El todavía portavoz y secretario de la Conferencia Episcopal española, Monseñor Luis Argüello, centra su tiempo y sus esfuerzos en «el pueblo de Dios que peregrina en la archidiócesis de Valladolid», tal y como dijo que haría el día de su nombramiento como arzobispo.
Durante estos últimos días, se le ha podido ver acompañando a numerosos sacerdotes de la archidiócesis vallisoletana en la toma de posesión de sus nuevas parroquias.
En el día de ayer, festividad de la patrona de Valladolid, el arzobispo Argüello presidió en la catedral la Santa Misa. Argüello remarcó en su homilía, que también se celebraba la natividad de la Virgen. El recién nombrado arzobispo de Valladolid aseguró que «el acontecimiento que celebramos forma parte de un plan de largo alcance. Se unen así en nuestra fiesta dos maneras de enfrentarnos al tiempo. Una inmediata y concreta, medida por relojes y calendarios –9 meses– ; otra que desborda la anchura del tiempo y lo sitúa en el plan de Dios, que se gesta en la eternidad, se desarrolla en la historia y alcanza su plenitud de nuevo en la vida eterna».
Defensa de la vida
Monseñor Argüello declaró que «el día de la Virgen de San Lorenzo, celebramos un nacimiento, el alumbramiento de una nueva vida que ha ido gestándose durante nueve meses como un ser vivo distinto de su madre, Santa Ana, y con el asombro de su padre, Joaquín. Es, por tanto, un buen día para agradecer el don de la vida y para renovar un compromiso en favor de la vida«. Durante todo este tiempo como portavoz de los obispos españoles y también ahora, Argüello ha sido una de las voces dentro del episcopado español que más ha clamado por la defensa de la vida desde su concepción hasta su muerte natural.
Además, el arzobispo de Valladolid dijo haber leído este verano un informe de un economista tratando de explicar el porqué del crecimiento vegetativo negativo desde criterios puramente técnicos. «Argumentaba que la sociedad postcapitalista no necesita que un nuevo bebé traiga un pan bajo el brazo, pues cada vez podremos producir más y mejor con menos población. Tampoco, sigue argumentando, necesitamos más población para promover un consumo de calidad, sostenible por razones ecológicas y culturales para una lectura posthumana de la Agenda 2030», subrayó el secretario general de la CEE.
Argüello dijo en su homilía que «las cosas no deben de estar tan claras pues también ha sido noticia este verano que en China, preocupados por el envejecimiento de la población, han propuesto nuevas políticas preferenciales de acceso a la vivienda, mayor flexibilidad laboral o ayudas fiscales y a la educación con el objetivo de “crear un entorno favorable al matrimonio y la fertilidad”. También quieren los chinos –que no son Padres de la Iglesia– revertir el recurso al aborto como método anticonceptivo que se generalizó en la época en la que la República Popular imponía la política del hijo único. Entre nosotros también es noticia la reducción drástica de la natalidad en las últimas décadas».
Llamada a la conversión
El portavoz de los obispos españoles volvió a pedir «políticas en favor de las familias gestantes,» y animó a los fieles a iniciar «una verdadera revolución cultural que haga retroceder el individualismo, que ayude a encontrar sentido al sacrificio y a la alegría de alumbrar una nueva vida, que revalorice la importancia y significado para el bien propio y el común de ser madre y padre, que ayude a descubrir la alegría de trasmitir y cuidar la vida. A esta revolución cultural los cristianos la llamamos conversión y Evangelio».
El arzobispo vallisoletano remarcó que «un filósofo del comienzo del tiempo moderno dijo “pienso, luego existo”; hoy parece triunfar otro criterio de autoafirmación, “siento, luego vivo”, pero en realidad la razón que descifra el significado de nuestra existencia es que hemos sido llamados. Llamados por amor a la vida y al amor».
Para Monseñor Argüello, «responder a esta llamada, es el tesoro escondido de nuestra vida. Tanto en la vida eclesial como en la ciudadana hemos de estar dispuestos a responder a las llamadas que de forma tan diversa se nos hacen por vecinos y acontecimientos, a través de palabras y hechos que nos invitan a salir de nosotros mismos y propiciar caminos de encuentro, a colaborar en el bien común, a acompañarnos y cuidarnos. También a comunicar alegría y esperanza en medio de las vicisitudes cotidianas».
Agradecimientos y nombramiento del nuevo Vicario general
Al final de la homilía, Luis Argüello quiso agradecer «las llamadas y respuestas recibidas en estos días primeros de ministerio episcopal en la Archidiócesis. Permitidme que concrete este agradecimiento en tantos saludos intercambiados en las calles y templos, también en los despachos del Sr. Alcalde y Sr. Presidente de la Diputación Provincial».
También desveló que el sacerdote Jesús Fernández Lubiano, párroco de la Sagrada Familia y San Ildefonso, «ha aceptado mi llamada a ser Vicario General de la Diócesis», dijo Argüello.