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Qué es el Gran Reinicio

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Cualquiera que tenga unas mínimas nociones de economía puede entender que la marcha de la economía mundial en los últimos años, a partir de la crisis de 2008, no conduce a ninguna parte, o, mejor dicho, conduce directamente al abismo. Se ha permitido a los países endeudarse en la práctica ilimitadamente. La deuda pública ha crecido de tal forma que todo el mundo sabe que esa deuda nunca podrá devolverse. Entonces, ¿es que los rectores de la economía mundial se han vuelto locos? ¿Qué hay detrás de esta aparente carrera hacia el colapso?

Lo que hay detrás se llama Great Reset, el Gran Reinicio. Hagamos un poco de historia.

Desde hace mucho tiempo, yo diría incluso desde los primeros Rothschild y los primeros Rockefeller, el poder financiero, dueño también, directa o indirectamente, de las grandes corporaciones internacionales y de los medios de comunicación, persigue el objetivo de instaurar un gobierno mundial único controlado por ese poder financiero. Para ello debe acabar con las soberanías nacionales, puesto que todas las naciones deben quedar totalmente subordinadas a ese poder único.

Pero la soberanía nacional se fundamenta en el sentimiento nacional, lo que llamamos patriotismo, y ese patriotismo, a su vez, se basa en un conjunto de factores comunes: historia, cultura, tradición y religión propias de cada nación. Por tanto, para acabar con la soberanía nacional hay que destruir antes esos elementos que configuran el sentimiento de pertenencia a una patria común, y a eso se ha aplicado lo que ahora llamamos “nuevo orden mundial” (NOM) desde el final de la Segunda Gran Guerra y, con mucho mayor ahínco, desde finales de los años sesenta.

En primer lugar, el NOM ha “rediseñado” la Unión Europea, alejándola diametralmente del proyecto inicial del Tratado de Roma y dándole como principal cometido el vaciamiento sistemático del contenido de las soberanías nacionales de sus estados miembros. Por otra parte, ha estimulado la aparición de ideologías radicalmente contrarias a la cultura y la tradición occidental, convirtiéndolas en dominantes en los sistemas de enseñanza y las universidades e infiltrándolas progresivamente entre la población en general a través de los medios de comunicación, construyendo lo que hoy llamamos “postmodernismo” y lo que Benedicto XVI llamó “la dictadura del relativismo”: un radicalismo nihilista que se traduce en movimientos como el feminismo radical, la ideología de género, el homosexualismo político, el transhumanismo y la “cultura de la muerte” (“derecho” al aborto y eutanasia). Finalmente, el NOM ha promovido la llegada indiscriminada e incontrolada a Europa de población predominantemente musulmana, una cultura radicalmente opuesta a la occidental, que no llega para adaptarse a ella, sino para destruirla, dando lugar a lo que llamamos “multiculturalismo”, es decir, la ausencia de toda cultura definida.

Al mismo tiempo, a través de sus organizaciones “filiales”, como el Club Bilderberg, Davos, Bohemian Grove, etc., el NOM ha conseguido poner al frente de las principales naciones occidentales a políticos totalmente alineados con su proyecto, que deben conducir a sus respectivos países hacia esa subordinación.

Pero por mucho que la población haya sido “bombardeada” con esas ideologías nihilistas, la puesta en práctica del proyecto del NOM con todas sus consecuencias puede provocar una fuerte respuesta por parte de la población que aún se siente identificada con su historia, su tradición, su cultura y su religión. Por ello, el NOM necesita un acontecimiento por el cual su proyecto pueda imponerse con el mínimo de resistencia.

Y “casualmente”, es en este momento cuando se produce el fenómeno Covid-19, una impresionante y efectiva maquinaria propagandística que, mediante el terror, consigue el control prácticamente total sobre la población, que se deja pacíficamente encerrar en sus casas, se deja arrebatar sus libertades básicas y se resigna incluso a perder sus empleos y sus medios de subsistencia. Porque lo que la “pandemia” en realidad persigue es precisamente eso: dejar a las personas endeudadas, sin recursos y sin medios de subsistencia como consecuencia de la brutal crisis económica provocada por ese “parón” de la vida de las naciones, de modo que la subsistencia llegue a depender práctica y casi exclusivamente de unos estados totalmente subordinados al proyecto del NOM.

Y es ahí donde entra el Gran Reinicio, por que el Gran Reinicio, tras sus bellas palabras y promesas, consiste en arrasar hasta los cimientos el sistema económico y construirlo de nuevo según los intereses del poder financiero. Quien tiene el poder de “crear” el dinero, puede destruir todo el que existe en el mundo en un momento determinado y volver a “crearlo” según un nuevo modelo económico y político. La población endeudada y sin recursos recibirá una “propuesta” como las que hacía Don Corleone, de las que no se pueden rechazar: se cancelarán todas las deudas a cambio de renunciar a la propiedad privada y someterse a los programas de vacunación. A partir de ese momento, el estado se quedará con todos los activos de particulares y empresas, lo cual equivale a la implantación del comunismo a nivel planetario a través de una “dictadura sanitaria”. Quien no lo acepte, tal vez pase a ser considerado como un “peligro para la salud pública” y sea confinado en algún “campo de detención”, perdiendo también en cualquier caso todos los activos de los que fuera propietario. El estado abrirá un crédito para cada ciudadano, mediante el cual podrá atender a sus necesidades básicas, siempre que se someta totalmente a los dictados del poder único, porque los ciudadanos que se atrevan a levantar la voz pueden ver inmediatamente cancelado su crédito y perder su único medio de subsistencia. El estado controlará estrechamente a cada ciudadano mediante el sistema que se ponga en marcha para la disposición de ese crédito, que puede ser un chip o cualquier otro de los que la tecnología actual dispone.

Si esto parece una pesadilla como la de las novelas de ciencia ficción, esperemos a ver la realidad, porque, si Dios no lo remedia, puede ser peor que una pesadilla. Todo esto supera el poder del hombre, porque tras todo ello hay potencias que están más allá de lo humano, como nos advierten los profetas del Antiguo Testamento, los Evangelios de los últimos tiempos, el Apocalipsis, las revelaciones a los santos de todos los tiempos y todas las apariciones marianas. Por ello, la única forma de enfrentarnos a ello es acogernos al Poder de Dios, abandonarnos en Él y pedir que se haga su voluntad, puesto que sabemos que, más allá del sufrimiento de esta purificación, la victoria es Suya.

Por Pedro Abelló

14 comentarios en “Qué es el Gran Reinicio
  1. Muy buen artículo, el primero serio que leo. Gracias, Pedro Abelló, algunos reconocemos el aporte importante para esclarecer la realidad que ha llevado a cabo (no necesariamente todos los comentaristas pero sí muchos lectores).
    Un artículo demasiado importante para pasarlo de largo como si fuera una lectura más.
    Esperamos que Infovaticana reitere esta información en otros artículos de la forma clara en que ha sido presentada hoy.
    Saludos en la Santa Virgen María y en Cristo Rey

    1. Gracias, Alberto por tus aportaciones. Las leo todas. Las estudio todas, como las de Pedro Abelló, un valor al alza contra corriente, que, mucho me temo, será perseguido.

  2. Una de las recomendaciones del Apostol Pablo es que “no debemos olvidar las maquinaciones del maligne” sin contar las abundantes recomendaciones y consejos que encontramos en la Biblia y debemos estar sabido hacia dónde nos conducen globalmente por lo que debemos prepararnos sabiendo que “nuestras armas no son carnales sino poderosas en Dios” para guardar a sus hijos sin olvidar también que muchos seremos arrastrados por doctrinas de error por no “estar cimentados” en la Palabra de Dios. Sus comentarios, ceñidos a la Biblia, sean de mucha bendicion para muchos para acercarnos a Dios como creación suya que fué hecha con propósitos divinos

  3. Excelente artículo.
    Algunas precisiones:
    En vez de hablar de nacionalismo, creo que la palabra mas adecuada es soberanismo.
    Los Rockefeller y Soros nacieron como empleados de los Rotschild en este plan maquiavélico, pero han peleado contra ellos en el pasado y hoy, me parece, se pelean entre los 3, por hacerse con la dirección completa del “proceso”.

  4. A pesar de que muchos entenderán este artículo como inspirado en locas teorías conspiracionistas, tengo pocas dudas de que, a poco tardar, puede convertirse en una terrorifica realidad. La transferencia de poder desde los gobiernos nacionales a unas pocas, cada vez menos, instituciones supranacionales con enorme capacidad política, económica y financiera, está en marcha desde hace mucho tiempo: estas instituciones, casi globales, cuentan con la capacidad tecnológica suficiente para controlar hasta la náusea la actividad económica de la mayor parte de la población humana. Y están bien entrenadas en ello por la pandemia. ¿A qué “señores” sirven las élites que reúnen ese ingente poder? Los grandes proyectos que impulsan las instituciones mundialistas en los últimos tiempos (control poblacional mediante el aborto, ideologia de género, homosexualismo, eutanasia, posthumanismo..), todas ellas dentro de un “humanismo” alzado contra Dios, nos pueden dar la pista.
    Ven pronto, Señor

  5. Os dije que Pedro Abelló es un nombre a tener en cuenta. El artículo de hoy me ratifica. Creo tener buen olfato. San Josemaría Escrivá hablaba tanto de tener nariz católica. A Dios se lo pido. Personas como Pedro Abelló nos ayudan a desarrollarla.

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