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Javier Lapastora y Eduardo Pomares: Los hombres fuertes de Osoro al frente de las fundaciones

Javier Lapastora y Eduardo PomaresJavier Lapastora y Eduardo Pomares
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El círculo íntimo de máxima confianza del arzobispo de Madrid es reducido. Esta situación provoca que el cardenal concentre muchos puestos importantes y de relevancia en pocas personas que sean de su confianza. Especialmente delicados, son siempre los temas económicos. Osoro decidió apoyarse en tres personas: Javier Lapastora Turpín, Eduardo Javier Pomares Fuertes y José Luis Bravo.

Javier Lapastora trabajó para la prestigiosa multinacional de auditoría y consultoría PricewaterhouseCoopers (PwC) entre 2003 y 2015. Cuando abandonó la compañía, creó sus propias empresas y Osoro acabó recurriendo a él. Fue nombrado miembro del Consejo económico de la diócesis de Madrid, miembro de la comisión diocesana de fundaciones, presidente de la fundación Buen Samaritano, patrono de la fundación Instituto San José y gestiona de manera indirecta la fundación Santísima Virgen y San Celedonio (FSVSC).

Actualmente en la FSVSC no hay patronato ya que caducó el mandato y no se renovaron los poderes. El presidente de la misma es Osoro pero operan a través de los poderes del presidente delegado, Pedro Negro López aunque si no hay un patronato constituido no debería poder actuar. Esta situación ha permitido a Javier Lapastora nombrar como gerente a uno de sus socios, Javier Cortezón, un economista que trabajó 16 años para el grupo PRISA.

Lapastora tiene con su socio Cortezón una empresa llamada Kilmore Management Services, que dice ser “una empresa especializada en la gestión de inversiones, proyectos de inversión inmobiliaria y otros activos, con el objetivo de maximizar la rentabilidad de las inversiones de nuestros clientes”. La Fundación ha firmado un contrato de Prestación de Servicios con esta empresa. El nuevo gerente estaría cobrando un sueldo de 5.000 euros y el nuevo contable, también vinculado a la empresa de Lapastora y Cortezón, un sueldo de 4.000 euros.

Con este movimiento, expulsaron al contable de FSVSC para colocar a otro de su empresa cobrando un buen sueldo directamente de la propia fundación, mientras que Cortezón cobra a través de la empresa Kilmore que hace de intermediario. En la fundación quieren que sea la empresa de Lapastora quien intermedie con residencias Nebrija para negociar o revertir la venta de los terrenos de San Jorge, un tema que está ahora mismo siendo investigado por el juzgado de Instrucción número 28 de Madrid.

Otro de los próximos objetivos del hombre de mayor confianza de Osoro, es la fundación Instituto San José. Actualmente cuenta con un patrimonio de unos 32 millones de euros. Quieren cambiar al gerente de esta fundación para que también esté bajo el control de Lapastora. Además, Javier Lapastora estaría mediando en la venta de unos edificios que tiene la fundación Yague en Santa Elena.

El arzobispado de Madrid dice estar arruinado y que no son capaces de producir dinero, pero según ha podido saber Infovaticana, la archidiócesis cuenta con más de 2.700 inmuebles, repartidos entre pisos, garajes, locales comerciales y solares por un valor de más de 2.000 millones de euros.

Eduardo Javier Pomares pasó del Popular al Santander

Para completar las pretensiones de Javier Lapastora, no se entendería sin la figura de Eduardo Javier Pomares Fuertes bautizado como “monseñor”. Pomares abandonó el Banco Popular tres meses antes de su caída. Esta jugada sentó como un acto de traición dentro del Popular. Fichó por el Banco Santander para ser el director general de Instituciones religiosas del Banco de Ana María Botín, aprovechando sus buenas relaciones con numerosos obispos españoles.

La relación entre Lapastora y Pomares es de máxima confianza y de amistad. A ambos les interesa llevarse bien, por lo que no es casualidad que mucho dinero de todas estas fundaciones supervisadas por Lapastora acaben en el Banco Santander. Eduardo Javier Pomares compagina su cargo en el Santander con el de patrono en la fundación Buen Samaritano y además es miembro del Consejo Económico y de la Archidiócesis de Madrid.

Acoso laboral en la fundación Buen Samaritano

Tanto Lapastora como Pomares están presentes en la fundación Buen Samaritano, como presidente y patrono respectivamente. Pomares desde 2017 y Lapastora desde 2019. Esta situación provocó que se denunciase una posible situación de conflictos de intereses. Este choque de intereses entre tres personas jurídicas independientes (como son la Fundación, la Archidiócesis de Madrid y el Banco Santander) podría provocar un riesgo ante la posibilidad de conductas indeseadas para la reputación de ambas entidades. De todo ello fue informado personalmente el propio cardenal, Carlos Osoro que por el momento no ha tomado cartas en el asunto.

Por otro lado, Infovaticana ha podido confirmar que durante el año 2020 se dio un caso de acoso laboral en la fundación Buen Samaritano. La trabajadora, que necesitó ayuda psicológica, acabó abandonando su puesto de trabajo. Durante la investigación, que duró nueve meses, se descubrió que no era la única persona que decía sufrir acoso laboral por parte de la misma persona. De todo esto fue plenamente informado el arzobispo, Carlos Osoro, que no tomó ninguna medida al respecto.

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