¿Qué atrae al cavernícola al catolicismo?

Shia LaBeouf Shia LaBeouf
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(Jessica Kramer en Crisis Magazine)Cuando Louis Stevens se haga católico, mi generación hablará de ello. Shia LaBeouf, un autodenominado «cavernícola» que ha sido considerado por el obispo Barron, entre otros, como uno de los mejores actores de su generación, está interpretando a san Padre Pío en una nueva película. En una reciente entrevista, le contó a Barron todas las formas en que Dios le atrajo al catolicismo, muchas veces por los símbolos de la religión. 

Durante la entrevista, LaBeouf contó que un consejero espiritual compartió con él una cita de Heráclito: «De cada cien hombres, diez ni siquiera deberían estar allí, ochenta son solo objetivos, nueve son los verdaderos luchadores, y tenemos suerte de tenerlos, porque ellos hacen la batalla. Pero el uno, ¡ah!, ese es un guerrero, y traerá a los otros de vuelta».

Puede que LaBeouf no demuestre mantener su recién descubierto catolicismo, pero si persiste, podría ser un Heráclito para todos los chicos perdidos de su generación, trayéndolos a casa, a la Única y Verdadera Iglesia. 

De hecho, su entrevista con Barron debería ser vista por todos los líderes de la Iglesia como instrucción sobre cómo evangelizar más eficazmente a esta generación, particularmente a los hombres. La entrevista da una gran visión de lo que atrajo a LaBeouf. Y creo que son las mismas atracciones que él experimentó las que atraen a la mayoría de los jóvenes. 

LaBeouf, en su estudio de san Padre Pío, vio lo importante que era para Pío permanecer en comunión con la Iglesia que Cristo fundó y no separarse de ella:  «Cuando Pío fue exiliado, no se lanzó a Twitter. Se quedó callado… no se puso a gritar. No hizo a Martín Lutero. Hizo el san Francisco, es decir, se volvió silenciosamente más parecido a Cristo, y cultivó eso en contraposición a esta rebelión. Lo aceptó. Pudo haber fundado su propia iglesia, su propia orden, ya que tenía muchos seguidores. En ese momento podría haberse adentrado en el bosque y crear toda una nueva secta del cristianismo». 

LaBeouf recogió la humildad y la obediencia de Pío a la Verdad. Los millennials y la generación Z son generaciones que han renegado de la religión pero obedecen a la ideología woke, que está mal no porque no sea liberalismo sino porque está mal, y es orgullosa. Aquí es donde la Iglesia, fuente de la Verdad, puede entrar y contrarrestar las mentiras imperantes que se les dice a los que han naufragado por la cultura, incluso a los de otras sectas del cristianismo donde la cultura se ha filtrado. 

Otra atracción del catolicismo en particular, para LaBeouf, fue la Eucaristía. Iba a misa y no podía comulgar, pero tenía un profundo deseo de hacerlo. Como antiguo protestante, me identifico con esta atracción. Ahora que puede recibir la comunión, ha hablado del poder que tiene la Eucaristía: «Empiezo a sentir un efecto físico de ella, un profundo alivio, y comienzo a notarla como algo regenerante. Empiezo a disfrutarla hasta tal punto que no quiero perdérmela nunca». 

Como joven converso, puedo dar fe de que la única manera de suscitar ese anhelo de recibir la Eucaristía de manera digna es tratarla como lo que es, y eso requiere reverencia. 

Como dijo una vez san Maximiliano Kolbe: «Cuando te arrodilles ante un altar, hazlo de tal manera que los demás puedan reconocer que sabes ante quién te arrodillas». Arrodillarse y recibir la eucaristía en la lengua dentro del contexto de una misa solemnemente celebrada es lo que marca la diferencia por cómo se revela.

En su conversación con Barron, LeBeouf se refiere incluso a lo absurdo de las liturgias irreverentes, argumentando contra las homilías cursis que se dan justo antes de la consagración:  «Todo ese espíritu se va de la misa cuando […] la homilía se convierte en experiencia o intenta ser explicable]…].Creo que sería interesante mostrar algo de humildad antes de pedirme que crea plenamente que estamos a punto de sumergirnos en el misterio de la muerte de Cristo, ¿no crees?».

