¿Es la fe del pasado otra fe?

Fe tradicional otra fe
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(Jean-Pierre Maugendre/Renaissance Catholique)- El diario no oficial del episcopado francés, La Croix, ha situado por fin -el 10 de febrero- la disputa litúrgica sobre Traditionis Custodes en el plano que le corresponde, el de la doctrina. En palabras de Aline y Alain Weidert, pareja que llamaremos púdicamente de mediana edad, animadores de la CCBF, que no todo el mundo está obligado a saber que es la Conférence Catholique des Baptisé-es Francophones, la sentencia es inapelable: «El espíritu de la liturgia del pasado, su teología, la oración y la misa de antes (la lex orandi del pasado) ya no pueden seguir siendo, sin discernimiento, las normas de la fe de hoy en día».

Declaraciones autorizadas

¿Por qué dedicar atención a unas declaraciones tan evidentemente sacadas de quicio? Por la sencilla razón de que su expresión en el diario de referencia de la Iglesia de Francia manifiesta el pensamiento profundo del núcleo dirigente de la Conferencia Episcopal Francesa. Si no fuera así, dichos obispos ya habrían manifestado su opinión públicamente.  Aunque numéricamente esté moribundo, al no estar asegurada la transmisión de la fe en estos círculos, tal y como han demostrado los trabajos de Guillaume Cuchet o Yvon Tranvouez, el progresismo cristiano sigue teniendo todos los resortes de poder de la institución eclesiástica en Francia. Controla los principales medios de comunicación, así como los centros de formación: seminarios y universidades. Cada día, una buena parte de los sacerdotes y comunidades religiosas en Francia reciben su dosis de información presentada, supuestamente, a la luz del Evangelio, pero en realidad a la luz de las innovaciones conciliares. ¿Qué derecho tienen estos ideólogos, que fustigan el rito tradicional, a dar lecciones a la luz de la desastrosa experiencia de los últimos cincuenta años? Encaramados en los escombros de una Iglesia en ruinas, se revelan, de hecho, totalmente ajenos a las mismas raíces de la religión de la que pretenden ser sus apólogos. Aplastados por la magnitud y majestuosidad de una herencia que se muestran intelectualmente incapaces de comprender y espiritualmente incapaces de vivir.

Otra fe

En su artículo, los autores denuncian: «las misas, desgraciadamente, siempre marcadas por un fuerte carácter sacrificial «expiatorio» con una finalidad propiciatoria con el fin de borrar los pecados (…) «Propiciación» que las comunidades Ecclesia Dei defienden con uñas y dientes con sus sacerdotes-sacrificadores, formados para decir el Santo Sacrificio de la Misa». Todo esto, sostienen, ya no tendría sentido. ¡Necesitamos una «Eucaristía que sea positiva» y que «selle la Alianza/Cristo»! Algunos señalarán, como es sabido, que esto no es lo que el Santo Concilio escribió y quiso. Puede que sea así. Pero, ¿cuál es la realidad? Hace unos días, asistí al funeral del padre de un amigo cercano. La misa fue concelebrada por cuatro sacerdotes, que daban testimonio con su presencia del compromiso católico del fallecido. En varias ocasiones el celebrante afirmó que la misa se celebraba en homenaje al difunto, homenaje igualmente rendido a su cuerpo también con incienso al final de la ceremonia. En ningún momento se hizo referencia a que la misa se ofreciera como sacrificio propiciatorio para el descanso del alma del difunto. Ni tampoco el incienso sobre el cuerpo del difunto era justificado por el hecho de que ese cuerpo había sido el templo del Espíritu Santo. La misa se había convertido así en una ceremonia de homenaje, una reunión comunitaria para honrar la memoria de un ser querido fallecido. No más Dies irae implorando la misericordia de Dios frente a su justicia, sino los testimonios de los familiares cantando las alabanzas del difunto. ¿Cómo no ver en esto una clara ruptura con la finalidad tradicional de la misa, y especialmente de la misa funeral? La manifestación de una fe que ya no es la fe inmemorial de la Iglesia católica. Toda la ceremonia se desarrolló, sin ningún escándalo, en un tranquilo horizontalismo, con una buena señora en edad canónica haciendo lo posible por animar con sus cantos a una congregación algo apática. Cincuenta años después de la reforma litúrgica, hemos llegado a este punto en la gran mayoría de las parroquias de Francia, al menos cuando todavía hay sacerdotes para celebrar la misa. Uno puede por otra parte preguntarse legítimamente sobre la pertinencia de una concelebración de cuatro sacerdotes cuando al mismo tiempo en París se celebraban funerales sin la presencia de sacerdotes. A lo que el sentido común responderá que para presidir una ceremonia de homenaje no es necesario un sacerdote.

