El movimiento «Marcha por la vida» de Francia, logró reunir el domingo en París a 20.000 personas en una manifestación para defender el derecho a la vida, contra el aborto y la eutanasia.
Tras la manifestación, que recorrió las calles de la capital francesa, se montó un escenario donde se escucharon testimonios y discursos. Una de las personas que intervino fue la presidenta de la Asociación de Familias Católicas francesas quién aseguró que “la legalización de la eutanasia o el suicidio asistido socava la confianza entre el paciente y el cuidador, hay que elegir: acompañar la vida o la muerte”.
La portavoz del movimiento provida francés, Aliette Espieux expresó “¡qué alegría, qué victoria ver a tantos de ustedes hoy! Vosotras sois la esperanza de estas mujeres, cuyos corazones están rotos por esta ley sucia que Albane Gaillot quiere reforzar”. La portavoz también añadió en su intervención que «necesitamos con urgencia hombres sólidos, hombres de verdad, y no los hombres de soja que castra el gobierno. Necesitamos con urgencia mujeres que sean femeninas, que se respeten a sí mismas y que respeten sus cuerpos femeninos».
Por su parte, el presidente del movimiento por la vida de Francia, recordó que el año 2022 hay elecciones presidenciales y legislativas. «Pedimos a los 15 candidatos proclamados que hagan de la protección de la vida humana una gran causa nacional”, pidió Nicolas Tardy-Joubert, quien reconoció que solo han recibido respuesta de uno de los candidatos a la carta enviada a los diversos líderes políticos.
Ambiente festivo e intento de boicot de radicales
Durante toda la marcha reinó el amiente festivo y reivindicativo, ya que participaron en la manifestación muchas familias y grupos de jóvenes. Tan solo hubo que lamentar un intento de boicot por parte del perverso grupo radical femen. un pequeño grupo de mujeres con el torso desnudo, intentó acceder al escenario para reventar el acto, pero fueron reducidas rápidamente por el equipo de seguridad. «Desfilan semidesnudas para defender el derecho a matar a los niños por nacer, a veces la indecencia no tiene límites», dijo la entidad convocante en sus redes sociales.
Défiler à demie-nue pour défendre le droit de tuer des enfants à naître, parfois l’indécence n’a plus de limites… cc @MarchePourLaVie #MPLV2022 https://t.co/TcEYwLuwML
— Défense de la vie (@defensevie) January 16, 2022
En la manifestación, también se dejaron ver sacerdotes católicos que acudieron para secundar la marcha, como el padre Matthieu Raffray, asistente del Superior General del Instituto del Buen Pastor.
? Avec le camarade @benchcigars et beaucoup de jeunes catholiques, nous défilons aujourd’hui dans les rues de Paris pour la @MarchePourLaVie.
L’avortement restera à jamais un drame et une abomination, nous ne tairons JAMAIS ! #MPLV2022 pic.twitter.com/mkdT55mEEo
— Abbé Matthieu Raffray ⚔️?? (@AbbeRaffray) January 16, 2022
El obispo de Bayona tajante en la defensa de la vida
El obispo de Bayona, Marc Aillet, ha agradecido a los organizadores «la firmeza de su compromiso y no tengo ninguna duda de que el Señor bendecirá su fidelidad y su perseverancia». Aillet también ha alertado de que «los ataques contra la vida por nacer se han acelerado en el presente quinquenio: aprobación de la ley de bioética que prevé la reproducción asistida sin padre, en desacato del derecho del niño a tener un padre y una madre, la ampliación de la autorización para experimentos con embriones humanos, producción de embriones transgénicos y quiméricos».
El prelado francés no ha dudado en tachar del aborto como «un verdadero genocidio» y ha añadido que «es bastante sorprendente, además, que quienes pretenden construir una sociedad liberal libertaria, donde la palabra clave se ha mantenido desde la década de 1960, “disfrutemos sin trabas” , se alcen contra la libertad individual cuando su programa se ve frustrado por ella».
Aillet ha reconocido que «con razón se ha reprochado mucho a los obispos en el pasado no haber roto suficientemente el silencio que rodeaba en la Iglesia» y de igual modo ha alertado que «las generaciones futuras corren el riesgo de reprocharnos nuestro silencio ante estos múltiples ataques a la dignidad de la vida humana; y el Señor bien podría llamarnos, con el profeta Isaías castigando a los malos pastores de su pueblo, “perros mudos, incapaces de ladrar” (Is 56, 10)».