De la crisis de fe a la descomposición de España

crisis fe España Zarraute
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Existen dolores compartidos. Con frecuencia, cuando el cuerpo tiene algún dolor, éste se traslada a otros miembros, porque se entra en una espiral de malestar y dolencias. Pero esto no sólo ocurre en el cuerpo, sino que también tiene lugar en nuestras sociedades.

En «De la crisis de fe a la descomposición de España» Gabriel Calvo Zarraute expone este hilo conductor que une dos de sus dolores: España y la Iglesia. Porque resulta que, a pesar de lo que pueda parecer, estas dos dolencias están muy unidas.

Cuando más firme debía haberse mantenido, cuando más se necesitaba que permaneciera en su papel de faro, la Iglesia española optó por dejarse llevar por la corriente general de una sociedad perdida y carente de modelos a seguir –buenos modelos, quiero decir–. En un momento de autodestrucción de la sociedad Occidental, sumida en una moral laica absolutista y absolutizadora que hace del pecado virtud y de la virtud, mojigatería, la Iglesia se rindió, y pasó a abandonar su papel de guía espiritual de los hombres para convertirse en una suerte de gran ONG rendida a las cuotas y a los preceptos que las nuevas religiones ateas imponen en nuestra sociedad. Esta nueva Iglesia, abandonando el seno de Cristo, convierte medios en fines absolutos: la tolerancia, la paz, la solidaridad, el respeto por el medio ambiente… Y lo hace, además, sin atender a sus fundamentos morales, es decir, sin tener en cuenta la valoración católica de estas virtudes, sino, simplemente, desde una perspectiva ajena, totalmente plegada, recibida de una sociedad que no sabe qué quiere ni porqué lo quiere, una sociedad entregada al buenismo, pero sin saber dónde éste radica.

Junto a este abandono, la Iglesia española también ha abandonado la defensa de la Verdad. En una era de revisionismo histórico, de posverdades y de realidades construidas a través de la percepción, la Iglesia no se ha revuelto, como cabría esperar, contra la falsificación de su propia historia o de España, nación históricamente defensora del Cristianismo en el mundo. Al contrario, ha dejado de lado la Verdad, al aceptar que no existe una sola.

Y es que la Iglesia española se ha abierto mucho, sí, pero quizás no a quien debería. En el intento de asegurar más feligreses, ha renunciado a principios básicos buscando aumentar sus números, sin atender a su calidad, y dejando de lado a Cristo. Resulta curioso que la Iglesia siga los pasos de las iglesias protestantes, que fueron pioneras en eso de convertirse en iglesias líquidas, sin dogmas fijos que asentaran su acción, que hacen recordar algún que otro partido político, ya caducos, más pendiente de lo que dijeran las encuestas que a sus propios principios. Se configura así una Iglesia mundana, tibia, tumbada ante un mundo superfluo, que habla mucho del clima, los inmigrantes, el fútbol o el partido de turno, pero poco del ejemplo de los santos, el respeto a la Creación, la defensa del dogma, el Cielo y el Infierno: una Iglesia alejada de su base fundacional.

Zarraute expone esta situación –documentada a conciencia con mil y un ejemplos– y se convierte en un duro crítico de la Iglesia española y de su devenir en los últimos años. Esta dureza procede, precisamente, de su celo ante la visión que se presenta ante nuestros pies, y es una reacción razonable cuando realmente se ama a la Iglesia. Es posible –en realidad, es casi seguro– que el lector de «De la crisis de fe a la descomposición de España» no comparta todas y cada una de las críticas que Zarraute dirige, pero seguro que sí las comprende: porque a Zarraute le duele la Iglesia.

