El Nuncio consigue desmantelar la Comisión de nombramientos de obispos

El Nuncio consigue desmantelar la Comisión de nombramientos de obispos

Feliz Pascua de Resurrección a todos los lectores de parte de la Comunidad de Lanceros de España. Es nuestra primera y principal noticia de hoy. Cristo ha resucitado. Nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra pasión por la Iglesia no son vanas. 

En un día tan señalado, la noticia que ha propuesto nuestro corresponsal en Roma es una magnífica noticia. El Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza, ha conseguido desmantelar la famosa comisión que le habían asignado para controlar sus nombramientos de obispos en España. 

Según nuestro corresponsal en Roma, que frecuenta pasillos pontificios, cada día que pasa se acrecienta en la Curia la admiración por un Nuncio que ha conseguido entender lo que pasa en la Iglesia española. Vamos, que tiene calado a todo el que se mueve. 

En las últimas semanas ha trabajado intensamente para que, en el tiempo de Pascua, se produzca una avalancha de nombramientos episcopales. Y lo ha hecho sorteando lo que queda de la comisión de control y seguimiento del Nuncio. 

De la Comisión solo quedan en activo el Presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Juan José Omella, y el obispo de León, monseñor Luis Á. de las Heras, claretiano, del que nunca se supo muy bien cuáles eran los méritos para estar ahí. 

La disputa constante entre los cardenales Omella y Osoro, el desenganche del cardenal Blázquez de un contubernio que no le va, y la negativa a participar de arzobispos como el de Zaragoza, ha hecho que el Nuncio vuelva a tener, al menos en España, las riendas de la información sobre los nombramientos.

Esto no quiere decir que todo lo que el Papa firme sean obispos pata negra. El empeño de Omella por sacar a algunos amigos, las sibilinas sugerencias del jesuita del grandísimo poder, que sigue susurrando al oído del Papa y, sobre todo, de Omella, y la presión de algunos cardenales miembros de Congregaciones Religiosas, van a deparar más de una sorpresa.

Don Bernardito podrá ser un genio del balón episcopal. Pero de momento no hace milagros. Aunque va camino de ello. El primero ya está servido. 

Diego Lanzas   

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