«Benedicto XVI supo unir a los fieles a través de la fe y la razón»

Vittorio Messori Benedicto XVI
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(Ronan Planchon en Le Figaro)-Guillaume de Tanoüarn es sacerdote y teólogo. Es doctor en Filosofía por la Universidad de Lyon III y fundador del Centre Culturel Saint-Paul de París. Es autor de numerosas obras, entre ellas Cajetan: Le personnalisme intégral y Parier avec Pascal.

¿Qué recordamos de Benedicto XVI como cabeza de la Iglesia?

Benedicto XVI fue papa de 2005 a 2013, durante ocho años, pero, creado cardenal en 1980, estuvo al frente de la Iglesia, como consejero e inspirador del papa Juan Pablo II con el título de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Como segundo de a bordo del papa polaco, ha hecho una enorme contribución a la Iglesia. Mencionemos solo algunos de sus actos más importantes. Estuvo detrás del monumental Catecismo de la Iglesia Católica. Anunció su publicación y preparó su recepción en una conferencia pronunciada en varios idiomas (en París, en enero de 1983), que llevaba el revelador título de Catequesis y la transmisión de la fe. La idea es sencilla: la fe no se inventa, no se reinventa con cada generación, se transmite.

En 1984 condenó la Teología de la Liberación. Desde la encíclica Humani generis de Pío XII en 1950, era la primera vez que teólogos progresistas recibían críticas desde la estructura vaticana. Todo un símbolo. Su Instrucción, Libertatis nuntius, el mensajero de la libertad, está escrita de una forma tan precisa que trivializa el objeto que condena, esta teología de la Liberación, intento de politizar la fe, que rápidamente se convirtió en una especie de chatarrería de los años 70. En 1985 apareció Informe sobre la fe, un libro en el que el cardenal habla con Vittorio Messori, un gran periodista italiano, sobre el estado de la Iglesia. Pronto se distribuyó por todo el mundo. Fue un primer manifiesto a favor de la vuelta a lo esencial para una Iglesia profundamente desorientada por la violencia de los cambios conciliares.

También es importante destacar la discreta amistad entre el papa polaco y el cardenal alemán. Son dos grandes intelectuales: uno, Juan Pablo II, es una especie de intuitivo genial, que encuentra caminos de pensamiento o inventa expresiones («la cultura de la muerte»; «las naciones como maestras de los pueblos») llamadas a perdurar y a sintetizar una acción a la vez doctrinal y pastoral. El otro, Benedicto, es ante todo un escolástico, formado en universidades alemanas, cuya inmensa cultura hace posibles intuiciones polacas que apenas están en el aire en estos momentos. Ambos, a finales de los años 80, eligieron el mundo occidental y la crítica del totalitarismo; ambos critican el materialismo en nombre de lo que Juan Pablo II llamó en 1993 el esplendor de la verdad. Se trata de salvar la verdad de la enseñanza de la Iglesia católica.

Esto llevó al cardenal Ratzinger a publicar el documento Dominus Iesus el 5 de septiembre de 2000, un año que Juan Pablo II había considerado esencial desde el comienzo de su pontificado. Fue un trueno en el sereno cielo del Vaticano. Juan Pablo II tuvo que confirmar personalmente el documento de su ministro doctrinal. El cardenal Ratzinger afirmó que, contrariamente a una idea que circulaba desde el Vaticano II, solo había una salvación y un salvador, Jesucristo. Se oponía así directamente a las formas de ecumenismo o de diálogo interreligioso en las que la figura del salvador ya no era necesariamente cristiana.

También hay que mencionar el trabajo teológicamente sólido que el cardenal Ratzinger firmó con los luteranos para un «consenso diferenciado» con ellos. Cada palabra se pesó. Durante mucho tiempo, este documento de 1999 especificó los términos de un diálogo entre católicos y luteranos, en el que solo se busca la verdad por ambas partes.

Me detendré aquí. No cabe duda de que hay mucho más que decir sobre el cardenal Ratzinger…

¿Habla de él como si hubiera sido menos fructífero como papa que como simple cardenal?

