PUBLICIDAD

Un pueblo de un habitante acude al micromecenazgo para salvar su iglesia

Villamorón iglesia
|

Han conseguido ya más de 15.000 euros, con lo que podrán comenzar las obras.

Impresiona por fuera; causa desazón por dentro. Atajada la ruina en 2009-2010, la asociación Amigos de Villamorón emprende de la mano de Hispania Nostra el proyecto de recuperar el interior del templo de Villamorón, en el municipio de Villegas (Burgos).

Por eso, unos 150 descendientes de los habitantes de Villamorón (porque el pueblo sólo tiene censada una única persona) han iniciado una campaña de micromecenazgo a través de la plataforma de Hispania Nostra con el objetivo de alcanzar al menos 15.000€, algo que ya han logrado. Apenas les quedan 23 días, puesto que la campaña finaliza el próximo 11 de diciembre. Hasta el momento, alrededor de 220 donantes se han sumado al proyecto y han aportado más de 15.000€.

“Nadie daba un duro por nosotros cuando empezamos con la asociación en 2003, pero la realidad ha ido demostrando que la persecución de un objetivo razonable termina abriéndose paso”, aseguran los promotores. “Fruto de ese trabajo constante, logramos que en 2009-2010 la Junta de Castilla y León consolidara el edificio, atajando así los numerosos problemas que hacían temer lo peor. Pero el dinero se acabó ahí, por lo que su interior sigue presentando signos evidentes de abandono, necesitándose una muy necesaria intervención en el coro, paramentos verticales y retablo”, prosiguen.

Ahora se proponen acometer la reforma del coro y paramentos verticales, dejando el retablo mayor para una actuación posterior debido a la complejidad que presenta su estado. “Al coro le faltan piezas de su balaustrada y es pasto de la carcoma, al igual que en los paramentos verticales, cuyo estado refleja claramente los años en los que la lluvia, la nieve, el viento Regañón y hasta las lechuzas penetraban en su interior por las cubiertas, el rosetón y los ventanales góticos al carecer éstos de sus vidrieras, destrozadas por  el vandalismo y el paso del tiempo”, explican.

¿Por qué restaurar esta iglesia de finales del siglo XIII? “No son pocos los que se han hecho esta pregunta; también nosotros, los Amigos de Villamorón. Frente a la desconfianza y a la falta de esperanza, nuestra asociación ya ha dejado más que demostrado que se pueden sacar adelante proyectos de envergadura”, explican.

“Una vez consolidada la iglesia, los Amigos de Villamorón la mantenemos abierta a las visitas durante los dos últimos fines de semana de cada mes, eso sí, con cita previa. En verano participamos en el Programa de Apertura de Monumentos, según el convenio existente entre el Arzobispado y la Junta de Castilla y León”, añaden.

“Hemos recuperado la fiesta del lugar, organizamos conciertos, conferencias, presentaciones de libros, invitamos a artistas y escritores a que se inspiren en ella para sus obras, es el primer templo en figurar en la Film Commission de Castilla y León… Y también atendemos a cosas más prosaicas como mantener a raya las palomas, barrerla, airearla, en definitiva, cuidarla, que es la forma más barata y duradera de conservarla. Todas estas tareas no son muy conocidas, pero sí muy necesarias.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando

9 comentarios en “Un pueblo de un habitante acude al micromecenazgo para salvar su iglesia
  1. Podrán recuperar las piedras, pero no una piedra viva, una iglesia viva. La foto es una radiografía del estado actual de la Iglesia, que no se quiere reconocer, por lo que hay que seguir hablando de primaveras, tan peculiares, tan gélidas.

  2. Iba a decir lo mismo Beluznegui,
    Me gustó mucho la nota.
    Como San Francisco, que se confunde y trata de arreglar los ladrillos de la Iglesia.
    Ahora parece que nos dicen:
    ¡ Miren la Iglesia ¡
    ¡Se cae¡
    Tenemos que ser como ésas personas que se han unido para evitarlo.
    Ahora lo que hay es desunión, y es un arma del demonio.
    La confusión y la desunión la están por momentos derrumbando.
    Hagamos conciertos de oraciones,
    y no dejemos de espantar a los buitres , a los lobos, a los demonios que quieren devorarla.

    1. Efectivamente, somos los católicos de a pié los que tenemos que mantener la Iglesia Espiritual en nuestras familias y en los que quieran dejarse influir, y si además conservamos joyas arquitectónicas como esta, mejor que mejor.

  3. JESÚS VIVE EN LAS IGLESIAS CATÓLICAS. LA HISTORIA DE ANN

    Una niña llamada Ann y su padre, ambos no católicos, estaban recorriendo la ciudad de Nueva York. Ann estaba muy interesada en visitar diferentes tipos de iglesias, así que su padre la llevó a una iglesia no católica donde admiraron el órgano, las vidrieras y el intrincado púlpito tallado a mano.

    Luego entraron en una iglesia católica, y lo primero en lo que se fijó Ann fue en la pequeña lámpara roja del santuario. Preguntó: «Papá, ¿para qué es esa lamparita roja?». Su padre le explicó que era una señal de que Jesús estaba presente en esa iglesia.

    «¿Pero dónde está Jesús?», preguntó ella.

    «Detrás de la puerta dorada que ves en el altar», respondió él.

    «No es de extrañar que se sienta la santidad en esta iglesia. Pero, ¿sale Él alguna vez de la puertecita de oro?», preguntó ella.

    «

    1. «Sí», explicó él, «el sacerdote lo saca todas las mañanas cuando la gente viene a misa y lo recibe en la Santa Comunión».

      «¿Puedo recibir a Jesús, papá?» preguntó Ann con anhelo.

      «¡Oh, no! No eres católica. Pero vayamos ahora; ya hemos visto bastante de esta iglesia», concluyó.

      Cuando fueron a otra iglesia no católica, lo primero que dijo Ann fue: «Papá, ¿dónde está la lucecita roja?». Decepcionada, suplicó: «Papá, volvamos a la iglesia donde vive Jesús».

      Esas palabras de su hijita siguieron resonando en los oídos del padre durante mucho tiempo, hasta que finalmente se decidió a hacerse católico. Él también quería pertenecer a la Iglesia donde Jesús está real y verdaderamente presente bajo las apariencias del pan y el vino. Ann y su padre se bautizaron, y más tarde su madre también se hizo católica.

    2. Años más tarde, cuando Ann ya era una mujer adulta, su anciano padre se estaba muriendo. Lo último que le dijo a su hija fue: «Ann, gracias por llevarme a la Iglesia donde vive Jesús».

      Personas de todas las denominaciones llaman a sus lugares de culto casa de Dios, pero es sólo en las iglesias católicas donde Dios vive de verdad. Sí, Él está presente en todos los lugares, pero Jesús, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, sólo vive en las iglesias católicas. Por eso hacemos una genuflexión cuando entramos en la iglesia, porque estamos rindiendo homenaje al Rey Jesús en el tabernáculo, y sabemos que está presente porque la lámpara roja del santuario nos lo indica.(…)

  4. Las gentes de aquella época no sabían más que hacer belleza y chorreaban espiritualidad por todas partes ¡y mira que era dura la vida en esos tiempos! Hoy día se ha perdido el sentido de la belleza hasta en la celebración de la misa, por no hablar de las miserables parroquias garage que se usan.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles