Juan Elías Medina, Francisco Alarcón Rubio, Diego Albañil Barrena, Francisco Álvarez, Manuel Arenas Castro, Leovigildo Ávalos González, José Ayala Garrido, Diego Balmaseda López… son algunos de los nombres de los ya conocidos como los mártires de Córdoba que van a ser beatificados. Su delito fue ser sacerdotes, religiosos y laicos cristianos y por ello fueron asesinados por los republicanos.
De sobra es conocida la macabra persecución religiosa que vivió España durante la Guerra Civil a causa del bando republicano. Historias como la de los mártires de Barbastro o los de Córdoba, que hoy suben a los altares, ponen los pelos de punta a cualquiera.
La catedral de Córdoba acogerá el sábado 16 de octubre la solemne Eucaristía de beatificación de los 127 mártires asesinados durante la persecución religiosa en España entre 1936 y 1939. La Misa estará presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, y en la que concelebrarán el obispo diocesano, monseñor Demetrio Fernández y el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, además de monseñor Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, entre otros prelados.
En total son 127 mártires que serán beatificados y viene a sumarse a otros varios grupos y personas -y van más de dos mil en toda España- de los casi diez mil que dieron testimonio de amor a Cristo y de perdón a los enemigos que los martirizaron. En este grupo hay 79 sacerdotes diocesanos, 5 seminaristas, 4 religiosos (3 franciscanos y 1 mujer, Hija del Patrocinio de María), 39 fieles laicos, casados, viudos y solteros (entre ellos dos matrimonios), con edades desde los 15 años hasta los 88. Por lo que respecta a la diócesis de Córdoba, fueron 84 sacerdotes mártires, lo que supuso acabar con el 32,6% del clero secular.
“Estas páginas recogen una de las gestas más dolorosas y gloriosas de nuestra diócesis de Córdoba en toda su historia. Cuando leemos despacio la historia de cada una de las personas que aquí son presentadas como mártires de Cristo, por un lado se encoge el alma al constatar tantas atrocidades. Se me han saltado las lágrimas varias veces al leer la Positio que queda muy resumida en estas páginas. Cómo es capaz el corazón humano de tanta maldad. Se trata de un acoso demoníaco, donde el odio a la fe ha llevado al exterminio de miles y miles de personas, y en este caso a 127 personas, cuya dignidad ha sido tirada por los suelos y pisoteada”, escribió monseñor Demetrio Fernández, en el prólogo de «Testigos de Cristo«, obra de Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos.
El obispo de Córdoba ha dicho esta semana en su carta titulada “Gloria a nuestros mártires” que “el tono martirial no tiene ninguna sensación de víctima. El tono martirial incluye constantemente un subidón de amor, de enamoramiento, de entusiasmo, porque consiste en dejarse mover por el Espíritu en respuesta de amor al amor que nos precede, el amor de Cristo”. Además, Mons. Martínez Camino participó esta semana en una mesa redonda en Córdoba donde destacó que “el sacrificio de los mártires de Córdoba y del resto de España, no se puede entender a fondo si no se levanta la mirada a aquel mundo de violencia exacerbada, que fue el del siglo XX, llamado con razón, el siglo de las víctimas y de los mártires cristianos”. El Obispo auxiliar de la Archidiócesis de Madrid recordó que
“la persecución de la Iglesia en España fue la persecución que causó el mayor número de mártires en toda la historia del cristianismo occidental. A juzgar por los estudios más precisos que han ido apareciendo, un total de 6.832 mártires, de los cuales 4.184 eran sacerdotes y seminaristas diocesanos y 2.365 religiosos, fueron asesinados”, ha comentado el prelado.
A la beatificación, que será a las 11:00, está previsto que asistan unas 4.000 personas. Entre ellas habrá familiares de los mártires y obispos de toda España.