El cardenal Ratzinger fue un brillante secundario en este retorno a la fe católica que Juan Pablo II había emprendido como párroco del universo. Como papa, Ratzinger abordó tres cuestiones fundamentales: la corrupción de la Iglesia, que Juan Pablo II no quería ver. Fue el primero en revelar los vergonzosos secretos del personal eclesiástico y en llorar sobre esa «barca de Pedro que hace agua por todos lados», como dijo durante el Vía Crucis justo antes de su elección, a modo de advertencia para quienes quisieran el cargo. Su dicasterio llevaba dos o tres años ocupándose de los problemas de pederastia. Había empezado a ocuparse de algunas situaciones escandalosas en todo el mundo.

Estaba en mejor posición que nadie para entonar el mea culpa de la Iglesia y lo hizo, el primero, con tremendo coraje y lamentables obstrucciones. Pienso, por ejemplo, en el obispo de Washington, McCarrick, que se acostaba con sus seminaristas y que tardó dos años en aceptar dimitir. El mea culpa de Benedicto XVI con la Iglesia de Irlanda, por ejemplo, fue valiente: «Al igual que vosotros», les dijo, «me he sentido profundamente afligido por las noticias que han surgido sobre los abusos a niños y jóvenes vulnerables por parte de miembros de la Iglesia de Irlanda, especialmente por parte de sacerdotes y religiosos. No puedo sino compartir la consternación y el sentimiento de traición que muchos de vosotros habéis sentido al conocer estos actos escandalosos y criminales y la forma en que las autoridades eclesiásticas de Irlanda los han tratado». Esto fue en 2010. La Iglesia de 2022 no ha expresado un mayor arrepentimiento que él. Lejos de ser una mancha en su pontificado, su inflexible gestión de los casos de abusos sexuales en varios continentes señaló el camino a su sucesor, el papa Francisco.

¿Cuál fue su acción doctrinal como papa, ya que esta es su especialidad?

Ya en diciembre de 2005 explicó el Concilio Vaticano II, subrayando que había varias lecturas del mismo, según dos hermenéuticas (nota del editor: en otras palabras, dos maneras de interpretar los textos): o una hermenéutica de ruptura, o una hermenéutica de continuidad. Para él, la hermenéutica de ruptura entre el Concilio y la tradición católica es obra de los periodistas, de lo que llamó el Concilio de los periodistas o el Concilio de los expertos (por oposición al verdadero Concilio, el Concilio de los obispos). La hermenéutica de la continuidad es la que siempre ha defendido, que establece una continuidad real entre la enseñanza de los concilios anteriores y la enseñanza del Vaticano II.

Cabe preguntarse si esta visión grandilocuente de la unión de tradición y modernidad en la Iglesia no se ha topado con sus límites en la elección del sucesor de Benedicto, el papa Francisco, que ya no se remite tanto a la tradición histórica de los papas como a su propio magisterio auténtico, es decir, al hecho de que es papa y que como papa asume el Concilio como un acontecimiento siempre nuevo que reclama la novedad de una fe regenerada en el pueblo de Dios.

Su intento de devolver la Sociedad de San Pío X al redil de la Iglesia sigue siendo muy controvertido…

Benedicto XVI creía que la Iglesia de principios del siglo XXI no podía permitirse el lujo de un cisma. Ha trabajado en pos de la unidad de la Iglesia como pocos pontífices antes que él. En un momento en que se le acusa de ser el más conservador, es en realidad el más abierto; quiso dar asilo a los tradicionalistas, dar cobijo a los anglicanos de la Comunidad Anglicana Tradicional, como había hecho con los ortodoxos o los luteranos, respetando escrupulosamente el carisma de cada uno. Su Motu proprio Summorum pontificum, que otorgaba derechos a los fieles tradicionalistas, resultó incomprendido. Incluso el papa Francisco lo ha visto como una simple suspensión de la autoridad del papa sobre la liturgia. Como suspensión, era revocable ad nutum. Esto significa que esta tolerancia de la misa tradicional podría, en la mente del papa actual, terminar a su antojo.

