieja guardia). Es desconcertante que los mismos pastores que perpetraron esta disminución no tan velada de la doctrina eucarística deseen ahora promover la doctrina eucarística.

Intentar disfrazar por más tiempo las causas de la degradación de la creencia eucarística es monumentalmente falso, a la altura del Mago de Oz»ordenando a Dorothy: «¡No hagas caso a ese hombre detrás de la cortina!».

Nuestros buenos obispos no han tenido miedo de albergar gestos radicales en el pasado, incluso cuando han alterado a los fieles. ¿Por qué no uno más? ¿O cuatro más?  

Excelencias, sacudan el statu quo. No teman escandalizar. Atrévanse. 

Sean pioneros. Embárquense en un sorprendente renacimiento eucarístico.

Uno tradicional. Lo único que se pierde es una crisis.

Publicado por P. John A. Perricone en Crisis Magazine

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
53 comentarios en “Una propuesta radical para el renacimiento eucarístico de la Conferencia Episcopal estadounidense
  1. Loable intención. Lo que ocurre es que estas propuestas chocan con alguna normativa de la Iglesia universal, por lo que es difícil ponerlas en práctica.

    Y además contienen alguna inexactitud. La tercera propuesta, la de no recibir la Eucaristía de los ministros extraordinarios, tiene un error. Se dice que sólo los sacerdotes Los diáconos, como el sacerdote, por haber recibido el sacramento del Orden, también son ministros ORDINARIOS de la comunión. No son extraordinarios, por tanto pueden repartir la comunión sin problema.

    1. La masonería eclesial no permitirá que la misa inventada por Bugnini en el concilio vaticano II para suplantar la verdadera Misa Apostólica sea eliminada ni en parte ni en su totalidad, ademas de esa ruptura litúrgica defendida y ahondada por el Papa Francisco, tampoco permitirán que el Sagrario regrese al centro del Altar (ahora mesa para la cena) ni mucho menos que se de el cuerpo y sangre de Cristo en la boca y de rodillas, y aún muchísimo menos eliminar los “ministros” y “ministras” de la comunión, por la simple y sencilla razón que todo lo anterior fue diseñado precisamente para destruir la Liturgia, banalizarla, , diluirla, para lograr el efecto que ahora tienen en los fieles; no creer que Dios esta presente en la Sagrada Comunión, y hacer del rito Apostólico una cena cualquiera como copia de la secta Luterana y Anglicana.
      Ademas que el problema no es solo litúrgico, es dogmático, es la restitución de la Santa Misa Apostólica, regresar a la escuela Tomista y la Tradicion!

    2. «…estas propuestas chocan con alguna normativa de la Iglesia universal»

      Vaya, otro comentarista «nuevo» que viene a «iluminarnos». ¡Es que no falla! Querrá usted decir que lo contrario es lo que choca con la normativa de la Iglesia universal. Igual es porque confunde «indultos» y concesiones (y, por tanto, susceptibles de ser abrogadas) con la norma. Su propio carácter de «concesión», «indulto» o «permiso» es lo que las convierte en excepciones, y no al revés, esto es: el abuso y generalización de las mismas convertirlas en «norma», la cual no ha cambiado (como ha tenido que aclarar la Santa Sede tropecientas veces ante las «dubia» presentadas de forma reiterada por los «despistadillos» a los que les cuesta enterarse).

      1. Muy lamentable las observancias al sacramento de la Eucaristía y su forma de distribución de la Comunión, con cuestionamos al Concilio Vaticano II. Este hecho implica poner en duda de la Asistencia del Espíritu Santo en ese acto del Santo Concilio y por otro lado, fijarse sólo en la forma y no en lo que realmente significa, se encuadra en un fariseismo del siglo XXI. Esto es muy serio, llevar a la división y confusión de la Comunión de los santos, un artículo del Credo Apostólico. Y todo el que lleva a la confusión de la unidad y la Comunión, viene del demonio.
        Que la paz del Señor reine en vuestros corazones.
        Atte. Demetrio Mavila M.

        1. ¿Pero qué dice usted? O se ha confundido al responder, o desvaría: yo no he hablado de ningún CVII. ¡Qué obsesión! Y ya puestos a desviar el tema para llevarlo al monotema, y siguiendo su «razonamiento», ¿está usted poniendo en duda la asistencia del Espíritu Santo en los 20 primeros Santos Concilios, que son dogmáticos además? Porque si el último, que es sólo pastoral, contradice en algo a los demás, el propio CVII dice que los católicos no tienen obligación de creerlo (Lumen gentium).

          «Esto es muy serio, llevar a la división y confusión de la Comunión de los santos, un artículo del Credo Apostólico»

          No tengo ni idea de qué está usted hablando, aunque la frase describe a Francisco (que no tiene nada que ver con la noticia, ni con mi comentario).

      2. Vamos a ver. No sé a qué viene el insulto. Para aprobar alguna de estas propuestas habría que cambiar el código de derecho canónico, por ejemplo:

        910 § 1. Son ministros ordinarios de la sagrada comunión el obispo, el presbítero y el diácono.

        Sí. El diácono es ministro ordinario de la comunión. No sólo el obispo y el presbítero.

      1. Si por consagradas se refiere a ungidas, cierto es que los presbíteros son los que reciben dicha unción, no los diáconos. Pero recibimos el sacramento del Orden y según la Iglesia somos ministros ORDINARIOS de la comunión.(vea el Código de Derecho Canónico). ¿No le parece bastante?

        1. El diaconado permanente es una de las muchas estafas de Pablo VI para que otros continúen la idea: presbíteros con barragana por ejemplo.

          1. Ud. es un impresentable. No sé a qué viene insultar. Los diáconos casados no tienen barragana. Tienen una mujer como Dios manda. Es otro ministerio distinto del presbiterado.

            Las barraganas las tienen los curas que no son capaces de cumplir con el celibato cumplido ante Dios.

    3. Monachus: Los diáconos no participan del sacramento del Orden Sacerdotal en función del sacerdocio sino sólo del ministerio. Los diáconos no son sacerdotes.

      1. Repase por favor la teología sacramental del Orden. Los diáconos reciben el sacramento del Orden en el grado inferior. Son configurados como Cristo Siervo. No son sacerdotes, son diáconos, pero sí reciben el sacramento. Para siempre.

    4. Cuando se trata de los Sacramentos, “ministro extraordinario” es la terminología clásica. Por ejemplo, el “ministro ordinario” de la Confirmación en el Rito Romano es el obispo, y el “ministro extraordinario” es el sacerdote delegado específicamente por el obispo en circunstancias extraordinarias. Así, si las palabras significan algo, como señaló Michael Davis, un ministro extraordinario debería ser algo extraordinario de ver. No solo raramente deberíamos ver uno, sino que deberían ser muchos los católicos que transcurrirían su vida sin haber visto un ministro extraordinario. Pero hoy, no hay nada extraordinario acerca de los ministros extraordinarios. Ellos son tan ordinarios y parte integrante de la moderna Iglesia como los misales y la cesta de la colecta. Ese es claramente un calculado abuso de la terminología clásica, usada para introducir una novedad en la Nueva Misa, que no tiene fundamentación en la Historia de la Iglesia o en la práctica católica.

      1. El 29 de enero de 1973, la Sagrada Congregación para el Culto Divino publicó una Instrucción llamada Immensae Caritatis, que autorizó la introducción de los Ministros Extraordinarios de la Eucaristía. Ese documento no otorga ningún indulto revolucionario para todas y cada una de las parroquias para permitir a los laicos administrar la Comunión, autoriza el uso de ministros extraordinarios en “casos de genuina necesidad”, los que están listados como sigue:
        * Cuando no hay sacerdote, diácono o acólito.
        *Cuando estos están impedidos de administrar la Santa Comunión a causa de otro ministerio pastoral o de enfermedad o edad avanzada.
        *
        Cuando el número de los fieles que pidan la Santa Comunión sea tal que la celebración de la Misa o la distribución de la Eucaristía fuera de la Misa pudiera ser excesivamente prolongada.

        1. También aquí nos vemos de frente a un análisis que, mientras arroja luz sobre el problema, no pone ningún acto
          litúrgico para hacerle frente. La Instrucción Redemptionis Sacramentum que reafirma la posibilidad de los fieles de recibir la comunión en la lengua o en la mano, excepto en el caso de peligro de profanación, que viene limitado al caso de faltar a la consumición del pan eucarístico. Ninguna mención a los fragmentos que pueden quedarse en la mano y no supone ningún problema el hecho de que manos consagradas puedan distribuir según necesidad la comunión en las manos de otros no consagrados. Los llamados ministros extraordinarios con sus manos no consagradas “en muchos lugares, además de distribuir habitualmente la Eucaristía como si fuesen “ministros ordinarios”, antes de la distribución de la comunión, toman el copón del sagrario en lugar del sacerdote.

          1. Esta confusión de los roles, insertándose en un proceso más amplio de clericalización de los laicos y de secularización de los
            sacerdotes, en la práctica ha llevado a no distinguir de modo adecuado el sacerdocio ministerial del común y, en consecuencia, la identidad específica de los ministros ordinarios respecto de los laicos. Con Benedicto XVI y el motu proprio Summorum Pontificum el 7 de julio de 2007, la celebración con el Misal Romano de 1962 no necesitaba ya indulto, sino que pasaba a ser un derecho de todos los sacerdotes. Dado que en el Rito Romano Antiguo no está prevista la comunión de pie y mucho menos en la mano, a muchos, también a continuación de
            la decisión de Benedicto XVI de dar la comunión a los fieles exclusivamente en la boca a partir de la solemnidad del Corpus Domini de 2008, les pareció una señal, recibida positiva o negativamente según los casos, hacia la restauración de la comunión exclusivamente en la lengua.

          2. Muy clara su exposición. Sólo una corrección: «Summorum pontificum» no supuso que la celebración con el misal de San Pío V (decir «de 1962» sólo indica el año de la última edición del mismo) ya no necesitara ningún indulto, porque nunca lo necesitó, como aclara precisamente «Summorum pontificum».

  2. Esto debería ser lo normal. Pero vienen tiempos difíciles. Cada vez más sacerdotes niegan la comunión a los que se arrodilla y, muerto Benedicto, se rumorea que está para salir un nuevo documento contra la misa tradicional

  3. Si tienen ocasión de ver por televisión el canal de Polonia, verán como en esa tierra bendita todo el mundo comulga en la boca.
    Tambien ponen reclinatorios para que las gentes se arrodillen y reciban al Señor con la máxima dignidad posible.
    De España, es mejor no hablar, porque es una auténtica vergüenza.

  4. Es una pandemia la comunión en la mano que se ha extendido por toda la Iglesia al igual que la colocación de los tabernáculos fuera del centro del templo y lo de los ministros extraordinarios que ya son ordinarios. Lamentablemente el daño que ha hecho la masonería eclesiástica a la Eucaristía es algo sin precedentes y que Nuestro Señor tiene que intervenir.

  5. Ya de entrada el título de este artículo es falso:
    Se quiere dar a entender que es una propuesta de la Conferencia Episcopal Estadounidense.
    En todo caso será una «propuesta a la Conferencia Episcopal Estadounidense».

    Y completamente de acuerdo con el comentarista que expone la incoherencia en querer que solo los ministros ordinarios repartan la Comunión y luego decir que solo los sacerdotes.
    Los diáconos son también ministros ordinarios

    1. «Se quiere dar a entender que es una propuesta de la Conferencia Episcopal Estadounidense»

      Usted ha malinterpretado el título. ¿Cómo va a ser falso, si se trata de una transcripción del original del P. John A. Perricone en ‘Crisis Magazine’, que en inglés se titula: «A Radical Proposal for the USCCB’s Eucharistic Revival»? ¿Sabe usted inglés? USCCB son las siglas de la Conferencia Episcopal estadounidense y el apóstrofe con la S es el genitivo sajón. Es decir: el «renacimiento eucarístico» al que se refiere es el de la Conferencia Episcopal de EE.UU., no que la propuesta provenga de la Conferencia Episcopal, en cuyo caso debería poner «from the USCCB» o «by the USCCB», dependiendo de si quieren señalar la procedencia o la autoría (procedencia, en este caso), ni tampoco que la propuesta se haga «a» la USCCV, en cuyo caso debería poner «To the USCCB».

  6. Con el concilio a Cristo lo convirtieron en un colega mas del resto de los fundadores de las otras confesiones religiosas, a las cuales se les dio carta de naturaleza de religiones dignas de respecto y veneración, con el decreto infame de libertad religiosa. A partir de entonces la iglesia dejó claro que uno se salva sí o sí, sea cualesquiera fe que uno practique o se invente, por que la salvación ya no pasa por Cristo. Y claro ante un Cristo devaluado, destronado como rey, y apartado como referente social y político de los estados, la eucaristía pues igualmente se ha desvalorizado, cometiéndose contra el cuerpo y la sangre de Cristo auténticas faltas de respeto, cuando no sacrilegios sistemáticos. Es la obra cumbre del maligno, el haberse cargado la Eucaristía. El modernismo eclesial debe de estar encantado.

  7. Perdonad que os diga, pero estas cuatro propuestas son en realidad una tontada que no sirve para nada porque se omite la raíz del problema. Es como una poda de un árbol que siempre va a brotar igual de podrido. Esto es lo propio de los neocones, que ven las consecuencias y las pretenden combatir pero se niegan a ir contra las causas que las provocan.

    1. Si esto es muy fácil de solucionar: sólo hay que aplicar lo que dogmáticamente pone en Trento sobre la liturgia ¿cuál es el problema?
      El problema es que los modernistas conservadores de la condenada Nouvelle Teologie, o sea, los de la herética revista Communio, han apostatado de Trento lo mismo que sus antiguos amigos de la heretica revista Concilium y su Teología de la liberación. No están dispuestos a bajarse del burro de la revolución francesa del Vaticano ii y de su misa bastarda calvinista luterana.
      Como no están dispuestos, pues a jo der se con lo que haya.

  8. La apostasía que se describe sobre la Eucaristía, no se da sólo en EEUU, sino en muchos otros países. Y como solución a ella, suscribo todas las propuestas que hace el articulista.
    Es fundamental ahondar en la buena formación doctrinal, y rechazar abiertamente a esos teólogos h e r e j e s como Rahner y compañía.

    1. En lo que disiento respecto al artículo, es en lo que dice sobre que Pablo VI, con la aprobación de la instrucción «Memoriale Domini», intentara hacer frente al abuso de la comunión en la mano, cuando precisamente hizo lo contrario: PABLO VI ES EL CULPABLE de la expansión de la comunión en la mano, y sólo por eso no debería haber sido canonizado.
      Y su lamentable error, no fue corregido ni por San Juan Pablo II ni por Benedicto XVI, lo que los convierte en cómplices de esa profanación eucarística.

  9. Lo de la comunión en la mano, comulgar por parte de pecadores sin confesar, es como la concha de la Lola, todo el mundo hace lo que le da la gana. Lo mas sagrado y sublime que es la Eucaristía, la han convertido en objeto de escarnio público estos malnacidos modernistas, que actúan como acólitos del maligno, cuya principal misión es acabar con el cuerpo y la sangre de Cristo. Ya en nuestra cruzada, los milicianos endemoniados llevados por el odio vesánico a la fe era en lo que mas se ensañaban, en las hostias consagradas. De ahí tantos milagros eucarísticos. Pues todos estos modernistas y neocones son tal para cual, los perros de Satanás.

    1. La traducción del título está equivocada:
      » una propuesta A LA conferncia episcopal» original en inglés FOR.
      Esto cambia completamente el sentido del artículo, porque las propuestas las hace el autor del artículo a la Conferencia Episcopal Norteamericana.

      1. No señor: el título original en inglés no es el que usted dice, como ya he explicado más arriba.

        «A Radical Proposal for the USCCB’s Eucharistic Revival» significa exactamente lo que pone en el título en español: «Una propuesta radical para el renacimiento eucarístico de la Conferencia Episcopal estadounidense».

