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El obispo de Córdoba limita la celebración de la Misa Tradicional en su diócesis

Demetrio Córdoba Misa Tradicional
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El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, siguiendo los dictados del Motu Proprio “Traditionis Custodes”, ha puesto trabas a la Misa Tradicional en su diócesis.

Lo hizo con un decreto publicado a principios de este mes y firmado por él unos días antes. En la nueva normativa, el prelado no autoriza la creación de nuevos grupos que asistan a misa tradicional en toda la diócesis, limitándolo al ya existente en una iglesia determinada unos días determinados, los domingos y festivos.

Fernández nombra al sacerdote Benjamín Andrew Wilkinson delegado del obispo para que se encargue de las celebraciones y atención pastoral y espiritual al grupo de fieles que celebra la Santa Misa utilizando el rito antiguo.

El documento episcopal establece que, en ausencia de este sacerdote, ningún otro cura está autorizado a celebrar ante este grupo de fieles cada domingo y fiestas. Su sustitución será determinada explícitamente por el obispo o el vicario general.

El Obispo de Córdoba alienta a este grupo de fieles de la Diócesis a través del decreto a que vivan su singularidad sin excluir “la validez y la legitimidad de la reforma litúrgica, de los dictados del Concilio Vaticano II y del Magisterio de los sumos pontífices”.

El sacerdote que celebre la Santa Misa utilizando el Misal Romano de 1962, se lee en el decreto, “debe estar dispuesto a celebrar la Eucaristía utilizando el Misal Romano de Pablo VI, fruto de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano ll, cuando la necesidad lo requiera. Si tiene dificultad de conciencia para celebrar con el Misal de Pablo VI, no tendrá licencia en esta diócesis para celebrar la Santa Misa con el Misal Romano de 1962”.

Les ofrecemos el decreto de Demetrio Fernández

El papa Francisco, en la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio «Traditionis Custodes» sobre el uso de la Liturgia Romana antes de la reforma de 1970, publicada 16 de julio de 2021, recuerda que los obispos son «custodios de la tradición», y que «al obispo diocesano, como moderador, promotor y custodio de toda la vida litúrgica en la Iglesia particular que le ha sido confiada le corresponde la regulación de las celebraciones litúrgicas en su propia diócesis. Por tanto, es de su exclusiva competencia autorizar el uso del Missale Romanum de 1962 en la diócesis, siguiendo las orientaciones de la Sede Apostólica» (art. 2).

A tenor de lo establecido en el art. 3, SS3-4 de dicha Carta, establezco:

  1. Que el grupo de fieles que celebra la Santa Misa utilizando el Misal Romano promulgado por San Juan XXIII en 1962, para toda la Diócesis, puedan hacerlo en la Iglesia del Convento de las MM. Carmelitas Descalzas de Santa Ana de la ciudad de Córdoba los domingos y festivos de precepto por la mañana. No se autoriza la creación de nuevos grupos (art. 6) en toda la Diócesis.
  2. Nombro al Rvdo. P. Benjamín Andrew Wilkinson, S.E.M.V., DELEGADO DEL OBISPO para que se encargue de las celebraciones y de la atención pastoral de tales de fieles.
  3. Ningún otro sacerdote está autorizado para celebrar a este grupo de fieles en este lugar cada domingo y fiestas. Si por causa de necesidad o ausencia del Rvdo. P. Benjamín Andrew Wilkinson, S.E.M.V. hubiera que acudir a otro sacerdote, éste debe tener permiso explícito del Obispo de Córdoba o del Vicario general.
  4. El sacerdote que celebre la Santa Misa utilizando el Misal Romano de 1962, debe estar dispuesto a celebrar la Eucaristía utilizando el Misal Romano de Pablo VI, fruto de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano ll, cuando la necesidad lo requiera. Si tiene dificultad de conciencia para celebrar con el Misal de Pablo VI, no tendrá licencia en esta diócesis para celebrar la Santa Misa con el Misal Romano de 1962.
  5. Aliento a este grupo de fieles de la Diócesis para que vivan su singularidad sin excluir «la validez y la legitimidad de la reforma litúrgica, de los dictados del Concilio Vaticano ll y del Magisterio de los Sumos Pontífices» (art. 3, SI). Prueba de ello es que en otras ocasiones asistirán también a las celebraciones de la liturgia renovada por San Pablo VI y San Juan Pablo ll.
  6. En «estas celebraciones las lecturas se proclamarán en lengua vernácula, utilizando las traducciones de la Sagrada Escritura para uso litúrgico, aprobadas por las respectivas Conferencias Episcopales» (art. 3,53).
  7. Al sacerdote delegado y a quien ocupe su lugar eventualmente con la licencia del Obispo diocesano o su vicario general, corresponde «estar animado por una viva caridad pastoral y un sentido de comunión eclesial. En efecto, es necesario que el sacerdote responsable se preocupe no sólo de la celebración digna de la liturgia, sino también de la atención pastoral y espiritual de los fieles» (art. 3, S4), promoviendo la concordia y la unidad en la Iglesia, facilitando la comunión eclesial a aquellos católicos que se sienten vinculados a unas formas litúrgicas anteriores y no a otras posteriores,
  8. Según establece el Artículo 5 de la referida Carta Apostólica, «los presbíteros que ya celebran según el Missale Romanum de 1962, pedirán al obispo diocesano la autorización para seguir manteniendo esa facultad»,

Dado en Córdoba, a veinte de octubre de dos mil veintiuno.

Demetrio Fernández González, obispo de Córdoba.

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41 comentarios en “El obispo de Córdoba limita la celebración de la Misa Tradicional en su diócesis
  1. Ese Sr Obispo, tan valiente como su antecesor que vendió, hace siglos, la Basílica de San Vicente para que construyeran la mezquita. Tan valiente como sus antecesores que se negaban a canonizar a los mártires cristianos dura te la dominación musulmana… Tan valiente, en definitiva, con los fieles católicos y tan complaciente con los enemigos de la Iglesia que como quintacolumna campean por la misma y ostentan cargos… Ese Sr. Obispo (de cuyo nombre no quiero acordarme) tendrá que dar cuentas ante el tribunal de Dios

    1. Hay obispos cuyo celo es perjudicial. En San Isidro, Provincia de Buenos Aires hubo uno que fue celoso en la aplicación del Vaticano II y retiró los altares y estatuillas originales con tanta eficacia que quedó un templo despojado de sus artesanías de fin del siglo XXI, las que ni siquiera se resguardaron en algún museo o lugar. Un decreto como el del obispo de Córdoba es del tipo » más papista que el Papa» y sólo cabrá, como en el caso de San Isidro, lamentarlo en el futuro, siendo que se trata, no ya de objetos, sino de la Iglesia viva.

    2. La masonería eclesial en todo su esplendor! Aplicando el
      Espiritu del concilio Vaticano II que fue planeado en las logias, cuyos frutos son este tipo de hechos y noticias!

  2. ¿Por qué no se pide que los sacerdotes que celebran con el Misal de Pablo VI acepten también el Misal de San Pío V y el Magisterio de los Papas preconciliares?

    Incomprensible decisión de quién considero que es un buen obispo. No olvidemos que hace unos meses el Papa nombró a Mons. Demetrio Fernández miembro de la Congregación para la Causa de los Santos. Tiene que devolver el favor al Santo Padre en el clientelismo propio de la Iglesia actual.

    1. Muy interesante el concepto de reciprocidad en la participación del consagrado en el culto. Lástima que en un caso actúa «in persona christi» y en el otro «preside» una asamblea de personas, lo que anula la equivalencia pretendida.

  3. En realidad, no habrá cambios apreciables en la misa que se viene celebrando en Córdoba desde hace años. Las cosas siguen igual, salvo el cambio de sacerdote, que ya estaba determinado de antemano por la vuelta del Padre Alberto José González Chaves a Toledo.
    Salvo error u omisión, todo sigue igual. Este decreto es una formalidad. No sé en qué situación quedan las monjas del «Oasis» en Espiel. Supongo que también seguirán igual.

    1. ¿pero qué ocurriría si muere el sacerdote autorizado a celebrar la misa según el misal de 1962? Recordemos que es el único que lo puede hacer.
      Es triste porque va a dejar de celebrarse.
      ¿Es que nadie le va a plantar cara a Bergoglio?

      1. Pues pondrán otro si se muere el que hay. Pero tranquilo, no creo que se muera antes que el Papa Francisco. O que abdique, un añito como mucho.

