El juez dicta que el obispado de Orihuela mintió en el caso del asilo Benalúa

Jesús Murgui Jesús Murgui, obispo emérito de Orihuela-Alicante en el momento de los hechos juzgados. Foto: RAFA MOLINA (Alicante Plaza)
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Tras varios años de espera desde que estallara el caso, finalmente un juez ha dado la razón a la parte demandante. El obispado de Orihuela-Alicante, en la época de Jesús Murgui, mintió sobre en relación al caso del alquiler del asilo de Benalúa. El caso salpica de lleno al que fuera ecónomo de la diócesis durante 20 años, el sacerdote Francisco Martínez.

Quizá, algunos lectores se pregunten en que consiste el caso «asilo de Benalúa» que salpica de lleno a la diócesis por un posible caso de corrupción. Es por ello, que conviene hacer un repaso cronológico de los hechos. Infovaticana ha tenido acceso a la versión de los demandantes y también a la sentencia del juez.

Esta operación, se empezó a fraguar entre los años 2014 y 2015. El obispado de Orihuela pretendía vender desde hace diez años el asilo de Benalúa que lo tenían prácticamente abandonado y sin uso. Una consultora, enterándose de la necesidad del obispado por vender dicho inmueble contactó con el obispado para tratar de mediar y ayudar a vender el edificio.

Francisco Martínez, ecónomo durante 20 años y cerebro de la operación

Al comienzo de las negociaciones, cuando esta consultora contacta con la diócesis, hablan en primer lugar con un abogado del obispado, hasta que por fin consiguieron llegar al ecónomo, Francisco Martínez. Fuentes de la consultora explican que desde el principio de las negociaciones, el ecónomo no lo puso nada fácil a pesar de que se trataba de una ayuda para la diócesis de Orihuela. El ecónomo acabó enviando la documentación necesaria a la consultora para que empezasen a buscar posibles clientes o inversores, eso sí, siempre de boca y sin firmar nada por ambas partes.

Desde la consultora, sugieren al obispado que el asilo podría reconvertirse en un hospital dadas su características peculiares. Esta consultora, cuya labore era ejercer de intermediario entre el obispado y el posible comprador, consiguen un inversor: el grupo hospitalario Imed. La consultora logró llegar a un acuerdo con Imed para que comprasen el asilo por 15 millones de euros. Fue la oferta, también verbal, que hizo el director del grupo hospitalario a la consultora mediadora. Todo esto, fue fruto del trabajo de un año y medio.

Acuerdo «por debajo de la mesa» de 9 millones de euros y 300.000 de comisión

La consultora, al recibir la oferta de este grupo hospitalario, dio parte al obispado, en concreto al ecónomo quien respondió que informaría de ello al consejo económico de la diócesis. Tras varias semanas sin obtener respuesta del ecónomo a la oferta que habían planteado, uno de los miembros de la consultora mediadora se entera por terceras personas que se había cerrado el acuerdo entre el obispado y el Imed.

La consultora, que estaba mediando al no tener conocimiento de dicho acuerdo, ni obtener respuesta del ecónomo, se pone en contacto con el grupo hospitalario. Desde el Imed aseguran a la consultora que se pusieron en contacto con ellos, «gente de la Iglesia» y que les iban a hacer una oferta mejor: un contrato de compra-venta de 9 millones de euros.

Ante el engaño de tal magnitud, perpetrado supuestamente por el entonces ecónomo de la diócesis, desde la consultora se ponen a hacer sus investigaciones y descubren que el motivo que se esconde detrás de esta maniobra es una supuesta comisión de 300.000 euros para el ecónomo. Desde la consultora se dio parte de la situación al obispado. Jesús Murgui, obispo de Alicante en ese momento prefiere mirar hacia otro lado y no entrar al fondo de la cuestión.

Intento de soborno a la consultora y cambio de versión del ecónomo

Fuentes de la consultora, han confirmado a Infovaticana que el propio director del Imed intentó comprar su silencio a cambio de dinero para no fastidiar la operación, a lo que ellos se negaron y dieron la voz de alarma. En ese momento, el ecónomo cambia su versión y dice que en ningún momento mandó ningún encargo a dicha consultora, a pesar de que hay fotografías, correos, testigos y ahora una sentencia que dicen lo contrario.

Francisco Martínez, ex ecónomo de la diócesis de Orihuela, empieza a decir que la oferta del Imed no la había conseguido dicha consultora sino el propio obispado a través de un colaborador del ecónomo llamado José Luis Sánchez Requena, quien tiene varia empresas a su nombre. Fruto de varias investigaciones, descubren que Requena tiene una empresa que supuestamente usa ropa de Cáritas para venderla después en Argelia y hacer negocio con ello, tal y como ha declarado algún ex empleado de la empresa.

Para esclarecer la situación, la consultora pidió reunirse con el vicario, José Luis Úbeda por entonces, ante la inaccesibilidad del obispo. Úbeda termino dejando el cargo de vicario general, según algunas fuentes, por la ansiedad que le generó toda esta situación. Le relevó en el cargo Vicente Martínez, hasta entonces párroco de la iglesia de El Salvador en Elche. El nuevo vicario accedió al encuentro que contó con la presencia también del ecónomo, de los responsables de la consultora y sus abogados.

Reunión con el vicario general

A pesar de la información aportada por los abogados, con afán de resolverlo sin llegar a la vía judicial, el ecónomo continuó negando la mayor. Una posición que también fue defendida por el vicario que aseguró no haber firmado nada con nadie. Finalmente, ante el escaso éxito de la conversación, la consultora decide poner la demanda. Al pedir la documentación solicitada, se descubrió que el obispado había firmado un mes antes dicho acuerdo con Imed.

Ante la inacción el obispo Jesús Murgui, este escándalo saltó a Roma. La primera medida fue instar al obispo a que cesara al ecónomo, aunque al que puso de nuevo ecónomo fue el que durante ese tiempo había sido viceecónomo de la diócesis y mano derecha de Francisco Martínez. Según fuentes consultadas, desde Roma se tanteó a tres posibles candidatos a obispo para apagar el fuego de Orihuela. Los tres se negaron y fue cuando se decantaron por Munilla quien aceptó pero con la condición de que su nombramiento fuera posterior a la sentencia.

Ante el retraso del fallo del juez, no hubo más remedio que nombrar a Munilla ya que Murgui se jubilaba. Esta sentencia no afecta en absoluto a Munilla ya que juzga hechos anteriores a su llegada.

Sentencia del juez

Fuentes conocedoras de la situación, han contado a Infovaticana que no se entiende tanto retraso en dictar sentencia y que podría ser fruto de posibles presiones de la parte perjudicada a la familia del juez. En el auto de 72 páginas que ha tenido acceso Infovaticana, se reconoce que esta consultora si que tuvo un encargo del obispado y que son los legítimos intermediarios de la operación y que además, Imed fue un cliente que consiguieron traer ellos.

El juez reconoce en el auto que «el obispado de Orihuela aceptó tácitamente dicha mediación inmobiliaria» y «en consecuencia queda acreditada la realidad y existencia de un contrato verbal de mediación inmobiliaria o corretaje entre el obispado de Orihuela y los intermediarios inmobiliarios».

De este modo, queda dicho por un juez que el ecónomo, en representación del obispado de Orihuela-Alicante mintió y que hasta ahora «ni se han arrepentido ni han pedido perdón», insisten estas fuentes.

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Comentarios
5 comentarios en “El juez dicta que el obispado de Orihuela mintió en el caso del asilo Benalúa
  1. Madre mía, cuanta falta de honestidad en personas que se han consagrado a Jesucristo…
    Espero que algún dia se arrepientan de verdad el ecónomo, sus colaboradores y el obispo emérito…

  2. cuando Murgui estuvo en Mallorca ya denuncié ante el Nuncio por escrito y en persona, todos los desastres originados en nuestra Diócesis mallorquina… El premio, fue destinarle a Alicante para que los mallorquines no siguiéramos denunciándole. Tanta culpa tiene Murgui como los que le colocaron al frente de unas Diócesis para las que estaba INCAPACITADO, como lo ha demostrado tantas veces. Que Dios les perdone a todos, después de arrepentirse, evidentemente….

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