Al fin, después de dos años de sustituir la sacralidad del agua bendita por la del hidroalcohol, ésta vuelve a las pilas de las iglesias italianas, por tardía disposición del episcopado de aquel país.
En una declaración emitida el 2 de diciembre, el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), el cardenal Matteo Zuppi, revocó las restricciones que se habían aplicado a principios de marzo de 2020 y que afectaban a los católicos de la nación, escribe LifeSiteNews.
La directiva, enviada a los obispos italianos, afirma que “es posible volver a restaurar el uso de las pilas de agua bendita”. Si bien muy pocas iglesias en Roma han proporcionado recientemente agua bendita en la entrada, la mayoría de las fuentes de agua bendita han permanecido vacías y secas hasta ahora. Queda por ver cuánto tiempo pasará para que el cambio surta efecto.
La declaración de la CEI señala también que el distanciamiento físico obligatorio ya no es un requisito para los miembros de la congregación, y agregó que podrían restablecerse las procesiones del ofertorio y el signo de la paz.
Sin embargo, la directiva aún contenía restos de las restricciones impuestas a los asistentes a misa como se vio durante el apogeo de las restricciones relacionadas con COVID. Quedan algunas limitaciones con respecto a la administración de la Sagrada Comunión, y se «aconseja a los «ministros» que se desinfecten las manos antes de distribuir la Comunión». A principios de este año, la CEI ya revocó su prohibición anterior de recibir la Sagrada Comunión en la lengua, una prohibición que violaba el derecho canónico.