Giorgia Meloni, la feminista

Giorgia Meloni Europa
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La batalla sobre la gestación subrogada, sus posiciones sobre el género y la maternidad. La líder de Fratelli d’Italia [Hermanos de Italia] “rompe el molde” y pone en crisis a la izquierda. La batalla es entre la ideología y la realidad.

¿Qué ocurre si la abanderada de una de las batallas históricas de la izquierda es ahora una mujer de derechas? Aparentemente un cortocircuito, pero solo aparentemente.

Lo que ocurre es lo siguiente. Hace unos días se celebró en Milán la conferencia programática de Hermanos de Italia. Muchos observadores señalaron que el considerable esfuerzo organizativo realizado por el partido y la gran participación son signos inequívocos de la voluntad de la derecha -que ahora encabeza muchas encuestas- de liderar el país.

Jugando de rebote

Quien escribe este artículo fue invitado a una de las mesas de la convención y puede confirmar que la impresión es la misma. Mucha gente, mucho cuidado organizativo, mucho entusiasmo. Pero, más allá de las lecturas sociopolíticas, hay un hecho que nos parece importante destacar. Durante su discurso, Meloni volvió a tratar un tema que, como puede comprobar cualquiera que haya hojeado su autobiografía Yo soy Giorgia, está muy cerca de su corazón: la maternidad.

Meloni vuelve a menudo sobre el tema de la maternidad, seguramente porque lo ha vivido en primera persona, tanto proponiendo soluciones políticas para mejorar la condición de las mujeres, como discutiendo los aspectos “culturales” de lo que se entiende por maternidad hoy en día. Meloni lleva tiempo hablando de la gestación subrogada. Recientemente ha conseguido que se apruebe un documento para convertir esta práctica indecente en un “delito universal”.

Es un tema en el que la líder de Hermanos de Italia avanza con la cabeza gacha, respondiendo golpe tras golpe a una cierta corriente principal chapucera y vulgar, y despejando el camino de las acusaciones que quisieran enmarcarla en el estereotipo del fanatismo clerical. Aquí, Meloni “juega de rebote”, como se dice en la jerga, a ciertas consignas de la galaxia feminista que, precisamente en este tema concreto, lleva años revuelta.

Ataque a la maternidad

Durante su discurso en Milán, Meloni retomó el tema y citó a Eugenia Roccella que, durante una de las muchas mesas del evento, había dicho que el verdadero ataque a la familia es a la “maternidad”.

Meloni dijo: “El verdadero objetivo de la ideología de género no es la tan cacareada lucha contra la discriminación, ni la superación de la diferencia entre lo masculino y lo femenino. El verdadero objetivo no declarado es la desaparición de las mujeres como madres. Eugenia Roccella lo explicó con una lucidez y una fuerza extraordinarias, abriendo mi mente a algo en lo que no me había fijado del todo. El individuo indiferente al que tiende la teoría de género no es tan indiferente, es masculino. El hombre puede ser hoy todo: padre, madre, hombre, mujer, las palabras más censuradas por la corrección política son mujer y madre. Es la identidad femenina la que está asediada porque quieren destruir el extraordinario poder simbólico de la maternidad”.

Persona con un agujero delante

El sábado por la tarde, Roccella pronunció un hermoso discurso sobre este mismo tema, señalando cómo la palabra “mujer” se había vuelto impronunciable (“hay documentos de sociedades ginecológicas en los que la palabra ya no aparece y se utilizan perífrasis como ‘persona con un agujero delante’”).

“Si se va más allá de los eslóganes”, dijo Meloni, citando a Roccella, “nos daremos cuenta de que el verdadero objetivo de la ideología de género no es la tan cacareada lucha contra la discriminación y la superación de la diferencia hombre-mujer, sino que el objetivo real, no declarado, es la desaparición de las mujeres como madres”.

¿Qué es una mujer?

Es así. Los episodios empiezan a ser demasiado numerosos para considerar el fenómeno como ocasional. El último, como también informamos en Tempi, se refiere a Ketanji Brown Jackson, una jueza del Tribunal Supremo nombrada por el presidente Biden, que se negó a dar una definición de “mujer”. Pero también podríamos hablar de otros casos más o menos famosos, desde Anneliese Dodds hasta Yvette Cooper, o las batallas de J.K. Rowling, Suzanne Moore, Kathleeen Stock, Sylviane Agacinski.

Como sabe cualquiera que siga el debate sobre estos temas, por un lado hay una gran parte del mundo de la izquierda (la que más voz tiene en los medios de comunicación) y, por otro, una minoría valiente y combativa que, precisamente en nombre de las históricas batallas feministas, se opone a esta deriva liberticida, turbocapitalista y antimaterna.

“La pregunta de las preguntas”

Giorgia Meloni se ha introducido en este debate y lo ha hecho con argumentos laicos y racionales. Marina Terragni, aguda observadora, también se ha dado cuenta de ello, comentando los últimos acontecimientos en FeministPost, haciéndose la “pregunta de las preguntas”: ¿cómo es posible que hoy las mujeres de izquierda nos sintamos más representadas por Meloni que por las mujeres del Pd?

Terragni se pregunta: “¿Qué posición adoptar ante el irresistible ascenso de esa a la mayoría de nosotros considera una adversaria política, pero que en un gran paquete de temas -las que, en esencia, perfilan el proyecto transhumano- podría promover y apoyar nuestra agenda por completo desde una posición de fuerza considerable, nunca tanta para una mujer en las instituciones? Temas que no pueden posponerse más. Y hay otra pregunta: ¿a quién votaremos en las próximas elecciones generales? ¿Con qué fuerzas tenemos la posibilidad de interactuar eficazmente, contribuyendo a componer la agenda?”

Ideología y realidad

Esta es una pregunta clave que revela, además de las implicaciones prácticas del voto, algo más. Y es que hoy en día está en marcha una “revolución antropológica” que está trastocando los alineamientos políticos habituales. ¿Qué es la izquierda hoy en día? ¿Roberto Saviano, que propone la legalización de la prostitución (una idea en la que, hace años, se centró incluso su acérrimo oponente Matteo Salvini) o Monica Ricci Sargentini, una periodista del Corriere que se atrevió a discrepar del gurú parlanchín de Gomorra?

Entonces, ¿por qué escribimos al principio que el “cortocircuito es solo aparente”? Porque en realidad la línea de falla en estos temas no es política, sino racional. La verdadera diferencia no es entre la derecha y la izquierda, sino entre la ideología y la realidad. Entre los que quieren imponer su construcción mental y los que no hacen más que reconocer el “dato”, por utilizar una palabra querida por Hannah Arendt. Entre los que dicen “mujer” y los que dicen “persona con un agujero delante”.

Publicado por Emanuele Boffi en Tempi

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
1 comentarios en “Giorgia Meloni, la feminista
  1. Impactant, todo lo que acabo de leer!
    Sin embargo, la «mujer» ha sido culpable, porque , al no defender su feminidad, causó toda la falta de respeto, referente a si misma…»persona con un agujero delante?» Además de ORDINARIO es humilante y ridículo, esta denominación!
    Que las feministas reflexionen hasta que punto están llevando su dignidad, y qué se les estan reduciendo…
    Todo é una lástima, para ser verdad!

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