Durante su audiencia general de hoy, dedicada al mundo del trabajo, el Santo Padre ha pedido “un momento de silencio” por quienes han perdido su empleo por la pandemia.
“En estos tiempos de pandemia muchas personas han perdido el trabajo y algunos, aplastados por un peso insoportable, han llegado al punto de quitarse la vida. Quisiera hoy recordar a cada uno de ellos y a sus familias”, ha dicho el Papa durante una audiencia general en la que ha reflexionado sobre el trabajo de San José . “Hagamos un momento de silencio recordando a esos hombres, a esas mujeres desesperados, porque no encuentran trabajo”.
Es un tanto desconcertante que no ya un cristiano, sino el propio Vicario de Cristo, recomiende ante una situación dramática no la oración, sino el silencio, uno de esos protocolarios “minutos de silencio” que se introdujeron en la vida pública de nuestras naciones cuando el laicismo sucedió al cristianismo.
Pero no es menos desconcertante que Su Santidad, y no por primera vez, parezca ignorar las consecuencias que se derivan inevitablemente de las causas.
Ya cuando las políticas aplicadas al unísono por los gobiernos de todo el mundo contra la pandemia declarada por la OMS empezaron a sembrar la ruina y multiplicar los despidos, el Papa se dirigió a las empresas para implorarles que en ningún caso tratasen de evitar la quiebra despidiendo a sus empleados. Quién hubiera dicho que, dos años en una pandemia cada vez más cuestionable, el propio Francisco mandaría el cese de los empleados vaticanos que se negaran a la vacunación. O que él, infatigable defensor de los descartados y debelador a tiempo y a destiempo de la vulneración de los derechos, calle ante gobiernos que están arrojando a la miseria a quienes no se sometan a ese “acto de amor” que, según Francisco, es la inoculación, y que no ha impedido que varios cardenales caigan enfermos de covid.
Durante todo este periodo de pesadilla, Francisco, lejos de oponerse a los desmanes de los gobiernos, nos ha conminado una y otra vez a que nos sometamos dóciles y silentes a las caprichosas, volubles y draconianas medidas de las autoridades. Y que han sido estas, no la enfermedad en sí, lo que ha traído esta ruina y esta desesperación que lamenta el Santo Padre.
En la cuenta oficial del Papa en Twitter sí que apareció una petición de oración por esas personas. «Muchas personas viven el drama de no tener un trabajo que les permita vivir serenamente, también a causa de la pandemia. A menudo esto les lleva hasta el punto de perder toda esperanza y deseo de vida. Oremos Juntos por ellos», escribió.
Muchas personas viven el drama de no tener un trabajo que les permita vivir serenamente, también a causa de la pandemia. A menudo esto les lleva hasta el punto de perder toda esperanza y deseo de vida. #OremosJuntos por ellos.
— Papa Francisco (@Pontifex_es) January 12, 2022