El Papa concede un Año Santo de san Isidro para Madrid

Año Santo Madrid Isidro Papa Osoro Osoro celebrando la misa en la pradera de san Isidro.
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El cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, ha anunciado en su carta semanal un Año Santo Jubilar de san Isidro. Lo ha concedido el Papa Francisco para este 2022, en el que se cumplen los 400 años de la canonización del santo patrón de Madrid.

El jubileo arrancará el 15 de mayo próximo, fiesta de san Isidro Labrador, y concluirá el 15 de mayo de 2023. «Agradezco al Papa Francisco que nos haya concedido este año de gracia para Madrid. Estoy seguro de que nos traerá muchas bendiciones y de que, además, tendrá repercusiones en todos los continentes, pues tenemos a un santo universal, con ermitas, santuarios y hermandades por todo el mundo», escribe Osoro en la carta.

«Queremos que este año sea para nuestra ciudad un momento singular para descubrir y visitar todos los lugares en los que existen huellas de la presencia de este amigo de Dios», escribe el arzobispo de Madrid a los fieles de la archidiócesis.

San Isidro, afirma el cardenal, «nos alienta al encuentro con Dios en todo lo creado, a construir la fraternidad conscientes de la dignidad de cada persona, a vivir qué es una familia cristiana, a poner la vida al servicio de los demás… Gracias a esta herencia Madrid es una ciudad de todos y para todos, un lugar de acogida en el que caben todos y todos pueden vivir su dignidad de hijos de Dios».

«San Isidro es un santo de la puerta de al lado, como nos dice el Papa Francisco: vivió como discípulo de Cristo y anunció el Evangelio como esposo, padre, vecino y trabajador en el Madrid de siglo XII», escribe Osoro.

El cardenal señala que, en este Año Santo Jubilar ,Madrid acogerá numerosas celebraciones religiosas y también culturales que se irán dando a conocer. «Es un año para acrecentar la fe, la esperanza y la caridad, para llenarnos de Dios y de su amor y entregarlo. En todos los momentos es posible la conversión a Dios y llenarnos de su gracia, pero además en este año dedicado a san Isidro, quienes se acerquen al sepulcro venerado en la real colegiata de San Isidro, en la calle Toledo, podrán beneficiarse de la indulgencia plenaria, siguiendo lo previsto en estos casos», ezplica el arzobispo.

Les ofrecemos la carta completa del arzobispo de Madrid:

Con profunda alegría os comunico a todos los cristianos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que, después de la petición que le hice, el Papa Francisco nos ha concedido a Madrid un Año Santo Jubilar de san Isidro Labrador. Cuando vamos a celebrar los 400 años de su canonización, quería que pudiéramos reencontrarnos con nuestro patrón, que hizo de su vida un himno a Dios. El jubileo arrancará el próximo 15 de mayo, fiesta de san Isidro Labrador, y será clausurado el 15 de mayo de 2023 también en el día de su fiesta. Agradezco al Papa Francisco que nos haya concedido este año de gracia para Madrid. Estoy seguro de que nos traerá muchas bendiciones y de que, además, tendrá repercusiones en todos los continentes, pues tenemos a un santo universal, con ermitas, santuarios y hermandades por todo el mundo.

Queremos que este año sea para nuestra ciudad un momento singular para descubrir y visitar todos los lugares en los que existen huellas de la presencia de este amigo de Dios. Cuando Madrid era un pueblecito, dejó muestras de cómo vivir la comunión con Dios y con los hermanos. Nos alienta al encuentro con Dios en todo lo creado, a construir la fraternidad conscientes de la dignidad de cada persona, a vivir qué es una familia cristiana, a poner la vida al servicio de los demás… Gracias a esta herencia Madrid es una ciudad de todos y para todos, un lugar de acogida en el que caben todos y todos pueden vivir su dignidad de hijos de Dios. San Isidro es un santo de la puerta de al lado, como nos dice el Papa Francisco: vivió como discípulo de Cristo y anunció el Evangelio como esposo, padre, vecino y trabajador en el Madrid de siglo XII.

La Palabra de Dios se tradujo en un modo de estar en medio del mundo para nuestro patrón. Vivió con coherencia lo que tan bellamente describe el apóstol san Pablo en el himno del amor. Como vecino estaba atento a las necesidades de todos los que vivían a su lado. Como trabajador del campo, a sueldo de un dueño, buscó siempre la justicia y la verdad para que todos pudiesen vivir con el sudor de su frente. Y así, en medio de las gentes con las que vivió, expresaba de formas diversas que su vida lo era para construir la fraternidad entre todos, con todos y para todos.

Sus contemporáneos lo recordaban como ese cristiano que manifiesta con su vida que Dios está cerca de nosotros, que está con nosotros, que está dentro de nosotros. Quizá por eso suenan bien para san Isidro las palabras que san Pablo dedicaba a los filósofos epicúreos y estoicos en el areópago de Atenas, cuando dice que «Dios no habita en santuarios fabricados por manos humanas […], pues en Él vivimos, nos movemos y existimos» (Hch 17, 24. 28). Al contemplar a los santos, y en concreto a san Isidro Labrador, vemos la gran estela de luz con la que Dios ha atravesado la historia. ¡Qué luz nos entrega este santo del siglo XII! ¡Qué luz irradió en todos los continentes donde está presente su memoria!

