Ignacio Olmos, gerente de Fusara, cambió su versión ante el juez sobre la venta de los inmuebles de Fusara

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Ignacio Olmos, Director General de Fusara redactó en abril de 2019 un informe, a petición del Patronato de la Fundación, sobre el riesgo reputacional.

“El riesgo se analiza no solo desde el punto de vista de la Fundación como entidad de carácter educativa y social, sino también como protección de su Patronato, especialmente por su carácter corporativo: Iglesia, Delegación de Gobierno y Ayuntamiento”, asegura Olmos en su informe. Además, Olmos también puntualiza que “si tenemos en cuenta que lo que mantiene la actividad del objeto fundacional (deficitaria todas ellas), son los edificios, no siendo estos más que generadores de financiación de dicha actividad se comprende perfectamente la necesidad de una toma de decisión al respecto”.

Olmos afirma que “la composición del Patronato con 4 miembros relevantes de la Iglesia y 2 miembros políticos como son la Alcaldesa de Madrid y el Delegado del gobierno nos hacen especialmente vulnerables ante las fáciles críticas con repercusión mediática” tal y como ha ocurrido.

Olmos concluye su informe proponiendo tres métodos o formas por los que el Patronato podría limitar el riesgo de que la gestión de los inmuebles afecte a la reputación social de FUSARA: 1) “Diversificar y externalizar la gestión arrendaticia: La Fundación eliminaría en el corto plazo todo el riesgo de viviendas a familias más desfavorecidas, y externalizar la gestión arrendaticia a un Real State que sean ellos quienes se hagan cargo de la responsabilidad de la gestión. 2) Venta de los edificios más comprometidos y adquisición de otros inmuebles en sectores de oficinas o sector terciario, (hoteles, residencias, etc ). 3) Venta del patrimonio inmobiliario, y colocarlo en otro tipo de inversiones, como las monetarias. Esta medida es la más drástica de todas, siendo la única que eliminaría por completo el riesgo reputacional, sería la venta ordenada de los edificios de la Fundación que tuvieran una explotación mercantil fuera de los fines fundacionales, y buscar otro tipo de inversiones”, concluye Olmos en su informe.

Sueldo de 90.000 euros como gerente de Fusara y conflicto de intereses

Por ser Director General de Fusara y secretario en otras tres fundaciones, Olmos podría estar embolsándose cerca de 115.000 euros por todos sus cargos en las distintas fundaciones. Cerca de 90.000 euros es lo que cobraría como gerente de Fusara y el resto por su puesto como secretario en el resto de Fundaciones. Además Olmos mantiene su despacho de abogados en la misma sede de Fusara, en la calle Barquillo 22, tal y como se puede comprobar en la página web de la Fundación y en la de su despacho. Con esta operación, de utilizar la sede de Fusara para tener su despacho, se calcula que podría estar ahorrándose cerca de 40.000 euros anuales por el alquiler. Esta alta retribución de su trabajo en las fundaciones, más su trabajo aparte como abogado, explica que tenga en su posesión un Porsche, una moto de alta cilindrada y que se acabe de comprar un chalet en una zona exclusiva del centro de Madrid.

Lo de la supuesta mala gestión de Ignacio Olmos viene ya de la etapa del Cardenal Rouco, en la que Olmos tenía su propio despacho de abogados en la sede de la Fundación FUSARA con el beneplácito del que fuera vicario de fundaciones Adolfo Lafuente Guantes para asesorar a las fundaciones. Olmos era secretario y gerente al mismo tiempo durante la etapa de Adolfo Lafuente, algo que conlleva conflicto de intereses. En la nueva etapa de Osoro optó por quedarse como gerente.

Según declaró Roberto de Juan, de Tapiamar, el despacho de Ignacio Olmos, fue el encargado de hacer la operación de compra venta. Firmó un contrato por valor de 150.000 euros con Tapiamar para asesorarles en la compra de los edificios y le propuso a Olmos que su despacho podría hacer de mediador con los inquilinos para explicarles el cambio de propiedad. Finalmente, cobró 100.000 euros por no cumplir parte del contrato.

El Director Gerente, Ignacio Olmos, preparó este informe sobre el cual se tomó la decisión de venta, además del informe económico de la baja rentabilidad de los alquileres hecho por una consultora especializada y basado en datos reales. El precio medio de las zonas en donde estaban los edificios era de 20€ metro cuadrado y se tenían unos ingresos de 8€ por metro cuadrado.

En las primeras páginas del informe se relata los puntos sobre los que se sopesaron para vender, puntos que son coincidentes con  el trabajo de rendición de cuentas que presentó Chávarri, la consultora especializada y el informe de Ignacio Olmos.

Ignacio Olmos  comenzó a trabajar para FUSARA en 2008 como Director Gerente, y realizó un informe a finales de 2014 como está demostrado en el plan de actuación de la fundación de 2015 para que se llevará a cabo una transformación patrimonial de la fundación FUSARA.

