El Papa Francisco recibió en audiencia a los miembros del Fondo de Solidaridad Global, del que forma parte la Iglesia Católica y que reúne a representantes de la fe y del sector social.
Este grupo viene de participar esta semana en estará presente en la reunión económica internacional de Suiza, más conocida como el «Foro de Davos».
El Santo Padre les dirigió un discurso improvisado a los ejecutivos del Fondo de Solidaridad Mundial. «Les agradezco esta reunión, porque me gusta cuando la gente está en las fronteras, en los suburbios. Simplemente porque Jesús fue a las periferias: fue allí para mostrar el Evangelio. Las periferias, tanto del cuerpo como del alma; porque hay gente que es un poco rica pero tiene el alma destrozada, desgarrada: id también con ellos; mucha gente que necesita cercanía», les dijo el papa.
Integrar a los «migrantes»
El Pontífice les pidió «ir a los suburbios, ir a buscar a la gente que no cuenta, a los descartados de la sociedad – porque estamos viviendo la cultura del desecho, y la gente es desechada – ir allí es justo lo que hizo Jesús».
Con el tema de la inmigración que azota a Europa, el papa les sugirió «llevarlos e integrarlos, con educación, con inserción laboral, con todas estas cosas». Además, Francisco les recordó que «la mayoría de nosotros somos hijos o nietos de migrantes. ¡Muchos! Soy hijo de migrantes». Una vez, uno de los Estados Unidos me dijo:
En referencia al continente europeo, el Santo Padre incidió en que «Europa estaba formada por inmigrantes; y hoy, para un desarrollo serio, Europa necesita inmigrantes. Hay un invierno demográfico, donde no hay niños, donde el futuro es cada vez más estrecho: ¡que venga esa buena gente, pero hay que integrarla!»
Cambio del modelo económico
Respecto al ámbito económico, el papa hizo un llamamiento a buscar «un nuevo tipo de economía. Hay que convertir la economía, hay que convertirla ya. Necesitamos pasar de la economía liberal a la economía compartida por la gente, a la economía comunitaria. Y se está trabajando lo suficiente en esto con economistas jóvenes, incluidas mujeres».
Francisco alertó que «no podemos vivir con un patrón económico que viene de los liberales y la Ilustración y tampoco podemos vivir con un patrón económico que viene del comunismo. Necesitamos… una economía cristiana, digámoslo de esta manera. Busquen las nuevas expresiones de la economía de esta época».