Francisco a las suegras: «Estad atentas a la lengua, porque es uno de los pecados más malos de las suegras»

Papa Francisco Francisco durante la audiencia en la plaza de San Pedro (VaticanVa)
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El Papa Francisco ha continuado esta mañana con su catequesis sobre la vejes desde la plaza de San Pedro.

El Pontífice ha comenzado su predicación narrando la parábola de Rut y ha animado a los allí presentes a redescubrir el libro de Rut.

«Este pequeño libro contiene también una valiosa enseñanza sobre la alianza de las generaciones: donde la juventud se revela capaz de dar de nuevo entusiasmo a la edad madura —esto es esencial: cuando la juventud da de nuevo entusiasmo a los ancianos—, donde la vejez se descubre capaz de reabrir el futuro para la juventud herida», ha destacado Francisco.

El Papa también ha destacado en su catequesis que «una de las cosas más bonitas de las abuelas es ver a los nietos, cuando los hijos tienen hijos, reviven. Mirad bien la relación que vosotros tenéis con vuestras suegras: a veces son un poco especiales, pero te han dado la maternidad del cónyuge, te han dado todo».

A continuación, os ofrecemos la catequesis completa pronunciada por el Papa Francisco:

Catequesis sobre la vejez 7. Noemí, la alianza entre las generaciones que abre al futuro

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Hoy seguimos reflexionando sobre los ancianos, sobre los abuelos, sobre la vejez, parece fea la palabra, pero no, ¡los ancianos son geniales, son bellos! Y hoy nos dejaremos inspirar por el espléndido libro de Rut, una joya de la Biblia. La parábola de Rut ilumina la belleza de los vínculos familiares: generados por la relación de pareja, pero que van más allá del vínculo de pareja. Vínculos de amor capaces de ser igualmente fuertes, en los cuales se irradia la perfección de ese poliedro de los afectos fundamentales que forman la gramática familiar del amor. Esta gramática lleva savia vital y sabiduría generativa en el conjunto de las relaciones que edifican la comunidad. Respecto al Cantar de los Cantares, el libro de Rut es como la otra cara del díptico del amor nupcial. Igualmente importante, igualmente esencial, celebra el poder y la poesía que deben habitar los vínculos de generación, parentesco, entrega, fidelidad que envuelven a toda la constelación familiar. Y que se vuelven incluso capaces, en las coyunturas dramáticas de la vida de pareja, de llevar una fuerza de amor inimaginable, capaz de relanzar la esperanza y el futuro.

Sabemos que los lugares comunes sobre vínculos de parentela creados por el matrimonio, sobre todo el de la suegra, ese vínculo entre suegra y nuera, hablan contra esta perspectiva. Pero, precisamente por esto, la palabra de Dios se vuelve valiosa. La inspiración de la fe sabe abrir un horizonte de testimonio contra los prejuicios más comunes, un horizonte valioso para toda la comunidad humana. ¡Os invito a redescubrir el libro de Rut! Especialmente en la meditación sobre el amor y en la catequesis sobre la familia.

Este pequeño libro contiene también una valiosa enseñanza sobre la alianza de las generaciones: donde la juventud se revela capaz de dar de nuevo entusiasmo a la edad madura —esto es esencial: cuando la juventud da de nuevo entusiasmo a los ancianos—, donde la vejez se descubre capaz de reabrir el futuro para la juventud herida. En un primer momento, la anciana Noemí, si bien conmovida por el afecto de las nueras, que quedan viudas de sus dos hijos, se muestra pesimista sobre su destino dentro de un pueblo que no es el de ellas. Por eso anima afectuosamente a las jóvenes mujeres a volver a sus familias para rehacerse una vida —eran jóvenes estas mujeres viudas—. Dice: “No puedo hacer nada por vosotras”. Ya esto se muestra como un acto de amor: la mujer anciana, sin marido y ya sin hijos, insiste para que las nueras la abandonen. Pero también es una especie de resignación: no hay futuro posible para las viudas extranjeras, privadas de la protección del marido. Rut sabe esto y resiste a esta oferta generosa, no quiere volver a su casa. El vínculo que se ha establecido entre suegra y nuera ha sido bendecido por Dios: Noemí no puede pedir que la abandone. En un primer momento, Noemí aparece más resignada que feliz de esta oferta: quizá piensa que este extraño vínculo agravará el riesgo para ambas. En ciertos casos, la tendencia de los ancianos al pesimismo necesita ser contrarrestada por la presión afectuosa de los jóvenes.

De hecho, Noemí, conmovida por la entrega de Rut, saldrá de su pesimismo e incluso tomará la iniciativa, abriendo para Rut un nuevo futuro. Instruye y anima a Rut, viuda de su hijo, a conquistar un nuevo marido en Israel. Booz, el candidato, muestra su nobleza, defendiendo a Rut de los hombres que trabajan para él. Lamentablemente, es un riesgo que se verifica también hoy.

El nuevo matrimonio de Rut se celebra y los mundos son de nuevo pacificados. Las mujeres de Israel dicen a Noemí que Rut, la extranjera, vale “más que siete hijos” y que ese matrimonio será una “bendición del Señor”. Noemí, que estaba llena de amargura y decía también que su nombre es amargura, en su vejez conocerá la alegría de tener una parte en la generación de un nuevo nacimiento. ¡Mirad cuántos “milagros” acompañan la conversión de esta anciana mujer! Ella se convierte al compromiso de volverse disponible, con amor, por el futuro de una generación herida por la pérdida y con el riesgo de abandono. Los frentes de la recomposición son los mismos que, en base a las probabilidades trazadas por los prejuicios del sentido común, deberían generar fracturas insuperables. Sin embargo, la fe y el amor consienten superarlos: la suegra supera los celos por el propio hijo, amando el nuevo vínculo de Rut; las mujeres de Israel superan la desconfianza por el extranjero (y si lo hacen las mujeres, todos lo harán); la vulnerabilidad de la mujer sola, frente al poder del hombre, es reconciliada con un vínculo lleno de amor y de respeto.

