Francisco a los jóvenes de Baréin: «Necesitamos ser acompañados en el camino de la vida»

Francisco Baréin Francisco durante el encuentro con los jóvenes de Baréin (Vatican media)
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Ante en reducido auditorio, el Papa Francisco dirigió un discurso a los jóvenes que se dieron cita en el Colegio del Sagrado Corazón de Awali.

El Santo Padre pronunció un discurso basado en «tres pequeñas invitaciones no tanto para enseñarles algo sino para animarlos», dijo el Pontífice.

Les ofrecemos el discurso de Francisco a los jóvenes de Baréin:

Queridos amigos, hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Les agradezco que estén aquí, de muchas naciones y con tanto entusiasmo. Quisiera agradecer a Sor Rosalyn sus palabras de bienvenida y la dedicación con la que, junto con muchos otros, dirige este Colegio del Sagrado Corazón.

Y me alegro de haber visto en el Reino de Baréin un lugar de encuentro y diálogo entre diferentes culturas y credos. Y en este momento, mirándolos a ustedes, que no son de la misma religión y no tienen miedo de estar juntos, pienso que sin ustedes esta convivencia de las diferencias no sería posible. ¡Y no tendría futuro! En la masa del mundo, ustedes son la buena levadura destinada a crecer, a superar tantas barreras sociales y culturales, y a promover gérmenes de fraternidad y novedad. Jóvenes, ustedes son los que, como viajeros inquietos y abiertos a lo inédito, no tienen miedo de enfrentarse, dialogar, “hacer ruido” y mezclarse con los demás, convirtiéndose en la base de una sociedad amiga y solidaria. Y esto, queridos amigos, es fundamental en los contextos complejos y plurales en los que vivimos; derribar algunas barreras para inaugurar un mundo más conforme al hombre, más fraternal, aun cuando esto suponga enfrentar muchos retos. A este respecto, tomando como referencia sus testimonios y sus preguntas, me gustaría dirigirles tres pequeñas invitaciones, no tanto para enseñarles algo sino para animarlos.

La primera invitación es a abrazar la cultura del cuidado. Sor Rosalyn utilizó esta expresión: “cultura del cuidado”. Hacerse cargo, cuidar, significa desarrollar una actitud interior de empatía, una mirada atenta que nos lleva a salir de nosotros mismos, una presencia amable que supera la indiferencia y nos impulsa a interesarnos por los demás. Este es el punto de inflexión, el comienzo de la novedad, el antídoto contra un mundo cerrado que, impregnado de individualismo, devora a sus hijos; contra un mundo prisionero de la tristeza, que genera indiferencia y soledad. Me permito decirles, ¡cuánto daño hace el espíritu de tristeza!  Porque si no aprendemos a hacernos cargo de lo que nos rodea —de los demás, de la ciudad, de la sociedad, de la creación— terminamos pasando la vida como los que corren, se afanan, hacen muchas cosas, pero, al final, se quedan tristes y solos porque nunca han experimentado en profundidad la alegría de la amistad y de la gratuidad. Y no le han dado al mundo aquel toque único de belleza que sólo él, o ella, y nadie más podría darle. Como cristiano, pienso en Jesús y veo que sus acciones estuvieron siempre animadas por el cuidado. Cuidó las relaciones con todos los que encontraba en las casas, en los pueblos y en los caminos. Miraba a la gente a los ojos, escuchaba sus peticiones de ayuda, se acercaba y tocaba sus heridas. Ustedes, ¿miran a la gente a los ojos? Jesús entró en la historia para decirnos que el Altísimo cuida de nosotros; para recordarnos que estar del lado de Dios significa hacerse cargo de alguien y de algo, especialmente de los más necesitados.

