El Santo Padre se ha reunido esta mañana con los Representantes Pontificios en el marco del encuentro trienal en el Vaticano.
El evento se extiende hasta el sábado 10. Actualmente, la Santa Sede cuenta con 167 colaboradores en la función diplomática que trabajan en las Nunciaturas o en la Secretaría de Estado.
Francisco, en su breve discurso dirigido a los «embajadores vaticanos» ha recordado que «han pasado tres años desde nuestro último encuentro. El temporal de la pandemia del Covid-19 nos ha obligado a diversas limitaciones de la vida cotidiana y de nuestras actividades pastorales. Ahora parece que lo peor ya pasó, y gracias a Dios podemos encontrarnos de nuevo».
Acto seguido, el Pontífice hizo referencia a la grave crisis que atraviesa Europa y el mundo entero, que «están trastornados por una guerra de especial gravedad, tanto por la violación del derecho internacional, por los riesgos de escalada nuclear, como por las graves consecuencias económicas y sociales. Es una tercera guerra mundial «en pedazos», que estáis presenciando en los lugares donde desempeñáis vuestra misión», dijo Francisco a los nuncios en clara alusión al conflicto bélico que tiene en jaque a toda Europa.
El Obispo de Roma quiso agradecer a sus representantes en todo el mundo «todo lo que han hecho y hacen las Representaciones Pontificias en estas situaciones de sufrimiento. Habéis llevado la cercanía del Papa a los pueblos ya las Iglesias; habéis sido puntos de referencia en los momentos de mayor desconcierto y turbulencia», subrayó Francisco.
El Papa invitó a los nuncios a seguir trabajando «hacia adelante y hacia arriba, confiados en la gracia del Señor». Además, recordó que «como Iglesia estamos comprometidos en un camino sinodal que quiera hacer crecer esta dimensión de la sinodalidad en el pueblo de Dios».
«En el horizonte tenemos el Jubileo de 2025, para el cual ha comenzado la preparación. Como Curia Romana estamos empezando a aplicar la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium: nacida a través de un proceso de casi nueve años, también tardará en entrar, por así decirlo, a pleno rendimiento», concluyó el Santo Padre antes de encomendar este encuentro de altos cargos vaticanos a la intercesión de la Virgen María en la fiesta de su Natividad.
Tras el discurso del Papa, dio lugar a un turno de preguntas para compartir reflexiones entre los nuncios presentes y el Santo Padre, aunque no ha trascendido, por el momento, el contenido de ese intercambio de pareceres entres los nuncios y Francisco.