Cambio de versión de Olmos

Por lo que sí el delegado de Osoro comenzó a ejercer como tal en abril de 2016, quiere decir que David López Royo dió continuidad a lo que se había comenzado por el que fuese Vicario Episcopal para las Fundaciones Adolfo Lafuente. Osoro argumenta que fue engañado tanto en la fundación Santísima Virgen y San Celedonio como en Fusara, argumentando que le dijeron que el ayuntamiento le cerraría la residencia de ancianos por no cumplir la normativa lo cual ha quedado demostrado en los documentos publicados por el correo de Andalucía; y en la otra argumentando que lo engañaron diciendo que en alguno de los pisos de Fusara se ejercía la prostitución lo cual queda demostrado que era así según el informe de Ignacio Olmos que elaboró para el patronato.

Ha quedado en evidencia, tanto para la fiscalía como para el juez, que Ignacio Olmos ha cambiado su versión sin motivo aparente. Olmos declaró ante el juez que había trasladado a Julio Lage su desacuerdo con la decisión del Patronato, es decir, después de realizar él el informe y ayudar a tomar la decisión al Patronato para la transformación de los activos de los 14 edificios, y firmar las escrituras de la venta, le dice al juez que no estaba de acuerdo.

El Patronato de la Fundación Fusara, tomó por unanimidad la decisión de una transformación de los bienes situacionales (14 edificios) por la realización de un edificio de oficinas en una de las zonas con más futuro urbanístico en Madrid (Valdebebas). La decisión fue tomada teniendo en cuenta el informe realizado por el Director Gerente de la Fundación, Ignacio Olmos. 

También tuvo en cuenta la baja rentabilidad de los alquileres, dado que esta situación estaba mermando los ingresos de la Fundación para realizar su obra social. Además con esta transformación se quería desarrollar un proyecto socioeducativo junto a la ciudad de la Misericordia.

Javier Belda y la UCAM

Tanto Ignacio Olmos como su padre eran asesores de la Universidad Católica San Antonio (UCAM). Ellos fueron los que intermediaron con Osoro por mandato de José Luis Mendoza, presidente de la UCAM para adquirir el colegio Santamarca, propiedad de Fusara, para que fuera la sede de la universidad en Madrid. Finalmente, Mendoza envió a Javier Belda para negociar y terminar de firmar el acuerdo y que finalmente no se produjo.

Infovaticana también ha podido confirmar que cuando Osoro nombró a Belda investigador canónico de las fundaciones, que son de carácter civil, el sacerdote murciano trató de ganarse la confianza de los miembros de los distintos patronatos mediante técnicas “poco cristianas, con falta de caridad y mediante el chantaje”, explican algunos de los perjudicados. Solo Ignacio Olmos accedió a las pretensiones de Belda y accedió a colaborar, eso explica que actualmente siga en su cargo en Fusara y no haya sido cesado y esté protegido por el propio cardenal y su mano derecha en el caso de las fundaciones, Javier Belda.

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Comentarios
5 comentarios en “Ignacio Olmos, gerente de Fusara, cambió su versión ante el juez sobre la venta de los inmuebles de Fusara
  1. Fundaciones, gerencias, mediaciones, comisiones, incrementos de valor, decremenetos, beneficiados, perjudicados, etc, etc. La gran perjudicada, la Iglesia, como siempre en los últimos tiempos. ¿CUÁNDO NOS VAMOS A DEDICAR A EVANGELIZAR Y BAUTIZAR, EN VEZ DE TANTA ECONOMÍA, QUE ESTÁ ASFIXIANDO AL ESPÍRITU SANTO?

    1. No es fácil gestionar la decadencia. Vivimos en una iglesia llena de instituciones y estructuras nacidas para otras épocas y que hoy son inútiles y muy costosas. Una de ellas, no es la única, es la cáritas internacional, que se come todos los recursos que consigue, cada día más escasos, en sostener su propia estructura. El Papa Francisco lo ha recordado. No se pueden emplear los dineros de los fieles para mantener un funcionariado inútil. Pedimos para los pobres y se lo comen los salarios de los trabajadores destinando a la auténtica finalidad poco o nada. Lo mismo vemos en la colecta de las misiones, en la de Tierra Santa, en el Obolo de San Pedro; así hasta donde y hasta cuándo.

    2. Lo que sucede en Roma, se reproduce en las conferencias episcopales, y en las diócesis. En muy poco tiempo tendremos mucho más funcionarios programando la ‘pastoral’ que sacerdotes en las parroquias, quedándonos en una carísima e inútil iglesia que mucho cuesta y a nadie sirve. En Alemania es un hecho, pero no es un caso único. Specola.

  2. Así es Belzunegui. Y como burocracia, no precisamente una muy efectiva a la alemana, o a la americana, con sistemas de supervisión, control, bonus por consecución, etc, si no a la española, como un vodevil de ineptos e incompetentes que programan y planifican lo mil veces programado y planificado y nunca cumplido. Ahí están los planes pastorales, para qué sirven? El tema del plan sinodal si no fuera porque consume recursos, energías e ilusiones sería para reir a carcajadas. En cualquier empresa privada echarían a patadas a la mayoría de los mentecatos que programan y reprograman, en muchas ocasiones sin ánimo de evangelizar menos aún de santificar, por no decir que sean enemigos declarados de la Iglesia, divorciados vueltos a casar, antinatalistas o directamente LGTBI reconocidos. Pero ahí seguimos fomentando lo irracional y lo ineficiente.

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