De la paz de Benedicto a la guerra de Francisco

Traditionis Custodes Paz Benedicto Francisco
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Ayer se publicó en Estados Unidos el libro ‘De la paz de Benedicto a la guerra de Francisco’, una obra en la que, editado por Peter A. Kwasniewski, varios cardenales, obispos y laicos, responden al motu proprio Traditionis Custodes que, publicado por Francisco, tiene como objetivo limitar las celebraciones de misas tradicionales.

‘De la paz de Benedicto a la guerra de Francisco: católicos responden al Motu Proprio Traditionis Custodes sobre la Misa en latín’, así se llama el libro que, publicado por Angelico Press, vio la luz ayer, en la fiesta de Todos los Santos.

Se trata de una antología de ensayos y artículos de purpurados y prelados, teólogos y canonistas, filósofos y figuras culturales, que incluye a cardenales como Sarah, Burke, Müller y Zen; a obispos como Carlo Maria Viganò, Rob Mutsaerts y Athanasius Schneider; y a laicos como Juan Manuel de Prada o Rubén Peretó.

En las páginas del libro encontramos un total de 70 respuestas al motu proprio que, publicado el 16 de julio de este año, ha generado una gran conmoción en el sector tradicionalista de la Iglesia, y no poca polémica en sectores que, a pesar de no frecuentar la misa tradicional, no entienden el porqué de este documento.

«Este libro no es, y no pretende ser, una presentación de «ambos lados del argumento». Ofrece una variedad de críticas a este decreto profundamente imprudente y poco pastoral, que adolece de fundamentos doctrinales incoherentes, graves defectos morales y jurídicos e imposibles implicaciones eclesiológicas», se lee en la descripción del libro en la página web de la editorial estadounidense.

Según recoge Rorate Caeli, estos son los nombres que aparecen en el nuevo libro:

Cardenales

Walter Brandmüller, Raymond Leo Burke, Gerhard Müller, Robert Sarah y Joseph Zen.

Obispos

Héctor Aguer, Thomas E. Gullickson, Carlo Maria Viganò, Rob Mutsaerts y Athanasius Schneider.

Sacerdotes

Claude Barthe, Christian Gouyaud, Michael Fiedrowicz, Martin Grichting, John Hunwicke, Charles Pope y Gero P. Weishaupt.

Religiosos

Alcuin Reid y Cristiana de Magistris.

Laicos

Christopher Altieri, Phillip Campbell, David Deavel, Tomasz Dekert, Pietro de Marco, Juan Manuel de Prada, Michael Brendan Dougherty, Ross Douthat, Douglas Farrow, Edward Feser, Christophe Geffroy, Peter Kwasniewski, Phil Lawler, Jean-Pierre Maugendre, Daniel McGlone, Leila Miller, John A. Monaco, Sebastian Morello, Martin Mosebach, George Neumayr, Michel Onfray, Rubén Peretó Rivas, Matthew Schmitz, Joseph Shaw, Tim Stanley, José Antonio Ureta y Massimo Viglione.

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Comentarios
60 comentarios en “De la paz de Benedicto a la guerra de Francisco
  1. cuatro gatos muy ruidosos y en otro momento hasta peligrosos. Por suerte, ya no hacen demasiado daño, más aun sabiendo que el Espíritu Santo es quien al fin y al cabo dirige a la Iglesia.

    1. Más cuatro gatos son quienes han ideado, redactado y firmado el documento en cuestión. Además, no tienen razón. Y no blasfeme, que tiene la mano muy ligera para mezclar al Espíritu Santo en cualquier ocurrencia.

