El papa Francisco recibió a los participantes en el Capítulo General de los Misioneros de África, a quienes también manifestó su pesar por haber pospuesto su viaje al Congo y a Sudán del Sur.
El Pontífice bromeó con la decisión de tener que posponer su viaje a África, «¡A mi edad no es tan fácil ir a una misión!», les dijo Francisco. Además, les adelantó que el próximo domingo intentará celebrar la Misa con la comunidad romana congoleña. «Llevaremos Kinshasa a San Pedro, y allí celebraremos con todos los congoleños romanos», añadió Francisco.
Recuerdo la celebración de vuestro 150 aniversario, que vivimos hace tres años junto a vuestras hermanas Misioneras. ¡Por favor, dales mi saludo también!
En su discurso a los Misioneros, el papa volvió a repetir una idea que ya le hemos escuchado en ocasiones anteriores, como es su insistencia por desterrar el proselitismo. «El anuncio del Evangelio no tiene nada que ver con el proselitismo. Si en algún momento alguno de ustedes se encuentra haciendo proselitismo, por favor deténgase, conviértase y luego continúe. El anuncio es otra cosa. El apóstol no es un gerente, no es un conferencista erudito, no es un «mago» de la tecnología de la información, el apóstol es un testigo. Esto es cierto siempre y en todas partes en la Iglesia, pero es especialmente cierto para aquellos que, como ustedes, a menudo son llamados a vivir la misión en contextos de evangelización temprana o de religión islámica predominante», apuntó Francisco.
El Santo Padre subrayó que «testimonio significa esencialmente dos cosas: oración y fraternidad. Corazón abierto a Dios y corazón abierto a los hermanos y hermanas. Ante todo, estar en la presencia de Dios, dejándose mirar por él, cada día, en adoración».
El Sucesor de Pedro señaló que «la Iglesia debe volver a este núcleo esencial (oración y fraternidad), a esta radiante sencillez, naturalmente no de manera uniforme, sino en la variedad de sus carismas, de sus ministerios, de sus instituciones».
«A menudo nos vemos llevados a pensar en la profecía como una realidad individual – y esta es una dimensión que permanece siempre cierta, siguiendo el modelo de los profetas de Israel -. Pero profecía es también y diría sobre todo comunidad: es la comunidad que da testimonio profético», recordó el papa.
Francisco concluyó recordándole a los misioneros que «sois enviados a vivir la dulce alegría de evangelizar. Doy gracias al Señor con vosotros por este gran don de la evangelización».