        El «de» en español no significa aquí procedencia o autoría. Se lo voy a explicar: el título hace referencia a «Una propuesta radical para el renacimiento eucarístico». ¿Qué renacimiento eucarístico? El de la conferencia episcopal (que viene indicado con el empleo del genitivo sajón: USCCB’s). El «renacimiento de la Conferencia Episcopal», no la «propuesta de la Conferencia Episcopal» ni «a la Conferencia Episcopal», en cuyo caso se diría: «A Radical Proposal for the Eucharistic Revival from/by the USCCB» o «A Radical Proposal for the Eucharistic Revival for/to the USCCB», y en el original no pone ninguna de esas dos cosas.

  10. ¡No se molesten, el organismo está infectado del todo! ¿Han oído hablar de la gematría cabalística de sionistas y masones? ¿Qué nos dicen ellos de ciertas fechas sobre la infección en la iglesia? Número cabalístico de una fecha: 1) se diferencian los días, los meses y los años. 2) los dígitos de cada apartado se suman entre si por separado. 3) si la cifra resultante tiene dos dígitos o más se suman estos dígitos hasta formar uno solo. 4) se suman los tres dígitos resultantes. 5) si la suma resultante tiene más de dos dígitos se vuelven a sumar entre si los resultados hasta que solo den un dígito. Así, el número cabalístico del 666 sería 6+6+6= 18; 1+8= 9 (el 6 también representa al Anticristo). Pío XII hablaba de tres flechas claves en la destrucción de la Iglesia: 1517, 1717, 1917.
    Sigue…

  11. «Cristo sí, la Iglesia no (la Revolución Protestante contra la Iglesia); después: Dios sí, Cristo no (la Revolución Masónica contra los Misterios centrales del Cristianismo); finalmente, el grito impío: Dios ha muerto; mejor dicho: Dios jamás ha existido (la Atea Revolución Comunista)».
    Cálculo cabalístico:
    31.10.1517
    24.06.1717
    23. 02.1917
    +_________
    78 18 5151
    15. 9. 12.
    6+9+3= 18; 1+8= 9 (?)
    Posible asesinato de Juan Pablo I y atentado de Juan Pablo II.
    28.09.1978
    13. 05.1981
    +_________
    41. 14. 3959
    5 +5+8=18; 1+8= 9 (?)
    Renuncia obligada de Benedicto XVI:
    28.02.2013 | 1+2+6= 9 (?)
    Sigue…

  12. Conclave para elección de Bergoglio. Tres fechas claves: el 11, según Kasper, se reúnen 15 cardenales (15 | 1+5 = 6) y acuerdan votar a Bergoglio. El 12 se inicia el cónclave, el 13 eligen a Bergoglio):
    11.03.2013
    12.03.2013
    13.03.2013
    +__________.
    36.9. 6039
    9+9 + 9= 27; 2+7 =9 (?)
    La Agenda 2030 contiene 17 objetivos de aplicación universal que, desde el 1 de enero de 2016, rigen los esfuerzos de los países que conforman el sistema de las Naciones Unidas, para lograr un mundo sostenible en el año 2030.
    01.01.2016
    01.01.2030
    +_________
    2. 2. 4046
    2+2+ 5= 9 (?)
    Como decía San Agustín, nada es casual todo es causal.

      1. Efectivamente. Los masones solo son las ramas de un árbol; simples peones del sionismo judeo talmúdico (la sinagoga de Satanás).
        Algunos expertos en masonería sostienen que el nexo de unión entre la masonería, Salomón, Hiram Abif… es el sionismo; éste surge en la época de Herodes Agripa, cuando 9 sanedritas (el 9 y el 6 son los números cabalísticos de Satanás) de las familias más poderosas de Israel se juramentaron para destruir la obra de Cristo, al que consideraban el causante de las desgracias de Israel. Señalan como algunas de estas familias a los rothschil, los rockefeller, los Kennedy… son los llamados «sabios de Sión», controlan el 90% del capitán mundial, inician y terminan guerras cuando quieren con una sola llamada (como hizo Henry kissinger con Marcha Verde), colocan o derrocan gobiernos, cambian regímenes… y, por supuesto, de un tiempo a esta parte, manejan a los más altos cargos de la Iglesia Católica.