Francisco, como la mayoría de los eclesiásticos, no ha comprendido el carácter profundamente modernizador del Motu proprio Summorum pontificum del 7 de julio de 2007, que oponía el derecho de los fieles tradicionales a descubrir la liturgia latina y la autoridad de los obispos que no estaban a su favor. La revolución de Benedicto XVI consistió, de manera evangélica, en privilegiar el derecho de las ovejas sobre el derecho de los pastores. Para él, se trataba de reformar suavemente la Iglesia, ayudando a la constitución de «grupos estables» que, sobre el papel, debían poder hacer valer su derecho ante Roma. Los obispos no querían este funcionamiento democrático. Exigen, sobre todo en Francia y Alemania, que esta organización flexible de la contestación en el seno de la Iglesia sea barrida y que se restablezca el statu quo en torno a su poder único.

¿Cómo articulaba este teólogo la razón y la fe?

Para entender la articulación de la razón, podemos remitirnos a un debate público entre el cardenal Ratzinger y una figura romana, un intelectual que se declara abiertamente ateo, Paolo Flores d’Arcais, director de la revista italiana Micromega. Esto ocurrió en el año 2000. Su reunión fue pública. Su diálogo se publicó en las principales lenguas europeas. La perspectiva de Ratzinger se inspira en la experiencia espiritual de san Agustín en el siglo V. No hay que buscar solo comprender para creer, porque nunca se comprende la totalidad de la vida humana y así se corre el riesgo de no llegar nunca a la fe. Por tanto, también hay que creer para comprender. La experiencia de la fe da a la vida humana una dimensión superior, que es una gran conquista del espíritu humano, que no puede dejar de ver que la fe, en particular la fe cristiana en la que Dios se hace hombre para que el hombre se haga Dios, es constitutiva de la plenitud del espíritu humano. Lo que me parece notable en esta historia es también la libertad de espíritu de un hombre que se dice conservador, que ha llegado a la cima del aparato eclesiástico y que acepta cuestionar sus certezas en un debate público.

Esta contextualización nos permite comprender el sentido de su famoso discurso de Ratisbona, en el que criticó en 2007 al islamismo por no saber articular razón y fe. Para el papa Benedicto, la fe es la experiencia absolutamente personal de la vida divina, que uno recibe, al recibir estas palabras que son palabras de Dios. La razón es importante porque permite expresar la fe en términos universales y simplemente humanos. Para él, toda la historia del cristianismo es la historia de esta conjunción entre una fe sentida en primera persona del singular y la razón humana que atrae esta fe hacia lo universal. Lo que le falta al islamismo es precisamente la capacidad de someterse a la prueba de lo universal, de aceptar que la singularidad de la fe entra en conexión con la universalidad de la razón. Muchos intelectuales, creyentes y no creyentes, consideran el discurso de Ratisbona un acto profético del papa Benedicto XVI. Evidentemente, la profecía no siempre es muy diplomática… Pero el papa quería mostrar hasta dónde llegaba su labor de teólogo.

¿Cómo explicar las razones que le llevaron a renunciar a su cargo en 2013?

Probablemente la razón principal no fuese un problema de salud, ya que permaneció con nosotros otros diez años. Acababa de escribir una encíclica sobre la fe, que más tarde se publicaría con el nombre de su sucesor, Francisco. Ni siquiera se tomó el tiempo de darle los toques finales. En cualquier caso, cogió a todos por sorpresa cuando anunció su renuncia en latín. Y mantuvo este retiro, llevando una vida monástica en el corazón de las 44 hectáreas del Estado Vaticano y, con toda humildad, rezando por la Iglesia que había dirigido con tanta clase.

Publicado por Ronan Planchon en Le Figaro

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
35 comentarios en “«Benedicto XVI supo unir a los fieles a través de la fe y la razón»
  1. Guardo un grato recuerdo de Benedicto XVI, que en conjunto fue un buen Papa. Un hombre bondadoso, tierno, cercano, brillante intelectual, que hizo mucho bien a la Iglesia.
    Sin embargo hay que reconocer que su pontificado tuvo luces y sombras.
    Se podría decir que Benedicto fue para la Iglesia lo que el PP para España. Y así, mientras el PSOE siempre establece leyes infames, cuando llega el PP no las quita, aunque en alguna ocasión modifica algún aspecto para bien. Por poner un ejemplo, el PSOE es el que ha aprobado todas las leyes que permiten el aborto, y cuando ha gobernado el PP (incluso con mayoría absoluta) no ha suprimido el aborto, aunque sí ha moderado algunos de sus aspectos…

    1. Y de modo parecido, y por poner un ejemplo, apareció Pablo VI que permitió la comunión en la mano, y luego llegó San Juan Pablo II y Benedicto XVI que aunque no eran partidarios, tampoco la derogaron. Y como esto podríamos citar otros muchos ejemplos, como el hecho de no corregir ciertos errores del Concilio Vaticano II.
      Dice el refrán: “El tuerto es el rey en el país del ciego.” Y es evidente que comparado con el desastre de Francisco, Benedicto XVI fue sobresaliente suma cum laude, pero ¿qué nota le podríamos dar si lo comparamos con Pío IX, León XIII, San Pío X, etc.?

      1. Al parecer, usted es el único que ni es tuerto ni ciego. Lo ve todo con tal claridad que hasta se atreve a poner notas y establecer una jerarquía de nominados entre los Papas con sus respectivas calificaciones y evaluaciones. De verdad que leo y releo su comentario, y no doy crédito.

      2. Gracias.
        Sus comentarios son siempre acertados y guian a la VERDAD.
        Espero poder disfrutar muchos años leyendo sus artículos.
        Sacerdote Mariano, en mis oraciones, siempre pido por usted y por el buen clero

        1. ¡Borrego! Eso es lo que eres. O quizá eres el mismo sacerdote mariano o católico con otra cuenta echándote porras a ti mismo.

          1. Este troll si no suelta algún exabrupto no vive. Sométase a un exorcismo y deje de perseguir a los católicos, farsante.

          2. Se equivoca. Yo a Dios gracias (a diferencia de usted) conozco a mis antepasados, todos seres humanos y buenos católicos.
            Comprendo que usted, que no sabe si desciende de cucarachas o de babosas, eso le cabree cantidad y le descoloque.
            Es el precio que tiene que pagar por sus ancestros desconocidos e ignotos.
            Le aconsejo que visite el alcantarilklado de su ciudad en busca de algún antepasado.

          3. Cofrade, solo conozco un tipo de adoradores de Francisco: Los no creyentes con pecados nefandos porque Paco les dice que eso no es pecado. Da usted mucha pena. Hay que rezar por usted.

          1. Maricon!!!! ¿No que eres sacerdote? Miras el derroche de pecado que cometen insultándome de las formas más burdas y violentas y tú, sacerdote supuestamente, les agradeces, esto si que es surrealista.

          2. Cofrade: El que ha empezado insultando es usted. Y yo he dado las gracias a aquellos cuyos comentarios me han gustado y que además me han defendido. A las 9:26pm que es cuando yo he dado las gracias, nadie le había insultado a usted. Si alguien le ha respondido a usted sus insultos con otros insultos, ha sido después de que yo diera las gracias.
            Me parece de gran cinismo que usted siempre insulta y luego se queje de que le insultan a usted.
            Y aproveho la ocasión para decir que INFOVATICANA debería impedir los insultos que desacreditan la web.

          3. De la misma forma, solicito a infovaticana que cesen los insultos y calumnias contra el Santo Padre, usted señor tiene meses y meses robando tiempo a la oración personal y lo invierte en escribir y escribir en esta página todo tipo de ataques contra el Papa, y lo más escandaloso es que se firma como sacerdote.

          4. «De la misma forma, solicito a infovaticana que cesen los insultos y calumnias contra el Santo Padre»

            ¿Quiere decir que hagan algo para impedir que usted llame mentiroso a Francisco porque lo dicho por él, que era verdad, no le gustaba a usted? Pues secundo su moción.

            P.S.: sométase a un exorcismo y déjese de cuentos, que aquí nos conocemos ya todos, farsante.