«Cuando la misa se celebra realmente bien, tienes la sensación de que te están contando un secreto». Quizá lo más revelador de la entrevista fue la afinidad de LeBeouf por la misa tradicional en latín. Pero un hombre que es amigo de Mel Gibson (que se considera a sí mismo demasiado «trad» para los trads) está obligado a conocer la forma antigua y desarrollar un gusto por lo que se siente de otro mundo.

LeBeouf: La misa en latín me afecta profundamente. Profundamente. 

Obispo Barron: ¿Por qué?

LeBeouf: Porque parece que no me están vendiendo un coche. Cuando voy a alguna misa con guitarras y demás… hay mucho de lo que parece que están tratando de venderme una idea….Cristo  Rey, en Oakland, celebra una misa en latín, todos los días de la semana, y parece que no se hace para venderme nada, y se siente casi como si me dejaran entrar en algo muy especial. Se activa algo en mí que me hace sentir que he encontrado algo. 

LaBeouf ha captado intuitivamente la cursilería de la mayoría de las misas del Vaticano II. Sin embargo, admite que hay misas reverentes del Novus Ordo y que la cultura de la misa tradicional en latín puede parecer un poco exclusiva. «No quieres ser exclusivo, que es lo que a veces se siente en la Misa en latín, como si tuviera que saber latín para experimentarla». 

Al mismo tiempo, sigue defendiendo su belleza trascendente que no trata de ser relevante y «cool»: «Sin embargo, también diría que hay un cierto lenguaje en el que no necesito conocer las palabras, que es lo que siento cuando veo la misa de Pío. Sé lo que está pasando. Lo siento profundamente. Casi me parece más poderoso que cuando me sé todas las palabras. Me saca del reino de lo intelectual y me pone de lleno en el reino del sentimiento, y la belleza de la que hablas… La misa en latín me pone de lleno en el reino del sentimiento, porque no puedo discutir la palabra, porque no conozco la palabra». 

Antes de mi propia conversión, estuve expuesto a lo que yo llamo «catolicismo suburbano»: arquitectura fea de la iglesia, música moderna, homilías cursis… simplemente una absoluta falta de sublimidad y reverencia. Es este catolicismo el que ha contribuido -si no causado directamente- a que casi toda mi generación de católicos abandone el catolicismo. Si quieres encontrar a los jóvenes que todavía van a misa, ve a una parroquia tradicional. Buscan un lugar que los saque del mundo ordinario que está matando de hambre su alma y los lleve a lo divino para alimentarla. 

Como muchos hombres modernos, LaBeouf era agnóstico y hostil a la religión organizada, concretamente al catolicismo. 

«Se me daba bien atacar al catolicismo porque me hacía sentir superior. Me gustaba discutir porque me hacía sentir que tenía el poder. Me gusta ser contradictorio. Me gusta sentarme con el obispo y luego ponerle sobre sus talones porque eso me haría sentir poderoso, lo que encuentro que la mayoría de la gente secular disfruta, el control de ello porque gran parte de la vida es incontrolable. Sentirse en control te hace sentir bien». 

LeBeouf también tenía una idea inexacta de quién era Cristo como hombre, o incluso de lo que significaba ser un hombre en absoluto, citando que «no hay ninguna ceremonia de pubertad para un joven hoy en día». Pero lo que cambió su visión de Cristo fue encontrarse por primera vez con el grito de Juan el Bautista. 

«Leí el Evangelio de Mateo por primera vez y me empezaron a llamar la atención cosas como Juan el Bautista…. Era como un viejo personaje del Oeste. Como un vaquero. Como alguien rústico, fuerte y masculino. Y mi opinión sobre Cristo en ese momento era casi como si estuviera leyendo sobre un budista, como este personaje muy suave, frágil, todo amor, todo escucha, pero sin ferocidad, sin romance. No había leído el Evangelio; solo tenía este arte de un Jesús más feminizado. Todo lo que conocía era este Jesús suave y manso que no encajaba en mi idea de lo que sería la masculinidad. No me resultaba atractivo. Y entonces leí sobre Juan el Bautista, y se volvió atractivo».

También aprendió la diferencia entre manso y débil de un consejero espiritual. «La mansedumbre y la debilidad son dos cosas diferentes. La mansedumbre es para ser atesorada. La mansedumbre es para ser valorada. Manso es un respeto sumiso. Débil es no tener fe».

Su consejero espiritual pasó a definir la masculinidad preguntándole qué es lo masculino en la naturaleza. Dijo que una montaña. 