Amigos, ¡qué maravilloso es convertirse en especialistas del cuidado y artistas de las relaciones! Pero esto requiere, como todo en la vida, un entrenamiento constante. Así que no se olviden de cuidarse primero a ustedes mismos, no tanto del exterior, sino del interior, la parte más oculta y preciosa de ustedes. ¿Cuál es? El alma, el corazón. ¿Y cómo se hace para cuidar el corazón? Traten de escucharlo en silencio, de encontrar espacios para estar en contacto con su interioridad, para sentir el regalo que son, para acoger su propia existencia y no dejar que se les escape de las manos. Que no les suceda ser “turistas de la vida”, que sólo la miran desde fuera, superficialmente. Y, en silencio, siguiendo el ritmo de vuestro corazón, hablen con Dios. Háblenle de ustedes mismos, y también de aquellos que encuentran cada día y que Él les da como compañeros de viaje. Llévenle los rostros, las situaciones felices y dolorosas, porque no hay oración sin relaciones, como tampoco hay alegría sin amor.

Y el amor —ustedes lo saben— no es una telenovela o una película romántica. Amar es preocuparse por el otro, cuidarlo, ofrecer el propio tiempo y los propios dones a quien lo necesita, arriesgarse para hacer de la vida un regalo que genera ulterior vida. Amigos, por favor, no se olviden nunca de una cosa: todos ustedes —sin excluir a nadie— son un tesoro, un tesoro único y valioso. Por eso, no encierren su vida en una caja fuerte, pensando que es mejor no hacer ningún esfuerzo porque no ha llegado aún el momento de gastarla. Muchos de ustedes están aquí de paso, por razones de trabajo y a menudo por un tiempo determinado. Pero si vivimos con la mentalidad del turista, no aprovechamos el momento presente y nos arriesgamos a desperdiciar trozos enteros de vida. Qué hermoso es, en cambio, dejar ahora una buena huella en el camino, preocupándonos por la comunidad, por los compañeros de clase, por los colegas de trabajo, por la creación. Nos hace bien preguntárnoslo, ¿qué huella estoy dejando ahora, aquí donde vivo, en el lugar donde la Providencia me ha puesto?

Esta es la primera invitación, la cultura del cuidado; si la hacemos nuestra, contribuimos a que crezca la semilla de la fraternidad. Y esta es la segunda invitación que quisiera hacerles: sembrar fraternidad. Me gustó lo que dijiste Abdulla: “Es necesario ser campeones no sólo en el campo de juego, sino en la vida”. Campeones fuera del campo. Es verdad, ¡sean campeones de fraternidad, fuera del campo! Este es el desafío de hoy para el triunfo de mañana, el desafío de nuestras sociedades cada vez más globalizadas y multiculturales. Miren, todos los instrumentos y la tecnología que la modernidad nos da no bastan para que el mundo sea pacífico y fraterno. Lo estamos viendo, en efecto, los vientos de guerra no se aplacan con el progreso técnico. Constatamos con tristeza que en muchas regiones las tensiones y las amenazas aumentan, y a veces los conflictos estallan. Pero esto a menudo sucede porque no se trabaja el propio corazón, porque se permite que en las relaciones con los demás las distancias se agranden, y de este mismo modo las diferencias étnicas, culturales, religiosas y de otro tipo se convierten en problemas y temores que aíslan, y no en oportunidades para crecer juntos. Y cuando parecen ser más fuertes que la fraternidad que nos une, se corre el riesgo del enfrentamiento.

A ustedes jóvenes, que son más directos y capaces de establecer contactos y amistades, superando los prejuicios y las barreras ideológicas, quiero decirles: sean sembradores de fraternidad y serán cosechadores de futuro, porque el mundo sólo tendrá futuro en la fraternidad. Es una invitación que encuentro en el centro de mi fe. Dice la Biblia: «¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve? Este es el mandamiento que hemos recibido de él: el que ama a Dios debe también amar a su hermano» (1 Jn 4,20-21). Sí, Jesús nos pide que no desvinculemos nunca el amor a Dios del amor al prójimo, haciéndonos nosotros mismos prójimos de todos (cf. Lc 10,29-37). De todos, no sólo de quien me resulta simpático. Vivir como hermanos y hermanas es la vocación universal confiada a toda criatura. Y ustedes, jóvenes —sobre todo ustedes—, frente a la tendencia dominante de permanecer indiferentes y mostrarse intolerantes con los demás, hasta el punto de avalar guerras y conflictos, están llamados a «reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras» (Fratelli tutti, 6). Las palabras no son suficientes, se necesitan gestos concretos realizados en lo cotidiano.

