El Santo Padre instituirá, por primera vez, a mujeres en los ministerios laicales de lector y acólito; y de catequista el próximo domingo, informa el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
Será durante la Misa que el Papa celebrará a las 9:30 a.m. en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. “Por primera vez será conferido el ministerio del Lectorado y del Acolitado también a las mujeres y hombres laicos”, señala el comunicado publicado este martes por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
Si le ha hecho levantar una ceja leer ese “por primera vez”, recordando la rutinaria presencia de mujeres en su parroquia cumpliendo tales funciones, no se extrañe: frente a los que de la noche a la mañana se han convertido en estrictos cumplidores de todo lo que llega de Roma con este pontificado y, especialmente, con su último motu proprio, el “se acata pero no se cumple” lleva décadas siendo la norma no escrita en el clero católico.
“El Papa Francisco ha establecido, publicando el 10 de enero la carta apostólica en forma motu proprio Spiritus Domini y la carta al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que los ministerios del Lectorado y del Acolitado sean abiertos a los laicos y laicas, en forma estable e institucionalizada con un apósito mandato, que en esta celebración se realiza y toma forma a través de un acto litúrgico”, prosigue el texto.
Y ahí está uno de los talones de Aquiles de Traditionis custodes cuando se escuda en la ‘unidad’ como pretexto para eliminar la Misa Tradicional e imponer el rito Novus Ordo creado ex nihilo en el último concilio, a saber: que no hay unidad alguna en el cumplimiento de las rúbricas de dicho rito. Lo que tenemos ahora, como cualquiera puede comprobar dándose una vuelta de parroquia en parroquia de su ciudad durante la Santa Misa, es una variedad casi infinita de formas de interpretar el rito, a gusto del celebrante. Pero a esto, extrañamente, no se le llama ‘clericalismo’.
Francisco regulariza que las mujeres lean y acoliten en misa