El presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, ha presentado hoy su renuncia al Papa.
Hoy, 21 de abril de 2021, el purpurado cumple 75 años, edad al que cualquier obispo está obligado a presentar su renuncia al Santo Padre. A partir de esa edad, Su Santidad la acepta o no en función de los intereses que tenga o las afinidades y sintonía que tenga con el protagonista, teniendo el límite de 80 años; en este caso se prevé una prórroga generosa.
Omella es presidente del episcopado español desde marzo de 2020, con lo cual, al finalizar su mandato, en primavera de 2024, tendrá 78 años. Todo hace suponer que será sobre esas fechas cuando el Pontífice aceptará su renuncia; a no ser que el Papa no sea Francisco, algo que podría cambiar la película.
Se da la situación peculiar en la que contamos con un presidente y vicepresidente de los obispos con renuncia presentada, ya que Osoro, el segundo de a bordo, en menos de un mes cumplirá 76.
Juan José Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jerusalén.
El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire.
Hablando de la moral de la Iglesia dijo en una ocasión «La Iglesia católica tiene una moral que surge de determinado estilo de vida según el Evangelio de Jesucristo y quien transgreda dicha moral, en nuestro lenguaje católico, decimos que está en pecado y tiene que subsanarlo para obtener el perdón. La Iglesia no dice más de lo que ha dicho siempre».
Y añadió «El gran principio de quien se considera católico es que tiene que aceptar las reglas del juego; si no, no lo es… Tales reglas vienen marcadas por los mandamientos: no matarás, pues aténgase usted a las consecuencias; honrarás a tu padre y a tu madre, pues aténgase usted a las consecuencias; santificarás las fiestas, pues más de lo mismo…»