Hagámonos algunas preguntas también aquí: ¿Soy abierto a los demás? ¿Soy amigo o amiga de alguna persona que no forma parte de mi grupo de intereses, que tiene creencias y costumbres diferentes de las mías? ¿Busco el encuentro o me quedo en lo mío? El camino es el que nos ha señalado Nevin con pocas palabras: “crear buenas relaciones”, con todos. En ustedes, jóvenes, está vivo el deseo de viajar, de conocer nuevas tierras, de superar los límites de los lugares habituales. Quisiera decirles: aprendan a viajar también dentro de ustedes mismos, amplíen las fronteras interiores, para que se desplomen los prejuicios sobre los demás, se reduzca el espacio de la desconfianza, se derriben los muros del miedo, florezca la amistad fraterna. También en esto déjense ayudar por la oración, que ensancha el corazón y que, abriéndonos al encuentro con Dios, nos ayuda a ver en quién encontramos a un hermano y una hermana. A este respecto, son hermosas las palabras de un profeta que dice: «¿No nos ha creado un solo Dios? ¿Por qué nos traicionamos unos a otros?» (Ml 2,10). Sociedades como esta, con una notable riqueza de fe, tradiciones y lenguas diversas, pueden convertirse en “escuelas de fraternidad”. Aquí estamos a las puertas del gran y multiforme continente asiático, al que un teólogo definió como «un continente de lenguas» (A. Pieris, en Teologia in Asia, Brescia 2006, 5); ¡sepan armonizarlas en la única lengua, la lengua del amor, como verdaderos campeones de fraternidad!

Quisiera hacerles además una tercera invitación. Se refiere al desafío de tomar decisiones en la vida. Ustedes lo saben bien, por la experiencia de cada día, no existe una vida sin desafíos que afrontar. Y siempre, frente a un desafío, como ante una encrucijada, es necesario elegir, involucrarse, arriesgarse, decidir. Pero esto requiere una buena estrategia, no se puede improvisar viviendo sólo por instinto y al instante. ¿Y cómo se hace para prepararse, para entrenar la capacidad de decidir, la creatividad, la valentía, la perseverancia? ¿Cómo afinar la mirada interior, aprender a juzgar las situaciones, a captar lo esencial? Se trata de crecer en el arte de orientarse en las decisiones, de tomar la dirección correcta. Por eso, la tercera invitación es hacer elecciones en la vida, elecciones justas.

Todo esto me vino a la mente pensando en las preguntas de Merina. Son interrogantes que expresan justamente la necesidad de descubrir la dirección que hay que tomar en la vida. —Por cómo dijo las cosas, ella muestra ser muy valiente— Y puedo compartirles mi experiencia: era un adolescente como ustedes, como todos, y mi vida era la vida normal de un joven. La adolescencia —lo sabemos— es un camino, es una etapa de crecimiento, un periodo en el que nos asomamos a la vida en sus aspectos a veces contradictorios, afrontando ciertos desafíos por primera vez. Y bien, ¿cuál es mi consejo?: ¡sigan adelante sin miedo, y nunca solos! Dos cosas, sigan adelante sin miedo y nunca solos. Dios nunca los deja solos, pero, para darles una mano, espera que se la pidan. Él nos acompaña y nos guía. No con prodigios y milagros, sino hablando delicadamente por medio de nuestros pensamientos y de nuestros sentimientos; y también a través de nuestros profesores, nuestros amigos, nuestros padres y todas las personas que quieren ayudarnos.

Es necesario, entonces, aprender a distinguir su voz. La voz de Dios que nos habla. ¿Cómo aprendemos esto? Como nos decías tú, Merina, por medio de la oración silenciosa, el diálogo íntimo con Él, conservando en el corazón lo que nos hace bien y nos da paz. La paz es un signo de la presencia de Dios. Esta luz de Dios ilumina el laberinto de pensamientos, emociones y sentimientos en el que a menudo nos movemos. El Señor desea iluminar sus inteligencias, sus sentimientos más íntimos, las aspiraciones que tienen en el corazón, las opiniones que maduran dentro de ustedes. Quiere ayudarlos a distinguir lo que es esencial de lo que es superficial, lo que es bueno de lo que es malo para ustedes y para los demás, lo que es justo de lo que genera injusticia y desorden. Nada de lo que nos sucede le es ajeno a Dios, nada, pero con frecuencia somos nosotros los que nos alejamos de Él, no le confiamos las personas y las situaciones, nos cerramos en el miedo y la vergüenza. No, alimentemos en la oración la certeza consoladora de que el Señor vela sobre nosotros, que no duerme, sino que nos cuida siempre.

