China y el cardenal Zen: Las “extrañas” palabras del Papa

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(Riccardo Cascioli/La Brújula Cotidiana)-Las palabras del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Kazajistán suenan a abandonar al cardenal Zen a su suerte con tal de salvar el diálogo con China. Pero también representan un enfoque muy político y poco religioso de la relación con China.

Las palabras pronunciadas por el Papa Francisco sobre China y el cardenal Joseph Zen en su vuelo de regreso de Kazajstán el jueves 15 de septiembre, por un lado no pueden sorprender a quienes siguen los acontecimientos de las relaciones entre la Santa Sede y China. Sin embargo, dejan un poso de tristeza cuando se piensa que el lunes 19 de septiembre el cardenal Zen será juzgado en Hong Kong y tratado como un delincuente; y también dejan mucho desconcierto por los juicios “políticos” sobre la situación en China.

Pero vayamos por orden. La pregunta planteada por Elise Allen, de Crux, era muy sencilla: dado que el Papa en Kazajistán había hablado tanto de la libertad religiosa, ¿qué pasa con la libertad religiosa en China “especialmente ahora teniendo en cuenta el proceso judicial contra el cardenal Zen? ¿Considera este juicio en su contra como una violación de la libertad religiosa?”. La respuesta comienza con un vago discurso sobre la dificultad de entender a China, de los tiempos “bíblicos” con los que se razona en China y, por tanto, de la importancia del diálogo para entender y ser entendidos. A lo que se podría objetar inmediatamente que, en primer lugar, el problema no son los chinos como pueblo, sino el régimen comunista chino, lo cual no es una diferencia menor. Y entonces, precisamente por esta dificultad para entenderlos, ¿por qué no confiar en un obispo como el cardenal Zen que, además de ser chino, conoce bien a los comunistas de Pekín? ¿Por qué no escucharlo?

Porque está claro que al Papa no le importa, y se entiende que el juicio contra Zen es sólo un “piedra en el zapato” que no quiere que ponga en cuestión el diálogo con Pekín. He aquí sus palabras: “No me atrevo a calificar a China de antidemocrática porque es un país tan complejo… sí es cierto que hay cosas que nos parecen antidemocráticas, eso es verdad. El cardenal Zen es un hombre mayor que va a juicio estos días, creo. Y él dice lo que siente, y se ve que hay limitaciones allí. Más que calificar, porque es difícil, y no me apetece calificar, son impresiones, intento apoyar el camino del diálogo”.

“Es un anciano” que “dice lo que siente”: en definitiva, parece dar a entender que el cardenal Zen es un anciano que no sabe morderse la lengua (curiosamente, la definición “es un anciano” ha desaparecido de la transcripción oficial de Vatican News, quién sabe por qué). Por supuesto, puede que no haya una libertad total, pero el problema es que Zen no quiere dialogar. En otras palabras: el obispo emérito de Hong Kong ha sido abandonado en vísperas del juicio después de que su situación ni siquiera se mencionara o fuera objeto de oración tal y como habían pedido algunos durante el último Consistorio. Se trata de una declaración grave que también tendrá repercusiones para los católicos de China, además de ser profundamente injusta para el cardenal Zen.

Pero en este punto también es bueno recordar que el diálogo con China no lo ha inventado el Papa Francisco, ni tampoco lo ha iniciado el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin. Con Juan Pablo II y el cardenal Sodano como secretario de Estado ya hubo en su momento muchos contactos y, de hecho, el Papa Francisco ha “recuperado” al que también en tiempos de Juan Pablo II dirigía las misiones diplomáticas en China, monseñor Claudio Maria Celli.

