Un grupo de mujeres bendice a los obispos y sacerdotes en una misa

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El pasado 25 de noviembre ―Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, según la ONU― antes de terminar la Sata Misa, en el cuarto día de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, el prelado que presidía la ceremonia, el cardenal de Guatemala Álvaro Ramazzini, invitó a las mujeres presentes a que subieran al altar para bendecir a los cardenales, obispos, sacerdotes y demás fieles.

Después de impartir la bendición final, el cardenal guatemalteco dijo: “Yo quería pedirles el favor de su comprensión para hacer ahora en este momento un gesto, un gesto que nace desde nuestro corazón de pastores y que también viene a expresar la igualdad que hay entre hombres y mujeres bautizados. El apóstol Pablo así lo dijo y así lo enseñó”.

«Vamos a hacer un gesto, los invito, para reconocer el valor de nuestras hermanas mujeres que están aquí, y no sólo sino también de las que nos sirven allá en el comedor, que por prepararnos la cena no pueden venir a la celebración”, continúa.

El gesto es “que recibamos de ellas una oración de bendición”, anuncia. “Normalmente siempre somos nosotros los hombres quienes bendecimos, ¿verdad?, vamos ahora, si están de acuerdo, a invertir eso en este momento”

“Ahora entonces, como expresión de nuestro camino sinodal y compromiso de la eliminación de toda violencia contra la mujer, vamos a pedir a todas las mujeres asambleístas que nos bendigan a nosotros: cardenales, obispos, presbíteros y diáconos; pastores de nuestras comunidades cristianas”, dice el purpurado leyendo en este caso un papel.

Entonces el cardenal y los concelebrantes se bajan del altar, que es ocupado por las mujeres que, alzando los brazos, bendicen a los presentes, incluidos los eclesiásticos, que agachan la cabeza para la ocasión. Al terminar, un obispo concelebrante pide a las mujeres que les acompañen en la procesión de salida de la eucaristía.

Pueden verlo en este vídeo a la altura de 1 hora y 12 minutos.

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55 comentarios en “Un grupo de mujeres bendice a los obispos y sacerdotes en una misa
    1. Y también le encantaban a Benedicto XVI. Simplemente es importante recordar que, todos participamos del sacerdocio real de Cristo y desde ese punto de vista no crea ningún problema teológico, simplemente no hay que abusar, en uno de los documentos de Benedicto XVI explicaba muy bien el papel de la jerarquía y el de los laicos que ninguno asuma el papel del otro en general, luchar en contra del clericalismo

    2. Me temo que entre una gran parte de la jerarquía de la Iglesia, se ha extendido una ridícula y peligrosa plaga de cursileria, no puedo decir que sea cosa de este pontificado porque viene de lejos, pero creo que ahora se ha exacerbado, a veces tengo que hacer un esfuerzo para no irme de algunas misas por puro artazgo ante tanta estupidez.

  1. 🙂,, Ay,, qué contraste.
    Apenas qué creí que diría algo sobre el joven misionero y entra esta nota.
    Que deje el señor obispo a las mujeres en santa paz.
    Qué pena si yo estuviera ahí,,😁, ya me imagino bendiciendo al señor obispo,,😆. Cómo se dejan llevar por modas.

    1. Eso es verdad. Con lo sagrado no se juega, o sea, con Dios no se juega. Mas aun los sacerdotes no pueden hacer ese tipo de actos profanos en un lugar sagrado. Ellos pagaran caro ante Dios, su profanación. No olviden lo que les pasó a los hijos de Aarón devorados por el fuego de Dios por profanar el lugar sacratísimo de la tienda del encuentro.

  2. Hay que liquidar la Misa de verdad, la de siempre y en todas partes, para fomentar la pseudo misa asamblearia con todo tipo de numeritos rosas o féminos, que no acercan a los lejanos y espantan a los cercanos. El vaciamiento de las iglesias sigue a un ritmo acelerado bergo liante. No van a quedar infieles para montar los numeritos. Los fieles ya vamos sabiendo a donde tenemos que ir. Es la gran ventaja de toda esta estampida.

  3. Tiene gracia que el Ramazzini invoque a San Pablo, el mismo que dijo:

    1 Corintios 11:2-16

    3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. 4 Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. 5 Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. 6 Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. 7 Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. 8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, 9 y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

    1. Y te quedas corto puesto que San Pablo también dijo:

      «las mujeres guarden silencio en las asambleas; porque no les compete hablar, sino estar sujetas, como también lo dice la Ley. Y si desean aprender algo, pregunten a sus maridos en casa; porque es cosa indecorosa para la mujer hablar en asamblea, ¿O es que la Palabra de Dios tuvo su origen en vosotros, o ha llegado sólo a vosotros? Si alguno piensa que es profeta o que es espiritual, reconozca que lo que os escribo es precepto del Señor».
      —1 Corintios 14:34-37

      En fin, es muy doloroso pero sabíamos que esto tenía que pasar, que el hombre de iniquidad habría de sentarse en el Templo de Dios. Todo esto que ocurre lo que hace es indicar que la seguna venida del Señor está cercana.

      1. Si, cuando venga El Señor, os vais a quedar perplejos todos los machistas que despreciais a las mujeres, porque al igual que dijo Jesus que las prostitutas y los publicanos os precederán en el Reino de lo Cielos, millones de mujeres estarán con más gloria que vosotros en el Reino de los Cielos.

        1. «El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió».
          —Lucas 10:16

          Me temo que quien se va a llevar una gran sorpresa serás tú. Yo no hablo por mi mismo, yo solo me hago eco de las Escrituras, la Tradición y el Magisterio Extraordinario y es la Palabra de Dios la que te molesta, no la mía. Durante dos mil años la Iglesia pensó de la misma manera y las mujeras nunca vieron ninguna actitud «machista». Pero bueno, es tu alma; lo que no podrás hacer ahora es negar que conociste las Escrituras y las rechazaste.

          1. Ah, y has emitido j u i c i o temerario (pecado contra el octavo mandamiento) por tildar de machista y de que desprecian a todas las mujeres a aquellos que solo repetimos lo enseñado por el apostol. Eso no lo puedes saber tú, puesto que solo Dios conoce el corazón de los hombres. En lo particular, no desprecio a nadie, solo al pecado que anida en las personas. Estás lejos del Reino de Dios Argia; si estuvieras cerca, no te serían tropiezo las enseñanzas del Apostol, es a él a quien le dices machista y despreciativo.

            Y las prostitutas y publicanos que precedían a los fariseos en la entrada al Reino de los Cielos, eran aquellas y aquellos que se habían ARREPENTIDO por la predicación del Señor.

          1. No se si te refieres a mi o a las de la foto, si es a las de la foto, no tienen la culpa ellas, es el cardenal el que las ha invitado a la bendición.
            Y si te refieres a mi, te dire que pensar es una obligacion de todos los seres humanos, no solo de los maridos.

      2. Han tocado ustedes un punto muy conflictivo: el de San Pablo y sus teorías acerca de la smujeres. No soy feminista, pero no es de recibo nada de lo que dice San Pablo a este respecto.

        1. «El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió».
          —Lucas 10:16

          No son teorías Blanca, es la Palabra de Dios. Durante dos mil años la Iglesia nunca vio otra cosa que eso y los católicos de todos los tiempos asintieron a esa enseñanza. Las mujeres ahora son tentadas al igual que fue tentada Eva, y son muchas las que caen. «Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí» (Mateo 11:6).

        2. Y no son solo cosas de San Pablo, Blanca. San Pedro, el primer Papa, instituido por el mismo Señor, dijo otro tanto:

          «De igual manera, vosotras, mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, para que si algunos no obedecen a la predicación sean ganados sin palabra por la conducta de sus mujeres, al observar vuestra vida casta y llena de reverencia. Que vuestro adorno no sea de afuera: el rizarse los cabellos, ornarse de joyas de oro o ataviarse de vestidos, sino el (adorno) interior del corazón, que consiste en la incorrupción de un espíritu manso y suave, precioso a los ojos de Dios. Porque así también se ataviaban antiguamente las santas mujeres que esperaban en Dios, viviendo sumisas a sus maridos; como, por ejemplo, Sara era obediente a Abrahán y le llamaba señor. De ella sois hijas vosotras si obráis el bien sin temer ninguna amenaza».
          —1 Pedro 3:1-6

          Como ves, la Escritura es armónica y tanto Pablo como Pedro se expresaron en igual sentido.

          1. Mucho cuidado con ser sumisas a los maridos, que si el marido es una canalla, no le puedes ni apoyar ni seguir, los juicios al final de nuestra vida son particulares, no en pareja.
            «Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; uno será tomado y el otro será dejado» Lucas 17,34.