  4. El prólogo es un párrafo refrito de la Traditionis Custodes en sus afirmaciones de que los obispos son custodios de la Tradición y de su función de moderadores y promotores de la liturgia en sus diócesis encomendadas, teniendo la exclusiva competencia de autorizar el uso del Missale Romanum de 1962 si el tiempo clerical lo permite y con permiso de la autoridad incompetente. La única falsedad que se encuentra aquí es llamar «orientaciones» a lo que son reglas de obligado cumplimiento, típica fraseología hipócrita para encubrir una norma autoritaria bajo la «voluntariedad» de quienes tienen el deber de cumplirlas sino quieren ser castigados por rebeldes.

    1. Los cánones son una mera trasposición del Motu pero contienen algunas añadiduras de gran precio de la mentalidad episcopal sobre sacerdotes y fieles. De la alta cultura jurídica de su composición, tan digna de Treboniano, puede dar constancia la comparación entre los cánones 1, 2, 3 y el 8 tan contradictorios entre sí. En uno se autoriza la celebración de la misa solamente a un sacerdote o su sustituto, designado por él o su vicario; otro artículo determina un lugar y hora fijos para toda la diócesis y después pasa exponer sin solución de continuidad que el art. 5 de la Carta obliga a cualquier sacerdote que desee continuar con las celebraciones del Misal Tradicional a tener que contar con la autorización del obispo cuando… él mismo las revocó en los artículos anteriores.

  5. Si limita la Misa de verdad es porque no ama la Misa de verdad, la renovación del sacrificio del calvario, sino los refritos asamblearios post conciliares, con mucho banquete protestante y mucha comunión manoseada porque no se cree en la Presencia Real del Dios hecho Hombre, sino en la simbólica. A ver si se entera el papólatra Demetrio que Bergoglio no tiene poder para anular el sacrificio del calvario. No van contra la Misa tradicional. Van contra la Misa, la Santa Misa, el mayor tesoro redentor de la Santa Madre Iglesia.

  6. Por favor, prudencia en los comentarios, por amor a Dios Nuestro Señor y a la Santa Misa Tradicional. Muchos comentaristas no son de la Misa Tradicional. La mayoría de los fieles ofrecen a Dios su sufrimiento y este momento especial. La gracia de Dios abrirá caminos a la verdad y a la santidad.

    1. ¿Prudencia? ¿Todavía más? ¿No será más bien cobardía, que posibilita, con su silencio cómplice, la continua demolición de la Iglesia, hasta hacerla irreconocible?

      1. ¿ Entonces le pegamos una hostia al obispo?
        Solo deja las cosas como están y la mejor manera de responder es abarrotaron la p
        iglesiandonde se celebra

    2. Antonio de Padua, Llevas razón, pido perdón por mi comentario anterior.No quiere Dios despotricar en público sobre nuestros Obispos. Lo siento.

  7. Otro arribista. D. Demetrio fue de los poquísimos obispos españoles que celebró la Misa tradicional en tiempos de Benedicto. Ahora sabemos que no lo hizo por convencimiento sino por medrar, cosa que no logró, pero se ve que el hombre sigue intentándolo poniendo restricciones a la misma Misa que él celebró, es decir, buscando siempre el sol que más calienta. Pues nada, a seguir esperando el ascensor, por mi parte espero que se jubile en Córdoba, le quedan poco más de tres años.

  8. Todo es un arrebato de soberbia porque 3 jóvenes se le han ido este año al Seminario de la Fraternidad San Pedro y no al seminario de la Diócesis.
    Mal criterio en un Obispo dejarse llevar de “calentones” a la hora de escribir y firmar decretos.

    1. Si esto es cierto, significa que el obispo es bastante Bobo. Lo que tendría que hacer, es lo contrario: poner más Misas Tradicionales para atraer a estos jóvenes.

    2. No creo que haya habido un arrebato de soberbia por ese motivo sino más bien un brote de catetería conciliar expontánea porque en ciertos ambientes eclesiales decir que hay 3 jóvenes de misa tridentina es como decir que son 3 del Opus, como si tuviera algo que ver una cosa con la otra. Pues mejor en Alemania que en un cortijo modernista liberal inmundo.