E incluso con el Papa Benedicto el diálogo continuó. A ambos les hubiera gustado ir a China. Pero con algunas diferencias importantes: la primera fue que escuchaban a los obispos chinos y a otros expertos; la segunda fue que eran muy claros en cuanto a lo que se podía conceder y en lo que la Iglesia no podía ceder en absoluto; por último, no había dudas de que los católicos que había que tomar como ejemplo eran los que sufrían persecución por su fidelidad a la Iglesia y al Papa, y no los que aceptaban servir al Partido Comunista para mantener una apariencia de culto católico. Es el totalitarismo del régimen chino el que nunca ha permitido llegar a un acuerdo, no la falta de voluntad de diálogo de la Iglesia.

Ahora, en cambio, da la impresión de que con tal de continuar con el acuerdo secreto sobre el nombramiento de obispos que se renovará en octubre, la Santa Sede ya ha concedido lo imposible y estaría dispuesta a ofrecer el resto si sólo lo quisiera el Gobierno chino. Así lo demuestra también lo que (no) ha ocurrido en Kazajistán, según informa Philip Pullella, de la agencia de noticias Reuters: y es que el presidente chino Xi Jinping estaba en la capital kazaja al mismo tiempo, la Santa Sede había expresado la voluntad del Papa de reunirse, pero el Gobierno chino declinó la oferta.

Sin embargo, hay una última cuestión que merece atención: el Papa no puede decir si hay democracia en China o no, lo que en sí mismo es una afirmación absurda. El verdadero problema es aceptar o incluso querer que la Iglesia se mueva y piense sólo a nivel horizontal, político. El principal problema de la Iglesia no puede ser en primer lugar si hay o no democracia en un país, la principal preocupación debe ser la libertad de la Iglesia, que es una garantía para la libertad de todos. Y el problema en China es precisamente la falta de libertad de la Iglesia, cada vez más sometida al control del Partido Comunista, gracias también al acuerdo secreto que quiere la Santa Sede y que está dispuesto a renovar por otros dos años. Si la relación con un Estado –en este caso China, pero válido para cualquier otro país- se impone en términos políticos, al final se sacrifica la verdad a la razón política. Y entonces puede parece sabio y prudente hacer declaraciones tan ridículas como las de la democracia en China.

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Comentarios
20 comentarios en “China y el cardenal Zen: Las “extrañas” palabras del Papa
  1. Las palabras del Papa son miserables. Demuestran su baja catadura moral. Llamar «anciano» al cardenal Zen (en tono despectivo), decir que ·habla lo que siente», cuando lo que predica es la verdad moral que debería estar proclamando el Papa, afirmar que «China no es antidemocr´ática», etc., todo esto supone que Francisco se ha vendido a la dictadura china a la que apoya, y ha abandonado al cardenal Zen, que es un pastor íntegro, del Corazón de Cristo.
    Oremos para que el Señor nos envíe pronto un pontífice fiel.

    1. Dejando de lado el menosprecio que muestra por un hermano apóstol que está sufriendo por su fidelidad a Cristo, si el cardenal Zen es un anciano, ¿qué es Don Jorge? ¿Un jovencito veinteañero? …
      Tarde o temprano sale a la luz lo que cada uno lleva verdaderamente en el corazón. Como aquel refrán tradicional que dice que aunque la mona se vista de seda, mona queda.
      Pues eso.
      Encomendemos con caridad al cardenal Zen

      1. No debiera llamarnos la atención esos calificativos, porque a Benedicto XVI,lo llamó «un abuelo sabio» y a la gran santa de Ávila, despectivamente la llamó «vieja..
        Y ya es hora de que nos dejemos de tonterías llamándole papa, y lo llamemos por su nombre de pila, porque es un impostor, que saca fuera todo lo peor que tiene en su espíritu el ser humano.

  2. Francisco es un traidor al cardenal Zen, un traidor a los católicos chinos, un traidor a la verdad, y un cómplice de la propagación del error y la injusticia en China de la mano del dictador Xi Jinping.
    ¡Francisco dimisión!

    1. Si no recuerdo mal habías despotricado infinitamente en el caso Zanchetta por la presunta intervención papal, ahora sin embargo la pides y la exiges, repito lo que he dicho en otras ocasiones: tu postura es igual de política e ideologizada que la que insistes en atribuir al papa. Hace mucho dejaste de lado la religión y poco te importa el Card. Zen, lo que buscas es manifestar tu descontento con el papa.