      2. Lo de los numeros para ellos no es un jueguecito Últimamente se ha hecho viral en las redes el hecho de que sumando las fechas de la I Guerra Mundial, de la II Guerra Mundial y de la invasión de Rusia a Ucrania, en los tres casos suman 68. Para un judío talmúdico las relación es más clara:
        28. 07.1914
        01. 09. 1939
        24. 02. 2022
        +__________
        53 18 5875.
        8 + 9 + 7 = 24; 2+4= 6 (?)
        Para la masonería el 6 es la perfección; la piedra debe tallarse en forma de cubo, figura perfecta con seis caras, como la forma de la Jerusalén celestial; simbólicamente, aparece como la estrella de seis puntas del sello de Salomón, o escudo de David. Representa al Anticristo, al ser un 6, dentro de un 6, dentro de otro 6 (seis picos, señalados por seis triángulos pequeños, que a su vez forman un hexágono). Dios creó el mundo en seis días y el sexto apareció el hombre; ellos hacen lo propio a la espera de su hombre.

      3. Lo de los numeros para ellos no es un jueguecito. Se ha hecho viral en las redes el hecho de que sumando las fechas de la I GM, de la II GM y de la invasión de Rusia a Ucrania, en los tres casos suman 68. Para un judío talmúdico las relación es más clara:
        28. 07.1914
        01. 09. 1939
        24. 02. 2022
        +__________
        26. 53 18 5875.
        8+9+7=24; 2+4= 6 (?)
        Para la masonería el 6 es la perfección; la piedra debe tallarse en forma de cubo, figura perfecta con seis caras, como la Jerusalén celestial; simbólicamente, aparece como la estrella de 6 puntas del sello de Salomón, o escudo de David. Representa al Anticristo, al ser un 6, dentro de un 6, dentro de otro 6 (seis picos, señalados por seis triángulos pequeños, que a su vez forman un hexágono). Dios creó el mundo en seis días y el sexto apareció el hombre; ellos hacen lo propio a la espera de su hombre.

  13. Cuando los que no saben teología se ponen a dar lecciones de sacramentos, el resultado es un artículo como éste. Ahora no podemos profundizar las razones, pero yo, que no les conozco, les aseguro que ni el que lo ha escrito ni el que lo ha transcrito han estudiado un mínimo de teología. No hay nada más fácil que resolver el problemón de la postmodernidad líquida comulgando de rodillas.

    1. En lo último, de acuerdo. Pero, ¿qué quiere decir en el resto de su comentario? Por su brevedad, es bastante ambiguo y no se deduce bien qué quiere decir usted (o por qué lo dice).

  14. ¡BRAVO, BRAVO, BRAVO, BRAVO, BRAVO!. ¡Sí señor!. ¡Ahí lo tienen!. Lo que hace empezar a derrogar la ley del aborto, la lucha por la vida desde hace 40 años en las calles, el rezo del Santo Rosario, ayunos, oración, Adoración en postración, etc. ¡Mi Inmaculado Corazón triunfará!. Creo que EEUU fué consagrado al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María el año que se fué el presidente Trump. ¿Tenemos algo parecido en España?. Así nos va.

  15. ¿Y no será que aplicar la navaja de Occam es lo más razonable también en este caso? Tal vez no es que el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia, como dijo Pablo VI, sino que el mismo Satán ha conseguido sentarse en la silla de Pedro? No me miren así, yo también me asusté al evaluar los indicios.

  16. Es que yo pensaba que el maligno tendría mas categoría que un simple charlatán de feria. Estos son los heraldos con los estandartes color arcoiris, el verdadero y auténtico señor de las tinieblas no ha llegado todavía, pero viene en camino para rematar la faena de sus acólitos y bufones anteriores. Está al caer.
    Uno que haría bien ese papel, por su supuesta belleza mezclada con su maldad y que hoy ha bramado por los derechos de las mujeres a descuartizar a sus pequeños bebés, es el personaje mas siniestro que hemos padecido nunca en España, vamos prosperando en eso de la liberación del hombre de la tiranía divina, a medida que avanza la apostasía del pueblo. Son los frutos del modernismo eclesial. En todo caso este va para la corte infernal. Anda que no. VADE RETRO CABRÓN

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