El Obispo de Vitoria denuncia la “concepción errónea y perversa del amor” que se ofrece a la juventud

Obispo Vitoria
|

(Aciprensa) – El Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde alerta de que, a través de plataformas y redes sociales, a los jóvenes se les estimula a una “hipersexualidad desvinculada de afecto y proyecto” que, unida a la pornografía, supone “una concepción errónea y perversa del amor, del sexo y del respeto a su propio cuerpo”.

El Prelado ha incidido en la cuestión de la educación de la juventud durante la homilía pronunciada en la Misa del día de la Virgen Blanca, patrona de la ciudad vasca siguiendo el relato bíblico del Niño perdido y hallado en el templo.

El Evangelio narra que Jesús tenía 12 años. Mons. Elizalde expone que hoy en España esa edad marca “el estreno en el alcohol y en el sexo sin afecto ni proyecto”, en parte debido a una falta de una alternativa de ocio sana y libre de peligros. “Este sistema socioeconómico que deshumaniza a tantísimas personas, también asfixia el descanso y el derecho a una infancia, adolescencia y juventud sanas y seguras, acordes a su edad”, lamenta el Obispo de Vitoria.  Ya hacia los 14 es cuando “se acercan a las drogas desde el cannabis como puerta de entrada”, añade.

En referencia a la búsqueda emprendida por San José y la Virgen María para encontrar a Jesús, el Prelado admite que, al oír noticias negativas sobre la juventud, “sería deshonesto mirar sólo a las instituciones o a los cuerpos y fuerzas de seguridad”.

Por eso, llama a familias, administraciones, docentes o empresas a involucrarse en un proyecto de juventud sana. En este sentido, asegura que “no vale reducir el consumo de drogas en los jóvenes. Hay que combatirlo”, como otros males. A su juicio, tampoco es lícito que padres, familia, colegios y la Iglesia “sean quienes cedan en la formación de valores” dejando ese papel a las redes sociales. El resultado “es un aumento sin precedentes en problemas de salud mental, suicidios y depresiones en jóvenes”. El Obispo de Vitoria considera que los jóvenes, “privados de raíces, de sentido, de proyectos y de trascendencia, se entregan instintivamente a apurar el presente en una sexualidad de usar y tirar”.

Por otro lado, el Prelado subraya que “el fracaso de una juventud sana es el fracaso de toda la sociedad” y alienta a ofrecer una educación mejor y no dejar que “dependa de extraños intereses”. Así, afirma contundente, “conocemos los valores que han hecho de nuestra civilización la del progreso, los derechos humanos, el respeto al prójimo, la paz entre distintos, la tolerancia como forma de convivencia y la democracia como sistema político”.

En contraposición, denuncia Mons. Elizalde, un cierto conformismo mientras se relega la Filosofía y la Religión en las escuelas o se rebaja la exigencia del esfuerzo para pasar de curso. “Una juventud sin valores y sin esfuerzo corre peligro de quedar a merced de los poderosos y de hacerles sumisos” a un sistema que “genera injusticias, violencia y miedo”, destaca.

Responsabilidad de padres y educadores bautizados

Recordando que María “conservaba todo esto en su corazón”, el Obispo de Vitoria afirma que “el corazón de los padres es la condición de posibilidad del crecimiento de los hijos”.

En este sentido ha realizado un llamamiento a los padres y educadores bautizados: “Sin vuestra vida cristiana comprometida, los jóvenes pueden quedarse en el costumbrismo religioso de nuestras fiestas”.

No en vano, lamenta Mons. Elizalde, en su diócesis “hay un claro desapego inusual a la vida de fe” que se ha reflejado en que “tan solo un puñado” de quienes han acudido a la Peregrinación Europea de Jóvenes es de Vitoria. “No es normal lo que ocurre aquí en nuestros jóvenes”, ha subrayado.

Pese a los datos pesimistas, el Obispo de Vitoria alienta a no cejar en el empeño pues “el corazón del joven es el más predispuesto a la autenticidad y a la generosidad”.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando

Comentarios
9 comentarios en “El Obispo de Vitoria denuncia la “concepción errónea y perversa del amor” que se ofrece a la juventud
  1. No hay problema, para los amores marchando una de Amoris Laetitia. Al menos las redes sociales no incitan al sacrilegio como lo hace la Amoris

  2. Estoy totalmente de acuerdo con el obispo: eso que se nos vende ahora como amor, no tiene nada de amor. Es puro sexo sin amor ni sentimientos. El problema es que se ha llegado a eso por la concepción aún más equivocada del amor de los llamados “Padres de la Iglesia”, para los que el amor sexual era cosa de ganado y de cerdos, lo que llevó a que se oprimiese cada vez más a los matrimonios hasta llegar al disparate de la Humanae Vitae, que, prácticamente, prohibía el sexo a los casados. Toda acción provoca una reacción igual y de sentido contrario.

    1. «El problema es que se ha llegado a eso por la concepción aún más equivocada del amor de los llamados “Padres de la Iglesia”

      Hombre, ¡cómo no! Hay que ver qué malos eran los Padres de la Iglesia. Y qué poco sabían. Lo que no entiendo es por qué la Iglesia habrá declarado a varios de ellos Doctores de la Iglesia y no le ha declarado a usted, si ellos se equivocaban y usted no. Lo que usted no entiende es que los católicos creemos a los Padres de la Iglesia y lo que recuerda (que no crea) la «Humanae vitae» o la «Casti connubii», no a usted. Usted, como no católico, puede creer lo que usted quiera (también hay gente que cree en la transmigración de las almas, en extraterrestres o en el Yeti). Tiene razón en lo último: la reacción a procurar que todos se salven es esforzarse en que todos se condenen. Menudo logro.

    2. Sota, no fastidie, como padre de familia numerosa su sabio dictamen me ha dejado hondamente preocupado. Uno creyendo que la intimidad matrimonial santificaba, y ahora me entero de que estaba vetado. En fin, qué cosas.

      Ahora es cuando recordar la vieja historia del Maestro Ciruela.

  3. Es más que eso; Es la negación de que el hombre existe para un fin externo a si mismo en el que solo por ello puede encontrar un sentido a la existencia. Si todo es pura autonomía personal, no puede haber un sentido excepto ejercer esa autonomía por ejercerla, sin sentido, en búsqueda del placer o la «experiencia» que brinde cada momento. Esos placeres espurios ni llenan ni pueden llenar al hombre, que tiene un ansia infinita en su alma, un vértigo ante lo desconocido y ante la muerte que le lleva, si no tiene fe, a enfangarse en el ruido del mundo para ahogar el clamor de su propio silencio y caer cada vez mas en la falta de conciencia de los animales a los que adora (literalmente) por su espontaneidad y que se han convertido en sus modelos. Pero el hombre es un animal y necesita llenar ese vacío. De todo eso se aprovecha el Diablo que incita cada vez mas un descenso a conductas cada vez más perversas y destructivas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

 caracteres disponibles