  2. La guerra contra la misa tradicional es una guerra perdida. Hace más de cincuenta años que se resiste contra la imposición de la revolución litúrgica y la supresión del inmemorial rito romano, lo cual intentó primero Pablo VI y ahora Francisco. Entremedias, las concesiones a la misa tradicional de Juan Pablo II de Asís y Benedicto XVI. Pero la relación de fuerzas es hoy muy distinta a la de los años 70 del pasado siglo: la autoridad de la Santa Sede y de los obispos se ha debilitado mucho desde entonces, el clero y los religiosos modernos están en general en caída libre y en Occidente las iglesias se vacían, mientras que en cambio la resistencia tradicional se ha afianzado y crece a un ritmo moderado pero sostenido. El rito romano tradicional se ha defendido bien, se ha conservado y salvado, gracias sobre todo al venerado arzobispo Marcel Lefebvre pero gracias también a muchos otros clérigos y fieles.

  3. Lo que seguro que no le gusta es que destruyan su legado y se dediquen a dividir a los católicos para resucitar la guerra litúrgica sesentera.

    1. Eso seguro. Es un ataque ideológico completamente. Ya lo dijo el director de America ( la revista jesuita-hereje), creo que fue, que la misa tradicional va en contra del Vaticano II. Bueno, de su concepción del Vaticano II

  4. Concilio que dice lo siguiente: «el sacrosanto Concilio, ateniéndose fielmente a la tradición, declara que la Santa Madre Iglesia atribuye igual derecho y honor a todos los ritos legítimamente reconocidos y quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios.»

    Entonces, ¿por qué se persigue a la Misa de la Iglesia centenaria de occidente desde hace décadas?¿Por qué se trata a sus devotos como peligrosos, cismáticos o retrógados?¿Por qué se dice de ellos que tiene «algo mental» o que «están mal»?¿tiene sentido?¿No sería ir en ontra de lo que el propio Concilio dispone?

    1. ¿Y qué dicen el resto de los concilios? Es que alguno se ha creído que el último abroga los anteriores, y no es así. En cuanto a su pregunta, la respuesta la sabemos todos: por motivos ideológicos y doctrinales (bueno, más bien porque algunos no aceptan la doctrina de la Iglesia y pretenden cambiarla, aun cuando no tienen ninguna potestad para ello). Pues si que a éstos les importa mucho lo que diga un concilio (incluyendo el pastoral CVII), sobre todo en materia litúrgica: se ha hecho justo lo contrario.

    2. AJ, que te equivocas.
      El Papa tiene autoridad para abrogar un rito excepto si ese rito está protegido por un anatema de excomunión por un concilios dogmático que te advierte de que ese rito es de tradición apostólica, o sea, que es el mismo Dios el que lo ha puesto. Cuando ningún Papa durante siglos se atrevió a abrogarlo es porque interpretaron que no podían hacerlo. Si la misa se puede abrogar por un Papa, los libros que componen la biblia también pueden ser quitados por otro Papa. No sabes lo que dices.

      1. Siempre es lo mismo, os creéis que un concilio pastoral puede suprimir un concilio dogmático o que un Papa puede hacerlo. Entérate bien AJ, no puede hacerlo, su autoridad no es absoluta sino relativa a la Tradición. Si la tradición lo excomulga, queda excomulgado. La autoridad de la Tradición está por encima de la autoridad del Papa porque es la misma autoridad de Dios sobre el papa.

      2. Interesante, Uno. Hay Papa por razones de Tradición. La autoridad del p apa, su ministerio, y su primado se basan en la Tradición Apostólica.
        Un pap a que ataca la Tradición ataca el pa pa do.
        La obedie ncia al p apa también se funda en la Tradición.
        Creo que esto es así.

      3. Trento dogmáticamente, sin error y definitivamente dice aunque os resbale:
        «Al menos el Canon de la misa del rito romano es de tradición apostólica» y «quien dijere que se puede abrogar queda excomulgado» y luego añade para los demás sacramentos: «quien dijere que los ritos recibidos por tradición pueden ser despreciados o sustituidos por otros ritos nuevos, sea anatema».
        Que no puede venir ningún Papa después y con su autoridad cambiarlo, que tal cosa no existe, que no tiene autoridad ninguna para hacerlo, sino que queda excomulgado, no canonizado.
        ¿Y qué pasa entonces con otros ritos también tradicionales? Pues muy fácil, no son de tradición apostólica y el papa Víctor puede abrogarlos. ¿Qué tiene que ver eso con Pablo VI y su misa luterana? ¿Pero qué es lo que no entendéis?

  5. Yo diría más bien: «De la tregua de Benedicto XVI a la reanudación de la guerra de Francisco, de Juan Pablo II y de Pablo VI». Porque si no, se está dando a entender una cosa que no es. Porque la paz terminó con Pío XII.

  6. Lo que hay en estos «foros» (que en realidad es una página de información católica donde la gente comenta los artículos y noticias, no unos «foros») no es abundancia de «filolefebvrianos», como usted dice y que es como los cuatro modernistas que dan la paliza en los comentarios denominan a los católicos (sin apellidos) que profesan la fe católica de forma íntegra y que a nivel litúrgico defienden el Rito Romano tradicional, obviando que además, que no sólo éstos critican y refutan los habituales disparates papales. Y no: contra lo que usted dice, ningún Papa puede abrogar «Quo primum tempore», como ya le expliqué extensamente a uno de los trolls de la página hace bien poquito. Léaselo.

    1. Me he leído Quo Primum y, sinceramente, no sé hasta qué punto eso es a perpetuidad. Existe un bula parecida para prohibir las corridas de toros y eso no pasó. Sobre si viene de época apostólica yo no lo niego, pero también venía de San Juan el rito del que hablo yo. Y lo quitaron. No soy un experto en el tema, pero creo que esto es muy debatible y no está tan claro. Aún así, me pareceria una terrible desgracia que desapareciese este rito o fuese abogado. No sólo por el alto valor espiritual, sino también por el musical, artístico, arquitectónico, histórico…

      En cuanto a los filolefebvrianos, haberlos haylos. No son mayoría pero aquí se puede ver cómo algún comentarista ha dicho en cierto momento que el Papa no tenía autoridad para excomulgar a Lefebvre y que la excomunión era nula. Basados en nada por supuesto. Son los mismo que dicen que el Novus Ordo no es válido y bla bla bla.

      1. ¿Pero estás comparando el rito de la misa con las corridas de toros? ¿Pero sabes lo que estás diciendo? ¿No entiendes que Quo Primum es el desarrollo doctrinal de lo establecido en Trento? ¿Entiendes que los anatemas de los concilios dogmáticos son dogmas de fe? Todos los papas hasta Juan XXIII interpretaron que Quo Primum era a perpetuidad. ¿No sabes que la doctrina o magisterio ordinario es infalible si se ha predicado siempre igual en todo momento y en todo lugar?

      2. AJ, dime entonces el concilio dogmático que diga que el rito de San Juan es apostólico y quien lo suprima o desprecie queda excomulgado. ¿Cada apóstol se inventó un rito? ¿Con cuál rito instituyó Cristo la misa? ¿Con lo que pone en la biblia? ¿Y para qué va a expecificar la biblia el rito con todos los detalles si ya se expecifica en el misal?

      3. Consagrar obispos porque el Papa te retrasa la fecha una y otra vez no es motivo de excomunión que yo sepa ¿dónde lo pone? ¿Dónde pone que si no te pones de acuerdo con la fecha te excomulgas? Lo que pone es que si prohíbes o desprecias la misa de Trento te excomulgas ¿por qué no permitía entonces Juan Pablo la misa de Trento?. También pone en el derecho canónico que puedes desobedecer al Papa en estado de necesidad incluso si te estás equivocando¿Si Lefebvre no tenía permiso por qué estaban negociando ya la fecha y se la cancelaron varias veces cuando se iba acercando? Delante de Dios el único que queda mal es Juan Pablo. Pero como lo convirtieron en un mito, oír la verdad os rompe los esquemas.

      4. Las expresiones de perpetuidad y de prohibición de modificación utilizadas por San Pío V en la Bula «Quo primum tempore», mediante la cual publicó el Misal, son idénticas a las que él mismo utilizó en la «Bula Quod a nobis», mediante la cual publicó el Breviario Romano. A pesar de eso, San Pío X modificó ese breviario por la Bula «Divino afflatu», utilizando a su vez las mismas expresiones solemnes consagradas de perpetuidad y de prohibición de modificación, prohibición que evidentemente no alcanzó al Papa Pío XII cuando modificó el breviario por la Carta Apostólica «In cotidianis precibus», ni tampoco al Beato Juan XXIII, que modificó las rúbricas del Breviario a la vez que las del Misal, por la Carta Apostólica «Rubricarum instructum», modificaciones que han sido adoptadas por todo el mundo tradicionalista.

      5. No e haga el despistado, que lo que usted dice lleva refutado mucho tiempo, como ya le recordé. Y sobre todo: ni siquiera Pablo VI, ni Francisco, han osado abrogar el Rito Romano de tradición apostólica y el misal de San Pío V que lo impuso a la Iglesia latina. Así que, no sé muy bien qué es lo que discuten. Contra sus deseos ahí está la realidad, que es muy tozuda (más que usted, incluso).

      6. Usted no refutó nada, dijo un montón de cosas sin sentido y sin apoyo magisterial ni canónico. Sí que es cierto que la realidad está ahí, y solo hay que comprobar los datos que doy.

      7. «Usted no refutó nada, dijo un montón de cosas sin sentido y sin apoyo magisterial ni canónico»

        Falso. Y, además, ya le he dicho que yo sólo se lo recordé. Lleva muchísimo tiempo refutado. Usted simplemente no lo acepta y se hace el tonto. Comparar lo que usted cita de esos Papas con la ruptura que supuso el novus ordo demuestra su ignorancia sobre el tema (que sólo repite de oídas de quienes odian la misa de siempre). Lo cual no sorprende de alguien que va de «profesor» corrigiendo a otros y ni siquiera se sabe los tiempos verbales en español, confundiendo «fuera» con «sería». Y además, el artículo no habla de un libro en el que escriben malísimos «lefebvrianos», que no tienen ni idea de lo que hablan: se trata de dos ex prefectos, de Doctrina de la Fe y Culto Divino, cardenales, obispos, etc. Deje sus obsesiones para quienes sepan menos que usted. ¿O también les va a dar lecciones a los autores del libro? Qué atrevida es la ignorancia.

      8. Uno:

        Canon 1013: A ningún Obispo le es lícito conferir la ordenación episcopal sin que conste previamente el mandato pontificio.

        Mandato que no tenía. Pues ya está. No hay mucho más que decir

      9. Cathólicus, a los autores que conozco del libro, salvo al advenedizo Viganò les tengo en gran estima. Y no creo que digan la suprema taradez de que un Papa tiene las manos atadas por otro en materia litúrgica. Probablemente critiquen la oportunidad del motu proprio, cosa que comparto. Yo mismo soy asiduo a la Santa Misa que, con su bola de cristal, piensa que odio. Así que puede dejar sus bobitas obsesiones personales conmigo y centrarse en aprender o en argumentar de manera acorde a su madura edad.

      10. Para empezar, deje de hacerse el «ser superior» y aprenda gramática y a escribir antes de ponerse tan estupendo. Lo segundo, taradeces las suyas. Y obsesiones también. Ya dejó constancia en los más de 240 comentarios del artículo aquél en el que todos los demás comentaristas (y la razón) le llevaban la contraria y usted fue insultando a todos ellos uno por uno. Usted puede decir misa si quiere (me refiero como expresión) sobre si va a la Misa Tridentina y lo muy tradicional que es. Lo que le juzgan son sus palabras, no sus afirmaciones gratuitas, con esa obsesión enfermiza que tiene contra la Tradición. Cuando no le gusta lo que se le dice, con soltar la imbecilidad sobre «mi capilla» o mentir sobre algún tipo de relación entre la FSSPX y yo -que no existe-, o soltar la memez sobre mi edad (doblándome usted la edad con casi total seguridad), cree que lo tiene todo solucionado. Pues va a ser que no.