      1. No diga disparates: ¿cómo va nadie a despotricar contra Francisco por su intervención en el caso Zanchetta? ¡Pero si no hizo absolutamente nada ante los abusos, ni para colaborar después con la justicia, a la que hizo obstruccionismo negándose incluso a enviar a Argentina los papeles que desde allí le pedían! Lo que se le reprocha es la doblez y el haber refugiado en el hotel de 5 estrellas «Santa Marta» del Vaticano a este abusador convicto. ¿Se refería usted a esa «intervención»? Porque si es así, normal que cualquier católico y persona sensata despotrique. ¿O a usted le parecía bien el encubrimiento y refugio papal a ese delincuente? Es su postura (la de usted) la que es igual de política e ideologizada que la de Francisco. Lo que usted busca es atacar a quienes defienden la fe y moral católicas y, especialmente, a los sacerdotes que aquí escriben, como hace siempre. Hay que estar un poco pa’ allá para representar su papelón.

      2. ¿Est´as poniendo al mismo nivel a Monseñor Zen, un héroe de la fe en China, con un vulgar maricón violador?. Hay que ser verdaderamente sinvergüenza y miserable.

      3. Gran diferencia: el obispo Zanchetta es un abusador de seminaristas condenado por la justicia argentina a cuatro años y medio de prisiòn efectiva, a quien el Papa nombrò obispo aùn contra la opiniòn del episcopado argentino, a quien alojò en Santa Marta para alejarlo de las acusaciones que se le hacìan por la justicia argentina, y a quien finalmente librò de la càrcel e hizo alojar en un monasterio de monjas como prisiòn domiciliaria.- Em cambio, el Cardenal Zen es un obispo fiel a la doctrina de Cristo y de Su Iglesia a pesar de toda la persecuciòn del gobierno comunista a lo largo de sus 90 años, qe cuenta con el aprecio de su comunidad catòlica martirizada, y del resto del Colegio Cardenalicio…

  3. De esta y de otras declaraciones y decisiones del Papa se saca la impresión de que para Francisco el fin justifica los medios. (Quizás me equivoco en mi interpretación).

    Siempre he entendido que para un católico el fin no justifica los medios (además mi conciencia me dice que así debe ser).

  4. ¡Pobre Iglesia Católica! El cardenal Zen es un anciano… ¡Mírate, Francisco! ¿Por eso no lo recibiste cuando fue al Vaticano para hablar contigo? ¿Hasta cuándo el Señor permitirá que estés donde estás?

  5. Lo que no entiende mucha gente al hablar de Francisco es que este hombre tiene metida en los huesos una ideología de izquierdas que por desgracia condiciona hasta el evangelio. Su cariño hacia los regímenes de izquierdas es evidente, empezando por el de España. Ha recibido a Celaa, y a no sé cuántos socialistas… Es clásico el cariño que sentía por Fidel Castro, sus excusas a Putin…Da pena y asco ver a un representante de Cristo ser tan «amigo» de los enemigos del Evangelio. Sus discursos no parecen de un Papa, se mete en todos los charcos, opina de lo divino y lo humano con una ligereza que a veces uno tiene la tentación de pensar que es un «bocazas». Quousque tamdem abutere patientia nostra Francisce?, que diría Cicerón.

      1. Yo lo veo incómodo siempre cuando hace alusiones a la Virgen María, la minimiza, dice que no es corredentora, etc, etc… Ya sabemos que ella es la que pisa la cabeza de la serpiente…

  6. Bergoglio demuestra cada vez más claramente que es mala persona. Él mismo es anciano, pero desprecia al Cardenal Zen al referirse a él como un «anciano bocazas», ¿Por qué no se aplica el cuento? Está destruyendo la Iglesia a marchas forzadas, las exigencias de la Agenda 2030 son las de acelerar el proceso. ¿Vamos a permitirlo?

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