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La Archidiócesis de Madrid ve como “un don de Dios” la diversidad de orientaciones sexuales

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La Pastoral Social de Madrid, parte de la Archidiócesis, se hace eco en su página web del último manifiesto de la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), de orientación jesuita, ‘Viviendo la unidad en la diversidad’, que constituye el más reciente indicio de su cesión ante el lobby LGTBI.

Para la CVX, reza el texto del manifiesto, es «un don de Dios estar formada por personas con orientaciones sexuales diversas» y «esta experiencia de diversidad en la Iglesia ha hecho brotar en la comunidad un profundo agradecimiento y alegría». Consciente, asimismo, de que «toda persona es, en su naturaleza, hija de Dios, creada a su imagen y semejanza», se ha comprometido «en el acompañamiento de estos procesos de fe e integración en la comunidad eclesial» y en la sensibilización y formación interna.

El manifiesto, adornado con los colores de la bandera LGTBI (que no son todos los del arcoiris: falta el azul de la Inmaculada), dice inspirarse en las palabras del Santo Padre en la exhortación Amoris Laetitia según la cual la Iglesia ha de hacer suyo «el comportamiento del Señor Jesús, que en un amor ilimitado se ofrece a todas las personas sin excepción» y, por ello, no cabe ningún «signo de discriminación injusta» hacia las «personas con tendencias homosexuales».

Pero van un paso más allá al aseverar que la discriminación es “siempre injusta”, lo que resulta ciertamente curioso ya que seleccionar para una atención especial a un grupo de fieles por su atracción sexual es exactamente eso, discriminar.

Es ciertamente original esta opción de clasificar y dar una pastoral específica a los fieles según sus tentaciones predominantes, aunque dudamos no solo de su eficacia, sino de que vaya a ampliarse a otros colectivos marcados por sus inclinaciones de la carne o el espíritu.

Parece, más bien, lo que cualquiera que viva hoy con los ojos medianamente abiertos deducirá en seguida: la más reciente rendición de un grupo católico a las modas ideológicas del siglo, sus taxonomías y sus grupos de poder.

Causa especial preocupación que esta iniciativa, que se apunta a la concepción antropológica de la homosexualidad como algo activamente querido por Dios, parte de la naturaleza esencial del individuo, sea oficialmente respaldad por un órgano perteneciente a un obispado católico, aunque no sea ya en absoluto excepcional y prospere en numerosas diócesis de Occidente.

Entendemos que cuando la CVX asevera que la diversidad de orientaciones sexuales es “un don de Dios” -como la pluralidad de religiones-, tendrá en cuenta muchas otras orientaciones que se salen del marco LGTBI, al menos del oficial, y que celebre con igual entusiasmo y valentía evangélica, con desprecio de la opinión del siglo, otras tendencias sexuales cuyos adeptos sufren una discriminación mucho más evidente que los homosexuales. Tanta, de hecho, que aún no hemos visto una sola pastoral que los acoja como colectivos.

Esta carencia nos lleva a concluir que, como en tantas otras cosas, estos ‘grupos cristianos’ aplaudidos por la jerarquía esperarán que la ideología secular dominante dé el definitivo visto bueno a las diversas tendencias olvidadas para atender de inmediato a sus necesidades pastorales específicas. Porque de un tiempo -largo- a esta parte, en tantas cosas los pastores de la Iglesia de Cristo siguen humildemente la senda moral que le marcan sus tradicionales enemigos.

Refresca, por contraste, leer las palabras del cardenal Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, en su primera predicación de Adviento este viernes 4 de diciembre, en el Aula Pablo VI ante el Papa y otros prelados: “¡Ay de los que mueran en pecado mortal!”. De algún modo, suena más distintivamente católico y urgente.

40 comentarios en “La Archidiócesis de Madrid ve como “un don de Dios” la diversidad de orientaciones sexuales
  1. Lo que dijeron en el movimiento ignaciano ahora lo dicen en Madrid. Es muy tramposo porque un cosa es el pecado y otra el pecador. Astucias y maldades para no predicar la Palabra de Dios.

