Italia es otro de los tantos países sumidos en la inestabilidad política fruto de la falta de entendimiento entre las distintas fuerzas políticas del país.
“Vemos con gran preocupación la situación política que se está viviendo y que corre el riesgo de superponerse a una fase de crisis más general que ya está teniendo un fuerte impacto en la vida de las personas y las familias”. Así lo ha declarado el cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, al comentar los últimos acontecimientos políticos.
“La guerra en Ucrania y sus terribles consecuencias; inflación en niveles excepcionales que requiere continuidad y oportunidad de intervenciones urgentes; pandemias que nunca dejan de golpear; el trabajo mortificado por la precariedad y la incertidumbre general son elementos que exigen claridad de decisiones y fuertes consultas con los interlocutores sociales y con Europa», asegura el cardenal italiano.
Además, «la confrontación dialéctica y el pluralismo -recuerda el purpurado- son una riqueza indispensable de la democracia más aún de cara a los próximos plazos electorales naturales, pero en un momento como este conviene darse en el máximo de convergencia y estabilidad».
Zuppi hace un llamamiento a la «responsabilidad en nombre del interés general del país que debe prevalecer incluso sobre posiciones legítimas de partido para identificar lo que es necesario y posible por el bien de todos”.
Por ahora, Mario Draghi ha presentado su dimisión aunque esta no ha sido aceptada por el presidente de la República, Sergio Mattarella. Un escenario confuso que podría llevar a Italia a la celebración de elecciones anticipadas donde las encuestas sitúan a Giorgia Meloni, líder de Fratelli d’Italia, a la cabeza.