PUBLICIDAD

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Agenda 2030
|

Nuestro bloguero Gabriel Calvo Zarraute está dedicando una serie de artículos a analizar la Agenda 2030 de la ONU. Les ofrecemos el primero de ellos:

Gobierno único y pensamiento débil

No es posible difundir la verdad y el bien sin combatir la mentira y el mal. Analizar y categorizar las difundidas y dispersas corrientes de pensamiento del mundo moderno y posmoderno, tan arraigadas en todos los órdenes y en tan breve tiempo, constituye un ejercicio imprescindible de cara a su identificación y posterior refutación. La bibliografía citada en cada artículo servirá al lector interesado para profundizar en las cuestiones tratadas. De manera particular recomendamos:

a) El ensayo de José Antonio Bielsa Albiol, Agenda 2023. Las trampas de la nueva normalidad. El autor disecciona, con profusión de datos, el experimento totalitario de la Agenda de la ONU.

b) La revista Naves en llamas, dirigida por Raúl González y cuyo n. 14, titulado: El gran reinicio comunista, ofrece, monográficamente, una información detallada al respecto.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030), también conocidos por sus siglas ODS, son una iniciativa impulsada por esa fosa séptica del pensamiento occidental que son las Naciones Unidas. Su finalidad es dar continuidad a la agenda de desarrollo tras los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Son 17 objetivos y 169 metas propuestos como continuación de los ODM incluyendo nuevas esferas como el cambio climático, la desigualdad económica, la innovación, el consumo sostenible y la paz entre otras prioridades. Tras un proceso de negociación sobre los ODS que involucró a 193 estados miembros de la ONU, el 25 de septiembre de 2015, los 193 dirigentes mundiales aprobaron en una cumbre celebrada en Nueva York en reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General, una Agenda que lleva por título «Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible», y que entró en vigor el 1 de enero de 2016

La «Agenda 2030», denominada por otros ideólogos «Gran reinicio», «Gran reseteo» o incluso «Cuarta Revolución industrial», es implementada por George Soros (que no es más que el rostro visible de la criptocracia que se esconde tras él) y sus numerosas e influyentes fundaciones en todo el planeta. En España, le sigue su lacayo psicópata, Pedro Sánchez, así como sus escuderos del PSOE y sus múltiples terminales mediáticas, también Podemos y demás aliados narco comunistas de Iberoamérica, junto con el partido Ciudadanos, próximo ya a la extinción. Por último, y, aunque con menor grado de convencimiento que socialistas y comunistas, pero no con mayor inteligencia, casi todos los dirigentes nacionales y autonómicos del PP.

A la Agenda 2030 se ha sumado entusiásticamente la actual administración vaticana. De hecho, Francisco acaba de impulsar un «Pacto Educativo Global interreligioso y ecológico», como relata inigualablemente Specola a diario en Infovaticana (6-10-2021). En el encuentro celebrado en el Vaticano, el Papa apuntó que el objetivo de dicho pacto reavivaba el compromiso para «amar a nuestra madre tierra», convirtiéndose en «la voz de la naturaleza clamando por su supervivencia».

Como no podía ser menos, en las distintas diócesis de cada país, la corte de serviles funcionarios eclesiásticos, salvo contadas y honrosas excepciones, han corrido a secundar el posicionamiento vaticano. El portal Infocatólica informaba recientemente (5-10-2021) que los obispos españoles han propuesto al Gobierno social comunista un nuevo currículo para la asignatura de Religión Católica que aboga por la capacitación para: «la igualdad, la fraternidad universal, los objetivos del desarrollo sostenible, la solidaridad, el conocimiento del propio cuerpo y el diálogo interreligioso». Con el objetivo episcopal de: «erradicar las situaciones de exclusión, pobreza, violencia e injusticia y acabar con la desigualad entre hombres y mujeres».

