Archie, el no del juez, pero la batalla por la vida continúa

Archie Battersbee
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(Patricia Gooding-Williams en la Nuova Bussola Quotidiana)-La sentencia del Tribunal Supremo de Londres del 15 de julio volvió a dar la razón a los médicos del Royal London Hospital, que quieren retirar el soporte vital al niño de 12 años en coma tras un accidente doméstico. La familia está preparado un nuevo recurso, pero mientras tanto los jueces intentan suavizar la muerte ajustando los criterios de muerte cerebral y de «interés superior».

Continuar el tratamiento es «inútil, solo sirve para prolongar su muerte [de Archie Battersbee], sin poder prolongar su vida». Con esta declaración, el juez Hayden falló a favor de Barts Health NHS Trust en el Tribunal Superior de Londres el 15 de julio. Es la segunda vez que los médicos que atienden a Archie Battersbee, de 12 años, en el Royal London Hospital, solicitan y obtienen permiso para poner fin legalmente al soporte vital en nombre del interés superior. Pero hace tiempo que se sabe que esta «previsible» sentencia no resuelve el conflicto jurídico entre las dos partes.

La familia de Archie ya había declarado días antes del final de la vista que recurriría la decisión del juez Hayden ante el Tribunal de Apelación en caso de que el fallo fuera negativo. Al final, hablando fuera del tribunal, la madre de Archie, Hollie Dance, ha dicho: «Mientras Archie luche por su vida, no puedo traicionarle. Mientras Archie no se rinda, yo no me rendiré». «No compartimos la idea de la dignidad de la muerte. Imponérnosla y acelerar su muerte con este fin es profundamente cruel». Este caso presenta un escenario, típico del Reino Unido, similar a los famosos casos de Alfie Evans y Charlie Gard, en los que los médicos, en nombre del interés superior, solicitan permiso legal para poner fin al soporte vital de un niño en contra de la opinión de sus padres.

Repasemos brevemente la historia. El 7 de abril, Archie Battersbee sufrió una grave lesión cerebral en su casa que lo dejó en coma. Desde entonces, una batalla legal ha enfrentado a su familia y a los médicos en relación con el tratamiento. Al tercer día, los médicos del Royal London Hospital afirmaron que era «muy probable» que el tronco encefálico de Archie hubiera muerto a causa de las lesiones. El caso llegó a los tribunales cuando la familia se negó a permitir que los médicos le hicieran pruebas, potencialmente letales, para demostrar que estaba muerto.

El 13 de junio, el juez Arbuthnot dictaminó que Archie había muerto el día de la resonancia magnética, el 31 de mayo, y que los tratamientos de soporte vital podían suspenderse legalmente. El 29 de junio, tres jueces del Tribunal de Apelación decidieron que el caso debía ser revisado por otros jueces del Tribunal Superior el 11 de julio. Los jueces del Tribunal de Apelación consideraron que el criterio para la «declaración de muerte» aplicado en la audiencia anterior era demasiado bajo y que las pruebas médicas que surgieron en el juicio no habían demostrado «más allá de toda duda razonable» que Archie había muerto efectivamente el 31 de mayo.

Por ello, le pidieron al juez Hayden que celebrara un juicio de interés superior para decidir si Archie debía vivir o morir. El juez Hayden es conocido por haber presidido en 2018 el caso de Alfie Evans, de un año de edad, en el que dictaminó que por el bien de Alfie se tenía que retirar el soporte vital. Como en la mayoría de casos similares, se puso del lado de los médicos en contra de los padres cuando impuso, el 15 de julio, retirar los soportes vitales de Archie.

Aunque se puede argumentar que hay muchas razones culturales e ideológicas que explican el patrón familiar de los casos de fin de vida en el Reino Unido, la forma en que se llevó el caso de Archie Battersbee no tiene precedentes. En su caso, los médicos y abogados del Barts Health NHS Trust intentaron extender la definición de muerte. También pasaron por alto ciertos factores establecidos en las directrices para que los médicos evalúen el interés superior al tomar la decisión de suspender el soporte vital. En cambio, estos factores específicos dieron una fuerza considerable al argumento de la familia de que se debía permitir que Archie siguiera recibiendo el tratamiento.