«Y dijo: «¿Sabes por qué? Porque es inamovible. El viento no va a mover una montaña». Y entonces empezamos a hablar de mi mujer y de lo que mi mujer quiere en un hombre. Y ser estable, y de dónde viene esa estabilidad para un hombre, y que no va a ser algo que tú quieras. Va a ser algo en lo que te apoyes. Y esa montaña está en esa capilla. Me lleva de vuelta al Santísimo Sacramento, pero lo hace a través de esta charla de vaqueros rudos. Tocó esta cosa de la que vengo, y dio cuenta de todo este lado de Cristo que aún no conocía, y él como que masculinizó todo el asunto para mí como este viaje del guerrero».

Si hay un grupo demográfico que ha sido asolado por la libertad sin límites, es el de los jóvenes adultos. Poco a poco, LeBeouf ha aprendido que la libertad sin restricciones es una esclavitud. «La libertad no es buena sin estructura». 

El teléfono móvil hace imposible rezar o estar presente, lo que significa que nuestra generación está básicamente siempre disponible y, al mismo tiempo, nunca disponible. Y como LeBeouf verbalizó, todo lo que su ego necesitaba estaba contenido en su smartphone. Si crees que tienes todo lo que necesitas, ¿de qué te sirve Dios? No sabía nada del silencio ni de la tranquilidad ni de la oración. Habla de cómo el rosario le provoca una pausa en la cabeza: «Es táctil, me saca de lo cognitivo y me pone en lo físico… por alguna razón eso detiene mi monólogo interno, sin parar, de lo que quiero y lo que necesito. Este animal que hay en mí».

El animal que hay en LeBeouf es el animal de una generación que desea el infinito, pero que solo ha sido alimentada con lo finito. Puede que hayan caído al borde de la tierra, pero es de esperar que vuelvan con «algún directo de Twicht o algún hilo de Twitter». Porque la esperanza, como está convencido LeBeouf, consiste en «escuchar las historias de los demás». 

Publicado por Jessica Kramer en Crisis Magazine

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
8 comentarios en “¿Qué atrae al cavernícola al catolicismo?
  1. Doy fe de que una Iglesia donde se celebra la Santa Misa Tradicional está llena de jóvenes y además bien vestidos.
    También doy fe que es bastante difícil encontrar los concesionarios vacíos.

  2. En muchas iglesias los jóvenes se alejan por los cánticos horribles y mal cantados. Es necesario un gregoriano bien cantado y cánticos que den ánimo y mucha fuerza.

  3. Exactamente las «experiencias comunitarias» son siempre vendemotos y son tan empalagosas como los anuncios de la tele. Eso es la misa Novus Ordo, porque, de espaldas a Dios, lo que se vende es la propia comunidad «ven con nosotros y nuestro amigo Jesus», somos muy guays, nos lo pasamos bien, acude, todos te sonreimos.

    Como es lógico, los hombres han huido de esa mariconada pastelera como el que huye de una reunión para vender lavadoras.

      1. No se rasgue hipócritamente las vestiduras (cuando usted calla ante auténticas barbaridades contra Dios, la Iglesia y los católicos), que se entiende perfectamente lo que «Si, soy yo» ha querido decir y a qué alude: a la actitud de «‘ven con nosotros y nuestro amigo Jesus’, somos muy guays, nos lo pasamos bien, acude, todos te sonreimos», con independencia de que usted lo comparta o no (ya sabemos todos que cuanta más subversión, heterodoxia dicha o hecha por el oficiante y/o los fieles, y abusos litúrgicos haya, más le gusta a usted).

  4. Piden silencio como Bergoglio frente a la Apostasía general y crean su relato oficial sobre cómo debe actuar un santo o un buen hombre frente al Misterio de la Iniquidad y la Abominación de la desolación exigen silencio y no actuar, no decir nada, callar lo malo, piden pecados de omisión y complicidad con la crisis y ponen al padre Pío como excusa.
    En mi caso no puedo callar frente a la injusticia, no se puede formar una Iglesia pero no voy a silenciar que han preferidos los templos a la fe y conviven con la herejía porque prefieren perder la fe a perder los templos.
    Toman ejemplos históricos de un santo pero ante los tiempos finales las Sagradas Escrituras y Dios enseña cómo se debe actuar, se debe enseñar el Apocalipsis y si no lo predican desparraman, se debe exigir la conversión y si no desparraman y se debe exigir la conversión de la Iglesia adulterada o de Laodicea.
    Seguir el ejemplo de San Vicente Ferrer.

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