El nuevo gobierno italiano: importante labor por la paz de acuerdo con la Santa Sede

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(Antonio Socci en Libero)Tanto los nuevos presidentes de la Cámara de Representantes como del Senado, en sus discursos de investidura, mencionaron al papa Francisco de manera no formal.

Ignazio La Russa dijo: «Saludo con gran respeto al Sumo Pontífice, que incluso en estos días nos ha dado una señal de su alta orientación espiritual y moral, subrayando que la respuesta necesaria para combatir y tratar de vencer la pobreza es un trabajo digno y bien remunerado».

Lorenzo Fontana lanzó una alusión aún más explícita: «Quiero dedicar un primer saludo al papa Francisco, que representa el punto de referencia espiritual para la mayoría de los ciudadanos italianos y promueve el respeto de los más altos valores morales en el mundo, empezando por el respeto a la dignidad humana y a los derechos humanos fundamentales, y que está llevando a cabo una acción diplomática sin parangón en favor de la paz».

Por tanto, los derechos sociales, los valores morales más elevados, empezando por la dignidad humana y los derechos humanos, y, por último, el testimonio profético del papa por la paz.

Son principios que no se parecen a las caricaturas mediáticas del centro-derecha. Principios que remiten al magisterio social del papa y están en sintonía con el alma profunda del pueblo italiano, que, en referencia a la guerra en Ucrania, siempre se ha reconocido en las posiciones de Francisco y no en las del gobierno Draghi.

En el reciente sondeo de Pagnoncelli para Di Martedì, el 60% de la población encuestada dijo que «es hora de que Zelensky llegue a un acuerdo con Putin». Solo el 27% eligió «apoyar sobremanera a Zelensky contra Putin» (el 13% no eligió ninguna opción).

En este deseo de paz subyace la preocupación por el desastre económico y social que está provocando la continuación de la guerra y que, aún más grave, nos golpeará en los próximos meses. Pero, desde el pasado mes de febrero, todas las encuestas ofrecen esta misma respuesta.

Es un deseo de paz al que solo el Pontífice ha dado voz y que ahora se hace más fuerte. Ayer se publicó un llamamiento («Una negociación creíble para detener la guerra») en el que se proponen seis puntos para una negociación. Lleva la firma de intelectuales de diferentes procedencias como Franco Cardini, Massimo Cacciari, Pietrangelo Buttafuoco, Giuseppe Vacca, Marcello Veneziani, Mauro Magatti, Stefano Zamagni, Eugenio Mazzarella y Antonio Baldassarre.

El gobierno de centro-derecha tendrá que tener en cuenta la opinión predominante entre los italianos: la «señal» dada por el nuevo presidente de la Cámara de Diputados puede anunciar un giro con respecto a la línea ultrabelicista del gobierno Draghi (apoyado especialmente por el PD de Letta y el ministro Guerini).

El martes, el editorial de Avvenire (periódico de la Conferencia Episcopal italiana) concluía así: «Hay que acabar con esta inútil masacre. Y para ello es indispensable una iniciativa firme por parte de Europa, que aproveche las dudas cada vez más evidentes de Estados Unidos y el muy evidente malestar de Vladimir Putin. Es hora de que Italia, Alemania y Francia despierten y vuelvan al papel que la historia les ha asignado. Fuera de este, el desastre continuará».

De hecho, es cada vez más evidente que fomentar la guerra para ganar es un camino suicida para todos. Porque en esta guerra no gana nadie y pierden todos: el único camino racional es la negociación. Recordando que «el moralismo de la aventura no es moral», sino que «el compromiso es la verdadera moral de la actividad política» (Joseph Ratzinger).

Ayer, Luca Ricolfi subrayaba en Repubblica que la idea de un alto el fuego y de «nuevos pasos hacia los acuerdos de paz» se está abriendo camino incluso en Estados Unidos: «Biden se está dando cuenta de que llegar a las elecciones de mitad de mandato con la opinión pública asustada por el riesgo de un conflicto nuclear podría costarle caro»; además «el fantasma de una recesión mundial» está «induciendo a los principales actores en el terreno (China y Estados Unidos a la cabeza) a tomar precauciones».

Un futuro gobierno Meloni, que respecto a la paz establezca un eje con la Santa Sede -como en las décadas de la Primera República para la política exterior italiana-, puede encontrar una relación con quienes, como Macron, han mantenido en los últimos meses un diálogo abierto con Moscú, pero también con Alemania, teniendo en cuenta sus problemas energéticos y las voces autorizadas que se han pronunciado a favor de la diplomacia, como es el caso de Angela Merkel o, en Estados Unidos, Henry Kissinger.

Este es ahora el camino obligado para Estados Unidos y los países de la UE, así como para Ucrania y, por otro lado, para Rusia y China. Y esto demuestra que el grito profético del papa no era, desde el principio, un idealismo abstracto (y mucho menos cercanía a Putin), sino un gran realismo.

El cambio de clima implica también un cambio de pensamiento político en Italia. Hay que desideologizar la guerra. Como escribe Ricolfi, «mientras la gente siga pensando que cualquier gesto de apertura equivale a ‘estar de acuerdo con Putin’, todo camino hacia la paz será imposible».

La realpolitik debe volver a escena. «La crisis ucraniana», observa Ricolfi, «se ha tratado hasta ahora bajo el enfoque del registro moral, prestando poca atención a las causas de la guerra y a las consecuencias de las acciones emprendidas. Ha llegado el momento, si queremos intentar entrar en una fase de enfriamiento, o de contraescalada, de invertir el registro y volver a la ‘política'».

Un gobierno de centro-derecha puede hacerlo. En cambio, el PD, cuya lectura ideológica y metafísica de la guerra ha hecho mella, pretendiendo repartir patentes de ortodoxia atlántica o poner sellos de desprecio al putinismo, no sabe cómo salir de la trampa en la que se ha encerrado.

Ahora se debate entre las entrevistas (todavía) ultrabelicistas de su ministro de guerra Guerini y los truenos contra Stoltenberg (la OTAN) de su gobernador Vincenzo De Luca.

Letta parece aturdido y ya no sabe a qué mitin pacifista puede asistir sin que le recuerden su línea beligerante.

De hecho, el portavoz de una asociación pacifista, que organiza las manifestaciones, dijo: «Si, como  dijo Letta, hay que seguir con la guerra hasta que gane Ucrania, no veo cómo puede participar el Pd».

El PD es prisionero de sus propias proclamas ideológicas. El centro-derecha, en cambio, puede jugar a la política, con la UE y Estados Unidos, y aprovechar de forma realista el nuevo viento de la paz. También para evitar el colapso económico.

 

Publicado por Antonio Socci en Libero

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
1 comentarios en “El nuevo gobierno italiano: importante labor por la paz de acuerdo con la Santa Sede
  1. Meloni: con el Vaticano, ni a misa. Son traidores por definición y manipuladores. Te utilizarán para justificar sus maniobras. Haz lo que quieras, pero sin unirte a estos…individuos. Te lo dice un católico fiel durante más de 70 años.

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