Más reacciones al ‘no’ vaticano a la bendición de las parejas homosexuales. El obispo de Innsbruck, Hermann Glettler, propone que sean los familiares los que bendigan a las parejas del mismo sexo, informa ANSA.
El prelado austríaco, en una entrevista con la agencia de prensa APA, define como «vieja escuela» la «convicción de poder afrontar un tema tan delicado con una simple declaración», en referencia al Responsum de la Congregación para la Doctrina de la Fe que fue aprobada por Su Santidad.
Según Glettler, fue una especie de «ofensa» y una señal para decir: «la forma en que vives no es buena». La bendición a través de familiares podría, en cambio, desactivar la discusión sobre la prohibición.
La Iglesia «siempre se comprometerá con el matrimonio como unión entre hombre y mujer», aunque en este debate lamentablemente se olvida a menudo que «una bendición no es un sacramento».
Para el futuro, Glettler espera una iglesia «aún más cercana a la gente y en el centro de la sociedad». En referencia a la falta de vocaciones, reivindica la necesidad de «una sana autoestima católica para el servicio sacerdotal» con más opciones en la vida comunitaria de los sacerdotes.
No deja de sorprenderme la capacidad de parte de nuestros obispos de decir semejantes ocurrencias; es desolador.