Primero fueron los rabinos israelíes, y ahora la cosa le queda más cercana: el rabino mayor de Roma, Riccardo Di Segni, ha criticado fuertemente las palabras con la que recientemente el Papa predicó la superación de la Ley Mosaica.
De nada parece haberle valido tantos detalles institucionales y personales de cercanía a la fe judía: ha bastado una alocución en una audiencia general para que las autoridades religiosas judías, tanto en Jerusalén como en ‘casa’, Roma, se hayan irritado contra el Papa Francisco.
Ahora es el rabino mayor de Roma, Riccardo Di Segnio, quien critica que Su Santidad haya presentado el judaísmo como una religión “superada, formalista, legalista, sin principios morales en la práctica diaria”.
A Segni le irrita, sobre todo, ‘el lenguaje’ en la alocución del Papa el pasado 25 de agosto: «Estos mensajes antiguos han sido la base de divisiones hostiles en las que el judaísmo se ha presentado como religión superada, formalista, sin principios morales en la práctica diaria”, aclara la autoridad religiosa. “Todos estos mensajes, cuando se presentan de modo simplista, sin establecer las distinciones y precisiones oportunas, se convierten en fuente de hostilidad».
Di Segni confía en que, en el futuro, se ponga “mayor atención al lenguaje, atención a cómo se transmiten determinadas cosas”.
Es siempre difícil complacer a la mayoría, e imposible complacer a todos, por mucho diálogo que se dedique al asunto, al menos si uno trata de predicar lo que cree cierto. Y lo cierto es que, con mayor o menor fortuna, en su alocución Su Santidad no hizo sino exponer el mensaje paulino que, sin duda, puede resultar ofensivo para religiones que no son la nuestra.