Y todo ello porque la joven Rut se ha empeñado en ser fiel a un vínculo expuesto al prejuicio étnico y religioso. Y retomo lo que he dicho al principio, hoy la suegra es un personaje mítico, la suegra no digo que la pensamos como el diablo pero siempre se piensa en ella como una figura mala. Pero la suegra es la madre de tu marido, es la madre de tu mujer. Pensemos hoy en este sentimiento un poco difundido de que la suegra cuanto más lejos mejor. ¡No! Es madre, es anciana. Una de las cosas más bonitas de las abuelas es ver a los nietos, cuando los hijos tienen hijos, reviven. Mirad bien la relación que vosotros tenéis con vuestras suegras: a veces son un poco especiales, pero te han dado la maternidad del cónyuge, te han dado todo. Al menos hay que hacerlas felices, para que lleven adelante su vejez con felicidad. Y si tienen algún defecto hay que ayudarlas a corregirse. También a vosotras suegras os digo: estad atentas a la lengua, porque la lengua es uno de los pecados más malos de las suegras, estad atentas. Y Rut en este libro acepta a la suegra y la hace revivir y la anciana Noemí asume la iniciativa de reabrir el futuro para Rut, en lugar de limitarse a disfrutar de su apoyo. Si los jóvenes se abren a la gratitud por lo recibido y los ancianos toman la iniciativa de relanzar su futuro, ¡nada podrá detener el florecimiento de las bendiciones de Dios entre los pueblos! Por favor, que los jóvenes hablen con los abuelos, que los jóvenes hablen con los ancianos, que los ancianos hablen con los jóvenes. Este puente debemos restablecerlo fuerte, hay ahí una corriente de salvación, de felicidad. Que el Señor nos ayude, haciendo esto, a crecer en armonía en las familias, esa armonía constructiva que va de los ancianos a los más jóvenes, ese bonito puente que nosotros debemos custodiar y cuidar.

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Comentarios
26 comentarios en “Francisco a las suegras: «Estad atentas a la lengua, porque es uno de los pecados más malos de las suegras»
        1. Si pones en la cúspide a un mamarracho, sabes que vas a poder seguir indefinidamente con las corrupciones y prevaricaciones acostumbradas. Y esto se ha cumplido ce por be.

  1. No tuve problemas con mi suegra, tal vez un poco al principio pero despues tuvimos muy buena relación. Mi madre también fue una buena suegra. Así que no puede decir nada malo de ellas.

    el Papa dice: «estad atentas a la lengua, porque la lengua es uno de los pecados más malos de las suegras, estad atentas. »

    No! la lengua es uno de los pecados mas malos de cualquier persona, no sólo de las suegras. hay que recordar la galiina de Y no me parece que se de más en las suegras que en otras personas.

    No estoy de acuerdo hoy con el Papa en cuanto a las suegras, la verdad.

  2. Recuerdo con cariño las homilìas de Benedicto XVI, nuestro Papa Emèrito, tan espirituales, tan positivas, tan llenas de amor a Dios y al pueblo de Dios… siempre dejaba el alma enaltecida, llena de buenos pensamientos, buenos deseos, sabidurìa… Dios lo bendiga, Su gran pastor!

    1. Me lo has quitado de la boca, efectivamente que nostalgia de cada una de las homilías y discursos del Grandísimo Benedicto XVI

  3. Ya sabía yo que, dijese lo que dijese el Papa, iba a estar mal dicho. Si habla de los ángeles y la gracia divina, es que evita los problemas de los fieles y si habla de los problemas cotidianos, es que falta al respeto a no sé quién.

    1. Sota de bastos,

      en eso también tiene razón …pero ,personalmente, siempre intento ser objetiva, y hoy, en lo que respecta a las suegras, no me parece que la lengua (la crítica, el chismorreo etc) sea exclusivo de ellas, la verdad. Pienso que es un pecado en el que podemos caer todos.

      El ser criticón o cotilla no depende del parentesco, creo yo…

      1. El problema es que el pecado de la lengua en una suegra tiene un añadido agravante.
        Puede destruir un matrimonio.
        Conozco muchos casos.

        1. Bueno,, no me siento aludida.
          No soy suegra. Y la que fue madre de mi esposo,, no me quería, pero aún así no fue venenosa con su lengua.
          Era una buena mujer. Qepd.

      1. Se parece a las charlas de café entre amigos.
        No comprende que esto se llama Iglesia y no circo mediático.
        No te asombre si alguna vez se ponga a cantar algún tanguito, de esos que hablan de personas que llevan una mala vida.

    2. Déjate de molestar, y presta atención a lo que se dice.
      Bergoglio vive diciendo necedades y se cree gracioso, y no comprende que es un pobre y vulgar chabacano.
      Lee y te darás cuenta de la diferencia que existe en el lenguaje de otros Papas con los disparates de éste.

  4. Lamentablemente esta homilìa no parece apropiada para producir arrepentimiento y correcciòn en las supuestas malas costumbres de las suegras, sino mayor motivo de resentimiento en ellas al ser asì pùblicamente atacadas, y de sentimientos de revancha en las nueras… No es una homilìa pacificadora, sino, por lo contrario, productora de mayores rencores…Una pena, ya que viene armada de la autoridad pontificia…

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