Puede comprar aquí el libro ‘De la crisis de fe a la descomposición de España’, de Gabriel Calvo Zarraute

Gabriel Calvo Zarraute

Es sacerdote de la diócesis primada de Toledo (2008). Es Licenciado en Estudios Eclesiásticos, en Teología Fundamental y en Historia de la Iglesia, Diplomado en Magisterio y tiene un Grado en Filosofía. También es Doctorando en Historia de la Iglesia en la Universidad de San Dámaso de Madrid que compatibiliza con la licenciatura en Derecho Canónico. En la actualidad, es párroco rural en los Montes de Toledo, después de haber servido en parroquias de Móstoles y Fuenlabrada. Fue profesor del Centro Diocesano de Teología de Getafe (2014-2018) y actualmente en el Instituto de Ciencias Religiosas de Talavera de la Reina.  En 2016 publicó su primera obra, Dos maestros y un camino, y en 2019, Verdades y mitos de la Iglesia Católica. La historia contra la mentira. Es crítico literario aquí, en Infovaticana, y en el blog Criterio, y también escribe en el digital Adelante España. Colabora en los canales Alto y claro TV y Rincón de Historia TV y en el programa La sacristía de la Vendée.

 

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Comentarios
28 comentarios en “De la crisis de fe a la descomposición de España
  1. chicos no puedo promocionar los joseicos en redes sociales ni en youtube, no contesta nadie a mis comentarios,si hay crisis de fe,nisiquiera quieren reconocer la navidad.

    sin poder trabajar en redes sociales solo me queda esta pagina en la cual tampoco se me hace caso.

    1. José,

      Hasta q encontramos a Cristo todos necesitamos reconocimiento.Después del encuentro no pq Él cubre todos nuestros vacíos y sana nuestras heridas.Por eso decimos q somos libres pq ya no necesitamos el reconocimiento del mundo ni hacer nada para conseguirlo.

      Lo ha intentado José!!!! Ha fracasado con lo de los joseicos. ¿ por qué no prueba a buscar a Cristo y unitse a los cristianos?

      Jesús siempre nos escucha, no nos abandona, nos guia hacia la verdad suprema y nos enamora con sus delicias.

      Para qué » joseicos» , para q tanto trabajo y responsabilidad si ese trabajo ya lo ha hecho Jesús?

      Déjese de » joseicos» y únase a nosotros, los cristianos» y encontrarà a aquel q siempre nos hace caso.

      Bendiciones

        1. José,

          bueno, como quiera, pero recuerde «siempre» que hay alguien que está esperando que regrese a casa para llenarle de su amor. Un Dios que sale cada día con la esperanza de verle regresar y abrazarle.

          Bendiciones

          1. mira yo no creo en el dios de los catolicos, yo creo en un dios todo poderoso,al cual lo encontramos al morir la luz que vemos al final del tunel, y es un dios comun a todas las religiones.

          2. Hola josé,

            Bueno cada cual cree en lo que quiere, yo también creí en un dios así, más o menos. Pero un día encontré a Cristo. Yo sólo le digo q si un día ese dios en el q cree no le responde, no le cubre su vacío, que entonces se acuerde de que Jesús le está esperando para abrazarle con su amor eterno.

            Un abrazo y q Dios le bendiga.

  2. Hay otro aspecto de la Santa Misa Tradicional que me gustaría destacar y que nos une a los santos y mártires de otros tiempos. Desde la época de las catacumbas y hasta las últimas persecuciones, dondequiera que un sacerdote celebre el Santo Sacrificio, aunque sea en un sótano, un bosque, un granero o incluso una camioneta, místicamente está en comunión con innumerables testigos heroicos de la Fe, y sobre aquel altar improvisado se fija la mirada de la Santísima Trinidad, se postran adorantes todos los coros angélicos y contemplan las almas purgantes. También en esto, y sobre todo en esto, cada uno de nosotros comprende cómo establece la Tradición un vínculo indisoluble a través de los siglos o sólo con la celosa custodia de dicho tesoro sino también al afrontar las pruebas que supone, incluso la muerte.

