Messori: “Querría, sobre todo, morir ‘bien’, en el sentido evangélico”

Messori: “Querría, sobre todo, morir ‘bien’, en el sentido evangélico”

En una entrevista a Vittorio Messori aparecida en un reciente libro, el prestigioso periodista converso que realizó la primera entrevista de la historia a un Papa reflexiona sobre el rumbo que está tomando la Iglesia, alejándose de las realidades sobrenaturales.

A estas alturas, incluso para muchos creyentes que se han vuelto inseguros sobre la verdad del más allá cristiano, lo que voy a decir puede parecer extraño: pero el proyecto que debe dominar a todos es terminar bien mi aventura terrena”, sostiene Messori, entrevistado por el periodista y autor Aurelio Porfiri en su libro ‘Et-Et. Hipótesis sobre Vittorio Messori. “En resumen, para decirlo claramente: en primer lugar me gustaría morir «bien», en el sentido evangélico”.

Utilizo la traducción de nuestro Specola, y no me importa replicar aquí el mismo texto que pueden encontrar en su espacio. Vale la pena.

Tratemos de entendernos, sin la hipocresía de la ideología hegemónica actual: la corrección política, lo políticamente correcto, esta obra maestra de la hipocresía y la grotesca eliminación de todo lo desagradable”, prosigue el periodista italiano. “Cumplí setenta y seis en abril, edad en la que incluso los obispos ya están jubilados. Mi esperanza de vida es de entre seis y siete años, según las estadísticas, lo que no es seguro que pueda respetar. Sin embargo, el Salmo 90 lo recuerda claramente: «Los setenta son los años del hombre. Ochenta solo para los más robustos». Entonces, como es justo, me estoy preparando para ir al otro lado”.

No puede decirse que el magisterio actual, los mensajes que hoy nos llegan de nuestros pastores, empezando por el Santo Padre, contradigan en absoluto toda esta materia crucial, urgente, de la doctrina católica. Es, más bien, como si la pasaran por alto, como si la arrinconaran y de repente tuviese ahora mucha menos importancia que un activismo social de tejas para abajo, por no hablar de la multiplicación de causas sobre las que la fe nunca ha incidido ni concretado soluciones específicas, entrando más en los campos de la ciencia o la economía.

También alerta Messori, del énfasis pastoral actual, contra el olvido de la justicia en medio de tanta insistencia sobre la misericordia, recordando que ambas son indisociables, aún más en el momento de la muerte. “Por la lógica de la época, no debemos olvidar que seremos juzgados no con un solo criterio, sino con dos. Cristo nos juzgará con misericordia y con justicia: el juicio no puede ser injusto, como el juicio no puede ser despiadado. Ciertamente habrá misericordia, pero también habrá justicia. Para nombrar solo dos de los infinitos nombres posibles, incluso para la infinita misericordia del Dios de Cristo, Stalin no es Don Bosco”.

Este Papa ha hecho una elección unilateral por la misericordia y me pregunto: ¿qué haremos, debemos arrancar tantas páginas del Evangelio en las que Jesús es severo y hasta duro? … Tantas cosas en este momento me dejan perplejo y por eso, y por sentido de responsabilidad, me callo. Ciertamente, como católico, estoy alarmado y preocupado”.

Y encara otro de los desequilibrios de la fe del católico actual, su inconsciente traslación de la visión mundana del poder terreno o de la cuasi infinita elección caprichosa del mercado a los asuntos de la jerarquía. Por decirlo de otro modo, la imposibilidad de escapar a una falsa dicotomía, según la cual solo puedo cantar las glorias del Pontífice y ver perfección en cada una de sus manifestaciones, o rechazarlo como Vicario de Cristo y negarle obediencia, aventurando alambicadas teorías sedevacantistas. Dice, al respecto, Messori: “No me importa si el Papa es desagradable o agradable, no me importa si es negro, blanco o rojo, no me importan sus tics, sus obsesiones, sus perspectivas privadas; me interesa el hecho de que, misteriosamente, por indicación del Espíritu Santo, ese hombre es el sucesor de Pedro, por lo tanto también es el vicario de Cristo en la tierra. Entonces repito: lo que me interesa, pero creo que debería interesar a todos, es la institución papal, el hecho de que este don nos haya sido dado, porque el papado en la perspectiva de la fe es un don”.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando