No lleva ni dos años en el cargo y ya está poniendo nerviosos a los anunciadores de la primavera. El nuncio en España, el filipino Bernardito Auza, de 61 años, no está respondiendo, parece, a los anhelos de los progresistas patrios en lo que a nombramientos episcopales se refiere.
El último nombramiento, el del arzobispo de Sevilla, ha sido la gota que ha colmado el vaso para estos renovadores, que ven que el tiempo pasa y la primavera no termina de llegar. Recordemos, además, que los líderes de la Conferencia Episcopal Española ―la cual se encuentra en su sesión plenaria en estos momentos―, ‘hombres del Papa en España’, Osoro y Omella, tienen ya 75 años, renuncia presentada, y sus años en activo por delante son escasos.
Pero no quería destacar el olfato de nuestro nuncio a la hora de escoger a los candidatos a las sedes episcopales, sino resaltar un fragmento de su discurso en la inauguración del encuentro de los obispos.
Auza les dijo a los prelados que, ya que en su persona “coincide la nacionalidad filipina” con su condición de Nuncio Apostólico en España, era para él “una gran satisfacción” evocar el concurso del Quinto centenario de la Evangelización de Filipinas, con la llegada de la expedición de Fernando de Magallanes en 1521.
“La primera Misa fue el 31 de marzo, domingo de Pascua en aquel año, y los primeros bautismos el día 14 de abril de 1521. Fue por medio de España, cuya actuación es presentada por historiadores acreditados como “modelo de entendimiento, elevación y fusión de los pueblos”, como la Fe llegó a Filipinas”, señaló el nuncio.
Auza remató así: “les digo ahora con profunda satisfacción: ¡Gracias a la Iglesia que peregrina en España!”.
En estos tiempos de Black Lives Matter, derrumbe de estatuas de evangelizadores, de odio hacia todo lo que ha realizado Occidente de la mano de la Iglesia católica, es una gozada ver a un nuncio agradecer esa labor evangelizadora que realizaron con su pueblo. Que, si él hoy es nuncio en España y, lo que es más importante, católico, apostólico y romano es, en parte, gracias a los españoles. Gracias por ser agradecido, excelencia.