          2. No opines más Argia, que con cada comentario tuyo lo único que haces es hundirte. San Pedro dice a las esposas que sean sumisas y tú dices que no. ¿A quién le ha de creer un católico? ¿A ti? Ya lo dijo Cristo a los fariseos «todo el que es de Dios escucha mi palabra, vosotros no la podeis escuchar porque no sois de Dios». Lo mismo te pasa a ti, escuchas al rebelde y te pliegas a él en lugar de asentir a la Palabra de Dios. ¿Qué diferencia hay contigo y con las feministas que no creen en Dios? Que por lo menos ellas no son hipócritas y no fingen creer en lo que no creen.

          3. Además, el hecho de que Dios haya establecido que el varón sea cabeza de la mujer y que estás sean sumisas a sus maridos, eso solo cuenta en tanto lo que el marido disponga no sea contrario a los mandamientos porque primero está Dios.

            Una mujer católica se debería desposar con un hombre que sea verdaderamente católico, el cual menudo peso recibe con aquello de que «el varón es cabeza de la mujer como Cristo cabeza de la Iglesia». Porque en Ef. 5:25 el apostol dice a los hombres:

            «Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella».

            De modo tal que el esposo debe amar a su mujer como Cristo amó a la Iglesia (vaya medida) y que, si se diera, es deber del esposo el incluso dar su v i d a por la de su esposa. Como ves, el deber de sumisión de esta tiene su correlato en la medida del afecto que el esposo debe tributarle (aún a costa de su propia v i d a).

        3. Por eso, cuando se leen las cartas de San Pablo en la Liturgia de la Palabra, se responde «palabra de Pablo». Debe de ser por eso. ¿Verdad?

          Es que San Pablo a veces estaba inspirado por el Espíritu Santo y otras no. Por el bautismo, estamos habilitados a examinar libremente esa condición en la Escritura, ¿No?

    2. La mujer no es gloria del varon, san Pablo no era Papa, asi que esto, no es más que su opinión personal. Por cierto nada respetable.
      No tendría sentido la vida de una mujer si hubiera sido creada para gloria del varon, solo si es para gloria de Cristo.

      1. Haga el favor de no hablar con tanta ligereza de lo que desconoce, y no se deje llevar por el buenismo y las ideologías imperantes, si es que se considera una persona católica…… pero vamos, me imagino que serás el Troll de siempre, con nuevo nombre

      2. «El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió».
        —Lucas 10:16

        Si no te importa la Palabra de Dios, menos te va a importar lo que digan aquellos que la repiten. Te informo que FE es asentimiento, y en tu orgullo, tu consientes solo aquello que te parece bien. Las enseñanzas de San Pablo son Palabra de Dios, como si el mismo Cristo las hubiera pronunciado, porque el mismo Cristo lo dijo. Eres rebelde, al igual que el que te inspira.

        Por favor, por el bien de tu alma, no comentes, porque levantas escándalo, incitas a otros al pecado y haces más grande tu falta.

        1. Y aquí tienes también lo que dijo San Pedro, Papa e instituido por el mismo Señor:

          «De igual manera, vosotras, mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, para que si algunos no obedecen a la predicación sean ganados sin palabra por la conducta de sus mujeres, al observar vuestra vida casta y llena de reverencia. Que vuestro adorno no sea de afuera: el rizarse los cabellos, ornarse de joyas de oro o ataviarse de vestidos, sino el (adorno) interior del corazón, que consiste en la incorrupción de un espíritu manso y suave, precioso a los ojos de Dios. Porque así también se ataviaban antiguamente las santas mujeres que esperaban en Dios, viviendo sumisas a sus maridos; como, por ejemplo, Sara era obediente a Abrahán y le llamaba señor. De ella sois hijas vosotras si obráis el bien sin temer ninguna amenaza».
          —1 Pedro 3:1-6

          No son opiniones personales, ES LA PALABRA DE DIOS y que tristemente, a ti te molesta.

          1. Mucho cuidado con ser sumisas a los maridos, que si el marido es una canalla, no le puedes ni apoyar ni seguir, los juicios al final de nuestra vida son particulares, no en pareja.
            «Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; uno será tomado y el otro será dejado» Lucas 17,34.

          2. Ya está Argia, ya nos convenciste de que no crees en Dios. Te molestan las palabras de Cristo, de San Pedro, de San Pablo; en definitiva te molesta, te causa tropiezo, te fastidia, te irrita la PALABRA DE DIOS.

          1. Por tus comentarios, a quien les das tu vida y gloria es a Satanás. «¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?» Lucas 6:46 Si fueras de Cristo, aceptarías sus enseñanzas.