  9. La demasía y exorbitancia de este obispo le supura por los poros con este mandato tan contrario a la libertad de conciencia, tan cacareada en otros menos nobles ámbitos. Mientras S. Agustín proclama in necesariis unitas, in dubiis libertas et in omnibus caritas, este Tirano Banderas con ínfulas se entromete en la conciencia de los sacerdotes y sin encomendarse ni al Diablo prohíbe la celebración a quienes tengan dificultad de conciencia. Con ortodoxos y anglicanos u otras religiones no se tienen estos tiquismiquis ni escrúpulos y hasta se les ceden templos para sus cultos heréticos o idolátricos. Eso sí, mientras también los catequistas y profesores de religión españoles enseñan de acuerdo con los criterios y libros de la Conferencia Episcopal que hacen que el Catecismo Menor de Lutero sea un dechado de pura ortodoxia y Calvino un Padre de la Iglesia. Aquí sí que no hay dificultades de conciencia al parecer.

    1. Me da que la clave del texto está en la obligación de que el sacerdote que celebre según el rito antiguo esté dispuesto también, si es necesario, a celebrar por el rito nuevo. Yo leo ahí, entre líneas, que ha debido de haber algunos sacerdotes que se niegan a esto. Y, si así fuera, me parece bien lo que ha hecho don Demetrio. Todo sacerdote debería estar dispuesto, seg´´un la necesidad, a celebrar en ambos ritos. Y esto debería aplicarse también a los que se niegan a celebrar por el rito antiguo: deberían hacerlo, si es necesario. Por ejemplo, si la mayoría de los fieles de una parroquia quiere que se celebre por el rito antiguo, el sacerdote debería estar dispuesto a hacerlo. Ambos ritos son legítimos.

      1. En una parroquia los fieles no van a elegir mayoritariamente el Rito Romano tradicional porque, sencillamente, no se lo van a ofrecer. Si en todas y cada una de las parroquias del mundo fuera obligatorio (no optativo) que se oficiase al menos la mitad de las misas con los libros litúrgicos tradicionales, ¿cree que los feligreses irían mayoritariamente a las de guitarreo y cumbayá (cuando no de abusos litúrgicos)? Naturalmente, es una pregunta retórica.

  10. Dicen profesar la libertad de conciencia del Vaticano II pero no la consienten para el que no quiera celebrar o asistir a la misa apóstata del anti-santo Pablo VI.

  11. ¿Y cómo va a controlar que los fieles acepten el Vaticano II y su nueva misa? ¿Los van a hacer firmar algo? Un buen escupitajo en el recuadro para la firma.

  12. Pero si esto es muy fácil de comprender: ellos no obedecen al Papa San Pío V porque no le sale de los h. Pues por eso mismo los demás no obedecemos a los que no les da la gana de obedecer. Porque obedecer órdenes ilegales es igualmente ilegal. ¿A qué se entiende?

  13. La cara es el espejo del alma y no puedo evitar comparar la suya con la del Santo Padre JPII…
    Y, francamente, la suya es fea, fea… ¡pero que muy fea! Ande vaya a confesarse, a ver si mejora.

  14. Hemos tenido en Andalucía y en el resto de España presidentes y juntas de cofradías y asociaciones religiosas llenas de adúlteros, homosexuales activos y políticos abortistas, pero nunca ningún obispo ha levantado su vocecita aflautada contra esta conculcación pública de la moral cristiana delante de todo el pueblo católico y, sin embargo, se obliga a unos fieles a la asistencia obligatoria a las liturgias renovadas para probar su trágala a los deseos episcopales. En verdad, es una humillación pública a los fieles amantes de la misa tradicional el ordenar dar esta muestra de sumisión tan innecesaria como humillante, al poner en duda su fidelidad a la Iglesia y más viniendo de un obispo perfectamente conocedor de su lealtad.

    1. Además del ridículo pues supone que, para comprobarlo fehacientemente, se tuviera que pasar lista de los asistentes a ambos ritos como en la escuela y de que se iría al carajo la libertad de los Hijos de Dios para adorar al Altísimo como deseen con cultos legítimos de la Iglesia. Quizás en esto se encuentre la «singularidad» de la que se habla, sobre todo tras el Diktat del Vaticano II.

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