El Papa declara venerables al obispo Elorza y a la laica Aurora Calvo

Obispo Elorza Obispo Martín Fulgencio Elorza Legaristi
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Durante la audiencia concedida al Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Sumo Pontífice autorizó a la misma Congregación a promulgar los decretos por el cual la Iglesia hacía público el listado de nuevos «venerables».

En esa lista, se encuentran dos españoles. Por un lado, se reconocen las virtudes heroicas del Siervo de Dios Martino Fulgencio Elorza Legaristi, de la Congregación de la Pasión de Jesucristo, primer Obispo de la Prelatura de Moyobamba; nacido el 30 de diciembre de 1899 en Elgueta (España) y fallecido el 30 de diciembre de 1966 en Lima (Perú). Junto a él, también se reconocen las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Aurora Calvo Hernández-Agero, Fiel Laica; nacida el 9 de diciembre de 1901 en Béjar (España) y que falleció el 22 de noviembre de 1933.

Sobre el obispo Martino Fulgencio Elorza

Martín Fulgencio Elorza Legaristi, nacido en Elgeta el 30 de diciembre de 1899 y, casualidades de la vida, fallecido el mismo día en Lima en 1966.

Monseñor Elorza fue una de las figuras más respetadas de la amplísima comunidad pasionista vasca en el Perú, donde realizó una gran labor especialmente en el ámbito de la educación y formación de las comunidades locales. Elorza fue nombrado Obispo Titular de Baliana y Primer Prelado de Moyobamba en 1953. Durante los 17 que permaneció en el cargo viajó incansablemente a lo largo y ancho de la selva, visitando todos los rincones de la prelatura, a pie, en barca o a caballo, esfuerzo que terminó minando su salud. Falleció en 1966 en Lima.

Moyobamba, obispos pasionistas vascos

Creada en 1948, la Prelatura de Moyabamba pasó en 1949 a la responsabilidad misionera de la provincia religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, con sede en la ciudad vasca de Bilbao. Posteriormente ha contado con tres obispos miembros de la Orden Pasionista, que trabajaba en la zona desde 1913: el elgetarra Martín Fulgencio Elorza Legaristi CP, Obispo Titular de Baliana y primer Prelado con sede en Moyabamba; el fruiztarra Venancio Celestino Orbe Uriarte CP; y el donostiarra José R. Santos Iztueta Mendizabal CP.

La figura de Martín Fulgencio Elorza Legaristi brilla por numerosas razones, por su compromiso y entrega, por su capacidad de trabajo y de organización, y  por su férrea voluntad de cumplir con la misión y la responsabilidad que había adquirido.

Él fue un hombre con una visión religiosa conservadora, que le tocó vivir tiempos de grandes cambios. Tanto en su patria de nacimiento, Euzkadi, como en su patria de adopción, Perú. También le tocó vivir tiempos de reflexión y cambio en la Iglesia Católica. Vivió el Concilio Vaticano II, como participante, con todo lo que ello supuso de cambio y de revolución en la Iglesia. Él no se sentía preparado para los grandes debates teológicos, pero sí propuso y defendió un cambio de calado en la forma en la que la Iglesia se relacionaba con los fieles: defendió el uso de las lenguas vernáculas por parte de la Iglesia.

El obispo español Martino Fulgenzio Elorza Legaristi, visitaba a menudo las parroquias, desplazándose a pie, a caballo o en canoa, e inició la construcción de la catedral y de nuevas iglesias en los pueblos, participando también en las primeras sesiones del Concilio Vaticano II. Murió en Lima en 1966.

(Biografía extraída de la prelatura de Moyobamba)

Aurora Calvo, vida de profunda entrega a los demás

Nació en Béjar de padres cristianos, consagrados a la industria textil, el 9 de Diciembre de 1901.

De carácter sencillo y alegre, se siente desde niña inclinada a la piedad, y en la Primera Comunión promete ya a Jesús ser para siempre solo suya. Sin perder nunca su habitual sencillez y naturalidad, sobresale en la práctica de grandes virtudes: humildad, pureza, paciencia, amor a los pobres y conformidad total con al voluntad de Dios.

Por eso sacrificó su vocación al claustro, única ilusión de su vida, para que sus hermanos lograran las suyas, quedando ella al cuidado de su madre.

Centro de su vida espiritual es su encendido amor a Jesucristo: amor que se manifiesta en su fervor y apostolado eucarístico, como María de los Sagrarios; en su entusiasmo por la Catequesis, que restaura y sostiene en la parroquia con increíble ardor y sacrificio hasta su muerte; y en varios cientos de cartas espirituales, dirigidas a diversas clases de personas, llenas de exquisita prudencia y de celo abrasado por la perfección de los destinatarios; en cariño entrañable por la formación moral de las jóvenes obreras y en propaganda constante por las Misiones de infieles y las Obras Pontificias.

Desde los 19 años empieza a recibir gracias extraordinarias, y al par que aumenta el ejercicio heroico de sus virtudes, va ascendiendo por los grados de la más subida oración. El voto de castidad hecho en Carrión de los condes lo extiende en Alba de Tormes a no cometer pecado.

Fue muy probada en su vida. Los últimos ocho años, sobre todo, fueron de grandes sufrimientos físicos y morales, que ella recibe con gozo, como un regalo de Dios. Ella misma se había ofrecido al Señor como víctima expiatoria. Veneraba y amaba a los sacerdotes, en quienes veía a Cristo, y singularmente se ofreció al Señor por la santidad sacerdotal.

En los últimos años la vida de Aurora se hace llama viva de amor a Jesús, que la consume. Muere santamente en su ciudad natal el 22 de Diciembre de 1933.

(Biografía extraída de la parroquia San Juan Bautista de Béjar)

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