          2. Ruben de Argentina
            Lucas 17 34, ¿ no son palabras de Cristo ?
            ¿ Y no sabias que el Papa solo no se equivoca cuando habla ex cathedra? O acaso tu estas de acuerdo con todo lo que dice el Papa Francisco ?

      3. Argia,por favor.
        Pero usted es católica??????
        Eso no son » opiniones personales» de San Pablo.
        Toda la BIBLIA y lo que allí está escrito es PALABRA DE DIOS.No de San Pablo,no de Pepe,ni de Juan.
        Vamos…,así está la Iglesia de perdida,si los fieles no saben ni lo básico.Y la Iglesia es la Única capacitada y autorizada para interpretarla junto con el Magisterio y la Tradición.
        Madre mía,como está es patio….
        Así nos va.
        Ustedes tienen en más estima y veracidad la palabra de feministas rancias y depravadas que la Palabra de Dios.

      4. Argia, los apóstoles hablan inspirados por el Espíritu Santo..la mujer nunca será inferior al hombre, pero tampoco igual. Cada uno para lo que Dios los creó.

        1. A mi solo me creo para su gloria, puede que Ud. sea diferente, yo no le voy a juzgar, pero si nuestra vida no es para gloria de Dios, vana será.

  4. Como bien dice don Francisco José Fernández de la Cigoña: un cretino con balcones a la calle y guirnaldas……..y encima hortera

  5. Es una expresion grave de clericalismo. Señor cardenal: cuando usted bendice no bendice usted: bendice Cristo. La bendición del sacerdote no es nunca la bendición del padre tal, del Obispo cual o del cardenal tal… es la bendición de Cristo. Muy distinta, en grado, a la bendición que pueden hacer los seglares (si: la Iglesia permite desde siempre bendecir a los seglares: por ejemplo, unos padres a sus hijos). Lo que hicieron es una confusión total y absoluta.
    Virgen María en Medjugorje: «la bendición de un sacerdote es mayor que la mía porque cuando un sacerdote bendice es Cristo quien bendice».
    Vaya nivel teológico tiene este cardenal.

  6. Está claro que el sacramento del Orden imprime car´ácter, pero el que es g i l i p o l l a s, g i l i p o l l a s se queda con sacramento o sin él.

  7. Para la nueva iglesia conciliar los laicos tanto hombras como mujeros pueden bendecir a los clérigos porque todos comparten el mismo sacerdocio protestante que nos hace iguales ante el tribunal masónico de la Revolución Francesa.
    En realidad no pueden bendecir nada, sólo hacen el saludo fascista mal hecho ante unos señores que miran el suelo como si fueran pollos buscando qué picotear. Otra de las muchas payasadas con las que no hace falta estar en comunión. Parece que no, pero en el fondo todo lo que hacen es por un problema doctrinal.

  8. Los hombres no bendicen, bendicen los sacerdotes. Pero, si de lo que se trata es de que ahora las bendiciones se las den los laicos a los sacerdotes, habría que incluir también hombres.

  9. Por eso la Escritura sola no es válida sin la interpretación del Magisterio. Ni lo que dejó el Espíritu Santo a través de Pedro sin el Espíritu Santo interpretandolo en el presente a través de los actuales sucesores de los apóstoles.

    Dejo caer una opinión mía personal por último (y digo opinión porque no tengo tiempo de justificarla): que las mujeres se someten al marido por causa del pecado original y no por gracia. Y por eso además de un Rey tenemos una Reina. Y en ese caso, la mujer no es gloria del Varón. O más bien: que todos somos mujeres ante Cristo (hasta el más machito) y que hemos de ser su Gloria.

    1. «Ni lo que dejó el Espíritu Santo a través de Pedro sin el Espíritu Santo…»

      Un poco galimatías, ¿no cree? Además, su frase completa se presta a confusión, como si los Papas fueran el Oráculo de Delfos y pudieran interpretar la Verdad de forma diferente (o hasta de manera contradictoria) según el momento histórico. La verdad no cambia, y una cosa es adaptar el lenguaje para que se entienda lo mismo, y otra decir algo totalmente diferente a lo que siempre ha creído la Iglesia.

      En cuanto a lo último, no se entiende nada bien su interpretación del pasaje de «I Corintios, 11», que, por otro lado, la Iglesia ya interpretó desde su mismo comienzo hace dos milenios, llegando a conclusiones diversas a las que usted da.

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