Una investigación revela 424 casos de abusos en la Iglesia portuguesa

Obispos Portugal
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Más de 424 menores abusados, cientos de abusadores identificados -decenas aún en activo- y la convicción de que la Iglesia encubrió estos delitos, son algunas de las conclusiones de la Comisión Independiente (CI) que investiga los abusos sexuales en la Iglesia portuguesa, informa la agencia EFE.

La comisión no entregará oficialmente los resultados hasta el 31 de enero de 2023, pero ya ha revelado un “mínimo” de víctimas de 424, aunque el número real debe suponerse mucho mayor.

Los casos investigados por la CI por encargo de la conferencia episcopal se limitan a menores de 17 años y los abusos se produjeron en distintos lugares y situaciones, en todo el país y con víctimas -en su mayoría masculinas- de todos los grupos sociales.

El grueso de los delitos ha prescrito, aunque la Comisión ha enviado a la Fiscalía 17 casos susceptibles de procesos judiciales y estudia otros 30 que podrían ser investigados.

Los abusadores identificados trabajan en el seno de la Iglesia Católica lusa -son tanto religiosos como laicos-, y cometieron sus delitos entre 1950 y 2022. La mayoría no ha muerto, decenas están todavía en activo y, aunque la Comisión se niega a dar detalles, advierte que se repiten patrones de actuación. «Claro que hubo encubrimiento de la Iglesia, está claro. Pero también de las familias», sostiene el psiquiatra Daniel Sampaio.

El informe final de la Comisión, que se hará público a finales de enero próximo, incluirá una serie de recomendaciones para identificar situaciones de posibles abusos y ayudar a las víctimas.

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Comentarios
8 comentarios en “Una investigación revela 424 casos de abusos en la Iglesia portuguesa
  1. Menudo gatuperio universal ha sido el Post-Concilio. Y todavía piden volver y volver a ese «Nuevo Pentecostés», a recomenzar la «Primavera»…

  2. Sale a una media de 5,8 casos por año, cifra muy inferior a la de otros colectivos sociales, pero la prensa se encarga de hacer creer que los abusos son algo habitual y frecuente en la Iglesia, lo cual no es cierto pues es algo excepcionalísimo, pero el objetivo es difamar al catolicismo para perjudicarlo.

    1. Efectivamente, pero por eso razón de más para no haber encubierto nada, ya desde los años 50 hubo una infiltración sistematica en el clero, y mucho hono se metió para sus sodo mías más libremente. En vez de redoblar la vigilancia y el celo, se relajaron mientras la Iglesia era infiltrada, JP2 tenía documentación certera de los masones en la curia al más alto nivel y no quiso hacer nada, bueno si, cambiar el Codigo de derecho canónico para relajar y suavizar mucho a los sodos abusadores, ya no es que fuera el peor gestor del mundo para esto, sino incluso sospechoso. Pero tiene razón, para cómo está la Iglesia, los casos son incomparablemente más bajos que en otros colectivos.

      1. Al «sacerdote» este de opereta todavía le parece poca cosa que cada año salgan ‘trasquilados’ cinco o seis cristianicos cuyos padres seguramente confiaron a la Iglesia para que les enseñará el camino del Cielo…

        1. Lector: Yo no he dicho si me parecen muchos o pocos, sólo digo que no es justo que cada vez que se habla de pederastia sale a relucir la Iglesia, como si fuera un antro de pervertidos, cuando por ejemplo el obispo Munilla señaló que los casos en el clero no llegan al 0,1% del total de casos, por lo que es evidente que nos hallamos ante una campaña difamatoria anticatólica.
          Además, se sabe que muchas denuncias que acaban en condena son falsas, como le ocurrió al cardenal Pell.

          1. Si los de siempre han tenido éxito cebándose con inocentes como Pell, los Romanones o el maestro del Gaztelueta, es porque antes una legión real de abusones ha generado una situación de escándalo en la Iglesia que ha trascendido a la sociedad.

          2. ¿De qué legión habla? Que cuatro homosexuales que, además, eran curas, hayan cometido abusos, ni les convierte en legión, ni representan a la Iglesia (que no manda abusar). Y, encima, esos escándalos son artificiales, creados ahora por los anticatólicos de siempre valiéndose de los medios, y en muchos casos calumniando a sacerdotes fallecidos hace décadas que no pueden defenderse (ni ellos demostrar sus calumnias; pues éso es lo que son mientras no lo prueben). Nótese, además, cuándo aparecen en las noticias los presuntos «escándalos» de abusos en España: siempre cuando comienza la campaña de la Declaración de la Renta (entre abril y junio). Casualidad, ¿verdad? Ya.

  3. Investigar estos pecados gravísimos, de tan difícil prueba, desde el año 1952, me parece del todo inoporturno. Se están tratando casos de antes de que yo hubiera nacido (tengo 67 años). No comprendo que un estudio así lo financie la iglesia lusa. No lo puedo asegurar, pero mi impresión es que las actuales Conferencias episcopales, dudan de la probidad de los sacerdotes, a ser posible si son del año catapúm, porque la acusación de encubrimiento no les toca a ellos. Estoy llegando a pensar, seguro que me equivoco, que hay algún interés oscuro en divulgar estos escándalosos comportamientos para acrecentar el escándalo general. Yo creo que, ante todo, hay que atenerse a la sanación de las víctimas y a la erradicación del sacerdocio o episcopado tanto al abusador como al encubridor. Y si son laicos, que no actúen en ambientes eclesiales de atención o educación de niños. Y que cuando sea delito estatal se denuncie a la Justicia.

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