El Santo Padre continúa evolucionando favorablemente. Han pasado cinco días desde que se sometiera a una intervención quirúrgica en la que se trató una diverticulitis aguda en el colon.
En el comunicado de este mediodía, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, ha facilitado informaciones que apuntan a una progresiva mejoría de Su Santidad.
“En Santidad el Papa Francisco transcurrió una jornada tranquila con una evolución clínica normal. Sigue comiendo con regularidad y continúa con los tratamientos programados”, Scribe Bruni en el parte; hasta ahí todo normal.
El Pontífice caminó por el pasillo “y reanudó su trabajo, alternándolo con momentos de lectura de textos”. Este dato es ya novedoso. Que el Papa encare sus trabajos es una muy buena señal de que su recuperación postoperatoria va viento en popa.
Y aquí otro dato: “Por la tarde, celebró la santa misa en la capilla de su apartamento privado, en la que participaron los que le asisten en estos días de hospitalización”. En ninguno de los partes anteriores informaron de que el Papa hubiera celebrado la eucaristía.
Bruni también comenta que tras “un ligero episodio de febril, el Santo Padre ya no guarda fiebre”. Entendemos se refiere a la fiebre que el Pontífice tuvo antes de ayer, y de la que se informó en el comunicado de ayer.
La mejoría del Papa es manifiesta, y prueba de ello es que Francisco, el domingo 11 de julio, se asomará a la ventana del décimo piso del hospital Gemelli para rezar el Ángelus, como suele hacer todos los domingos desde el Palacio Apostólico del Vaticano.
“El Santo Padre de las gracias por los numerosos mensajes de afecto y cercanía que recibe a diario y pide que se siga rezando por él”, concluye el comunicado.