  3. Teniendo esto presente, la arrogancia del tirano actual con sus delirantes decretos debe confirmarnos en la fidelidad a Cristo y hacer que nos sintamos parte integral de la Iglesia de todos los tiempos, porque la palma de la victoria no se alcanza si no se está dispuesto a combatir el bonum certamen, la buena batalla.

    Me gustaría que mis hermanos en el sacerdocio se atreviesen a hacer algo a lo que muchos no se atreven: acercarse a la Misa Tridentina, no atraídos por los encajes de una sobrepelliz o el recamado de una planeta, ni siquiera por la mera convicción racional de su legitimidad canónica, o porque nunca haya sido abolida; sino con el temor reverencial con que se acercó Moisés a la zarza ardiente; sabiendo que cada uno de nosotros, al bajar del presbiterio después del último Evangelio, está interiormente transfigurado por haber estado en presencia del Santo de los santos.

    1. Belzebúnegui….no se esconda….su Jefe es el Principe de la Mentira….cese de llamar Tirano al Papa… déjenos en Paz….lacayo de la Iniquidad…y de la Soberbia…haciendo confundir a la gente de bien con soflamas grandilocuentes….pero falsas.Atacar al Papa es Atacar a la Iglesia, Atacar a los Obispos, a toda la Jerarquía, a los que no son de su Club…. VAMOS los siempre…..Es usted un Anticristo.Ademas usted miente…no es sacerdote.Y lo sabe.

      1. Ramonet, no le deseo que se vaya al infierno porque en eso ya está usted empeñado. Así, que según usted, la Iglesia no es el cuerpo místico de Cristo sino que es una especie de secta que sirve al Papa reinante en cada momento, pues no, es al revés, el Papa es el Vicario de Cristo desde el momento en que actúa como tal, guarda la fidelidad a Su Palabra, a las Escrituras y a la Tradición de la Iglesia, que incluye la doctrina de los Padres de la Iglesia y de todos los Concilios canónicos. Un cristiano católico debe obediencia al Sumo Pontífice en la medida en que de verdad lo sea y sólo en materia de su magisterio ex catedra, respecto a sus opiniones personales, políticas, sociales, literarias, deportivas o gastronómicas, por poner algunos ejemplos, no tenemos por que coincidir ni obedecer.

      2. O sea, Ramonet, según Vd. hay que obedecer al Papa (en este caso Francisco) en todo ¿aunque sea un hereje,
        aunque diga que; «la muerte de Cristo fue un fracaso»; «que la Virgen es una mujerzuela»; aunque coloque una imagen (la pachamama) en el Vaticano y adore al «dios Tierra», aunque afirme que hay que vacunarse porque es un acto de amor, porque las vacunas las han fabricado sus amigos (a saber cuanto le han pagado) en vez de pedir a Dios que nos ayude etc?
        Entonces según Vd., el Papa está por encima de Dios y hay que hacerle caso, y cuando venga el anticristo (que vendrá, según las escrituras y las profecías) ¿también habrá que hacerle caso y dejarnos poner el sello de satanás? También por esa regla de tres, hay que seguir y hacerle caso al Presidente del Gobierno, aunque pretenda destruir España, su Iglesia e imponer el comunismo. No, Ramonet, no, hay que saber distinguir entre el buen Pastor y el falso profeta.

  4. Sólo allí, sobre ese místico Sinaí, podemos captar la esencia misma de nuestro sacerdocio, que antes que nada es la entrega de uno mismo a Dios; la oblación total de uno mismo a Cristo Víctima para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas; el sacrificio espiritual que saca fuerzas y vigor de la Misa; la renuncia de uno mismo para dejar lugar al Sumo Sacerdote; señal de verdadera humildad en el aniquilamiento de la propia voluntad y el abandono a la del Padre, siguiendo el ejemplo del Señor; un gesto de auténtica comunión con los santos participando de la misma profesión de fe y el mismo rito. Me gustaría que esta experiencia la tuvieran no solo quienes llevan décadas celebrando según el Novus Ordo, sino sobre todo los sacerdotes jóvenes y todos los que ejercen su ministerio en primera línea; la Misa de San Pío V es para espíritus indómitos, para almas generosas y heroicas, para corazones ardientes de caridad por Dios y por el prójimo.

