La revisión de las indulgencias que introdujo Pablo VI

Pablo VI comunión mano
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El Papa Pablo VI publicó el 1 de enero de 1967 la Constitución Apostólica Indulgentiarum Doctrina sobre la revisión de las indulgencias.

«Todos los hombres que peregrinan por este mundo cometen por lo menos las llamadas faltas leves y diarias, y, por ello, todos están necesitados de la misericordia de Dios «para verse libres de las penas debidas por los pecados», escribe Pablo VI  en esta Constitución Apostólica.

Además, el Pontífice afirmó que «la Iglesia exhorta a sus fieles a que no abandonen ni menosprecien las santas tradiciones de sus mayores, sino que las acepten religiosamente y las estimen como precioso tesoro de la familia católica».

Para ello concentró en 20 normas la actualización sobre cómo ganar indulgencia plenaria o parcial y su significado. Se puede decir que Pablo VI actualizó la doctrina de la Iglesia en relación a las indulgencias y que puedes consultar a continuación:

Norma 1. Indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en lo referente a la culpa que gana el fiel, convenientemente preparado, en ciertas y determinadas condiciones, con la ayuda de la Iglesia, que, como administradora de la redención, dispensa y aplica con plena autoridad el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos.

Norma 2. La indulgencia es parcial o plenaria, según libere totalmente o en parte de la pena temporal debida por los pecados.

Norma 3. Las indulgencias, ya parciales ya plenarias, siempre pueden aplicarse por los difuntos a modo de sufragio.

Norma 4. La indulgencia parcial, de ahora en adelante, será indicada exclusivamente por las palabras «indulgencia parcial», sin añadir ninguna determinación de días ni de años.

Norma 5. Al fiel que, al menos con corazón contrito, lleva a cabo una obra enriquecida con indulgencia parcial, se le concede por obra de la Iglesia una remisión tal de la pena temporal cual la que ya recibe por su acción.

Norma 6. La indulgencia plenaria solamente se puede ganar una vez al día, salvo lo prescrito en la norma 18 para los que se encuentran in articulo mortis.

En cambio, la indulgencia parcial se puede ganar muchas veces en un mismo día, a no ser que se advierta expresamente otra cosa.

Norma 7. Para ganar la indulgencia plenaria se requiere la ejecución de la obra enriquecida con la indulgencia y el cumplimiento de las tres condiciones siguientes: la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Romano Pontífice. Se requiere además, que se excluya todo afecto al pecado, incluso venial.

Si falta esta completa disposición, y no se cumplen las condiciones arriba indicadas, salvo lo prescrito en la norma 11 para los impedidos, la indulgencia será solamente parcial.

Norma 8. Las tres condiciones pueden cumplirse algunos días antes o después de la ejecución de la obra prescrita; sin embargo, es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se realicen el mismo día en que se haga la obra.

Norma 9. Con una sola confesión sacramental se pueden ganar muchas indulgencias plenarias; en cambio, con una sola comunión eucarística y con una sola oración por las intenciones del Sumo Pontífice solamente se puede ganar una indulgencia plenaria.

Norma 10. La condición de orar por las intenciones del Sumo Pontífice se cumple plenamente recitando un Padrenuestro y un Ave María por sus intenciones; aunque cada fiel puede rezar otra oración, según su devoción y piedad por el Romano Pontífice.

Norma 11. Queda en pie la facultad concedida a los confesores por el canon 935 del Código de Derecho Canónico de conmutar a los «impedidos» tanto la obra prescrita como las condiciones. Los Ordinarios de lugar pueden conceder a los fieles sobre los que ejerzan su autoridad según la norma del derecho, y que habiten en lugares donde de ningún modo o difícilmente puedan practicar la confesión y comunión, el poder ganar la indulgencia plenaria sin la comunión y confesión actual, con tal que estén arrepentidos de corazón y tengan propósito de recibir los citados sacramentos en cuanto les sea posible.

Norma 12. Ya no se empleará más la división de las indulgencias en personales, reales y locales, para que quede bien manifiesto que lo que se enriquece con indulgencias son las acciones de los fieles, aunque a veces sigan unidas a una cosa o sitio determinado.

Norma 13. Se revisará el Enchiridion de indulgencias, con el fin de enriquecer con indulgencias solamente las principales oraciones y obras de piedad, caridad y penitencia.

Norma 14. Las listas y sumarios de las indulgencias de las Órdenes, Congregaciones religiosas, Sociedades de vida en común sin votos, Institutos seculares y pías Asociaciones de fieles serán revisados lo antes posible, de forma que la indulgencia plenaria se pueda ganar solamente en unos días peculiares, que determinará la Santa Sede, a propuesta del moderador general o, si se tratara de pías Asociaciones, del Ordinario del lugar.

Norma 15. En todas las iglesias, oratorios públicos o —por parte de quienes los empleen legítimamente— semipúblicos, puede ganarse una indulgencia plenaria aplicable y solamente en favor de los difuntos, el día 2 de noviembre.

Pero en las iglesias parroquiales se puede, además, ganar una indulgencia plenaria dos veces al año: el día de la fiesta del titular y el 2 de agosto, que se celebra la indulgencia de la «Porciúncula», o en otro día más oportuno que establezca el Ordinario.

Todas las citadas indulgencias podrán ganarse o en los días indicados o, con permiso del Ordinario, el domingo anterior y el posterior.

Las demás indulgencias adscritas a iglesias u oratorios serán revisadas cuanto antes.

Norma 16. La obra prescrita para ganar la indulgencia plenaria adscrita a una iglesia u oratorio es una visita piadosa a éstos, en la que se recitan la oración dominical y el símbolo de la fe (Padrenuestro y Credo).

Norma 17. El fiel que emplea con devoción un objeto de piedad (crucifijo, cruz, rosario, escapulario o medalla), bendecido debidamente por cualquier sacerdote, gana una indulgencia parcial.

Y si hubiese sido bendecido por el Sumo Pontífice o por cualquier Obispo, el fiel, empleando devotamente dicho objeto, puede ganar también una indulgencia plenaria en la fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, añadiendo alguna fórmula legítima de profesión de fe.

Norma 18. Si no se pudiera tener en la hora de muerte un sacerdote para administrar los sacramentos y la bendición apostólica con su indulgencia plenaria, de la que se habla en el canon 468, § 2, del Código de Derecho Canónico, la Iglesia, Madre piadosa, concede benignamente al que esté debidamente dispuesto la posibilidad de conseguir la indulgencia plenaria in articulo mortis, con tal que durante su vida hubiera rezado habitualmente algunas oraciones. Para conseguir esta indulgencia plenaria se empleará laudablemente un crucifijo o una cruz.

El fiel podrá ganar esta misma indulgencia plenaria in articulo mortis aunque en el mismo día haya ganado ya otra indulgencia plenaria.

Norma 19. Las normas dictadas sobre las indulgencias plenarias, especialmente la número 6, se aplican también a las indulgencia plenarias que hasta hoy se acostumbraban a llamar toties quoties.

Norma 20. La piadosa Madre Iglesia, especialmente solícita con los difuntos, dando por abrogado cualquier otro privilegio en esta materia, determina que se sufrague ampliamente a los difuntos con cualquier sacrificio de la misa.

Las nuevas normas en las que se basa la consecución de las indulgencias entrarán en vigor a partir de los tres meses cumplidos del día en que se publique esta Constitución en Acta Apostolicae Sedis.

Las indulgencias anejas al uso de los objetos de piedad que arriba no se mencionan cesan cumplidos tres meses de la promulgación de esta Constitución en Acta Apostolicae Sedis.

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Comentarios
7 comentarios en “La revisión de las indulgencias que introdujo Pablo VI
  1. El problema es que la mayoría de los promotores de la «Iglesia de Francisco» no creen en el Purgatorio y por tanto se despreocupan de las indulgencias.

  2. El problema es que la mayoría de los promotores de la «Iglesia de Francisco» no creen en el Purgatorio y por tanto se despreocupan de las indulgencias.
    que razon tiene sacerdote mariano.
    viva cristo rey, y su madre la virgen maria.

  3. Yo rezo siempre que quiero ganar una indulgencia para las almas del purgatorio, pues hice el voto heroico de caridad, por las intenciones de Benedicto XVl, ya que Bergoglio creo que no es bueno. Espero que me lo acepten en el cielo.

  4. Este es un ejemplo de cambios meramente pastorales. ¿Lo que ahí pone afecta en algo a la doctrina o al dogma?
    Pues imaginaos si entre líneas de ese texto de Pvi que pretende ser solo pastoral se da a entender sibilinamente una herejía detrás de otra y de las gordas. ¿Habría que obedecer la doctrina errónea de un texto pastoral que no tiene la intención de enseñar nada nuevo? Pues eso, que el que obedece la doctrina errónea de un Papa siempre se equivoca, y el que hace caso omiso es el que permanece en comunión con la iglesia. ¿Quién niega el valor pastoral de lo declarado como pastoral? Nadie.
    Como siempre, yo hablo siempre de mi libro y siempre me refiero a lo mismo. Piñón fijo.

    1. «Como siempre, yo hablo siempre de mi libro y siempre me refiero a lo mismo. Piñón fijo»

      Lo habíamos notado. Estaría bien que también hablase de los temas de las noticias y artículos. No sé, por conocer su opinión, ya que sobre el monotema quedó claro la primera vez que lo dijo y no necesita insistir. Pero no haga trampas, ¿eh? Si el tema es la subida del pan, no nos diga que se debe a la libertad religiosa; y si se cuenta que un obispo se ha caído en la bañera, no insista en que se debe al beso al Corán de JPII, quien debió ser la única persona en el mundo en hacer tal cosa, dicho sea de paso, porque ni siquiera los musulmanes lo besan. Está usted tardando en decir que al bajar de los aviones no besaba la pista por haber llegado sano y salvo al suelo, o como señal de respeto (aunque sea una chorrada), sino que estaba adorando a la Pachamama al arrodillarse para besar la Madre Tierra y que Francisco sólo le copia. Parecería patológico.

  5. El índice de libros prohibidos suprimidos, hay que acelerar la apostasía del pueblo, que lean toda la basura de los filosofastros jacobinos, que se engolfen cuanto antes en el vicio y en la herejía, que se envenenen hasta la muerte en Cristo, por eso a Cristo Rey hay que quitarle la corona, que no tenga ningún poder en la sociedad, que no influya en las leyes ni en las costumbres, que no reine jamás. HASTA HOY. Pablo VI.

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