¡No nos rendiremos!

Son este tipo de ceremonia, estas misas que son ante todo reuniones comunitarias, lo que los fieles apegados a la forma tradicional de celebrar la misa han rehuido, o no han conocido nunca. Su elección no es meramente estética o sentimental. Se trata de la misma fe. Por lo tanto, es doctrinal. Aline y Alain Weidert aciertan cuando dicen que la misa del pasado da testimonio de una fe diferente a la que se transmite en la gran mayoría de las parroquias. Este es un hecho que difícilmente puede ser cuestionado. ¿Qué porcentaje de católicos hoy en día cree que la misa es «el sacrificio del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo ofrecido en nuestros altares» (Catecismo de San Pío X)?

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Comentarios
25 comentarios en “¿Es la fe del pasado otra fe?
  1. La anti-fe del Concilio Vaticano II, del post-concilio y de la Primavera de Francisco, no es que sea otra fe: es «otro evangelio», como alertaba San Pablo. Por eso no es la de Jesucristo, ni del Padre Dios de la Biblia.

  2. Lo que hacen diciendo esto es dar la razón a aquellos que dicen que la nueva liturgia no refleja de la misma manera la fe católica. Es que hasta ellos mismos lo dicen… No son los cismáticos ni los tradis. Son los propios obispos los que caen en su propia trampa

    1. ¿La misa de lutero puede reflejar la fe católica?
      ¿Y en qué se diferencia del Novus Ordo hecho por 6 protestantes?
      Las misas negras también son válidas. ¿Reflejan la fe católica a también?

  3. La solución inventada por Benedicto XVI, dos formas del rito romano, una ordinaria (el Novus Ordo) y otra extraordinaria (el Vetus Ordo) fue prácticamente habilidosa pero teológicamente falsa.

    La solución de Francisco es teológicamente exacta: el Novus Ordo es la única lex orandi de una nueva lex credendi, de una nueva religión que es la del Vaticano II.

    Queda la tercera y salvadora solución: abandonar el Novus Ordo y volver a la Misa y la Fe católicas sin tacha.

    1. Para eso hay que desmontar también el CV2.
      Me barrunto que para volver a la Iglesia de siempre, hay que dejar que el CV2 lo desarrollen hasta sus últimas consecuencias, todos los papás postconciliares, todos modernistas, fueron aportando. Me temo que con Francisco el desarrollo no es suficiente y el siguiente será todavía peor, hasta que los neocones acaben completamente desarmados y las iglesias vacias, y entonces Dios permita un papa ortodoxo Cesaran las disputas entre tradicionalistas porque volveremos a tener un papa ortodoxo. Progres y neocones grafenados desapareceran, y respiraremos aire puro, creo

  4. Son muchos los que dicen que parece que hay dos Iglesias: la de siempre y la de Francisco.
    Y la verdad es que cualquiera que compare los textos de los pontífices preconciliares con los de Francisco (y otros como Pablo VI o diversos documentos del Vaticano II), llegará a la conclusión de que hay una contradicción manifiesta.

  5. Antes de Francisco ya había dos Iglesias y todos lo sentíamos así.
    Ahora hay tres:
    – la de antes del concilio
    – la de después del concilio
    – la que se quiere montar Paco

  6. Lo he dicho repetidas veces y vuelvo a reiterarlo. En el Concilio Vaticano II nació otra religión. El cambio de aspecto formal de los ritos fue la parte visible de esa nueva religión. A simple vista, si no tenemos conocimiento de nada y vemos dos ritos diferentes, entendemos que se corresponden a dos religiones diferentes. Cada religión tiene sus propios ritos y se esmera en diferenciarse, formal y externamente, de cualquier otra creencia. En la parte doctrinal, cualquier elemento del catolicismo antiguo que no se corresponda con esta nueva religión, no es rebatido o demonizado, es silenciado. Así ocurre con el Infierno y el Purgatorio. Especialmente incómodo el concepto de condenación eterna, en el que un Dios bonachón condena a las almas a tostarse eternamente en un suplicio sin fin. Se introducen elementos profanos como el «Fraternidad Universal», tan querido por la masonería. Se relativiza la indisolubilidad del matrimonio con «Amoris laetitia».

