La Vía Romana es una iniciativa de madres de sacerdotes que ofician normalmente en la forma extraordinaria del rito latino y que iniciaron una peregrinación a pie desde París a Roma para expresarle al Papa su petición de que revierta el motu proprio Traditiones Custodes.
En su página web explican que: “Como católicos comprometidos con la celebración del rito tridentino, que alimenta nuestro amor a Cristo, y como católicos plenamente comprometidos con la misión de la Iglesia, deseamos dar testimonio de la unidad y la fe en Roma».
«Conducidos hacia el cielo por la riqueza litúrgica de este rito, apoyados por los sacerdotes que nos ayudan a crecer en la fe, queremos dar testimonio de nuestra humilde participación en la construcción del reino de Cristo en el mundo».
«Recibimos el Motu Proprio Traditionis Custodes del Papa Francisco con incomprensión, aunque compartimos con todos nuestros hermanos en la fe el mismo amor incondicional a la Iglesia».
«Profundamente conmovidos, queremos confiar a las madres de los sacerdotes la tarea de caminar de París a Roma para llevar a los pies del Santo Padre la súplica de todos los cristianos vinculados a la celebración del rito tridentino, en plena comunión con la Iglesia. Fortalecidos por nuestro amor a esta liturgia que todavía hoy lleva tantas almas al Señor”.
La marcha, que partió de París el pasado 6 de marzo, ya se ha adentrado en territorio italiano y prevé llegar a Roma a primeros de mayo. En su último comunicado dan a conocer su ya cercano encuentro con el Papa:
“Acabamos de ser informados de que Francisco concederá un besamanos a nuestras valientes madres de sacerdotes al final de su audiencia general del próximo 4 de mayo, a la que asistirán poco después de su llegada a Roma. Damos gracias a Dios porque podrán hablar con el Papa y entregarle todas sus cartas.
No se demore en enviarnos su carta. Sería una pena que perdiera esta oportunidad de expresar al Santo Padre su amor por la misa tradicional y su petición de que revierta su Motu Proprio, que ha perjudicado a tantos católicos y ha debilitado el apostolado de muchos sacerdotes”.