El corresponsal en Sevilla de la Comunidad de Lanceros de España lleva semanas insistiendo en que debiéramos abordar el caso de Jesús Donaire, el vicario episcopal de la diócesis Hispalense que ha salido del armario y se ha convertido en escritor de referencia de la teología LGTBI en Religión Digital. Ríanse ustedes de lo que escribe el jesuita J. Martin a su lado.
Después de un largo debate en el seno de nuestra Comunidad, hemos accedido a dar un abreve nota de lo ocurrido, sin entrar en muchos detalles escabrosos, rogando al amable lector que eleve una oración por la salvación del alma de este sacerdote, “Sacerdos in aeternum”. También damos cuenta así de lo ocurrido como una muestra de la historia reciente de la archidiócesis de Sevilla, de su Seminario. Sabedores de que el actual arzobispo está al tanto de todo.
Jesús Donaire fue párroco, arcipreste, vicario episcopal de zona, profesor en la Facultad de Teología de Sevilla. Enviado a estudiar a Roma regresó con las ínfulas de los títulos académicos en espiritualidad. Incluso se dice que ejerció de exorcista.
No fue cualquier párroco. Salió del armario, desapareció de la noche a la mañana en tiempos de Covid, cuando se encargaba de una de las parroquias más importantes de la ciudad, la del Corpus Christi. Autor de una tesis doctoral sobre el Beato y Cardenal Marcelo Spínola, según nuestro corresponsal en Sevilla, fue el niño mimado del cardenal Amigo, a quien Dios tenga en la gloria, y después de monseñor Asenjo, a quien Dios conserve su olfato.
En una reciente entrevista en un digital andaluz, ilustrada con una foto en la que Donaire aparece junto a su marido, confiesa que “tomé conciencia de mi homosexualidad en torno a los quince o dieciséis años. A los diecisiete sentí una fuerte llamada interior, me sentí identificado con Cristo y surgió un conflicto interno en el que salió victoriosa la vocación. Yo quería ser sacerdote. Entonces, decidí tomar el camino de Cristo y negar interiormente mi orientación sexual”.
“Pero la Iglesia ya dispone de mecanismos que ayudan a tener esa doble vida. Por ejemplo, la confesión. Es un sacramento aunque depende de cómo se planteé se convierte en un mecanismo en el que uno se refugia de forma consciente o inconsciente y pierde su esencia. Uno puede hacer algo que va contra la norma, pero Dios te perdona y eso se convierte en un arma de doble filo. El confesor puede decirte que tu homosexualidad es una debilidad, y solo eso, aunque tú sabes y planteas que es una constante, que siempre está ahí y el mecanismo es engañoso porque no te hace crecer, porque te dicen que no has de confesarlo porque no es pecado…”, decía.
La conocida página web del exsacerdote José Manuel Vidal –apoyada por cardenales y obispos españoles que están en la mente de todos- se ha convertido en el púlpito desde el que ahora Jesús Donaire justifica su salida del armario, con un vídeo titulado “Confesiones y reflexiones críticas de un cura gay”, o desde la que se pregunta si es cierto que la Iglesia condena la homosexualidad. Y lo que te rondaré, morena… No es necesario que añadamos más. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?
Diego Lanzas