  2. Aquí el entrevistado reconoce que el santo magno no quería ver la corrupción que había en la Iglesia, q era hasta la médula. Pero veía pecados y pedía perdón en nombre de la Iglesia por las grandes cosas que había hecho la Iglesia en la historia, como buen liberal. De risa señores.
    BXVI promulgó el SP sobre la misa antigua, el lo hizo, muy bien. Pero lo suyo sería que todos los que le agradecen tanto por haberlo hecho, incluyan en sus agradecimientos a la SSPX, sin ella no habría habido SP. En cambio siguen despreciandola. Ellos sabrán, descerebrados, les vendría bien la medicación para el uso de la razón
    Y ahora me entero de que Ratzinger era tomista

    1. No, no se entera, por mucho que recomiende a los demás medicación para el uso de la razón. En el artículo se dice que Ratzinger era un escolástico, no un tomista. Si no es usted capaz de distinguir ambas cosas… además en el contexto del contraste que el entrevistado pretende establecer entre Wojtyla y Ratzinger, es que no merece la pena dialogar con usted. Por otra parte, soy lo que usted llama un «descerebrado», pues lamento y no reconozco que del mal provocado por la SSPX pueda surgir algo bueno, más que «per accidens».

      1. hombre Juan, como estas? Sigo analiyando a obra del depravado Rupnik: es peligrosa.
        Tiene un efecto placebo mongoloide para mucho cristiano modernista y debo decir que tambien es perciniosa para tanto afeminado, digamos que lo hechiza en su desviacion. Si fuera por mi, hasta la pronta retirada de su obra en la catedral de la Almudena, y si no se pueden tapar esas anormalidades desproporcionadas, al menos pondria carteles en la entrada de la catedral advirtiendo a los fieles de que no miren esas cosas del depravado Rupnik. Juan, tu sensibilidad artistica, por tus comentarios, quiza coincida algo con mis primeras conclusiones sobre la obra de este depravado ascendido por el Vaticano, no se que piensas. Saludos cordiales
        Por cierto, se me olvidaba, he encontrado la relacion entra esa capilla platillo volante de la Universidad Francisco de Vitoria, donde iban a poner cosas del depravado en cuestion, y Maciel. Ante la minima sospecha Pio xii enjaulo a Maciel, pero con Juan 23 de lo desen

        1. Sigo: con Juan 23 un cardenal desenjaulo al depredador Maciel. El secretario de Juan 23 relato el encuentro que Juan 23 tuvo con unos extraterrestres que parece que llegaron en un platillo o algo asi, Juan 23 se quedo mas de 15 minutos hablando con el extraterrestre. Esto lo dijo su secretario que estuvo con Juan 23 en los jardines del Vaticano cuando vino el marciano. Esto es absolutamente verdad.
          Creo que aquel encuentro, no se si se llama de la tercera fase, fue premonitorio de toda la corrupcion espiritual, moral, liturgica que estaba por llegar a la Iglesia, siendo Maciel y Mckarrick exponentes de esa corrupcion moral.
          Ahora esta Universidad de Maciel rememora aquel platillo volante premonitor, y a decorarse con las obras de otro depravado, el Rupnik, autor de obras para subnormales.
          Juan, creo que he destapado este entuerto del platillo de forma satisfactoria

          1. Definitivamente, usted necesita terapia urgente: no habla, ni dialoga, simplemente vomita palabras sin sentido y llenas de odio. ¡Qué pena!

          2. Anda que tú, que pareces un moc ordo metiéndote con el sacerdote mariano y otros comentaristas atinados, pareces un histérico y encima vas de intelectual, cuando la mitad de las cosas q digo, básicas, ni las conoces. Habrase visto, menudo nivel Maribel, eres tan ignaro q ni conocías el episodio de Juan 23 con el extraterrestre. Lo tuyo son las esc reciones del rupnik

    2. Sin la SSPX no hubiese habido SP, es cierto.
      Sacar la Santa Misa es el objetivo de masas de tibios enclenques en la iglesia.

        1. ¿Otro llamando mentiroso a Francisco, que ha dicho explícitamente que los miembros de la FSSPX son católicos (por algo les ha dado licencia para administrar los sacramentos)? Es curiosa la sordera selectiva que tienen los heterodoxos… («cuánto me gusta Francisco, salvo que me lleve la contraria»). Usted sí que está fuera de la Iglesia, lo que no se arregla cambiando de nick, sino convirtiéndose a la fe católica. ¿A que me ha entendido? Pues claro: sordo sí, pero tonto no tanto (no es lo mismo ser tonto que ser malo).