En la primera audiencia, el juez Arbuthnot dictaminó que Archie había muerto el 31 de mayo, el día de la resonancia magnética. Su decisión se basaba en la opinión de los médicos de que era «probable o muy probable» que el tronco encefálico de Archie estuviera muerto, en lugar de basarse en el Código de Conducta que exige que se realicen pruebas del tronco encefálico para decidir si un paciente tiene muerte cerebral. Dado que estas pruebas nunca se completaron, la muerte de Archie no se certificó de acuerdo con los criterios del Código, que requieren que la muerte se establezca más allá de una duda razonable. Además, si esta sentencia no hubiera sido anulada por el Tribunal de Apelación, se habría sentado un preocupante precedente en relación con la muerte por «equilibrio entre las probabilidades».

En la segunda audiencia, el juez Hayden dictaminó que se podía interrumpir el soporte vital de Archie porque vivir no sería lo mejor para él. Dijo que las pruebas médicas habían demostrado que en su estado la mejora era «imposible» y que no había «ninguna esperanza de recuperación». También esta afirmación es alarmante, ya que los factores considerados para llegar a esta decisión están muy sesgados hacia un lado: la presunción de que la muerte es preferible a la vida.

Por su parte, la familia de Archie Battersbee está convencida de lo contrario: Archie quiere vivir. Los médicos han declarado que el soporte vital para él es «oneroso». Por otro lado, Hollie Dance, que vela 24 horas al día junto a la cama de su hijo, ha publicado a menudo fotos del seguimiento del paciente que dan fe de su «estabilidad» y de que «no hay indicios de dolor o sufrimiento como consecuencia de los tratamientos». Además, no hay pruebas de que el tratamiento para Archie sea inútil. Su peso ha aumentado, su corazón sigue latiendo y sus órganos siguen funcionando. Tampoco continuar con el soporte vital es «contrario a la dignidad», como afirman los médicos. Esto no tiene en cuenta una declaración anterior de Archie a su madre en el sentido de que «en caso de accidente querría recibir soporte vital para poder permanecer con ella y el resto de la familia». Los jueces además evitan tener en cuenta sus creencias religiosas. Hollie le ha dicho al tribunal: «Archie cree que solo depende de Dios el venir y llevárselo de este mundo cuando llegue el momento».

Una vez más, la decisión del juez Hayden revela un sesgo flagrante que considera que los pacientes en estado de inconsciencia o de mínima conciencia son incapaces de obtener ningún beneficio de la vida, o que su propia existencia carece de valor. Sobre todo, con esta importante sentencia se ha establecido que es moral y legalmente aceptable quitar una vida.

Cada caso de fin de vida es un triste recordatorio de los retos legales y el terrible sufrimiento al que se enfrenta cada familia en la desesperada lucha por salvar la vida de un ser querido. Pero todos están unidos por el mismo objetivo. En palabras de Hollie Dance, «tiene que haber un cambio en el sistema nacional de salud y en el sistema judicial antes de que otra familia tenga que pasar por lo que nosotros estamos pasando… pedimos vuestras oraciones y apoyo».

Publicado por Patricia Gooding-Williams en la Nuova Bussola Quotidiana

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
6 comentarios en “Archie, el no del juez, pero la batalla por la vida continúa
  1. A ese niño yo no sé que espera Dios para llevarlo consigo. Es escandaloso este dolor en seres inocentes y el dolor que provoca en las familías: el dolor emocional, los problemas personales y económicos…vamos….un desastre. Dios que es Misericordia se lo llevará pronto…seguro.

    1. Tampoco puede descartarse la posibilidad de que Dios «que es Misericordia» le devuelva pronto la salud (conciencia, movilidad, etc) a Archie puesto que muerto no está y es bien sabido que en muchos casos ha habido reversibilidad (curación) en estados que la mayoría de médicos (no todos) consideraban irreversibles.

  2. Oremos mucho para que Dios haga su voluntad. Entiendo el dolor de los padres que, mientras ven una lucecita de esperanza se aferran a ella, pero también hay que ver el sufrimiento del niño y si ya no hay nada que pueda salvarlo, se debe evitar el ensañamiento terapéutico. En fin, que se haga la voluntad de Dios así en la tierra como en el cielo.

  3. Tampoco entiendo que a La Voluntad de los Padres se le de tanta consideración. Entonces estamos en la misma línea del «derecho» al aborto (si eso es lo que en otro momento les place). O sea, ideología mundana atea. En moral cristiana, algo es lícito o no lo es. No depende de tener padres más o menos cariñosos.

  4. El juez podía irse a su casa o donde quisiera, pero que deje en paz al niño. Los padres son más sabios que los jueces y que los médicos. Es moral ayudar al niño a vivir con todos los recursos humanos al alcance. Y que su vida corporal se extinga o sane según la voluntad de Dios.

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