  2. Estas misericordias que anulan la verdad y hacen que Dios parezca que dijo lo que no dice. Esta manipulación del mensaje Cristiano, donde pecado y pecador se meten en un mismo saco, y en vez de liberar al hombre de las cadenas del mal, se las adornan para que crean que pesan menos, cuando la única manera de liberarlos es quitárselas, no produce más que aflicción y pesar el al alma del pecador, porque es como un espejismo, que ve agua donde solo hay arena. No no es misericordia engañar para que no sufran, es misericordia liberar de la mentira y llevar a la verdad para que sepa elegir el bien.

  3. Qué barbaridad, cuánto buenismo estúpido. Los jesuítas son los amos en esto, yo he dejado de leer sus publicaciones, que antes seguía de cerca. Sólo me producen confusión y rechazo.

  4. La deriva de la Compañía de Jesús es deplorable, y la de la diócesis de Madrid también. Mal anda la jerarquía de la Iglesia. Menos mal que existen honrosas excepciones.

  5. ¿ Y Osoro, no tiene nada que decir ? ¿ Ya tiene bastante con sus fundaciones y ventas caprichosas, con graves pérdidas de patrimonio y sustanciales comisiones de los arrimados ?

  6. “A todos vosotros católicos… os exhortamos, en la efusión de Nuestro Señor Jesucristo, a que recordéis el culto y la fe de vuestros padres, a que seáis fieles puesto que la religión es el mayor de los bienes, porque esta religión, que nos proporciona una eterna felicidad en el Cielo, todavía es en la tierra el único medio de asegurar la salvación de los imperios y la felicidad de la sociedad civil. Guardaos de prestar oídos a los engañosos discursos de los filósofos del siglo que os conducirán a la muerte; alejad de vosotros a todos los usurpadores, bajo cualquier título que se presenten, arzobispos, obispos, párrocos: no tengáis nada en común con ellos, sobre todo en el ejercicio de la religión”.

    Pío VI, Breve Cáritas, 13 de abril de 1791 contra la Constitución Civil del Clero.

    Estas palabras son para hoy.

  7. Veo la noticia y me siento enteramente confundido. Leo en Genesis el pasaje de la creación y no veo ningún don de Dios para la orientación sexual del hombre y la mujer que no sea el que constata el propio hombre al descubrir ¡con gozo! la complementariedad del uno con el otro. No hay otra “orientación sexual” revelada por Dios que no sea esta. Y si aparecen otras en la Biblia, no lo hacen precisamente como queridas (como “dones”) de Dios, sino como contrarias a sus deseos.
    Las orientaciones de cualquier tipo, que nos alcanzan, incluso las que dominan nuestras vidas ¿deben de ser seguidas siempre sólo por qué se muestren imperantes?

  8. Me llamo Francisco José Vegara Cerezo, soy sacerdote de la diócesis de Orihuela-Alicante, y protesto enérgicamente por este escándalo incalificable que pretende justificar lo que sabemos que bíblicamente es una abominación que clama al cielo.

    1. Muchas gracias, pero mi temor no se dirige hacia la venganza de los hombres, sino hacia la justa ira de Dios, si no cumplo con mi deber.

    1. Puede tenerse como principal a Carlos Lwanga. Tenía veintiún años el día de su martirio y podía considerarse como el favorito del rey, que había contado con él siempre para sus encargos más delicados. Siempre, hasta el día en que el rey se atrevió a pedirle lo que él no podía en manera alguna darle. Entonces fue arrojado al calabozo, y allí vinieron muy pronto a acompañarle sus compañeros de martirio. Entre ellos Mbaga Tuzindé, hijo de Mkadjanga, el principal y el más cruel de los verdugos. Era catecúmeno cuando empezó la persecución, y el mismo Carlos Lwanga le bautizó poco antes de ser condenado a muerte. Con él sucedió una escena que ya habían conocido los cristianos en las actas de las Santas Perpetua y Felicidad: su padre se presentó en el calabozo para pedirle una y otra vez que abjurase la religión católica, o que, al menos, dejase que le escondieran y que prometiera no volver a orar.

    2. A lo que el adolescente, pues no había cumplido todavía dieciséis años, respondió, con la firmeza que tantas veces hemos contemplado en los mártires cristianos, diciendo que prefería perderlo todo antes que abjurar. El padre tuvo que limitarse a utilizar su cargo para obtener para su hijo un triste privilegio: encargó a uno de los verdugos que estaban a sus órdenes que, cuando ya estuviera su hijo junto a la pira, le diera un golpe en la cabeza para que perdiera el sentido y así fuese quemado sin sufrir tanto.

      No es posible dar, ni siquiera en síntesis, las biografías de los trece mártires que forman este primer grupo. Dos de ellos, Mgagga y Gyavira, de dieciséis y diecisiete años, fueron bautizados en la misma cárcel por Carlos Lwanga.

    3. Otro, Santiago Buzabaliao, intentó repetidas veces la conversión del mismo rey, con quien le había unido buena amistad antes de su elevación al trono. Los demás, jóvenes todos, resistieron impávidos todas las amenazas. Pero entre ellos destaca la figura angelical y encantadora de Kizito, niño aún de trece años, que fue, sin embargo, el que dio la nota de máxima valentía. El levantó el ánimo de los que desfallecían. El fue también el que, camino del patíbulo, invitó a todos a cogerse de las manos, de tal manera que llevaran unos a otros, si alguno decayera en su ánimo. El fue, en fin, el que con mayor fuerza rechazó proposiciones libidinosas del rey.

    4. Nota curiosa constituye la presencia en el grupo de Mukasa Kiriwanu. Formaba parte del grupo de los pajes de la corte, pero aún no estaba bautizado. Cuando sus compañeros salían hacia el lugar del suplicio, uno de los verdugos le preguntó si era cristiano. El contestó que sí y se unió a los condenados. Y así, sin haber recibido el bautismo de agua, sino únicamente el de sangre, ascendió a los altares.

      Es hermoso también el caso de Lucas Banabakintu. No pertenecía a la servidumbre regia, sino a la de un gran señor. Había recibido hacía cuatro años el bautismo y la confirmación, y, cuando después recibió la primera comunión, se distinguió por su extraordinaria pureza de vida y su fervor en las cosas santas. Al estallar la persecución le hubiera sido fácil evitar ser apresado.

    5. Con gran fortaleza de ánimo se presentó, sin embargo, a su dueño, y éste le entregó a los soldados del rey. Así, a pesar de que su edad era superior a la de sus compañeros (tenía treinta años), mereció padecer el martirio con ellos.

      Amaneció el día 3 de junio de 1886. Agrupados todos los mártires, salieron del calabozo camino de una colina llamada Namugongo. No todos, sin embargo, llegaron a ella. Algunos, que no pudieron andar con la suficiente presteza, fueron alanceados por el camino. Los que quedaban llegaron, por fin, al lugar del suplicio. Les ataron de pies y manos; les envolvieron en una red hecha de cañas y les pusieron en pie sobre unos haces de leña, para que sus cuerpos se fueran consumiendo lentamente.

    6. Y entonces se produjo la maravilla que colmó de admiración a los verdugos, que jamás habían visto cosa parecida: empezó a arder la leña y comenzaron las llamas a lamer los pies de los mártires; quedaron éstos envueltos en una nube de humo. Y, en lugar de salir de ella gemidos o maldiciones, salieron únicamente murmullos de oración y cánticos de victoria. Exhortándose unos a otros estuvieron firmes sobre el fuego, hasta que, por fin, sus voces se fueron extinguiendo. Grex immolatorum tener, tierna grey de los inmolados, les llama Benedicto XV, aplicándoles la frase que la Sagrada Liturgia dedica a los santos inocentes.

    1. María Goretti nació el 16 de octubre del año 1890 en el pueblo de Corinaldo (Italia), en la provincia de Ancona. Hija de Luigi Goretti y Assunta Carlini, fue la tercera de siete hermanos (Tonino y Ángel nacieron antes que ella; la siguieron Alejandro, Mariano, Ersilia y Teresa). La precariedad económica de sus padres motivó que tuvieran que emigrar en varias ocasiones, hasta asentarse, en régimen de colonato, en las cenagosas tierras de Ferriere di Contra.

      Vivió en el seno de una familia humilde y perdió a su padre el 6 de mayo de 1900 por causa de la malaria, cuando ella tenía nueve años. Como consecuencia de la muerte de su padre, la madre de María Goretti tuvo que trabajar dejando la casa y los hermanos menores a cargo de María quien realizaba sus obligaciones con alegría y cada semana asistía a clases de catecismo.

    2. Antes de que muriera su padre, ella siempre le preguntaba cuándo podría hacer su primera comunión y su padre le decía que cuando fuese voluntad de Dios, ya que ella siempre anhelaba hacer su primera comunión.

      A los once años hizo la primera comunión haciéndose, desde entonces, el firme propósito de morir antes que cometer un pecado. En la misma finca donde vivía María trabajaba Alessandro Serenelli, de veinte años de edad, quien se enamoró de María. Alessandro, a causa de lecturas impuras, se dedicó a buscar a María haciéndole propuestas que la devota niña rechazaba haciendo que Alessandro se sintiera despreciado.

    3. El 5 de julio de 1902, mientras la familia de María y el padre de Alessandro trabajaban cosechando vegetales, la niña se quedó en casa cosiendo ropa y cuidando de su hermanita de dos años, Teresa. Alessandro, que se había cansado de los rechazos de María, la sorprendió e intentó violarla, pero María le opuso resistencia y trató de hacerlo razonar advirtiéndole a Serenelli que lo que pretendía era pecado y que no accedería a sus pretensiones. María, al ver que Alessandro no entendía explicaciones, resignada por último, le menciona que prefería siempre morir antes de ofender a Dios.

    4. Alessandro reaccionó a estas palabras con descontrol completo, desgarrándole el vestido y apuñalándola salvajemente once veces con una lima a la que había dado forma de cuchilla; cuando Alessandro vio a la malherida María tratando de arrastrarse hacia la puerta, la apuñaló en la espalda tres veces más y huyó. María quedó entonces definitivamente herida de muerte. En ese momento, el padre de Alessandro subió a la casa y la vio tendida en el suelo. Gritó a la mamá de María, diciendo que María había muerto. Fue llevada al hospital y murió al día siguiente.

    5. María perdonó a Alessandro poco antes de morir. El joven fue condenado a 30 años de prisión. En la prisión de Noto, animado por el obispo del lugar, Giovanni Blandini, llegó al arrepentimiento y a la conversión a la religión católica. En 1927, tras 25 años de reclusión, fue excarcelado anticipadamente por su buena conducta. Pidió el perdón de la familia de María Goretti y la madre de ésta se lo concedió. Pasó el resto de su vida como jardinero y portero de un convento de capuchinos en Macerata, donde falleció el 6 de mayo de 1970, a la edad de 88 años. El 24 de junio del año 1950 el papa Pío XII canonizó a María Goretti, en Roma, Italia.

      Su festividad se celebra el 6 de julio.

  9. La virtud es un esfuerzo personal. Cuando es así impuesta desde presuntos cielos, señor mío, corre usted el riesgo de que mañana le impongan cosas contrarias, diciendo que los cielos están de rebajas. Pudiera poner usted su sinceridad al servicio de mejor causa sin que le hagan cómplice de unos malandrines mal disfrazados de ayudantes de Constantino.

  10. Creo que hay un error en el titular que debe ser corregido. Dice wñ titular: La Archidiócesis de Madrid ve como “un don de Dios” la diversidad de orientaciones sexuales

    Peeo Carlos Esteban exolica despues:

    “…reza el texto del manifiesto, es «un don de Dios estar formada por personas con orientaciones sexuales diversas»

    Es decir el don son las personas y no su orientación. Se puede criticar pero al.menos sabiedo lo que han dicho

    Tener una orientación no es malo en sí. Tan solo es un hecho. Lo malo sería seguirla si la orientación es equivocada.

    Si esta asociación promueve las relaciones homosexuales, lo desconozco, se les puede criticar por ello pero hay qie enterarse bien de su pastoral y de sus fundamentos

  11. Antiguamente, a los que ofendían a Dios, con sus ideas o acciones, se les reconvenía y, si no hacían caso, se les expulsaba de la Iglesia hasta que se convirtieran. Los jesuitas podrán pensar lo que quieran, como todos, pero si ello afecta a la educación de las almas, entonces no. Quién debe reconducirles? Por ahora, nadie. Me temo que van a esperar a lo que no tendría remedio, el juicio de Dios.

  12. Todos los que adoptan esa posición ideológica, no cristiana y antievangelica, están en camino a reconocer el matrimonio igualitario, en cuyo caso es posible lo celebren entre ellos, como consecuencia de sus convicciones. Son libres y el mal también es libre.
    Fuera de la Iglesia, en ejercicio de su libertad, harían mejor su trabajo afectivo.
    Las justificaciones y las medias tintas, contribuyen a la confusión.

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