Cuando releo la exhortación apostólica Evangelii gaudium, recuerdo a san Isidro, porque un discípulo de Cristo lo es para la misión como lo fue él. Fundamentando su vida en la roca firme de la Palabra de Dios, se sintió impulsado a llevar la buena noticia de la salvación a sus hermanos. Y lo hizo en su vida cotidiana, en su trabajo, con su modo de vivir su matrimonio y la paternidad. Cuando un discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que solo Él nos salva (cf. Hch 4, 12). En tiempos como los nuestros, ¡qué bueno es poder tener ante nosotros hombres y mujeres que, con sus vidas, nos digan que solamente Cristo nos salva, que sin Él no hay luz ni esperanza, ni hay amor y por supuesto tampoco futuro!

En este Año Santo Jubilar tendremos en Madrid numerosas celebraciones religiosas y también culturales que iremos dando a conocer. Es un año para acrecentar la fe, la esperanza y la caridad, para llenarnos de Dios y de su amor y entregarlo. En todos los momentos es posible la conversión a Dios y llenarnos de su gracia, pero además en este año dedicado a san Isidro, quienes se acerquen al sepulcro venerado en la real colegiata de San Isidro, en la calle Toledo, podrán beneficiarse de la indulgencia plenaria, siguiendo lo previsto en estos casos.

Estamos llamados a ser santos, ¿cómo? Viviendo en caridad y ayuda fraterna, comunicando el amor y la alegría: Dios nos ha mostrado gratuitamente su rostro, su voluntad, se nos ha mostrado a sí mismo. Que la alegría misionera resurja en nosotros como lo hizo en la vida de san Isidro. Con la alegría que nace de Cristo, que toca el corazón de todos los hombres creyentes y no creyentes, somos capaces de convencer. Es una alegría que posee fuerza misionera en sí misma. Así lo vivió san Isidro, un seglar, esposo y padre, un hombre humilde, que fue Evangelio vivo de Dios en aquel Madrid de hace casi mil años.

San Isidro en este Año Santo será para nosotros nueva transparencia del amor de Dios. Hoy aquí en Madrid vivimos millones de personas y estamos necesitadas de contemplar todas las huellas que nos dejó este hombre de Dios. Os invito a recordar su vida, a peregrinar a su sepulcro y al de su mujer, santa María de la Cabeza, y rezar allí, a recorrer todos los lugares isidrinos, a beber de su fuente…

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos, Cardenal Osoro Sierra

Arzobispo de Madrid

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Comentarios
4 comentarios en “El Papa concede un Año Santo de san Isidro para Madrid
  1. ¿Concede? ¿Hace falta una decisión papólatra para celebrarlo? ¡BASTA DE PAPOLATRÍA!

    Buena parte de la crisis en la que se encuentra la Iglesia en la actualidad, es causa directa de esa concepción ultramontana de la Iglesia y de su gobierno que se impuso con el pontificado de Pío IX y el Concilio Vaticano I.

    Nunca más que hoy reafirmamos lo dicho. Francisco y sus fechorías habrían sido imposible en la Iglesia previa al utramontanismo. A cualquier católico de ese tiempo le habría resultado increíble en el modo en el cual los obispos han sido reducidos a meros empleados del Papa, que es capaz de hacer y deshacer cuestiones de fe y tradición, sin que nadie levante la voz y sólo se contenten con bajar la cabeza y obedecer. Poco a poco, la Iglesia se está convirtiendo en una secta que se amolda y sigue al líder de turno.

    1. EL ULTRAMONTANISMO HA SIDO AL PAPADO LO QUE LA MONARQUÍA ABSOLUTA A LA MONARQUÍA TRADICIONAL: SU DESNATURALIZACIÓN, SU CORRUPCIÓN Y, FINALMENTE, SU DESAPARICIÓN.

      El tradicionalismo es esta respuesta, la verdadera vía de la reforma, la salida del callejón sin salida ultramontano-progresista. Esto se debe a que no se basa en la autoridad del clero ni en el apoyo del mundo secular, sino en el compromiso individual de los laicos, no con una visión del mundo construida por ellos mismos ni con una imagen de la Iglesia tal y como apareció en una época determinada, sino con la plenitud de la tradición católica tal y como existe en cada época. Los tradicionalistas de los últimos veinte años —laicos, sacerdotes y familias— han llegado a serlo porque han experimentado y luego vivido voluntariamente la misa tradicional.

    2. Así, el tradicionalismo católico respeta plenamente la libertad de conciencia del creyente individual e incluso la presupone. No es una secta, un culto, un «grupo» o una ideología, sino que es una forma de vida y de fe que está a disposición de todos. Sin embargo, su práctica suele provocar una transformación total de quienes se comprometen plenamente a vivir según sus preceptos. La fe católica tradicional es, pues, la respuesta espiritual que los creyentes y los no creyentes esperan secretamente en esta época de incredulidad. Corresponde ahora a quienes la han vivido ponerla a disposición del mundo entero. Wanderer.

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