  5. Lo sé muy bien; hoy en día la vida del sacerdote supone miles de pruebas, estrés, la sensación de estar solo en el combate contra el mundo y ante el desinterés y el ostracismo por parte de los superiores; un lento desgaste que distrae e impide el recogimiento, la vida interior y el crecimiento espiritual. Sé de sobra que esa sensación de asedio, de sentirse como un marinero que gobierna solo una nave en medio de la tempestad, no es sólo cosa de tradicionalistas y progresistas; es el destino común de todos los que han ofrecido la vida al Señor en la Iglesia, cada uno con sus miserias, sus problemas económicos, incomprensión por parte del obispo, críticas de los hermanos y las peticiones de los fieles. Y esas horas de soledad, en las que la presencia de Dios y la compañía de la Virgen se sienten lejanas, como en la noche oscura de San Juan de la Cruz. CM Viganó.

      1. Pero si hasta el Tato sabe que está en la web «Adelante la Fe», donde el mejor Viganò se lee de lujo. Parecéis niños chicos, que os tenga que dar los potitos Belzunegui en los espacios de comentarios de las noticias de Infovaticana…

        1. Gracias por anunciar que están en «Adelantelafe». Hay muchos por aquí que no lo sabían y, gracias a tí, campeón, lo saben y lo aprovecharán a gusto.

          1. ¿Y qué estabais: hibernados como Disney? Pues hay un nuevo papa, se llama Francisco; ojo con él…

  6. Diagnóstico acertado y claro. Y la exposición por parte de Infovaticana es muy buena. Efectivamente, ésto que se refiere es lo que ha sucedido. Hay mil detalles, a cual más sa ngra nte, pero la síntesis es esa. Aplicable a la Iglesia en España…. y en el mundo entero desde 1960.

    Cuando salió el primer artículo sobre este libro, creo que como comentarista no penetré en el contenido, y si la síntesis se corresponde con el análisis en cada capítulo, es muy buen libro. Ese día nos habíamos centrado mucho (demasiado, quizás), aunque con razón, en la presentación de la obra utilizando slogans del actual pontificado. Ha estado muy bien re-presentar el libro fijándonos en el contenido.

    Ahora bien: diagnósticos hay muchos. Ahora toca curar la enfermedad, y eso va con conversión, oración y acción de los católicos en España. Hay muchos Santos deseando ayudarnos.

  7. Pero si hasta el Tato sabe que está en la web «Adelante la Fe», donde el mejor Viganò se lee de lujo. Parecéis niños chicos, que os tenga que dar los potitos Belzunegui en los espacios de comentarios de las noticias de Infovaticana…

  8. Marco Tosatti, en su blog Stilum Curiae, y Aldo María Valli, en Duc in Altum, publican todos los artículos de Carlo María Viganó en varios idiomas, incluido el español.

    1. La diferencia está en que CM Viganó se adentra en el tratamiento para salir de la crisis: Cato lizar la Iglesia Católica, en vez de protes tantizarla, que es lo que se está haciendo desde el CVII, en especial por un Bergoglio a la deses perada y con maneras tirá nicas y perse cutorias.

  9. Si Jesucristo verdaderamente resucitó, y que no son rebajas de otoño, la Iglesia debería también resurgir de prisa, o sea, volverse a levantar. El libro SAN JUAN EVANGELISTA «VIO Y CREYÓ» (JN 20,8) ¡Y NOSOTROS TAMBÉN! Amazon, nos demuestra la resurrección de Jesús a través de una nueva y última teoría sobre la Santa Sábana.

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