      11. Y para que no quede sin respuesta el veneno que usted suelta en tres líneas creyendo que nadie va a molestarse en refutarlo porque requiere largas explicaciones, aquí tiene la refutación de los datos que usted ha dado (seguramente copiados de alguna web modernista o que odia la liturgia tradicional). Hace tiempo un comentarista, no recuerdo dónde exactamente, lo expuso de forma extensa pero muy clara, por lo cual le resumiré lo que atañe a lo que usted ha escrito. Luego no venga con el cuento de que es muy largo, que está copiado de no se sabe qué secta cismática y bla, bla, bla. La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero. A ver si es capaz de decir que lo que voy a exponer es falso, o que no se le ha refutado.

      12. Dice usted:

        «Las expresiones de perpetuidad y de prohibición de modificación utilizadas por San Pío V en la Bula «Quo primum tempore» […] son idénticas a las que él mismo utilizó en la «Bula Quod a nobis», mediante la cual publicó el Breviario Romano»

        La Bula de San Pío V, «Quod a Nobis» no es irreformable en todo lo que establece, ni sus fórmulas lo imponen a la manera tradicional, porque tampoco su materia lo exigía. Además, su propósito principal era derogar el «Breviario de Quiñones» estableciendo un modelo unificado, que no único, dejando intactas las costumbres inmemoriales, así como las Orientales y las de las Órdenes.

      13. Ni S. Pío V ni S. Pío X, tocaron o suprimieron ningún texto litúrgico (el Psalterio) ni la estructura de cada Hora del Oficio Divino, sino que sólo en algunos casos retocaron el orden sucesivo en que debían rezarse los Salmos, inspirándose en la antiquísima fórmula usada por los Benedictinos (puede encontrarse en la Regla de San Benito). Además, se arregla el problema de las fiestas particulares, que ceden su lugar al formulario general. El Himnario Latino, aunque no sea propiamente oración sagrada, también se mantuvo intacto en ambras «reformas», así como la estructura general de cada Hora. Lo «retocado» por ambos Papas adoptó los criterios tradicionales de agrupar Salmos imprecatorios, penitenciales, de alabanza, proféticos, etc. para su distribución según la época del año y los tiempos litúrgicos. Las lecturas de los Nocturnos no Son propiamente litúrgicas aunque formen parte de ella (se pueden reformar, agregar, etc.)

      14. Dice usted:

        «A pesar de eso, San Pío X modificó ese breviario por la Bula «Divino afflatu», utilizando a su vez las mismas expresiones solemnes consagradas de perpetuidad y de prohibición de modificación»

        En la Bula de San Pío X no se impone un «nuevo» Breviario, sino que, utilizando de nuevo la fórmula empleada por San Pío V para sancionar el Misal y el Breviario (la famosa ‘irreformabilidad’, que también rescató Benedicto XVI en «Summorum Pontificum»), se mantiene la estructura esencial del Oficio Divino aunque se reordene la ubicación de los Salmos. Es decir, se completa de alguna manera la intención implícita en la Bula de San Pío V. En cualquier caso, el orden del Psalterio no es esencial para la Liturgia, como tampoco lo sería distribuir la Sagrada Comunión a los fieles antes o después de la Bendición.

      15. Sin embargo, sí es esencial rezar los 150 salmos en una semana (es tradición de la Iglesia que Cristo lo hacía así) y respetar cierto formulismo tradicional para cada hora. Y no cualquier Salmo en cualquier momento, sino preferentemente aquellos que la Iglesia siempre consideró apropiados según una cierta relación temática con la hora del día, y que nunca se habían alterado. Por eso San Pío X lo hizo obligatorio e irreformable. Pero nunca fue tradición de la Iglesia, ni intención de los Papas, dejar inmóvil el orden de recitación. Hasta el mismo San Benito en su Regla (párrafo XVIII) consideraba una parte del Oficio Divino inamovible (rezar los 150 salmos en una semana) y otra que podía alterarse (el orden de recitación). Dicho lo cual, hay que señalar que jamás ningún Papa se atrevió a suprimir textos de los Salmos. Ninguno entendió que una «reforma» le permitiera retocar, inventar o suprimir los textos litúrgicos.

      16. Todas las reformas litúrgicas en la historia de la Iglesia hasta Pablo VI se limitaron a modificar las rúbricas, el orden de las oraciones, o como mucho, a simplificar o agregar algunas fiestas. Jamás se suprimió una sola oración tradicional ni del Misal ni del Breviario hasta la creación del novus ordo por Paulo VI (que suprimió o modificó textos y párrafos completos de la Santa Misa, incluyendo los que la Iglesia siempre ha considerado de Tradición divina, como algunas partes de la fórmula de la Consagración, todo el Ofertorio o el Embolismo, y agregó otros nuevos que nunca antes habían existido en ningún lugar del mundo católico, incluyéndose algunos que contienen graves errores teológicos, como ese Prefacio que promete que al final de los tiempos veremos la salvación de todo el género humano sin excepción.

      17. Del Breviario, Pablo VI no se limitó a suprimir el hasta entonces intacto Himnario Latino (optativo en teoría pero abrogado de hecho, quitándolo de los libros rituales), sino que se eliminaron Salmos enteros, quedando así los versículos o estrofas de uchos otros amputados y tergiversados. Esto afectó particularmente, de forma nada casual, a aquellas partes imprecatorias contra los pérfidos judíos, las invitaciones a que se conviertan o los considerados más proféticos. No se trató, pues, de una «reforma», sino de una destrucción sistemática y planificada de la liturgia católica, pues suprimió, en todo o en parte, textos litúrgicos de origen divino como son los Salmos, especialmente los proféticos, y reformuló su texto «traducido» para que perdiera su sentido profético, como puede comprobarse en la edición en español de la «Liturgia de las Horas» en en el Salmo 109.

      18. San Pío X manifiesta expresamente en «Divino Afflatu» que encomendó a una Comisión únicamente una «nueva distribución del Psalterio» que no pretendía reformar la Liturgia, sino la distribución semanal de las oraciones para que no se convirtieran en una pesada carga para los sacerdotes, sin suprimir ninguno ni ningún versículo. También pretendía evitar sobrecargar al sacerdote con repeticiones inútiles, lo cual no violaba en ningún caso la prohibición de San Pío V, pues sólo se retocaron partes esencialmente móviles y de libre disposición: el orden del salterio, coincidiendo ésto con la intención de San Pío V de unificar aún más el rezo del Oficio Divino. La desaparición de muchas antífonas por la reforma de San Pío X se debe a la reordenación de los Salmos, que son la esencia misma del Oficio, manteniéndose muchas otras intactas.

      19. Para lograr la nueva distribución muchos salmos se cortaron en partes de extensión similar que mantuvieran cierta unidad temática, como el salmo 113. ¿Eso supone una ruptura o derogación del Breviario de San Pío V? En absoluto. En cambio, el Misal de Paulo VI sí supuso una ruptura. Mientras que la intención de San Pío X fue mantener intacta lo esencial de la Liturgia, fin indudablemente alcanzado, con el Misal de Paulo VI no fue así. Mientras que San Pío X no suprimió ni agregó nada, sino que sólo cambió algunas cosas de lugar sin suprimir la estructura interna de cada hora litúrgica, ni los Salmos, ni los Himnos, ni las preces, ni la lectura breve, por contra, tanto en el Misal como en el Breviario de Paulo VI se suprimieron partes esenciales: en la Misa, porciones enteras del ‘Canon Missae’ desaparecieron o se reemplazaron, incluyendo partes de la fórmula de la Consagración (SIGUE)