  7. Si estos no creen que son pocos los que se salvan, como dijo Jesucristo, es probable que tampoco crean en la inmortalidad del alma y en la resurrección de la carne; sea por eso o por ignorancia, no temen hacer misas de homenaje a los muertos, en vez de en sufragio de sus almas, por si acaso les fuera de aplicación, haciéndose así partícipes de pecados ajenos.

  8. Un apunte más antropológico. El sacrificio de la misa, tuvo el poder de sustituir eficazmente todos los sacrificios de animales y de humanos que realizaban todas las culturas desde tiempo inmemorial y que no llevaban a ningún lado más que al asesinato ritual y hasta la antropofagia. Sin misa sacrificial es solo cuestión de tiempo que volvamos a los sacrificios de seres humanos.

  9. Gracias a Dios por el Catecismo de la Iglesia Catòlica, que establece definitivamente la verdadera Fe Catòlica inmemorial. La que aprendimos con el Catecismo de Perseverancia de nuestra infancia… La del Concilio de Trento, el gran Concilio doctrinal.

  10. «Las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia.»
    Ya pueden seguir con sus 💡ideotas , con su deseo de modernidad, con su menospreciar el Santo Sacrificio de la misa, recuerdo de la Crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo, de las horas de su pasión.
    Ya le digan: Eucaristía, celebración, fiesta, como gusten;
    Ya Dios se los advirtió, NUNCA entrarán, están, pero no son Iglesia.

    1. Spes,

      no sólo es «recuerdo» de la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo Spes, sino «actualización»: estamos allí! verdad que sí?? -sé que lo sabes 🙂 – ese es el milagro más bello que Dios ha hecho por nosotros: nuestra presencia en su calvario y su presencia en nuestro altar unidos en un sacramento precioso que trasciende el tiempo. No hay nada más bello, nada más sublime, nada más precioso que ese gesto de amor Divino.

      Me enamora cada vez que lo medito.

      Un abrazo y bendiciones 😘😘😘

      1. ¿Y cómo se va a actualizar el sacrificio de la cruz si los curas Novus Ordo simplemente narran lo que dijo Jesucristo en el pasado?
        ¿Donde está el lenguaje en modo imperativo para actualizar y dar la orden de consagrar el pan y el vino? ¿O es que cada vez que un cura diga «este es mi cuerpo» está con la intención de consagrar aunque lo vaya diciendo por la calle?

        1. Uno,

          explíqueselo a alguien que no note la diferencia de las temporadas que puede ir a misa diariamente y las que únicamente puede asistir los domingos.

  11. Creo que es hora de aceptarlo: La Iglesia del Concilio (o por ser benévolos, el espíritu del Concilio, aplicado por sus sacerdotes) es otra fe.
    Bien vale conocer lo que dijo el Señor en su momento, ¡cuando el hijo del hombre vuelva!, ¿hallará la Fe sobre la tierra?

  12. La fe no cambia, lo que cambia es la forma de vivirla. En nuestra vida de fe el Espíritu Santo nos va santificando y vivimos la fe desde nuestro nuevo estado de santificación. Es un itinerario que está reflejado en la Biblia y también en la vida de Jesús ( aunque Él es Dios). Lo recorremos individualmente y también como Iglesia.

    No creo que sea bueno recortar tramo alguno de este itinerario pero tampoco considerar que un tramo determinado es todo el camino. Tanto una cosa como la otra me parece un obstáculo para llegar a la meta puesto que a esta sólo se llega recorriendo el camino de principio a fin.

      1. Qué cómico:

        «Yo no he dicho eso»

        ACS, 18 febrero, 2022 a las 4:19 pm :

        «La fe no cambia».

        A lo que responde Uno, irónicamente: «Qué va, la fe no cambia, el problema son los tradicionalistas que no quieren cambiar la fe».

  13. ¿Y en el Novus Ordo en qué momento se ofrece al Padre el sacrificio de la cruz para propiciar la salvación de vivos y difuntos si lo que se ofrece es pan y vino como frutos de la tierra y del trabajo de los hombres? ¿Qué le importa a Dios la frutería, la cosecha agrícola o tu trabajo en la fábrica? ¿Qué le importa a Dios que le ofrezcas el pan del sudor de tu frente? ¿Qué le importa a Dios los frutos de la tierra de CAÍN si la misa es el sacrificio del cordero de ABEL?

    1. Y sobre todo, ¿como tenéis esa mala vergüenza de seguir predicando que no habéis cambiado la doctrina esencial de la misa que acabo de demostrar? ¿Pero de verdad que os creéis que la gente va a seguir engañada otros sesenta años? Qué mal os ha venido esto de Internet.

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