Hacer de las vacaciones un periodo de crecimiento

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El verano es sinónimo de vacaciones para la gran mayoría de personas, lo cual es necesario y fundamental.

El Libro del Génesis señala que incluso el mismo Dios descansó: «en el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho».

No debemos confundir el descanso con el «no hacer nada» o caer en la ociosidad. El verano y el descanso ha de ser una oportunidad para cambiar de actividad y mantenerse ocupado con otras cuestiones que durante el año es más difícil.

Por ello, para hacer de este periodo estival un tiempo de crecimiento, debemos cultivar y fomentar la formación cultural, espiritual y humana.

Formación cultural

En una sociedad postcristiana y altamente secularizada, es necesario esforzarse por profundizar en nuestro formación cultural. Para ello, un recurso importante es la lectura. Quizá durante el curso, la vorágine del día a día impida poder dedicarle todo el tiempo que nos gustaría a leer. El verano es siempre un buen momento para retomar o incrementar el tiempo de lectura.

Es compatible conjugar tanto libros de materia espiritual y teológica, que nos ayuden a profundizar en nuestra fe, doctrina y moral, con otros libros más de carácter social, ensayos o históricos que nos proporcionen conocimientos para enfrentarnos a los desafíos que plantea la sociedad actual.

Pinchando aquí puedes ver la recomendación de libros para leer este verano por parte del obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla.

Formación espiritual

Para quienes procuran llevar un trato cercano con Dios, las vacaciones no han de plantearse como un paréntesis. Más bien al revés, ha de ser un momento de crecimiento espiritual que permita cargar las pilas para cuando toque volver al día a día.

Hace unos días, una encuesta decía que casi la mitad de los católicos de Estados Unidos no creen en la presencia real del Señor en la Eucaristía. Si nosotros formamos parte de quienes de verdad creemos firmemente que Cristo se hace presente con su Cuerpo y con su Sangre en la Santa Misa, quizá sea un buen propósito el de acudir con más regularidad a Misa durante las vacaciones.

Hacer de la Misa el centro y raíz de nuestro día, servirá para aumentar nuestra identificación con Cristo. Además de ello, reservar momentos diarios para la oración y frecuentar la confesión frecuente, será de gran ayuda para dar un impulso estas vacaciones a nuestra vida interior.

Otros temas a tener en cuenta

Como decíamos al principio, lo propio del verano es cambiar de actividad. Dedicar el tiempo a otras labores y aficiones que durante el año, por circunstancias de la vida, nos es más costoso de hacer.

Como recomiendan muchos obispos en sus últimas cartas pastorales hablando del periodo estival, es un buen momento para dedicar tiempo a la familia y a los amigos. Se trata de cambiar el foco y quitarlo de «nosotros» para ponerlo «hacia los demás».

Muchas veces el trabajo puede provocar que descuidemos las relaciones humanas, especialmente con aquellos que por circunstancias no vemos en nuestro día a día. Por ello, todo lo que sea invertir tiempo en los demás durante estas vacaciones, será sin duda un tiempo invertido.

En definitiva, las vacaciones están para dar prioridad a lo que verdaderamente es importante y que quizá, durante el resto del año puedan caer más en el olvido.

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Comentarios
2 comentarios en “Hacer de las vacaciones un periodo de crecimiento
    1. ¿VACACIONES?, CUANDO ESTÁ EN JUEGO EL SER O NO SER DE LA IGLESIA DE CRISTO Y DE ESPAÑA MISMA. ANTES BIEN PREPÁRATE PARA EL COMBATE.

      Sirve a Dios siempre, muere por el, que el morir así es vivir eternamente. Ante Dios nunca serás un héroe anónimo. La Tradición habla a tu alma, purifica tus sentimientos y te acerca a Dios. Tú soldado de la Tradición tendrás un puesto en el Reino de los Cielos. VIVA CRISTO REY

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