Amigos, jóvenes, la aventura de las decisiones no la realizamos solos. Por eso, permítanme decirles una última cosa: busquen siempre, antes que las opiniones de internet, buenos consejeros en la vida, personas sabias y de confianza que puedan orientarlos, ayudarlos. Pienso en los padres y en los maestros, pero también en los ancianos, en los abuelos, y en un buen acompañante espiritual. ¡Cada uno de nosotros necesita ser acompañado en el camino de la vida! Repito lo que les he dicho, ¡nunca solos! Necesitamos ser acompañados en el camino de la vida.

Queridos jóvenes, los necesitamos, necesitamos su creatividad, sus sueños y su valentía, su simpatía y sus sonrisas, su alegría contagiosa y también esa pizca de locura que ustedes saben llevar a cada situación, y que ayuda a salir del sopor de la rutina y de los esquemas repetitivos en los que a veces encasillamos la vida. Como Papa quiero decirles: la Iglesia está con ustedes y los necesita, a cada uno de ustedes, para rejuvenecer, explorar nuevos senderos, experimentar nuevos lenguajes, volverse más alegre y acogedora. ¡No pierdan nunca la valentía de soñar y de vivir en grande! Aprópiense de la cultura del cuidado y difúndanla; sean campeones de fraternidad; afronten los desafíos de la vida dejándose orientar por la creatividad fiel de Dios y por buenos consejeros. Y, por último, acuérdense de mí en sus oraciones. Yo haré lo mismo por ustedes; los llevo en el corazón. ¡Gracias!

God be with you! Allah ma’akum [Que Dios esté con ustedes]

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Comentarios
23 comentarios en “Francisco a los jóvenes de Baréin: «Necesitamos ser acompañados en el camino de la vida»
  1. Hermosas palabras, que sólo pueden dar fruto, si, después de la aceptación y respeto a las diferencias, se hace el esfuerzo de demostrar que Este Padre de todos–DIOS– afirma: «El que Me ama practica Mis Mandamientos»… y no siga haciendo lo que su cabeza entiende…
    Entonces, para eso, se necessita CONVERSIÓN!

    1. ¡No, por favor! ¡eres una rígida! ¿Cómo dices eso?
      A este sujeto no lo aguanto más. ¡Que venga otro Papa para que limpie a nuestra madre la Santa Iglesia de todas las inmundicias!

  2. Bla ,bla,bla, yo soy el camino ,la verdad ,y la vida ,,,u nadie va al Padre si no es pir mi ,,,ambos unos a otros como yo is he amado , y nadie tiene mas amor que el que hace mi voluntad ,,,como yo hago la voluntad del.padre ,
    ¿¿HAS VISTO QUE FACIL ES,,,Y QUW SENCILLO LO EXPLICO NUESTRO HERMANO JESUS ,,EL QUE NOS DA LA VIDS Y NOS ESTA PREPARANDO UNA HABITACION EN LA CASA DEL PADRE?
    Tanta bervorrea fraterna de hombres, empalaga ,,,Como dijo el maestro ¿por que no entendéis mi lenguaje??
    EL LENGUAJE DE FRANCISCO ES MITINEO FILANTROPICO TOTAL..
    Convertirse dijo nuestro Señor ,,ese es el camino y la verdad que os sa la vida aquí hoy y mañana la Eterna,,,
    Esa es la paz que nos dio El Autor de la
    vida
    YO OS DOY LA PAZ , NO COMO LA DA EL MUNDO..
    LO DICHO,,BLA BLA BLA

  3. Este discurso de Francisco es gravísimo. Implica un sincretismo social totalmente ajeno a la enseñanza cristiana. Es un paso a la construcción masónica de una especie de religión común en detrimento de la única verdadera. Las palabras de Francisco expresan una absoluta renuncia a evangelizar y en cambio abren las puertas a un modelo globalista anticristiano.
    ¡Francisco dimisión!

    1. Eres un tipejo venenoso y mal intencionado, tan podrido tienes tu corazón que eres incapaz de apreciar la belleza del discurso que el Santo Padre dirige a jóvenes de varias culturas y religiones. Tú serías incapaz de dar un discurso así de bueno porque eres un cerrado integrista y fanático farisaico. Tu testimonio como sacerdote, si lo eres, da vergüenza ajena.

      1. Sométase a un exorcismo urgentemente, que los espumarajos que suelta por la boca van a terminar ahogándole, troll. Que hable de la belleza un tiparraco con ese léxico patibulario y macarra, que encima ni siquiera es católico, es de aurora boreal.

  4. Al hilo de la noticia esta mañana en 13TV, una tertuliana que es subdirectora de la revista Alfa y Omega, ha deseado que en el futuro se puedan practicar por los cristianos ritos como el Ramadam, para que la concordia entre las religiones aumente. Me he quedado flipando, una cosa es respetar las practicas religiosas del prójimo, y otra participar en ellas. La locura sincrética que promueve Francisco, excede en mucho al texto Nostrae Aetate del Concilio sobre el ecumenismo y respeto a las religiones no cristianas. Esto de la nueva religión mundial solo ha podido salir de un sitio, de la masonería, al que el concilio dio alas, que es la organización que lo defiende desde siglos, pero claro el dios que dicen adorar no es precisamente Cristo, es el maligno con cuernos y rabo.

    1. Ah, los cristianos a celebrar el Ramadán ¿y no dijo nada de que las mujeres musulmanas se quiten los trapos de la cabeza para así ir como las cristianas por la calle? ¿O que los moritos coman cerdo, que está tan bueno, que los católicos comemos jamón ibérico que no veas? ¿O quizás que celebren la Navidad poniendo Belenes en sus casas? Seguro que eso ni lo mencionó… Es que de verdad, quieren acabar con la Iglesia católica y son muchos de los que están dentro los que tienen esa finalidad.

  5. Los errores en este discurso son múltiples. Sin ánimo de ser exhaustivo, presento dieciséis:
    1- Es una equivocación que el Papa exprese: “Me alegro de haber visto… un lugar de encuentro y diálogo entre diferentes culturas y credos.” Cuando debería alegrarse de que se evangeliza, no de que dialogan.
    2- El Papa insta a jóvenes de distintas religiones “a promover gérmenes de fraternidad.” Cuando la fraternidad sólo se da entre los cristianos ya que sólo los cristianos somos hijos de Dios por el Bautismo como dice la Biblia (Gal 4,5).
    3- Francisco yerra al presentarse: “No tanto para enseñarles algo sino para animarlos.” Cuando la Iglesia es Madre y maestra y debe enseñar, porque así lo mandó el divino maestro que dijo: “Id y enseñad” (Mt 28,20).

    1. 4- El Papa exhorta a “Abrazar la cultura del cuidado…de los demás, de la ciudad, de la sociedad, de la creación.” Cuando eso parece el lema de una ONG, no de un obispo de la Iglesia.
      5- Francisco dice falsamente que Jesús: “Cuidó las relaciones con todos los que encontraba.” Cuando lo que hacía Jesús, no era mantener relaciones de simple diálogo o convivencia, sino que era promover la conversión de todos los que encontraba.
      6- El argentino dice: “¿Y cómo se hace para cuidar el corazón? Traten de escucharlo en silencio” Cuando el corazón se cuida, no con una introspección autorreferencial psicologicista, sino haciéndolo semejante al Corazón de Cristo, y eso se consigue, no escuchándose a uno mismo, sino escuchando a Nuestro Señor, escuchando sus enseñanzas y poniéndolas en práctica.

    2. 7- El Pontífice señala: “Qué hermoso es, dejar ahora una buena huella en el camino, preocupándonos por la comunidad, por los compañeros de clase, por los colegas de trabajo, por la creación.” Cuando lo que debemos cuidar es nuestra santidad, y contribuir a hacer santos a los demás.
      8- Francisco dice: “La segunda invitación que quisiera hacerles: sembrar fraternidad.” Pero la verdadera fraternidad nos la da el bautismo, y sólo haciendo proselitismo sembramos verdadera fraternidad,
      9- El Papa dice que: “Las diferencias religiosas” son “oportunidades para crecer juntos.” Cuando por ejemplo la invasión de musulmanes en Europa, lejos de ser ocasión de crecimiento, supone un aumento de la persecución contra los cristianos, así como de la delincuencia común, y el empobrecimiento del continente. Y además, el auténtico crecimiento se da sólo en la religión católica.

    3. 10- Francisco afirma: “el mundo sólo tendrá futuro en la fraternidad.” Cuando el futuro no es la fraternidad al modo como la entiende el Papa, sino que es Cristo, que es “el alfa y omega”. (Ap 1,8)
      11- Es falso que: “Vivir como hermanos y hermanas es la vocación universal confiada a toda criatura.” Tal como lo dice Francisco, eso es un concepto horizontal de la vida que prescinde de Dios y prioriza al hombre, cuando la vocación de Dios es para alabar a Dios y obedecerle, y a partir del amor a Dios y de su ley, entonces amar al prójimo. Además, esa llamada no es para toda criatura como dice Francisco, sino sólo a los hombres.
      12- El Papa dice: “Déjense ayudar por la oración.” Siendo que se dirige a jóvenes de distintas religiones, eso es validar la oración de todas las religiones, lo cual es erróneo, pues sólo los cristianos oramos al Dios verdadero.

    4. 13- Francisco se equivoca cuando dice: “Sociedades como ésta, con una notable riqueza de fe…diversas.” Cuando las religiones falsas no son ninguna riqueza, sino una pobreza.
      14- El Papa afirma: “Dios… nos acompaña… no con prodigios y milagros.” Cuando Dios hizo milagros ya en el Antiguo Testamento, Cristo se pasó su vida pública haciendo milagros, y Dios nos sigue acompañando desde hace dos milenios con numerosos prodigios y milagros.
      15- Francisco dice: “Dios nos acompaña…hablando delicadamente por medio de nuestros pensamientos y de nuestros sentimientos.” Dicho así, sin más, esto es subjetivismo iluminista.
      16- El Papa dice a los jóvenes: “La Iglesia los necesita para rejuvenecer.” Cuando la Iglesia es una sociedad perfecta por institución divina, y no tiene necesidad de rejuvenecerse con la juventud. Son los jóvenes los que necesitan la Iglesia para salvarse.
      Etc.

      1. Gracias Sacerdote mariano por sus acertados análisis (cuanto más exhaustivos, mejor, ayuda al discernimiento que tanto se necesita hoy día). Se agradece la luz y el amor a la Verdad entre tanto dislate Bergogiiano.

      2. Sacerdote mariano: Tanto espacio para escribir y escribir pura basura. Te sigues condenando por tu odio ilimitado al Santo Padre, no esperes bendiciones del cielo por su soberbia y arrogancia, pagarás caro por todo el daño qué haces, eres un basura.

        1. De acuerdo con las palabras del Señor («de lo que abunda el corazón habla la boca»), es evidente que quien tiene un estercolero interior es usted, y ya rebosa al exterior. Sométase a un exorcismo y conviértase a la fe católica, que cada día está usted peor (en uno de esos ataques de furia que le dan contra los católicos, y especialmente contra Sacerdote mariano, con quien está obsesionado, se va a morder usted la lengua y se va a envenenar; el que avisa no es traidor).

  6. DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS JURÍDICAS.
    Fraternidad; Uno de los principios a los que se acoge la Revolución Francesa. Se descartó la caridad parte por ser un término cristiano, y por que para los revolucionarios la consideran degradante y humillante para los que se encuentran en esa situación.

    Por lo tanto y por enésima vez, términos como fraternidad y filantropía son términos filosóficos de la Revolución Francesa, ausentes en los Santos Evangelios, que utiliza términos como caridad, hermanos, y amor al prójimo incluidos a los enemigos. El concilio lo utilizó 23 veces.
    Francisco tiene la palabra fraternidad en la boca a todas horas, ya sabemos quien lo manda. Es la palabra clave de la masonería junto con ciudadano. Nos quieren meter con forceps el lenguaje masonés, no lo hagan, o acabarán pensando como hablan.

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