          1. Lea la carta de   Mons . Nicolas Bux del 19 de Marzo 2012 a Mons. Bernard Fellay

             y a la Fraternidad sacerdotal San Pío X .

            Francisco hizo un gran gesto para que vuelvan . ¿ Volvieron ?

          2. Francisco no hizo ningún gesto para que «volvieran», porque no se habían ido a ningún sitio y siguen siendo tan católicos como desde el día en que fueron bautizados, como ha dicho expresamente Francisco (incluso aunque no lo hubiera dicho, que sí lo ha dicho, lo prueba el hecho de que nadie, ni siquiera los Papas, tienen potestad alguna para dar «licencias» para administrar los sacramentos a quienes no están en la Iglesia, como ha hecho Francisco con la FSSPX). Y que Benedicto XVI también negara que la intención de «Summorum Pontificum» fuera para que volviera quien nunca se había ido, como puede comprobarse en el mismo motu proprio y Monseñor Gänstein ha vuelto a aclarar en su última entrevista con motivo de la próxima publicación del libro sobre su vida con Benedicto XVI, en el que refuta esa mentira repetida por los demoledores, son hechos ante los cuales no caben argumentos (ni de Nicola Bux, que no habla «ex cathedra», ni de usted).

    3. Nunca he leído tanta mentira junta con apariencia de verdad.
      1.Si Benedicto es escolástico yo soy Carlomagno.
      2.La Humani Generis no condena la teología de la liberación, condena la Nouvelle Teología de los neocones.
      3.En la declaración conjunta católico luterana de 1999 se llegó a un acuerdo: la salvación por la sola fe como quería Lutero. Léanlo. Nada de obras.

  3. Benedicto XVI unió a los fieles a través de la fe y la razón. Justo lo contrario que Francisco, que está dividiendo la Iglesia, porque ni secunda la fe católica ni usa rectamente la razón, sino que es esclavo de ideologías erráticas.

  4. El problema de la iglesia sigue siendo y será el chinarro en el zapato llamado concilio modernista. Benedicto rectificó, en buena hora, me quedo con sus último mensaje y punto. Juan Pablo II no dijo ni mu del decreto de libertad religiosa, pasó el tema conciliar como un tupido velo, Pero que hacía, para eliminar lo intolerable, pues uno la hermenéutica de la continuidad que es una trola mas inaplicable, otro ignorarlo como si no hubiera existido, otro agarrarse al ecumenismo exacerbado, y Benedicto, pues intentar volver al punto de partida anterior. Y sobre todo, compensar las tremendas injusticias que sufrieron los defensores de la misa tradicional. Por que Benedicto al final de sus días ya era preconciliar. Un camino muy largo para volver al punto de partida que era de nuevo la Santa Tradición.

  5. Benedicto XVI restableció la misa católica solamente porque la Fraternidad de San Pío X le pidió un acto de buena voluntad que demostrase que se podían fiar de él. Llámenlos por teléfono y pregunten a ver si miento. Me lo han dicho ellos.
    Y según Gasweing, en principio Benedicto sólo lo hizo para apartar a la gente de Lefebvre, con lo que me demuestra que no había trigo limpio o es que Gansweing miente.

    1. Haber salvado la misa católica del exterminio conciliar sólo se lo debemos a Monseñor Lefebvre.
      A bxvi sólamente se le agradece haber cumplido por fin con su obligación y haber dejado por tanto a sus predecesores a la altura del betún. Porque Trento advierte muy claramente que quien quiera que sea la autoridad de la Iglesia que desprecie o sustituya los ritos recibidos por Tradición por otros ritos creados nuevos, cae en el anatema de la excomunión.
      Y punto.

      1. ¿Qué significa eso del punto? ¿Que ya no podemos contradecirle? Es increíble su pedantería y prepotencia. Fijese, da hasta risa. Se está usted cubriendo de gloria, sobre todo desde que ha fallecido benedicto XVI. Qué barbaridad.

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