      20. el Ofertorio fue íntegramente suprimido y se introducieron novedades exóticas, como las nuevas «plegarias eucarísticas» o la «presentación de las ofrendas»; en el Breviario, se eliminaron Salmos, versículos y estrofas enteras, se alteró completamente la estructura tradicional de cada Hora, se eliminaron y reemplazaron los Himnos antiguos, se introdujeron «preces» de contenido profano y cambiantes, etc. En el misal de Pablo VI el Ofertorio completo ha desaparecido, siendo reemplazado por una oración de presentación o bendición de las ofrendas de origen hebreo; las oraciones al pie del altar del comienzo de la Misa fueron suprimidas, así como el último Evangelio (que sin ser partes esenciales de la Misa, formaban parte del Rito Romano); el embolismo que seguía al Padrenuestro fue reformado para suprimir la invocación a la «Beatísima Siempre Virgen María» que decía el sarcedote y se le agregó en cambio una invocación dicha por el pueblo.

      21. ¿Eran realmente necesarios estos cambios? ¿Los pidió el CVII? ¿Un Papa tiene autoridad para crear un rito nuevo a partir de otro anterior de origen apostólico? Son preguntas retóricas que se contestan por sí solas. Lo que es claro es que la «reforma» de San Pío X no violó la integridad de la Liturgia establecida por su antecesor San Pío V, en cuanto él mismo permitió expresamente la superviviencia de breviarios cuya antigüedad fuera anterior a 200 años en los cuales permitía modificar el orden del rezo del Psalterio (como prueba el texto de la Regla de San Benito). Nunca, en ninguna parte, se consideró esencial el orden que debía tener el rezo de los salmos, salvo, si acaso, algunos días de Vísperas, la hora principal del día.

      22. Sí se consideró importante y posiblemente esencial que las horas canónicas fueran siete, que estuvieran distribuidas en Laudes, Vísperas y Completas más tres horas intermedias y los Maitines, o que se recitaran los 150 salmos en una semana. Jamás fue esencial el recitado de las Lecturas, que se fueron agregando paulatinamente con textos tomados de los Padres; tampoco eran esenciales los Himnos de la liturgia romana (conservados en las reformas de San Pío V y San Pío X) como tampoco lo fueron el himnario hispánico o mozárabe, o el canterburiano o el oriental, por ejemplo. Ni fue esencial la conformidad de los tiempos litúrgicos del Breviario con los del Misal. La noción de invariabilidad que tenemos hoy en día no es exactamente la misma que se tenía antes, sino que tenían en mira la intangibilidad de la Revelación y la identidad litúrgica, amenazadas por la Reforma protestante y el siempre acechante peligro de la judaización.

      23. La cual finalmente se dio por un medio impensado y muy «científico». Vamos, que lo que después de Pablo VI se denomina «reforma litúrgica» (una verdadera recreación, supresión e invención de formas y textos) no lo creían posible los Papas anteriores ni lo llevaron jamás a cabo. Por más que se le cargue la romana a Clemente VIII nunca podrá probarse que anduvo toqueteando los textos sacros. Y por más que se intente defender Pablo VI, jamás podrá probarse que no han hecho algo que no había sucedido jamás en la historia de la Iglesia: modificar los ritos e inventarlos «ex nihilo».

        Hasta ahora usted no ha dado ningún argumentos sólido que permita comparar la reforma de San Pío X del Breviario con lo hecho por Pablo VI. ¿Qué partes concretas del Psalterio tradicional fue abolida o sumariamente suprimida por Pío X?

      24. Porque los Salmos están todos, íntegros y sin retoques, lo cual no puede decirse de la reforma de 1971. Los Himnos también. Las antífonas también, en su inmensa mayoría. Solamente se redistribuyeron las lecturas de los Salmos para hacer su lección más ligera y accesible, siguiéndose las reglas impuestas por San Benito en el siglo V. Pero de la Tradición no falta allí nada. Sin duda, la reforma de Pablo VI del Psalterio, con supresión de Salmos y de innumerables versículos, pasó inadvertida en medio del estupor que produjo la «reforma» de la misa, pero fue igual de incisiva y destructiva. Y, desde luego, no puede compararse con nada anterior.

      25. Siempre comparando cosas que no tienen nada que ver. Les da igual que la misa esté protegida por anatemas de excomunión de concilios dogmáticos, te comparan bulas para que les encaje el discurso torticero, pues no hay anatemas dogmáticos sobre el oficio divino con los que comparar. Que no cuela esa trampa.

      26. Catholicus, al parecer, no se ha enterado de lo que digo. Pues dice lo contrario sin molestarse en refutar lo que yo presento como enseñanza de la Iglesia.

        Lleva varios días repitiendo incansablemente sus argumentaciones en diversos blogs. Yo creo que le conviene un descanso. Al menos en éste.

      27. ¿Pero cómo es usted tan MENTIROSO? Yo no he escrito en internet en ningún otro sitio que no sea esta página. Ni siquiera en los blogs de la misma. Sólo en la página principal. Y desde luego que lo que le he escrito refuta todas las majaderías que ha escrito en éste y anteriores artículos. Pero como es usted un soberbio y un ignorante jamás lo reconocerá. No siquiera es capaz de guardar un digno silencio: tiene que poner la guinda, sin decir nada, para demostrar su ignorancia y mala baba, como esa TROLA suya de que llevo escribiendo lo mismo en varios blogs. Ande, Demuéstrelo. Como todo lo que usted dice, no lo hará. Y, ¿sabe por qué? Pues porque es MENTIRA.

  7. Yo como siempre a lo mío y negando la mayor: Si el autor de Amoris Laetitia es Católico y por tanto Papa entonces yo soy la Condesa de Pompadur.

    Así que no me interesa discutir lo que diga ese panfleto de traiciones custodies.

  8. Usted qué sabe si los que criticamos el rito Vetus Ordo, lo conocemos o no,… desgraciadamente si…y le puede asegurar que lo que el Santo Padre ha hecho ,bien hecho está…y salvo católicos de buena voluntad que a él asisten, la gran mayoría son refugio de personas muy en la línea de Los Cismáticos Lefebvrianos, junto a negacionistas antivacunas, y políticamente situados en la línea más ultra y recalcitrante felizmente superada en la Santa Madre Iglesia….

    1. ¿Usted no dice que es fan de Francisco? Pues no le contradiga: él dice que la FSSPX es católica, no cismática (ya le gustaría a usted). Pero que lo diga alguien no católico (usted, según confesión de parte) es de guasa.

    2. Eso es profundamente injusto y muy ideológico. Es como decir que como la mayoría de los que van a Misa (sea la que sea) son adúlteros, ladrones y mentirosos (sin pruebas, como no) pues entonces la Misa es mala. Cómo va a ser mala la Misa a la que asistieron tantos y tantos santos y que ha nutrido la vida de la Iglesia durante siglos? No tiene razón de ser… Lo que era santo para ellos no puede ser malo para nosotros es así de simple

  9. Como diría Juan Pablo II cargándose dos mil años de doctrina bíblica: «Cristo descendió a los infiernos significa simplemente que Cristo fue puesto en la tumba».
    Toma ya, y el problema o es Francisco o es que algunos siguen con la verdadera misa.
    El problema sigue siendo que lleváis 60 años en otra cosa.

  10. In una delle sue molteplici conferenze l’autore del promosso libro di nuova uscita suggerisce l’idea che alcuni di noi fedeli ci siamo innamorati della messa tridentina guardando le dirette del Taylor.
    Francamente sono disgustata dall’idea che i cittadini della nazione con la vera storia cattolica si possano fare adulare dallo stile calunniante degli americani, di nascita, o di adozione.
    Il lavoro di distruzione della gloriosa storia cattolica italiana piace ai gattopardi di ogni origine, ma coloro che si sentono leoni, sono solo dei micetti.
    Prima di credere di civilizzare voi l’Europa, costruitevi una nazione cattolica dentro casa.
    Se ai siciliani fosse data la possibilità di riavere liberamente la conoscenza della Messa non manomessa, solo i culattoni e le cagnette vorrebbero ballare e destrutturare i ruoi dati da Dio durante la liturgia.

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