El modelo civilizatorio que está imponiendo la Agenda 2030, aunque no sea compartido en su integridad, sí que ha sido en buena medida inspirado en el control social perfeccionado, a lo largo de 72 años en el poder, por el Partido Comunista Chino. Por cierto, como denunciara el cardenal Zen (22-9-2020): «En los acuerdos secretos firmados entre la Santa Sede y el Partido Comunista de China, éste se ha convertido en el único Gobierno de la tierra al que Francisco ha otorgado la potestad de seleccionar los candidatos a obispos católicos, en abierta contradicción con la doctrina expresada en el concilio Vaticano II» (decreto Christus Dominus, n. 20). A lo que habría que añadir también la violación del Código de Derecho Canónico (CIC) que abrogaba el derecho de presentación episcopal por parte de los Gobiernos: «En lo sucesivo no se concederá a las autoridades civiles ningún derecho ni privilegio de elección, nombramiento, presentación y designación de obispos» (c. 377 §5).

Gabriel Calvo Zarraute

Agenda 2030

Ayuda a Infovaticana a seguir informando

15 comentarios en “La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible
  1. La Agenda criminal cuenta con el potencial que supone el desconocimiento de ella que tenemos, por tanto no existe resistencia. El panorama es triste y terrible. En ella se declara, con toda la cara dura, que su objetivo es implantar todo lo que se ha venido acordando en las conferencias mundialistas. Para echarse a temblar. A esto hay que añadir el apoyo incomprensible que tiene por parte de los dirigentes eclesiales. Oración, oración y confianza en el Señor y pedir por los criminales para que se conviertan.

    1. Así es, Antonio. La gente no sabe lo que es la agenda de marras (ni se preocupa en saberlo, que es peor). Cuando Rajoy adhirió España a esta Agenda, debería haberlo consultado primero, ya que la cosa es grave. Pero hizo lo que le dió la gana, supongo que apoyado por el rey. Se debería haber hecho un referéndum a ver si el pueblo lo quería. Por lo menos se hubiera enterado alguno más de lo que era esto.
      Yo rezo todos los días para que las Agendas de las narices se queden en nada, que no lo veo imposible.

      1. Es orible querer que para 2039 quieran que todos tengan acceso a a agua limpia, educación o tratamiento sanitario. Es orible que en vez de rechazar lo malo y coger lo bueno rechaceis lo malo y carguéis contra lo bueno.

  2. Francisco apoya y fomenta la infame Agenda 2030, y la mayoría de católicos sigue aplaudiendo al Papa. Y yo me pregunto, para esos fans b
    e r g o g l i a n o s, ¿existe algo que pudiera hacer Francisco que les llevara a rechazarlo? ¿Es tan grande el fanatismo de los forofos de Francisco, que haga lo que haga le van a seguir aplaudiendo?

    1. Totalmente de acuerdo, conozco muchos que son seguidores de Bergoglio, no de Jesucristo.
      Tristemente la ignorancia de los laicos nos lleva a estas cosas.

    2. No sé si es tal el desaguisado, que todos se apuran a decir ‘yo estoy con francis’ por cola de paja.
      Es que cuando a uno alguien no le cae, sobreactúa. Y éso hace una bola que lo favorece.
      Últimamente noto que nadie lo nombra, pirque es un personaje extrañísimo. Y creo que los sacerdotes lo Tienen que nombrar cada tanto para que no se los acuse de oposición. Pero en el fondo…
      Porque sí están los lamebotas botones y obsecuentes.

    3. Yo creo que ni Francisco ni los francisquitas se han enterado de lo que persigue el nuevo orden mundial. Ni quieren enterarse, que es peor. Si no, no se entiende; es totalmente contrario a la religión católica, y además el «globalismo» es puro comunismo. A no ser que sí, que lo sepan y les parezca bien. Con lo cual la cosa es mucho más grave.
      Sacerdote mariano, los mayores forofos de Francisco, al menos en España, son los de la Izquierda antirreligiosa. Están encantados con él.

    1. En el ejército, el sargento no discute las órdenes del general aunque no esté de acuerdo. Si lo hiciera, se malograria su carrera militar. La iglesia es una organización jerárquica y ocurre lo mismo. Para hacer carrera eclesiástica hay que cuadrarse ante ante el Santo Padre.

      1. Salvo porque el General es Jesucristo, y Bergoglio no pasa de ser coronel, y encima felón.

        Hay que obedecer al general, que es Jesucristo. Si el coronel se vuelve traidor al general, hay que perseguir al coronel.

        Pero en el mundo eclesial hay mucha ceguera…. mucha obediencia ciega. Han perdido el Norte, el oremus, vaya.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles